El sol baja… color 💭☀️🌸

Cómo si el sol bajara, se vistiera de púrpura, y en su centro se manifestaran todas las constelaciones. A su encuentro la soledad desaparece al contacto de su suavidad y los abrazos suceden sólo con verla.

La brisa pasa, alborota su risa y su presencia es el esplendor del encanto. Alrededor todo se matiza de su belleza, porque aún siendo una sola, es capaz de llenarlo todo.

Pestañas de oro, que se mueven indicando que mira mucho más allá de lo que creemos; observa hasta lo que ocurre dentro, donde nadie más penetra. Su rostro armoniza con la vida, aunque las horas el día avanzan, es como un sol de medianoche.

Quizás tú, también te has vestido en sus colores, llamando la atención de mis pupilas que van tras de ti, sin ropa. El cielo gira entonces en tu entorno y se construye un universo paralelo, ese que he conocido desde que te he descubierto.

No serás movido por el viento, porque tu rostro está grabado en la memoria, esa que a veces quisiera usar solo de vez en cuando. Son mis ojos y no los tuyos, los que te buscan y sin más te encuentran, porque tú también me sabes a abrazos y cercanía, aunque todo eso ya no exista.

La luz baja hecha colores, las líneas de tu ser se ven y desdibujan. Pétalos y brazos, miradas y pistilos; yo que quiero decirte algo… y solo te veo.

Como si el sol bajara… y se quedara en mi corazón en un tono distinto, así te conservas en mi, y es lo que toca, quizás lo perfecto.

Espinas… que hincan y señalan 🎋☁️

Paso a tu lado y te miro, apuntando hacia arriba como llamando la atención. Quisiera tocarte, pero dueles, quizás es más protección que otra cosa.

Como eso que hacemos cuando alguien nos lastima, tal vez surgen espinas que resguardan la herida, o simplemente disimulan el dolor. Pero tú estás erguida, y las espinas parece que no pesan.

Aunque sé, por experiencia que ninguna espina es liviana, al igual que el dolor que pueden producir. Sin embargo, a pesar de todo, el cielo baja y te toca; tu estiras tus puntas y se encuentran.

La belleza del amor, que no sabe de temor, ni siquiera el de ser lastimado… ellas quizás hincan, pero señalan hacia eso tan sublime, que las arropan.

Tristeza… quien escapa de ella? 🤍💭😔

Cuando estamos tristes la realidad se vuelve más lenta, los pasos tienen algo más de peso y la sonrisa parece una mueca indescriptible.

Las palabras pueden doler, sobre todo aquellas que ni se dicen, los agravios se sobre dimensionan, y el ser sobrio, no es la opción que se toma más frecuentemente.

El camino tiende a volverse menos llamativo, y el polvo puede empezar a caer sobre el alma, corriendo el peligro de quedarnos inmóviles como estatuas de sal, sin esperanza.

La tristeza duele, pero es parte de la vida. Termina dándole más sabor a los momentos felices, aunque efímeros y nos recuerda el verdadero valor a la alegría… esa que viene de adentro y no es determinada por nadie.

Hay quien se avergüenza de ella, de la tristeza; como si asumirla te quitara méritos o ser vulnerable fuera el pecado imperdonable. Pero, quién se empeña en obviarla, terminará siendo un payaso de sus propias mentiras, con fachada de aserrín que se desmorona fácil.

Yo estoy triste… porque soy humana. Porque extraño a los que amo y en este momento, aún con toda la tecnología existente, no puedo tenerles cerca y cuidar de ellos. Porque sentada en el piso frío de mi situación, veo qué hay manos que aún sin querer pasan y empujan a ver si podemos descender a la roca madre. Estoy triste y quizás es bueno para mi orgullo porque pese a que no se rinde, sufre golpes mortales y eso da pie a una humildad teórica, que ahora se desarrolla.

Y cuando tocaba seguir viendo hacia el piso y secar una lágrima tonta que sale sin aviso… levanto la mirada arriba y me doy cuenta de una verdad maravillosa: “Es posible volar al lado de la luna, aunque seamos pequeños; solo basta estar dispuestos a extender las alas”

Entonces, la tristeza no se va de un todo… pero la esperanza estira sus brazos y me abraza; sigo mirando al cielo. Tú sabes, que te veo.

El corazón, un corazón.. tiembla 💓

El corazón tiembla, cuando se encuentra con un sentimiento intenso, de esos que no se explican, solo se sienten.

Un corazón tiembla muchas veces de frío, cuando no es arropado por un amor que corresponde, que cuida, que no anula.

El corazón también tiembla de miedo, ese que ocurre cuando la incertidumbre embarga y solo peligros le acechan.

Un corazón tiembla al correr incesante tras algo que nunca alcanza, y termina cansado, sin más poder dar un paso más.

El corazón tiembla, si está vivo; si es sensible a lo que ocurre, si todavía tiene por descubrir, territorios impensados,

Un corazón tiembla, porque basta que sienta, para que se acerque a otro y le invite a hacerlo juntos.

El corazón, un corazón pueden ser nuestra carta más real de presentación, si dejamos de temerle a mostrarnos vulnerables.

En las Nubes… Palabras del Corazón

Cundo nuestro corazón está ligado emocionalmente a alguien, podemos “andar en las nubes” tal como se dice en los casos, cuando pareciera que no “pisamos el suelo” y nuestra mente flota solo en torno a un recuerdo.

Literalmente, tocamos las estrellas, nos montamos en la cúspide de la montaña, por un tiempo; y allí todo lo que se observa resulta hermoso .

Sin embargo, donde hay nubes, más temprano que tarde, también habrá tormenta La belleza no perdura para siempre

No se puede subir tan alto, sin el riesgo de una gran caída, pero eso es parte dela experiencia o aventura de sentir

Por tanto, vive lo que sientes, con la conciencia de que van llegar dificultades y desencantos, que no todo es igual, todo el tiempo.

Cuando la lluvia llegue, procura tener al corazón a resguardo suficiente, para que no se ahogue.

Recuerda que las nubes se llenan con un proceso que comienza en las aguas que cubren la superficie, y aunque nuestro corazón ande “volando” tendrá que aterrizar en algún momento.

Vivo….Palabras del Corazón 💓 (1)

En el nombre del corazón, por el corazón y en el corazón pueden expresarse muchas cosas, ciertas o no.

Procuraré (con la objetividad que a veces falta desde el sentimiento), contar que palabras vienen al que late y siente, dentro de mi.

No hay Flor que exista, sin vida; no hay corazón que no se pudra sin latir; no es posible un sentimiento sin que pueda ser expresado.

La vida se mueve, se deja ver, sonríe y llora. Eso que se dice sentir y que no se manifiesta es solo algo muerto encerrado en una hermosa caja disfrazada de vida. Al final solo es un peso inerte que no va a ningún lado.

Si estás quieto, sin suspiros, sin que alguna vez algo dentro de ti salte, es hora de revisar lo que sientes…. porque simplemente puede que no sientas nada.