Bajo las nubes… 🌫🌬☁️

Cuando las nubes deciden bajar y tocar con su bondad todo lo que está debajo… el manto frío de la lluvia, nos lleva a cubrirnos el cuerpo, pero a destapar nuestros ojos para admirar la belleza de lo que sucede a nuestro alrededor.

Días fríos, pero con el corazón encendido. Te mando un abrazo cálido desde adentro.

Octubre 13; 2020

Día de lluvia… mojado 🚲 🏍 ☔️

Desde anoche esta lloviendo.

Día difícil para el que le toca salir; tráfico pesado, peligro inminente, cuidado mojado.

Y miro a los que van en bici… circla, como le dicen aquí; y miro a los que van en moto…

Igual de difícil, sólo que unos van a mayor velocidad y con menos esfuerzo.

También están los que han amanecido con el cielo de techo… y no encuentran donde guarecerse del frío y el agua.😞

Y mi corazón se encoge. Se que es el tiempo, que la lluvia está planificada en el cronómetro del clima, que es necesaria para los cultivos.

Y se hace la tranca en la vía, y también los vehículos se detienen. Todo va lento, muy lento…

Noviembre sale al paso en medio de la conversación que tengo con quien amablemente me transporta (un ángel de la guarda en el camino) y como mes “multisabio” (lo acabo de inventar) se nuestra satisfecho de que todo esté como este.

Sólo me dice entre gota y gota: —Ve con cuidado.

Cuando las nubes tocan el cerro y no dejan ver su picos, el asunto de la lluvia es para rato. El sonido de las gotas sigue, como la canción de cuna de una mamá para que su pequeño duerma. Y la ciudad a duras penas mantiene sus ojos abiertos.

Todo está frío. Como esas relaciones cuando la lluvia de la costumbre y el desencuentro empapa hasta las huesos, helando hasta las mejores intenciones de quedarse y atizar el fuego.

—Arrópate Noviembre, porque tampoco eres inmune y cualquier estornudo nos pone a todos en angustia extrema. Por lo del “corona”.

Y aterrizó a mi día, a lo que me toca. Me dispongo a cumplir con la rutina; mientras hago una oración en el silencio…

➰Ruego por los que van en la vía, que por favor no tengan ningún accidente.

➰Ruego por los que andando en sus bicis sienten que las fuerzas les fallan. Y que están muy helados, porque se puedan detener y los jefes entiendan.

➰Ruego por los que andan en las motos, para que el sentido común les asista y también sean guardados del mal tiempo.

➰Ruego por todos los que bajo este manto gris, debemos ponernos unos en los zapatos del otro. Seamos sensibles.

Y escucho la chicharra en mi oídos, esa que no existe en un ambiente como este. Pero la escucho (será con el recuerdo) o puede que ya también tenga alucinaciones auditivas…

Noviembre está cubierto, y yo hago lo propio para seguir el camino.

Noviembre 5; 2020 7:15 am

En modo “fe”… noviembre 🍁

La vida hoy sonríe, como si no pasara nada. Como si el lug e de las lágrimas quedará allá fuera, y se hiciera bonanza en medio de un mar agitado.

(El mar, pienso en él y lo solo que se debe sentir en mi ausencia, como yo lo hago sin el, y me duele).

Y Noviembre me guiña un ojo, como diciéndome “olvidemos lo de ayer” y termina haciéndome una invitación:

—Vamos hoy en “modo felicidad”.

Reconozco que hoy, la escéptica soy yo… pero agradezco en el fondo que no coincidíamos en nuestros barrancos.

Que mientras uno está abajo, es porque el otro está arriba, y viceversa. Eso es necesario para que todo funcione. Si, hasta para esa parte que te estás imaginando, pero a la que no me referí.

Subirnos a la vida significa que nos va a dar vértigo, ganas de bajarnos y muchas veces un camino derecho y cansón que nos produzca sueño, pero también tiene su campo de flores, su canto de pájaros, sus “personas especiales” que nos alegran el día camino al trabajo. De todos eso y más tiene la vida. Hasta de aquellos que nos acordamos, aunque voluntariamente queramos tenerlos en el baúl de los recuerdos que ya no florecen.

Noviembre, creo que quiero hacerte caso, quiero ir en “modo felicidad” hoy, aunque para ello debo cultivar la primera parte de la palabra, la “fe” .

Así que seguimos, ven tú conmigo…

Noviembre 4; 2020 7:00 am

Perdidos… conjugando el verbo

Te perdí, me perdí en el camino perdidos andamos.

Quedarme si ti, ha sido el vacío al que siempre le temía, pero que escondía de buena gana.

Era mi egoísmo de saberme vacía, aunque contigo nunca tuve compañía.

Me perdí, te perdí, nos perdimos, pero es que siempre hubo una gran nada entre nosotros, y ahora siento que es ella quien me abraza mirándome a los ojos, fijamente.

No sabíamos de “nosotros” no hubo eso, pero tampoco “tú y yo”, ya que el verbo, el adjetivo y la oración de todos los párrafos de mi vida eras “tú” y yo solo repetía esa misma oración, del viejo párrafo en el libro de siempre, en una vida dejo de ser mía.

Por eso me perdí, te perdí, y estamos perdidos, porque no había un camino donde encontrarnos; y las brújulas no sirven, porque no hay lugar de destino que nos espere… a ti, a mi, a ese nosotros inexistente.

Un laberinto conocido se abrió ante mi, me tragó, al fin algo o alguien tuvo el valor de desgarrarme por dentro y de una sola vez, entonces te vi… o dicho de una manera más real, te deje de ver.

Entonces comprendí que estabas perdido; perdido de mi vida, de mis manos, de cualquier cosa que quisiera unirte conmigo.

Y sigues igual, con las brújulas en todos lados, creyendo que vas a alguna parte; y vas…

Sigues sin mi, y ni siquiera te das cuenta, que me perdí, y estoy perdida… y quizás es la mejor estación que me ha tocado

El no saber por donde vas, que estés perdido de mi, mientras extraño lo que no tuve, y esa es la manera más sincera de estar perdida.

Perdido de mi, perdida de ti; perdidos de un nosotros que no existe.

Aplauso a nosotros, que estamos perdidos, y que si todo ocurre como debe ser, no recobraremos ya más nunca, algún camino.

Perdidos, pero sin siquiera sentir dolor por eso. Es lo más triste. Sólo conjugando el verbo…

Conversando con Noviembre… 🤭

Al segundo día de Noviembre… contemplar la vida a través de la ventana, con los barrotes que recuerdan que no somos libres; aunque lo creamos y alardeemos de ello.

Protegidos de lo qué hay afuera, como si paredes y rejas, realmente oído eran hacer eso.

De esa misma manera guardamos lo que somos, lo que tenemos dentro. ¡Que nadie se de cuenta de lo pensamos, que en voz alta nadie escuche nuestras propias protestas, nuestra resistencia, nuestros gritos!

Noviembre que apenas llega y yo que lo sumerjo en mis rincones no alumbrados ¡Madre mía! Y él pensando en despejar el cielo y que los pájaros correteen a su ritmo, que una alegre chicharra se atreva a salir, y a alegrarnos con su canto.

Luego recuerdo que aquí hace frío, y las chicharras cantoras son en verano (como decía una canción de mi niñez), así que lo que oigo puede ser otra cosa o mis propios oídos con algún mal inédito en ellos.

Que el año a doblado su esquina y ya le falta poco para seguir de largo. En apenas un tris tras de tiempo estaremos recibiendo al 2021, que no sonará igual de bonito cuando la gente lo diga, como decían de este casi moribundo : “20 20”.

Yo nunca he podido decirle así, siempre le llamé por sus años y siglos; que son más de dos mil ya, los que cumula el tío.

Este es una año que en medio de una lentitud asfixiante, ha pasado volando. No puedo explicarlo bien con palabras, pero es la sensación rara que abrazo.

Y Noviembre me mira con paciencia, pasa la mano por su barbilla y se sienta a mi lado conservando la distancia de los metros requeridos por el que “corona” nuestra vida (y muerte), mientras piensa: “este va a ser un tiempo largo de escucharla a ella” 😳

Aquí vamos amigo Nov, que bueno verte. Bienvenido en medio de estos pensamientos revueltos y hasta convulsos que tengo. Siempre es saberte aquí, de nuevo…

Noviembre 01; 2020 7:42 am

Disfraz… de despedida

A la mejor manera de final de terror… Octubre se disfraza de hombre lúgubre, de aspecto triste y sombras para repartir. Le digo que el no tiene porque someterse a fiestas, ni tradiciones impuestas, pero el sigue queriendo congraciarse con todos. <Creo que esa es la peor parte de todas> —Espero que brilles más tarde y te olvides de querer “entrar en el bote” de todos los que tienen que hacer estoy aquello para ser aceptados. El responde: —Si te soy sincero, estoy triste… Entonces ya eso es otra cosa… me quedo pensando en silencio. —Bueno, no hay problema, todos tenemos derecho a estar triste y pasarla mal, alguna vez. No existe quien todo el tiempo esté bien, y si es así, te aseguro que sólo es apariencia. —Gracias, pero ya sabes… —Si, como a mi, no te gustan los finales, las despedidas, los puntos de acabe… pero también he descubierto que tienen algo bueno… y es que muchas veces todo eso es liberador. Así que ánimo Octubre, que te vas pero en tus planes tienes regresar. Entonces empieza a dejar que algo de luz se abra paso y de vaya fragmentando su bloque de oscuridad. ➰Este mes, este año, este tiempo ha sido difícil, pero también lleno de lecciones. Dentro de todo lo mal que nos podamos sentir con la muerte rondándonos por todos lados (como siempre aunque lo obviemos) es la mejor oportunidad para darle valor a la vida y cuidarnos

Octubre 30; 7:02

Niebla, luz, sombra… Octubre

Día de niebla, que presagia sol…

Cuando todo es cubierto por un delicado manto que no deja ver, estamos ante la posibilidad de que luego la luz, lo abarque todo.

El sol juega a aparecer aunque las mantas se le peguen a la espalda.

Hasta que nada más se puede hacer y le dejan salir. Su luz no se puede esconder. El que alumbra aún con sueño, resplandece.

Las montañas son sólo un escalón para subir a donde quiere, ese sitio en el que el ojo le busca y luego no le puede mantener la mirada. El día está despierto, y el frío que quisiera dominarlo todo, retrocede ante un Octubre que se viste de amarillo, aún en sus últimos latidos.

Es increíble ver la sombra ante la luz, el frío ante el calor; la presencia frente a aquel que no se manifiesta pars estar presente.

Pero aún así todo sigue. Me encanta la luz, pero también el efecto que tiene la oscuridad y le temo al frío, pero eso hace que recuerde el calor con agrado. Hoy comienza el final, pero no existe uno sin otro.

Octubre 29; 2020 7:10 am

Octubre avanza a su final… le escucho

Camino hacia mis quehaceres de hoy, el tráfico normal, entre vehículos que quieren burlar el controlador de velocidad, motos que zigzaguean como queriendo tejer una trampa en la vía y ciclistas reacios a usar la ciclovía. El riesgo a la orden del día.

Los días de Octubre avanzan, y con ellos su despedida. Pareciera que todo va sin “pena ni gloria“, o más bien como mucha pena, debido a todo lo que nos ha tocado este famoso 2020, de quién muchos dijeron “era el año”.

Hay azul y claridad a ratos, rayos de luz serpenteantes que deciden ser solo flashes en un día que sabemos va a ser de lluvia. Pero la luz hace lo suyo, alumbra y rompe por instantes lo que se supone es oscuro.

Llegó a mi lugar y en pocos minutos ya todo ha sido cubierto de neblina, de gris, de frío… Octubre se encoge de hombros y me dice: —Abrígate, que se que está temperatura te afecta.

Yo asiento con la cabeza, mientras cierro la cremallera de mi chaqueta. El frío entra, desafiante como si no temiera a lo acolchado de las prendas, sobretodo en un cuerpo cono el mío.

Pero le miro…

Veo lo imponente de este día de Octubre y el degradé de grises sobre la montaña, que no puedo hacer más que admirar la elegancia con la que este mes ha elegido despedirse.

Para no dejarlo pasar, le pregunto: —Querido… amigo, Octubre ¿qué te llevas?

Y el pacientemente acomoda su bufanda gris al cuello y con las manos en los bolsillos de su chaqueta, al igual que yo, responde, mientras subo las escalera que me llevan a mi tarea de hoy.

—Me llevo muchas ganas inconclusas… porque a veces creo que no se entiende nada…

—A ver, cuéntame más de eso, le digo intrigada.

—Bueno querida mía.. (y me encanta que me diga así), que pienso en que soy el mes diez (10) si fuese un hombre fuera perfecto, y escucho su carcajada. Luego vuelve nuevamente a la calma y con voz más bien grave me cuenta: —Es que pareciera que todo lo que ha vivido la humanidad estos últimos Díez meses, todavía no es suficiente para que estén pendientes unos de otros, se cuiden unos a otros, y vivan unos por otros.

Yo, miro al suelo y luego levanto la vista y observo todo…

—Pues quizás nos falta mucho más, para poder no sólo entenderlo, sino hacer algo al respecto. Digo y esa autocrítica, me corta a mí en primer lugar.

—Bueno, entiendo, los humanos, son humanos. Me responde en tono conciliador. Mientras yo sigo el camino y al llegar abro una pequeña ventana como puedo, para seguirle viendo.

—No todo esta perdido querido “Diez”, mientras la vida se mueve y conversemos, tenemos una esperanza. Como yo hoy muchos que te están viendo y quizás se atreven también como yo, a dialogar contigo.

El me mira entonces y antes de sumergirme en la actividad de un día más de trabajo, toca con suavidad mi hombro y dice: —¿Y tú que te llevas de mí esta vez?

Siento que mi corazón salta de manera inusual…

—Me llevo la vida que sigue latiendo, querido. Lo que aún no se acaba en los respiros, la esperanza de que podemos estar conscientes alguna vez, de quienes somos; y el no rendirme. Porque así como se que tú vas a volver dentro de un año, aunque yo no tenga ese tiempo de vida, quiero volver a creer que todo puede ser posible, desde adentro.

– Entonces, estoy satisfecho.

Yo entro a mi labor; el sigue allá afuera, sin ser visto.

Octubre 27;2020 7:10 am