Luna se Ayer y hoy… Septiembre 15 y 16 🌑 🌒

Cada mes trae su Luna…

Las hay “de sangre”, “azules ” y muchas otras connotaciones que las asocian con el color que para la fecha ella escoja para vestirse.

En este Septiembre, Luna se ha llenado del color de la paciencia (podrás decir en tu cabeza a cual color le atribuyes dicha virtud).

Momentos de madrugada en los que deja ver su brillo…

Y luego justo, con el brillo propio del día fue quitando de rostro de la vista, poco a poco. Así fue Luna en el día de ayer.

Paciente, calmada, era domingo, no había prisa, todo podía tomarse su tiempo, ella seguiría estando allí aunque no se viera, y para si misma y los demás, era suficiente.

Hoy amaneció ya en Lunes…

Redonda, brillante y bella! Y el día empujando con su agite, el espectáculo. Parece que para este Lunes la paciencia de ayer, se debe quedar ahí, en el ayer. Nubes que pasan rápidamente esconden a Luna sin preguntarle.

En apenas segundos, ya no puede verse.

Ella no insiste, prefiere quedarse con la paz de ayer, antes que ponerse a competir para este más tiempo visible. Simplemente lo entiende y se oculta.

Y el caballero amarillo, dándole tiempo a Luna, no se ha dejado ver hasta que hasta que ella decide ya no estar.

Creo que la paciencia de ella, también le contagió a él.

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El día de hoy… este 4

El nuevo día se viste, para así salir al ruedo, sin preocuparse de combinaciones vanas,

Se acicala como todo un flamante caballero, que sin querer alumbrar, presume a alguna dama.

Su corbata va algo rosa, de azul claro su camisa, sin estresarse porque el resto de su traje sea oscuro,

Se mira al espejo y deja dibujada una sonrisa, sabe que vendrán problemas, y aún así está seguro.

Sabe que todo cambia, más rápido de lo que se cree, aunque mientras se padece se haga eterno,

Por eso no se resiste cuando algún viento le mueve, alborota sus cabellos y a veces haya por caerse, le toca besar el suelo.

Pero el está tranquilo, abre la puerta a las horas, la luz brilla aunque se tengan los ojos muy bien cerrados,

Que aunque todo sea de prisa y se obvie el ahora, eso es lo que tenemos aunque lo hayamos negado.

El día ya comenzó su camino y un ¡hola! Viene a su sonrisa pegado. 😊

¿Quién amanece..? ¡Hable a la vida!

Y si… que a veces se amanece y nuestra mirada es borrosa, pero aún así hay claridad del día. Aunque no enfocamos bien, la vida sucede, la luz no se apaga, el corazón palpita, el amor sigue.

Entonces, hablémosle a la vida, no callemos.

Y si… que sigue estando borroso para donde lo veamos, nuestro enfoque no está bien, quizás hasta perdemos el balance y eso hace que no lo disfrutemos, pero si volvemos a ver… el día está ahí, amanece.

Sigue siendo la oportunidad que tenemos, no hay que desperdiciarla.

Entonces nuestras pupilas alcanzan mayor nitidez, y el aprecio por estar vivos se hace presente; ese es el momento real en que amanece.

Aunque haya confusión, y los vientos quizás no soplen a favor, el mirar más allá está permitido con el objeto de reconocer que la vida es más, mucho más que solo eso que nos empeñamos en observar.

Lo que era borroso, aparece ante la vista de quien se da la oportunidad de volver a mirar, ese mismo que no desahucia la vida sin luchar por ella.

La nitidez en las pupilas a veces llega cuando la luz en el corazón se manifiesta.

Hablémosle a la vida…

❣️Agradezcamos por estar también en este nuevo día,

❣️Dejemos lo amargo para cuando toque, pero ahora lo nuevo del amanecer es la convocatoria,

❣️No dejemos un sentimiento guardado, ni un Te Quiero en silencio,

❣️Hablemos mientras podamos, aún estando callados hay expresiones que cuentan lo que sentimos

❣️No nos conformemos con la excusa de hacerlo mañana, que algún día se convierte en el mayor de los inciertos,

❣️Verbalicemos lo que sentimos, desde nuestra mente, puede ser audible, escrito, cualquiera de los medios es válido, no callemos,

❣️El corazón que está quieto, solo se prepara a estar muerto. Hablémosle a la vida, no juguemos a perder lo que hasta ahora tenemos.

❣️Amanecemos, rompamos el silencio.

Y Agosto se despide… todo sucede y se va 💭🌧🌤🌪☁️

Agosto, el bonito… se va!

Porque todo es así, lo más bello, lo más sublime, lo más duradero, también tiene los días contados, y se va.

Quizás sean algunos como Agosto que se despiden para luego volver, luego de otra vuelta al sol, pero éste, el de este año se va.

Y para los que quizás decidan arreglarlo todo con “volveré” y se mantengan de despedida en despedida, de distancia en distancia, de olvido en olvido; quizás regresen como dicen, pero la tierra que pisen, entonces ya no sea la misma.

No es igual volver y que te esperen, a estar de vuelta y sentirte extraño.

Pero Agosto se va…

Con sus nubes inmensas y lluvias torrenciales, estruendos allá arriba como quien se muda. Pero también se va con su calma en el cielo, con su luz que ilumina y sus muchos colores.

Como aquellas que pintan de risas y canciones los días que nos tocan a su lado; pero que por otra parte nos traen los nubarrones, los pensamientos grises, las ganas de dejarlo. Como Agosto se va, y lo que nos ha brindado, así pueden ser aquellos que de alguna manera u otra, nos han marcado.

Con el pecho hinchado por tantas emociones, Agosto se despide como quien no quiere irse, y en el fondo es un juego para hacerse el deseado, el que va a ser extrañado… ese al que le cuesta despedirse. Y no es así, el está preparado, sabe llegar y marcharse sin dolor, sin sufrir, sin estar llorando.

Así ocurre con aquel que se emociona tanto, que llora ante una cosa y luego no le importa; como quien se esmera en su jardín y luego se distrae con cualquier otra rosa. Hay quien puede despedirse sin que le tiemble el alma, porque al final nunca estuvo donde tanto le amaban. Un Agosto en persona que viene y se va, sin ganas reales de quedarse.

Han sido treinta y una las oportunidades que Agosto nos brindó para que en su tiempo pudiéramos encontrarnos; así como las nubes de unían incesantes y en sus choque continuos la lluvia nos llegaba.

Nos llego a inspirar que fuéramos sinceros, con eso que tenemos por dentro y no lo hablamos; nos dijo que a pesar de todos los peligros a veces simplemente tenemos que arriesgarnos y en medio de algún encuentro, quizás también sufrimos, nos duele y hasta lloramos. Pero estaremos en paz, porque lo hemos sentido, vivido, hablado.

Agosto que te vas, ya listo tienes el recorrido, tú horizonte es ir a reponer las fuerzas, consciente de que solo se corre, mientras dura la carrera.

De la misma manera es para los humanos, el tiempo de ese “Agosto ” es la vida que nos queda, si decidimos posponerla, luego ya no habrá manera, de volverla aquello que se pensó que fuera. Y vendrán otros tiempos, otra gente, otra tierra, pero como esto de hoy, seguro ya no vuelve. No se repite el tiempo, aunque así lo parezca.

Alza tu mano Agosto, despídete como quieras… yo me quedaré aquí, quizás ya no esté a tu vuelta.

Otro ayer de Agosto… lecciones

Agosto en sus días, no deja de mostrarme que nos “movemos”

Hasta hace apenas unos días, el atardecer se pintaba de los colores que traía el sol con su luz, pero no alcanzaba a verle por completo, dado los edificios que tapaban mi visual.

Ahora se ha corrido un poco y puedo ver su redondez…

Pareciera que es él quien deja huella al irse se un lado al otro, pero resulta que somos nosotros los que como locos “nos movemos”. Rotación, traslación y todo lo que ocurre en órbita y universo… superior a cualquier cosa que yo pueda entender o explicar; solo me indica que estamos en movimiento.

Entonces me quedo pensando, que a veces ocurre así hasta con las personas; sabemos que están ahí, pero no se dejan ver. Y lo más cumbre es que llegamos a pensar que son ellos los que han escogido la distancia y resulta que con nuestro propio movimiento, somos nosotros mismos los que evitamos verles.

La luz a su paso, puede dejar diferentes matices, no solo alumbra sino que es visible lo que a veces a simple vista, no notamos.

Cuando veía la claridad de frente, no pasaba nada, era simplemente luz que enceguecía mis ojos solo de mirarla; pero luego vi su reflejo a través de una pantalla. Increíble como el prisma aparecía. Quizás son cosas simples y obvias para muchos, pero experimentar el detalle, me despierta.

Igualmente también ocurre con la vida y las personas. A veces solo le vemos de frente, y nos quedamos con su apariencia, nos hacemos ideas fijas y les encajonamos en un concepto. Y resulta que estamos lejos, nos llegamos a ver el resto de sus matices.

Pero cuando lo hacemos, cuando nos damos la oportunidad de ampliar nuestra forma de descubrirle, los matices aparecen. Descubrimos que nos hay “defectos puros”, que existen cosas muy buenas, aún con todo aquello que nos impactaba de mala manera; o que también hay “defectazos” entre todo aquello que nos parecía emocionalmente impecable. Cuando esto ocurre, realmente <alumbramos>.

Y la oscuridad también se manifestó ayer , como para que no la olvidáramos. Luego de varios días sin fallas eléctricas, llego la noche y “se fue la luz”, literalmente, la eléctrica también.

Por más de cuatro horas estuvimos a oscuras y entonces el significado de la luz, varió. ¡Se magnifico!

Ya no era solo lo que cambiaba los colores y permitía que sus matices se hicieran visibles, ahora simplemente lo era todo.

A su ausencia, había penumbra, oscuridad y quizás hasta un golpe al tropezar (confieso que yo a veces tropiezo hasta con luz). Empezó a tener la connotación de “importante” y los beneficios para nuestro día a día, se hicieron más notables ante su ausencia.

Igualmente nos ocurre dentro de las obviedades normales de nuestros días humanos. Existe alguien que aporta luz a nuestra vida; a veces no solo porque no las alegra o hace divertida, porque nos apoya y está ahí para lo que nosotros queramos, porque esté alineado con nuestro pensamiento, sino además porque aunque puede llegar a desgradarnos en el momento, nos dice cosas que a veces no queremos escuchar, pero si necesitamos. Es parte de nuestra luz esa persona, logrando que nuestras propias reacciones varíen y podamos observarnos a nosotros mismos.

Sin embargo, como luz que siempre está, terminamos obviándole, asumiéndolo como normal y haciéndole sentir alguna vez como desagradable. No somos muy tolerantes a la luz, todo el tiempo.

Pero cuando nos damos cuenta que no está, llegan los momentos de estar a solas con nuestra propia oscuridad y ahí, diéramos lo que fuera por escuchar aquello que en su momento nos molestaba, y que en el fondo sabíamos que había amor en ese mensaje. Y anhelamos que su luz vuelva a nosotros y a veces hasta nos alumbre tanto que nos deje ciegos. Puede que la luz vuelva o que simplemente ya no más.

Despertamos cuando valoramos lo que a menudo, obviamos.

En resumen, Agosto con su ayer en días, me recuerda que:

  • Movernos implica que dejaremos nuestro lugar con sus respectivos cambios y lo que ya no vemos, puede ser producto de ello.
  • Matices distintos tenemos todos, no basta quedarnos con lo obvio, al menos si alguien nos importa.
  • Presencia, es lo que realmente se manifiesta en nuestra vida cuando alguien nos dice o enseña no solo lo que queremos oír o ver, sino además lo que necesitamos, aunque no nos guste. Eso vale.

Una vez más, gracias Agosto, por no callarte y además por dejarte ver de esta manera.

Todo es tan breve… se comprende 💭😊

Hoy amanece, todo es tan breve…

Se observa un color que dura poco, varía.

Pareciera inmóvil, seguro, como si nada lo cambiara, pero ni su apariencia se queda.

Basta acercarse… y la cosa cambia.

Como la vida y las personas, que a veces en tan solo poco tiempo también cambian, se transforman, se alejan, se distancian.

Y es como inexplicable, así también como lo son los colores del día, o explicable pero no lo entendemos.

Algo no salió como esperabas o a alguien incomoda de algún modo y ¡ya está! Se pintan otros colores.

Puede estar el horizonte tan calmado como dormido, hasta que de pronto en menos de un bostezo… se enciende.

Así también la rabia, el furor, la ira se prenden sin esperarlo y las consecuencias vienen.

Y ese tiempo de estar ahí, puede volverse eterno; podemos hacer que todo cambie para mal en pocos segundos y luego revertirlo no se puede.

Y en tan solo pocos segundos después, la luz lo ilumina todo. Nos encandilamos. Eso también puede ser breve.

Estar enceguecidos por algo, quizás nos alegre excesivamente o por el contrario nos abata hasta el polvo, pero esa causa que es externa, dura poco.

El detalle es salir de la posición a la que nos aferramos, entender que no hace bien y hay que dejarla. El dolor no sirve sin propósito.

Todo es breve. Luego el sol sube a su sitio, y enseguida el día va cambiando en sus matices, no se queda como hace unos minutos.

Sabemos o confirmamos entonces, que todo cambia, que puede ocurrir algo, sobre todo, que nos equivocamos.

Ya sea en lo que decimos, hacemos y hasta pensamos, erramos; eso hace que también nuestros matices sean vistos de otras maneras.

Si estuviéramos más consciente de eso, nos sentiríamos menos ofendidos y más dados a la comprensión, entenderíamos.

El amanecer o cualquier momento espectacular del día… lo es, pero Justo por lo mágico o especial del evento, es breve.

Luego viene otra cosa, pero tenemos la promesa o certeza que volverá a ser así de nuevo, mágico… y lo entendemos, mientras llega.

Aceptamos que no todo siempre está igual de bien, nos encontramos, nos reconocemos, somos humanos. Eso nos acerca a ser felices.