Hay días de expresar… rompemos silencios 😊🤫💭

El tiempo también

Trae días, en los que la expresión

Es necesaria,

La mirada silenciosa, esa

Que es tan rutinaria,

Rompe a gritos y lo qué hay

En lo interno se desata.

Días en que queremos contar…

Contarnos a nosotros mismos

¿Porqué vivimos?

¿Porqué seguimos aquí?

Y no darnos por vencidos,

Dejando que aquello oscuro,

Nos trague,

Nos acabe,

Nos lance por ese abismo.

Son días en que salimos a defender

Todo aquello que sentimos

Horas de mandar bien lejos,

Al que insiste en agredirnos,

Porque no sea igual

Su forma de percibirnos,

Tiempo de decir

Lo que pensamos,

Lo que sentimos,

Sin que por ello

Tengamos que arrepentirnos.

Horas en que las palabras salen

Cuál torrente en los ríos,

No se callan, no se rinden

Y aunque parezca de locos y

Nos traten con cinismo,

Ellas seguirán saliendo,

Expresando, sin cansarse

Lo que somos

Nosotros mismos.

Las batallas son libradas

Y aunque se pierdan algunas

La guerra no está acabada,

Nos hacemos valientes de nuevo,

Levantamos idealismos

Ya perdidos y olvidados,

Por temores ya mezquinos.

Días en que el Amor no se calla,

Ni le para al conformismo,

De los controles que algunos

Se empeñan en patentar,

En imponer y hacer creer

Que tienen algún sentido.

Tal vez no existan oídos que

Esto ha de recibirlo,

Que se hable o se exprese,

No significa que encuentre

A alguien que quiera oírlo,

Pero en días como estos

Más que respuesta de alguno,

Importa expresar sin pretexto

Qué hay latiendo así mismo,

En el corazón de uno.

Aún en los silencios más grandes hay palabras que se gritan y emociones que se expresan, sin que nadie las perciba, las entienda, las resista. El que defiende lo que siente, es un valiente, un loco, que quizás se quede solo, sin que nadie más le asista, mientras que siga expresando todo aquello que le haga recordar lo intensa que es esta vida.

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Hay días de espera… sembrar 🌱💭

Y vienen días que también son diferentes

En los que queremos sembrar,

Cavar en la tierra,

Tener esperanzas, ser pacientes.

Esos en los que todos dicen ¡que no!,

Que no va a ocurrir, que no va a llegar

Y aún así, nos disponemos a esperar

No nos damos por vencidos,

Sin saber porqué nuestra llama aunque tenue,

No se apaga.

Días para creer en los milagros,

Esos que suceden cuando no los vemos

Y luego nos sorprenden al saberlos

Cercanos,

Tiempo de no ser empecinados,

Pero al igual no nos abandonamos

Al desahucio,

La esperanza aunque silenciosa

Sigue estando a nuestro lado.

Sin hacer bulla, sin jolgorio

Pero también, sin retraso.

Horas para abandonar la cultura

De lo express,

No queriendo todo rápido, sino más bien

A su tiempo, en un ritmo no acelerado,

Siendo solo lo que se es,

Dando chance a que el árbol crezca,

Para verle florecer.

Días de esperar,

Esa llamada que aún no entra,

Ese te quiero que no se atreve a salir,

Esa presencia que nos diría que está allí,

Esa sonrisa, que simplemente, nos haría

Feliz.

Días, días también para crecer

Poco a poco, lentamente

A mi ritmo ( y al tuyo)

Sin que se apuren los pies.

Tiempo de fortalecer,

Lo que somos, y adonde vamos

Antes de que pase el tren.

Esos días, en el que un tic tac se convierte,

En la marca de un compás,

No empuja,

No agita,

No te hace sentir qué hay alguien

Correteándote detrás,

Y aunque la tierra gire y no se detenga más,

Podemos (tu y yo ) tomarnos un tiempo

Para parar, observar, disfrutar y continuar.

El que espera, lo hace porque tiene una esperanza… y esa no ha muerto, no la han podido extinguir, sigue estando aunque todo se vuelva al revés y no parezca brillar. El que siembra cree en el milagro que ocurre mucho más allá, de lo que puede controlar y lo celebra con cada hoja o flor que sale como premio de la espera, de la magia de sembrar.

Hay días… de hacer y correr 🏃🏾‍♀️ 😥

Hay días de esos también

Llenos de movimiento y ocupación,

De esos en que todo lo que hacemos

Es correr,

Sin pensar en que tomar un respiro

Tal vez sea mejor.

Lo que hacemos se vuelve una obsesión,

Los otros darán su aprobación,

Nuestros huesos crujirán de tanta acción,

Al final solo cansados estaremos,

Y se acabará toda emoción.

Hacer y hacer parece que es

Nuestra tarjeta de presentación,

Preguntamos no por ¿quién eres?

Sino más bien ¿qué haces?

Y eso pareciera hacernos sentir mejor.

Cuánto has hecho para tener

Esa es la razón que ha tomado el ser,

Asociamos el cansancio con propósito

Y olvidamos que la vida

No consiste en correr,

No se trata de tener,

No todo el tiempo hay que hacer.

La quietud, la soledad que permite conocernos,

Es algo que ya no existe,

Se tilda de cosas “de viejo”,

Hay que hacer, es la orden tácita

De locos en carreras vagas

Y enseñamos a los niños

Que tiene que saber hacer,

Aún sin que esto les plazca.

Las acciónese de premian,

Los pensamientos se degradan

No importa como veas el mundo

Importa lo que con el hagas,

Haz esto y lo otro,

Para que bien te vaya.

Muchas tareas a la vez

Dirán que eres de mayor talla,

Que vuelas más alto que otros,

Que tu ambición no es mal sana,

Todos argumentos vanos,

Matando así poco a poco

Lo que siente y se piensa ,

Aún a punta de metralla.

Ya no hay tiempo país eso,

Estamos tan ocupados

Haciendo y rehaciendo

Los lazos hemos dejado,

No nos contenta estar quietos,

Reflexionando, pensando,

Solo privan estadísticas

Para hacer, para obtener,

Para estar acumulando.

Y llega el final de la vida,

Cuando ya no hay más carreras

Ni objetivos conquistados

La quietud del sepulcro nos espera

Sin estar para nada preparados

Queriendo meter en nuestra tumba

Todo aquello que de tanto hacer,

Alguna vez alcanzamos.

Pero no es posible, ahí no caben

Tanto monto acumulado,

Ni dinero aún ganado

Y si cabe igual no sirve,

No hay ya que hacer,

No hay carrera que dar,

Ni tarea por cumplir,

Ya la puerta se ha cerrado.

Si esos días los llenamos

De acciones cargadas de amor,

Y no de afanes planos,

Que aunque no sean tan rápidas

Ni grandes sumas acumulamos,

Cada acción será una flor

Que a alguien le regalamos,

Siendo eso aún mejor

Que cualquier premio ganado.

Lo que se hace solo por tener, nos dejará armarios llenos, garages ocupados, propiedades repletas, cuenta bancarias con muchos ceros a la derecha marcados; lo que se hace por amor, nos deja el alma plena y capaz de disfrutar cualquier cosa que tengamos. Me quedo también con esas pausas que hacemos juntos, sin necesidad de correr tanto, solo para tener.

Hay días… tristeza 😢 🌸

(Los días no se detienen, y en cada uno encontraremos diferentes estados de ánimo)

Hay días en los que nos sentimos desolados.

Todo se vuelve gris,

La tempestad no cesa,

El precipicio nos traga

Estamos como olvidados.

Las palabras suenan duras,

El sarcasmo se ha colado

Experimentamos soledad,

Una fría indiferencia

Nos abraza y consume,

Nos mantiene aletargados.

Y pareciera que no ha salida

Que todas se han cerrado,

El ánimo se quiebra, el dolor aparece

Las lágrimas ya secas

Hacen surcos muy gastados

En nuestra propia conciencia.

Días de esos en los que todo esta gris,

Y no hay sol por ningún lado

En los que no sabemos hacia donde ir

Si estamos de cabeza,

Si damos pasaos hacia los lados

O si nos hemos retardado.

Días de angustia,

De insomnios, de quedarnos desvelados

Viendo el mundo ante sí

Cayéndose, destruyéndose

A su paso.

En los que no hay quien salve

Porque todos se han cansado.

Esas horas en que no hay nada

Solo hay muerte esperando,

El temor se ha hecho presente

La impunidad, el desdén,

La maldad enseñoreada

Por todos lados mirando.

De esos días en los que

Todo los chistes son malos

Y el que los dice pareciera

Una sátira maligna

De cualquier cuento cerrado.

No hay lugar para reírse,

La tristeza va enlutando.

Hay días de esos,

Y se ponen cada vez, más intensos.

(Y de pronto una luz rompe lo oscuro, un abrazo va cambiando todo el espectro que ahí se veía dibujado)

Días de Enero… pensando 🌤

Los días van pasando entre colores. Y el reloj eterno sigue su curso, sin que nos demos cuenta o tal vez evadiéndolo adrede.

Una y otra vez se da el ciclo del día. Amaneciendo y anocheciendo sobre el mismo cielo, que nos arropa, dejando a alguno quizás descubierto.

Nosotros continuamos también, al menos lo aparentamos. Sin tener el mismo esplendor de arriba, a veces también cambiamos, nos miramos al espejo y aceptamos.

Los que llegan a algún lado y se cansan, son como días que permanecen nublados. Nada les sacia, nada les da gozo, quizás el propósito de algún modo se ha esfumado.

Y los días con sus cosas siguen ocurriendo. Y si no nos detenemos a observarlos, igual sucede algún milagro, alguna alegría, algún llanto.

La vida entonces en su vaivén, acumula horas que no contamos. Subimos al caballo del reloj, sin que consigamos alguna vez someterlo, detenerlo o domarlo.

La luz de los colores se enciende y se apaga. Los matices a veces no los encontramos, nos aferramos a purezas que no existen, a acuarela vieja, a tono sin vida y muy gastado.

Días de Enero que transcurren, como parte de la vida a no ser desperdiciados.

Escuchando el día… introspección 😌

Hoy solo quise escuchar al día…

Pregunté a Enero: —¿Cómo estás? En este amanecer de hoy.

Y me contestó: —¿De verdad quieres saberlo!

Asentí rápidamente.

—No te apresures, me dijo. Disponte a atenderme.

Y así lo hice, me quedé ahí, a ojos cerrados y empecé a escuchar los sonidos de día.

Antes de que el día y sus agites despierte, hay un sinfín de sonidos que nos hablan de cómo está todo y hasta nosotros mismos.

Pájaros que revoloteando estiran sus alas y salen a disfrutar el día. Comparten sus trinos y se dejan oír para los que nos detenemos a “escuchar”.

Porque, ¿cómo apreciar lo que ocurre sin detenernos a prestar atención a lo que dicen los sonidos (del día, palabras de alguien, entre otros).

Oyendo cada sonido mis sentidos se activaron, a ojos cerrados los vi volar mientes el cielo sonreía y las nubes inquietas se ponían sus trajes del día; unas de color blanco, otra grises, algunas rosas.

Cada pájaro tiene un sonido distinto y hay unos que quieren cantar más duro e imponerse.

Igual ocurre con las personas, cada una tiene un lenguaje que emite sonidos, unos estridentes, otros realmente armoniosos.

La ciudad iba despertando y el paso de uno que otro vehículo, fue opacando por segundos el sonido trinal de la mañana.

Mi corazón vino también a acompañarme en los sonidos del día. Sentía como esos cantos de los pájaros también hacían que él saltara unas veces más fuertes que otras.

Y la mente también trajo sus sonidos, esos, contenidos en los pensamientos que despiertan y se mueven aún cuando estamos dormidos. Trajo tu voz, dejándose escuchar en el fondo.

En la medida que el día y su movimiento fueron tomando su espacio, el escuchar a los pájaros y los sonidos propios del amanecer se fueron silenciando. Incluso la voz de mi corazón se fue callando.

Así nos ocurre diariamente. La vida a través del día y su maravilla nos habla, emite sonidos que dicen :

—¡Eyyyy! Despierta. Escucha… escúchate.

Particularmente yo soy de mucho audio… primero lo escucho y proceso y luego puedo encontrarlo y verlo.

Y pensé entonces que así como el día y sus sonidos, los cuales podemos escuchar y apreciar mejor cuando no hay otros ruidos que los anulen, así también escuchar nuestro corazón, nuestra voz, nuestros pensamientos, a veces se convierte en una misión imposible, ante el ruido de afuera.

Escuchar y escucharnos, amerita quietud, disposición y sobre todo deslastrarse de los juicios.

Nadie puede escuchar con oídos de censura. El que se dispone a escuchar, debe recibir lo que escucha como un regalo, así quizás no sea lo que se espera. Pero si es lo que la otra persona siente, es un regalo, porque es lo real, porque es su alma la que se ha abierto para dejarle pasar.

Soy de las que escucha, quizás porque mi necesidad primaria es que tú me escuches, y quizás ni yo misma, ni tú, nos damos cuenta de eso.

En fin, agradezco a este amanecer de Enero que me dejo escucharle y recordar lo valioso que es poder percibir en el corazón a través de los oídos.

Te escucho… me escuchas?

Esperanza de cambio… seco, verde (y viceversa) 🌱 🔥

Para siempre” es una expresión mucho más larga de lo que podemos garantizar desde nuestra humanidad.

Si vemos un bosque seco, donde pareciera que no hay más posibilidad de vida, estamos solo ante lo visible, lo que está por encima de la tierra, no sabemos que está debajo, que ocurre allá.

Olvidamos que lo que está seco, en algún momento tuvo su verdor, quizás de gran esplendor. Eso nos lleva a pensar irremediablemente que las cosas cambiaron.

Y así como hubo un cambio “de lo verde a lo seco”, también puede existir uno “de lo seco a lo verde “.

Tengamos esperanza, la vida puede volver a tener lugar en los lugares menos esperados. Quizás las cosas no sucedan iguales, tal vez no sean con las mismas personas, pero los cambios llegan… tarde o temprano pero llegan.

Así como hay quien se equivocó lanzando un cerillo que terminó envolviendo en llamas todo lo verde, también puede existir una mano que se la juegue todas por sanar la tierra y volver a llenar de verde todo a su paso.

  • Si estas disfrutando del verdor en tus días, hazlo al máximo, porque el tiempo de la sequía en algún momento llegará; cuida que tu tierra quede suficientemente hidratada para soportar cualquier contingencia. El sol que te alumbra y hace crecer, puede también quemarte hasta secarte. Las cosas cambian, no lo desestimes.
  • Si estas padeciendo de la sequía, por muy duro que resulte, es el momento de usar la reserva que guardaste en mejores tiempos y si no hay de eso; comenzarás a ingeniarte una manera para que a pesar de lo árido que te toca, no mueras, al menos no de esa causa. Eso no durará eternamente, en algún momento lloverá y el cambio se hará presente.

Humanamente nada es para siempre, sin que estemos dispuestos a darlo todo de manera extraordinaria; y aún así, debemos estar preparados para que algún cambio suceda. Nada es definitivo, en una vida que está a punto de expirar a cada instante y eso debe animarnos de alguna manera.

La esperanza es una tarjeta que traen los cambios, con destinatario de quien lo acepte.