Luz que vemos y que no…

Algunas veces pareciera que el día no quiere encontrarse con nosotros…


Hasta que nos percatamos, que eran nuestros ojos los que no se daban cuenta de que él, estaba ahí.

👀💭👀💭👀💭👀💭

Algunas veces tenemos mensajes dados continuamente a nosotros… nos lo han dicho de mil maneras, y sin embargo somos nosotros mismos lo que no hemos querido entender y mucho menos ver.

Se necesita sabiduría para no solo entender y aceptar los “si” que nos han dado; pero sobre todo necesitamos ubicación, para entender, asimilar y seguir viviendo, con los “no” que también forman parte de nuestro camino.

A veces hay que abrir no solo los ojos… sino el resto de los sentidos.

Hay quien ha estado aunque nuestros ojos no lo hayan notado; y hay quien no, aunque nos cansemos de verle…

Las estrellas se esconden a nuestros ojos, cuando la luz del día las “apaga”, pero siempre están ahí, aunque en algún momento no las veamos.  Lo que deslumbra nuestros ojos, hace que no podamos ver lo demás.


La luz que vemos y la que no, de eso también se trata la vida.

Luna de Agosto… bienvenida y despedida 🌙

Luna en su esplendor, en este Agosto estelar…

Esta madrugada ha sido un espectáculo de luz sin igual.

Luna en su llenura me sorprendió. Hace meses no la veía tan brillante. Anoche no alcance a encontrarla,  me hablaron de ella desde un lugar bien lejos… pero me acosté sin verle☹️.  Pero hoy, como que quiso decirme: —No te pierdas de esto, que sé, lo disfrutas al máximo.


Era simplemente la reina de la madrugada, una luz intensa y brillante bañaba todo al rededor alumbrando la oscuridad de un día que aún estaba entre las sábanas. Todo esto ocurría a las 4:30 am.


Y en la medida que el día iba moviéndose entre las sabanas, queriendo estirarse un poco para atreverse luego  a salta me de la cama… Luna enrojecía quizás de pudor al verde desnuda ante las horas que llegaban…


De esta manera, se  fue ocultando tras las nubes que ya empezaban a dejarse ver en la mañana.


Y… ¿que ocurría con el amanecer, mientras Luna aparecía, resplandecía y se marchaba?

Pues, entre los velos  de la  noche aún, el amanecer dormitaba…


Nada en el se movía, mientras que Luna alumbraba; a las 4 él amanecer dormía, sin querer apurar el alba.
Tan solo una estrellita, que su sueño bien velaba, brillaba por allá arriba sobre esta madrugada.

Y me vine a contemplarlo sin prisa, con mucha calma; aunque el reloj me gritaba: —apúrate que no te salvas, de que de te haga tarde por quedarte allí parada 


Entonces  fui simplemente, a ver cómo comenzaba, el milagro de este día que a mis ojos cautivaba.

Azul, gris y hasta rosado el cielo se coloreaba; claro oscuros no faltaban que el relieve realzará y yo sola en mi baranda con los brazos saludaba, a un conjunto de pájaras que también por ahí, pasaban.


Esta fue la despedida de Luna que se marchaba y el arribo de un día hermoso, por otro lado llegaba.

Eso me deja pensando que igual ocurre en la vida, que por cada adiós que damos, vendrá una bienvenida.

(Está entrada corresponde al día de ayer, pero el WordPress en su última actualización no dejaba subirla… hasta hoyque si  pasó)

Agosto… entre carreras y pausas; yo me quedo con las pausas 🏃🏻 💭😊

Agosto… un mes que se las trae!

Esta semana ha sido de un agite único. Yo no soy de las que me gusta estar de un lado para otro, perdiendo el sentido de la grandeza de lo que de verdad importa; sin embargo el día a día y sus marañas de alguna forma nos envuelven.

Agosto ha despertado en estos días, de formas increíbles.


Sus grises se han dejado ver en todo esplendor y para cuando creemos, que así será el despertar… luego sucede una sorpresa de luz y todo cambia.


Un conato de sol en alegría, inunda de pronto el firmamento y Agosto va cambiando sus colores. Hasta nublarse otra vez. Es maravilloso el tiempo para poder contemplar esto…


Y no es igual mirar que observar. Miras cuando andas a la carrera; observas cuando te detienes a disfrutarlo.

Los días y sus exigencias, más bien la gente y sus exigencias nos piden o presionan para que hagamos esto o aquello… y la orden que más impera en todo esto es: “No Vivasresume toda tu existencia a mi, a lo que yo quiero, a lo que haga que mis planes se realicen.  Eso pasa a nivel laboral y personal; hay un desasosiego por someter a alguien más a cumplir caprichos, deseos y necesidades  que no son propios.

Y al final…


Si nos descuidamos se nos agotan los días, justamente absorbidos por eso que otro quiere, terminando como zombies a la orden de una causa que ni siquiera nos gusta o nos llama la atención.

Quien no disfruta de un momento que le guste, con alguien que le estremezca, ¿que podrá contar de la vida?


Que fue lo que vió?


O mejor..¿qué fue lo que sintió?

Lo más que podría decirse es que: —a la carrera medio ví esto o aquello y de igual manera medio sentí algo. Pero al final el balance está vacío. No me gustan esos “medio-medio”

El poder ver y comprobar que un día comienza y termina, debería ser un recordatorio sutil pero contundente de que nuestra existencia va pasando y si seguimos solo corriendo tras los deberes que otros imponen, solo llegaremos cansados al final que alguien más construyó y no nosotros, por tanto ni siquiera para descansar en paz, tendríamos chance.


Entonces toca pasear por la nubes… y que espere, quien espere.

Las exigencias van a seguir estando allí, pero el color del día en el amanecer o en el momento que tengamos para registrar como nuestro, como mágico, como momento cumbre no lo estará, simplemente se irá si no lo pudimos disfrutar.

El trabajo va a seguir exigiendo lo que es habitual, los que esperan en la cocina para que les sirvan, seguirán estando allí recordando su demanda, los que requieren ser llevados de un lado a otro porque es su agenda (y no la tuya) lo seguirán haciendo, ese pareciera ser su trabajo. En fin, todo lo que nos distrae de nuestro ser y de lo que queremos hacer, seguirá estando; y eso es un contrapeso necesario para ejercitar el deseo que realmente tenemos.


Si solo nos acercáramos al amanecer cada vez que quisieramos, sin ninguna restricción a lo mejor  se nos escapara algún detalle de valor, eso que nos hacen  comprender y estar conscientes de que es un milagro poder ver y contemplar, aspirar su aire, estar ante la majestad de la inmensidad, tener fuerzas para estar de pie o sentado y estar suficientemente lúcido o en ensueño para saber que es un día especial que está amaneciendo o despidiéndose.  Si eres de los que hasta ahora los haces sin que nada nunca te lo impida, aprovecha al máximo, porque en algún momento por una causa externa o interna, no lo harás. Se como es. Y quizás en ese momento, valores completamente cada oportunidad de estas.


Observar cuando todo está en calma es una delicia; observar cuando hay un caos alrededor es un milagro.

Sentir cuando eres correspondido es reconfortante; sentir cuando no recibes nada es sublime.

Saludar al día cuando el sol resplandece en todo su esplendor es un wow! Asegurado; saludar al día en medio de un ambiente lúgubre y gris es una tremenda conquista.


Y siguió el paseo por la nubes. Confieso que me seducen… y tu lo sabes bien, Cielo.

Un cielo sin nubes es como un jardín sin plantas, sin flores, sin pájaros que vuelen. No creo en las negativas que deben regir para que algo bueno pueda producirse. Creo más bien en la delicia de algo que ya es y que hace innecesario que otra cosa contraria aparezca.


Querer un cielo sin que hayan nubes, es como pedirle que no se exprese, que no tenga colores, que no viva.

Es como una vida que respira, pero que no sonríe, que no llora, que simplemente no siente. Es un absurdo…


Las nubes de Agosto, son como reflectores de el sol para expresar su belleza. Unas veces anuncia lluvia, otras simplemente que allá arriba, hay vida.  Las emociones del cielo se traducen en todo lo que lo contiene, es un juego magnífico de luces entre sol ☀️, Luna 🌙, estrellas ✨ y nubes ☁️.

Por eso insisto, vale la pena detenerse y bajo el marco de tanta inmensidad, encontrarnos a nosotros mismos y lo que queremos hacer realmente. No se trata de cumplir o salir aprobado por la expectativa de otro, si no más bien, a través de  meditar en el  camino que hemos decidido andar, comprobar realmente si estamos a gusto.


Realmente, el tiempo es el bien de más valor que poseemos . Invertirlo en  lo que no construye nuestros  wow! No nos agita el corazón, no nos produce el placer de saborearlo; simplemente es tiempo muerto. Y nuestro epitafio podrá llegar a decir, y con razón:


Me quedo con el arrebato de los días. Las carrera las dejo para aquello que está fuera de mi, qu bo me imports o que no quiero, para aquello que solo  puedo mirar y con la misma seguir.


Cada día que se va, me recuerda que el ciclo continua y se mueve. No hay dia y noche a la vez, al menos no, para una misma persona. 

  • Cuando un día se duerme, una noche se despierta.
  • Cuando el telón del día se abre nuevamente, fuera del escenario queda la noche.
  • Cuando nos atrevemos a detenernos a observar hacia dentro y a disfrutar de lo que sentimos, lo demás se irá en su carrera acostumbrada.


Yo me quedo en esta pausa (en movimiento)…

En la que te observo 👀


Te encuentro…😍


Y te siento… Cielo 


Agosto un mes que empieza con carreras, haciéndome ver la necesidad que tengo de las pausas…

Una pausa no es la que te lleva a no avanzar, sino a saber cuando detenerte ante lo que realmente te importa o deseas.

Y Agosto dice… presente! Por eso es un regalo, para dar. 🎁 

Un minuto viene tras otro… un mes, un año… y así está diseñado.

Agosto hoy dijo:

 —”¡presente” ya he llegado!”

Un día que amenecio con restos de los grises de ayer.

Una mañana que trajo a mi mente muchas preguntas, muchas incógnitas, muchos de sentimientos que guardaba bajo la sabana, y que quizás despertaron antes de que yo abriera los ojos.

Asomarme al balcón de la vida, sostenida por la simple baranda de la existencia, es una experiencia que a veces nos damos poco chance de saborear. 👀❤️

A veces vemos y andamos la vida tan agitadamente, como si fuéramos manecillas de un reloj, que constantemente deben estar en movimiento, olvidando que esa carrera quizás nos conduce mucho más rápido al final de nuestra cuerda.

Lo impresionante de todo este regalo, el presente de hoy, ese que nos dan aún sin pedirlo… es que una vez más, no se quedó quieto.

—¿Gris? Por un rato -dijo. Y fue cambiando ente uno y otro paso que di.



Color y luz, abriéndose paso en el firmamento; iluminando lo que necesitaba amanecer y lo que se empeñaba en quedar dormido. Simplemente Agosto llegó y con él su regalo, el regalo de este día.


Y tan solo unos minutos más…


Y el brillo del Sol confirmó la llegada de este Agosto, el que de viste de alegría en medio del caos circundante que no sabe a dónde va.

Vuelve a cambiar el panorama, sin que podamos hacer nada…

Una vez más las lecciones de este amanecer, de este mes nuevo, en estas ganas renovadas de vivir:

  • Cada regalo de hoy, lo es porque lo podemos recibir y también porque nos preparamos para compartir, es decir, para dar.
  • Hablar de “ahora” no basta, hay que disponerse a vivirlo.
  • Cuando entendemos que en cuestión de segundos la vida nos puede cambiar, es cuando comenzamos a aprovechar este ahora, sin querer perder el tiempo.
  • Sin importar que lo esperen, importante es siempre dar; no de lo que nos sobra sino de lo que nos puede importar.

Agosto… llegas en el preciso instante cuando  es necesario vivir. Decir presente es un regalo, que hoy  quiero aceptar y también dar. Cielo, gracias por estar.

Julio y sus 48 finales… hrs 🕰👋

Y Julio hoy ya, se ha ido…

Sin embargo no puedo dejarlo pasar sin contar lo que hizo en mi, en sus últimas 48 horas.

Este mes de sol intenso y lluvias inesperadas, fue el marco perfecto para que ocurrieran días de mucho agite y de una excesiva tensa calma.

La situación política, social o “país” como le decimos aquí… vale ya para contar? Creo no mucho, ya que desde afuera el panorama  es hasta más amplio, que lo observado desde este mismo lugar. Inexplicable la alegría de unos, la tristeza de otros… todos en in mismo lugar…

😊⚡️😞❗️🙄⁉️

Así que yo me voy a los días, esos en los que aún sus horas me pudieron expresar, parte de lo que desde mi rincón pequeño y hasta lejano, viendo hacia arriba y a los lados, he podido observar.

A veces nos sentimos desauciados de la emoción, o dudamos que simplemente el cariño traspase las barreras.  Y un detalle nos recuerda que no es así, que sigamos manteniendo un espacio para la sorpresa.

El amor siempre sorprende…


La esencia del amor mismo, tiene esa capacidad de asombrarnos, porque por mucho que imaginemos lo que puede venir con él, nos quedamos cortos cuando realmente aparece.

Cuando preparamos algo para enviar a quien amamos, ningún arreglo es suficiente, nuestras emociones abundan y el dibujo de nuestro amor, en lo que enviamos simplemente aparece.  (Tú lo sabes, y yo justamente ahora estoy en ese proceso de envío)


Una tarde de domingo que parecía un cuadro tranquilo de un pintor en reposo… se volvió un espectacular despliegue de moviento hasta en sus colores.


Algo pasó en mi ventana, que me hizo correr a su encuentro…

Las nubes me conquistaron! Wow!

Me hicieron sentir, que podía corretear entre sus suaves superficies…


Su movimiento era algo increíble… fue como si a su paso , cada una decía:

—Voy rapido, pero no puedo irme sin mostrarte esto.

Y en tan solo pocos minutos el cielo se movió mejor que cualquier toma en una película de esas, donde vemos que todo gira al rededor del protagonista cuando está  pasando algo realmente cumbre.

De estar en aparente calma, pasó  a un agite que además de verse podía transmitir sonidos…  no de cómo explicarlo con palabras, pero así fue. Al menos para mí.

Para luego volver a acoplarse a la velocidad de una noche que ya tocaba la puerta.


Así tal cual, los acontecimientos del día. Agitación por un rato, momentos en que uno creo (ingenuamente o no) que algo va a pasar y luego la ausencia de hechos nos deja un tanto desconcertados.

Pero es que así ocurre con todo… quizás un movimiento de  nubes tan fuerte , nos señala lógicamente que la lluvia se está formando en algún lado y que le veremos, pero nada de eso ocurre, al meno no, cuando lo esperamos.  Y eso nos desconcierta.

Del mismo modo ocurre a veces hasta con los sentimientos… nos agitan, nos llevan al limite y de algún modo esperamos que pase algo; pero esto simplemente no sucede. Y aprendemos a vivir también con eso. Aunque no creo que la resignación sea una forma digna de encarar los sentimientos… salvo mi voto con respecto a eso; resignarse, jamás!

Hasta que… otro día despierta (el último, como todos los días)


Y en su apariencia descubrimos que lo que pensábamos que podía ocurrir y no lo hizo en su momentos, se estaba gestando, aunque no lo veíamos.

  • Tanta nube junta… lluvia que viene.
  • Tanto amor acumulado… justo para quien lo quiere.

Y  el día de ayer fu simplemente gris…


Rompió a llover toda la tarde… 

Lo retenido, se desbordó. Aquello que estaba presumiéndose y que ya habíamos dado por perdido, resulta que apareció.

Y me preguntaba entonces viendo esa lluvia…

—¿Y a nosotros, quién nos hace llover?

–¿Por quién nuestra lluvia se derrama?

–¿Qué hace correr las nubes de nuestro pensamiento de un lado a otro, hasta que en su choque, llueve?

—¿Llovemos solo desde arriba?


La lluvia lo abarcó todo, lo mojó todo, lo inundó todo (incluyéndome). Así también ocurre cuando nuestros sentimientos se desbordan.

Una tarde en la que el clima cambió. Un ambiente con una sensación de letargo o un silencio en el alma casi inexplicable, casi imperceptible. Una imagen de esas que dicen “por fuera no ocurre nada, por dentro ocurre de todo“.

¿Alguna vez te has sentido así, como la tarde de ayer? ¿Así como que estás bien aparentemente, pero por dentro algo te quema? ¿Nadie se da cuenta, pero tú sí sabes que algo pasa, que mucho sientes?

Bueno si es así, bienvenido al tren! 🤚🏼yo también estoy allí. Este tren a veces corre muy rápido que crees… vas a morir!


La lluvia cesó…


La tarde murió 


Julio de fue…

Julio que avanza a su final… obviedades 💭😍

Esta semana terminó  con muchas lecciones  dando vuelta en mi cabeza…

Damos por obvio que siempre amanecerá, y sobre todo y la mayor obviedad, es que creemos que siempre podremos verlo (al día).


Es un hermoso regalo poder contemplar cada día, sin embargo la posibilidad de que alguna vez no lo podamos hacer, es cierta.  Puede que nuestras fuerzas nos fallen, o que alguien más de forma conciliatoria o no tanto, nos lo imoodan. 

¿Y entonces? ¿Nuestro día sería un desastre? 

A la primera de cambios, podríamos decir que: —Sí, sería fatal, no nos gustaría…  pero también podría ser bueno de alguna manera. Quizás necesitamos ver algo más, que hasta ahora no lo habíamos visto y por eso alguna vez, falte lo acostumbrado, para llevarnos a ampliar nuestra mirada, nuestra perspectiva.

**Mirar hacia arriba sigue siendo una delicia… mirar hacia nosotros mismos, todo un descubrimiento**


Eso de mirar hacia adentro es tan importante, como ampliar la mirada, así existan barrotes…


Y entonces me pregunto: ¿Acaso es más libre el que anda por dónde quiere, o aquel que a pesar de no hacerlo, tiene una mente que ha conquistado cualquier territorio?💭


Por supuesto, hay mucho agrado en poder decidir a dónde vamos y cuándo, pero el que tiene su mente donde quiere, ese ha traspasado los obstáculos que cualquiera limitente quiera poner. 

Por eso es disfrutable igual, días en gris o días en mucha luz. Por qué ambos panoramas son percibidos por la misma mente que tenemos. Lo que hagamos con uno y otro, será el punto y aparte en el texto.


También he ido observando como el “todo” se mueve… hay ciertas épocas en que no logró ver el sol en el atardecer desde aquí, porque un edifico lo cubre, pero ya a empezado a desplazarse más a mi izquierda, asomándose y dejándose ver hasta por mi limitada visión.

Eso igualmente me hace caer en cuenta… que “todo” se mueve; aunque yo me quede quieta, aunque yo no me de cuenta … este “todo” que a mi misma me contiene, siemplemente se mueve y lo hace como quiere. Y no pretendo abordar las grandezas y maravillas del movimiento de traslación o rotación del planeta y de la órbita en el universo en que estamos … solo de pensarlo el cerebro puede hacerme puff 💭, no, es solo no dejar pasar desapercibido la vida de la vida, que se mueve palpablemente ante nuestros ojos. 


Y entonces…¿porque en ocasiones insistimos y nos angustiamos porque algo deba estar quieto e inamovible para siempre? La casa, las cosas materiales y hasta las relaciones personales, a veces pretendemos que se mantengan igual, a nuestro gusto o bajo nuestro dominio, y resulta que simplemente no es así… no lo es!  Y podemos empeñarnos en decir que sí, para que luego los hechos nos comprueben de que no sucede como queremos.

En mi camino en una de estas mañanas, vi una flor… de esas que me sacan Wow’s, sin esperar mucho.  A pesar del tema de la inseguridad y todo ese blah, blah, blah que vivimos por aquí; saque mi teléfono y tomé la foto…


Simplemente  regresé tres pasos y me dije: —Se ve muy bien, pero quizás para cuando vuelva a pasar la hayan cortado. Así que con ese pensamiento en mi cabeza tome la foto y seguí, pero en el fondo no me lo creía de un todo.  La “obviedad” una vez más subía a mi cabeza, asegurándome que todo estaría ahí para más tarde.  Vale decir que la foto la tomé a las 8:00 am.

Al regreso pasadas las 12:40 pm del mismo día, esto fue lo que encontré.  La flor ciertamente seguía estando…


Pero esto era lo que había. Y cualquiera puedas darme una explicación sobre la luz y el cerrar y el abrir de las flores en las plantas, cosa que es válida; sin embargo puedo decir algo con propiedad… y es que: —ya no estuvo más, simplemente se fue. Al final del día, no quedo nada (porque volví a completar mi lección después de las 5:00 pm).

Otro día subió al ruedo.


Las labores fueron interrumpidas en esta semana, en forma parcial o total de acuerdo a la óptica  de quién la diga… y eso también me recordó, que alguna vez quizás pronto o tarde (quien sabe)  nuestra vida va a “parar” y entonces no habrá nada que dejar para “después”


El color intenso de un momento, es digno de ser admirado, saboreado y compartido con quien quiere recibirlo de verdad. Los dias de Julio siguen pasando, acercándose a su final, y a pesar de eso lo que no podemos dejar pasar es lo que en cada una de sus horas podremos extraer y disfrutar.


A pesar de que aveces no tenemos las cosas claras y que el dolor no se va… tenemos todavía azul por conquistar allá arriba, y amor para entregar por aquí abajo. No lo dejemos pasar.


**Cualquier vista será hermosa, para el que quiere admirar**.

No existen  excusas suficientes para darnos “de baja” de lo bello. ¿Podemos hacerlo? Sí, dejando a un lado la certeza de que aún hay cosas por descubrir y momentos especiales por vivir. No se llega al fin, hasta que se llega… no antes.



Las mezclan también existen, y son buenas.
Nada tiene porque quedarse siempre de un mismo color, de un mismo sabor. Podemos tener matices en nuestro cuadro de vida, sin que eso nos lleve a rasgarnos las vestiduras o hacer un drama existencial por ello. Dos colores pueden ir juntos, y eso enriquece la pintura que los porta.

De la misma manera suele ocurrir con nuestras formas de pensar y concebir el mundo. Ideas estáticas, radicales y que no permiten admisión de nadie que no sea nuestra copia fotostática en la forma de percibirlo… de esas posiciones abundan. ¿Cuál es el resultado de todo esto? Frustración y soledad. Nadie tiene porque aplaudir todo lo que pensamos y mucho menos estar de acuerdo. La diferencia en puntos de vista, debe más bien enriquecer una vida y otra. Esa es la magia de pintar un cuadro a varios colores.


Hay momentos espectaculares, esos en los que realmente podemos decir que

— ¡Estamos vivos!  Y esos momentos, son los que nosotros mismos decidimos que así sean. No tiene que ver con lo de afuera, aunque lo parezca; no tiene que ver con que me quieras, aunque quisiera…

Los momentos más geniales de nuestra vida suceden, cuando nos damos el permiso de descubrir el color en lo que vemos, el sabor en cada beso, el amor de nuestro mundo interno, de lo que somos, de a quien amamos, de lo que estamos dispuestos a entregar.


De esta manera, Julio ha ido avanzando hacia la recta final de sus días, por este tiempo que hemos denominado año 2017. Pareciera ser el mismo y aún así, cada día trae un matiz diferente.  Cada oportunidad se viste de estreno, cada sensación está para ser desempacada… y al final cuando creemos ya haberlo visto todo, un nuevo color se nos cuela en la reina y nos sonríe.


Y un wow, es imposible de no dejarse escuchar…


Si algún día no te viera,
porque de mi te alejaras,
si la distancia te atrapa
y mas nunca te soltara…

Cerraría yo mis ojos
y allí mismo te encontrara,
navegando en mis sentidos,
sin que de mi te marcharas.

Porque a donde tú estés,
contigo estará mi alma;
pegada a tu respiro,
amándote aunque callada.

Y tú me presentiras
en la llegada del alba,
en el roce de unas manos,
al final de tu mirada.

Ya no podría pasar
que de mi tú te ausentaras,
porque en el fondo de tu alma,
llevas la mía grabada…

Julio, tus días que se van y yo aquí sigo en silencio, observando en la ventana.

Cuando nos interrumpen el instante… Julio aquí estamos tu yo 

Inicio la reseña de este día, con esta foto tomada en este instante… (y vino la primera interrupción)


Un cielo que se despliega, simplemente para mí placer. Quizás suene egoísta esta expresión, pero no puedo decirlo de otra forma… el está posando para mí y yo simplemente me lo disfruto.

Esta tarde (la de ayer) llovió muchísimo, y cada vez que eso ocurre, yo volteó hacia arriba y pregunto:

—¿Cuál es el dolor que te aqueja, Cielo?

Y aunque no consigo respuestas audibles (claro, a veces hay truenos que responden) a mi mente vienen muchas cosas.

—¿Por qué llueve? -me pregunto- cómo queriendo ser partícipe de los secretos de allá arriba.

Lo asocio con las lágrimas que uno también derrama, esas que muchas veces nos liberan de un peso y nos permiten seguir viviendo luego.

Creo que este atardecer fue así…


Después del desahogo de la lluvia, la convulsión de los truenos y el susto que a veces me provocan los relámpagos, el escenario se desplegó de forma magistral, para pintar con los más bellos colores la apariencia del firmamento.



Así puede ocurrirnos a nosotros mismos.  A veces hay quien nos hostiga u oprime tanto que nos vamos cargando como las nubes, nuestra apariencia se vuelve gris y sombría… hasta que un día, sin querer (o queriendo) simplemente, estallamos en llanto.

Alguna vez alguien te ha preguntado ¿porque lloras? Porque aparentemente no hay razón para hacerlo.. yo se como es, he estado allí. Y llegó otra interrupción que no permitió subir esta entrada en tiempo real …🙄 unas veces le gano a quien acaba con la inspiración, otras simplemente soy vencida (creo que eso acumula en mi, muchas veces el llanto)

Quizás entonces ocurre en mi lo mismo que  en el cielo cuando ameniza lluvia y solo vemos que  oscuro y cambian los colores, pero no cae; al menos no cuando o donde pensamos.  Se quedó entonces, el post sin poder ser enviado ayer. Hay interrupciones… de interrupciones. 😖


🌞☁️🌞☁️🌞☁️🌞☁️

Y amaneció….

Podría solo desechar lo de ayer, y enfocarme en este amanecer que acaba de ocurrir ahora, de este lado de la vida nuevamente… pero creo que es digno de venir incluido aquí, lo que me dejó también el atardecer de ayer, ya que él no fue responsable de la interrupción.  Sus colores, su  luz, su lección merecen mi reconocimiento, tanto como lo que trae   esta mañana donde la  claridad entró desde muy temprano.


Hoy me ocurre  algo curioso… porque palabras escuchadas hace tan solo unos minutos, me hacen reflexionar acerca de que tanto permiso nos damos para realmente vivir.

Si alguien te dice: —Hoy puedes hacer lo que más te guste (tácitamente porque yo te lo permito) ¿Cuál es el mensaje? Que efectivamente nuestra vida está atada de cadenas que otro mueve y aprieta a su antojo. Esto suena bien como privilegio, pero detrás de ello, puede haber una realidad triste que te subyugue.

Agradezco este día, por permitirme ver que nunca es tarde para despertar.  

Que a pesar de que el tiempo ha pasado (y bastante en el caso mío) no tengo porque esperar a que otro “me conceda” el favor de dejarme ser quien soy. 

Definitivamente el ser humano es especialmente seducido por el poder… poder para controlar a otro, someter a otro, dominar a otro.  Y lo peor o quizás lo mejor, es que hay quien lo asume como parte de su vida común, el ser posesiones de otro. Ufff cuanta arrogancia.

Y luego criticamos los sistemas de gobierno…🙄 pero es que las ganas de dominar y creernos dueño de la vida de alguien más las tráenos solapadas en nuestras relaciones más básicas, a veces disfrazadas de deberes y hasta con etiquetas de amor que no se pegan.

Confieso que eso no era lo que pensaba cuando este día amaneció, antes de escuchar lo que escuché, y a pesar de que el canto de los pájaros es un sonido mucho más placentero a mis oídos (y aún los escucho en este preciso instante) no podía hacerme la desentendida ante esa lección que acaba de aprender mi alma.


Agradecida por mi lección tempranera me presento ante este día, el cual no puedo fotografiar como quisiera, porque la presencia de cuerpos de seguridad por allá abajo, no me dejan desplegar mi cámara de forma acostumbrada. Para evitar que crean que les estoy haciendo selfies a ellos y no contemplando lo que realmente merece admiración, va esta toma desde aquí.

Hay situaciones que pueden sesgar nuestras libertades y eso es aceptable, materialmente hablando… lo que no podemos permitir ninguno de los que nos dispongamos a disfrutar de esto que llamamos vida, es que haya quien te secuestre las ganas de hacer cada día lo que realmente quieres. 

El permiso para VIVIR tenemos que dárnoslos nosotros mismos, no esperar que el otro nos lo conceda.   Los que realmente están en nuestra vida por amor, disfrutan de eso, los demás… pues solo deberían ser eso, lo que está demás.

Cielo, yo te disfruto y eso nadie me lo pueden confiscar. Es la libertad que me da lo que siento, lo entienda el mundo o quizás también no.😊

Julio, superamos las interrupciones y seguimos. Va la foto de este instante… que no me dejo ya arrebatar; voy aprendiendo!