Octubre Florezco contigo, con lo que veo…🌸👀

Estos días de Octubre la belleza no se ha escondido, simplemente sale al paso y me encuentro con ella, tú me acompañas Cielo, eres parte de la más exquisita, de la que más me me llena.

Como un árbol que despliega su belleza, volando con alas que se insertan en la tarde; son los sueños de quienes como yo no se limitan cuando te miran. Floreces en mis pestañas.

Como espacio que estuvo calcinado en un momento, y la vida le sacude en sus entrañas, llenando con su movimiento todo, nuevamente; es el dolor que alguna vez nos acaba, entonces, lo que sentimos nos rescata y devuelve a la vida. Floreces en mi corazón.

Como un color vivo que resalta, aún en el paisaje más plano o llano y se viste de luz con la visita; así también, nuestra vida aún en sus tiempos de feliz equilibrio y tranquilidad absoluta, cuando es sacudida por el color del amor, resurge. Floreces en mis ganas.

Como ola que se rinde ante la orilla yéndose mil veces, y un millón de veces más regresando, es el amor que pretendemos negar, pero que hace rato tocó a la puerta (entró y se quedó a vivir allí). Floreces en la punta de mis dedos.

Como penumbra que llega con halo de intimidad, conquistando espacios que de mantenían inmunes; es la presencia cercana de quien está aunque no le veamos, y a quien vemos aún con los ojos cerrados. Floreces en mis pensamientos.

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Octubre… atardecer y amanecer ¿son distintos?

El atardecer y el amanecer…

Líneas continuas en una historia que nos hemos empeñado en separar, por lo que llamamos horas.

Dos corazones que se aman…

Un solo sentimiento que se mueve en ambas direcciones, retenido muchas veces por las reglas que nos hemos impuesto.

¿Quién los separa?

¿Quien dice que son distintos?

¿Quien viéndoles de frente, a la cara piensa que no es lo mismo?

El mismo ojo del cielo se pasea sin medida

Arriba no se sabe de horas,

No se sabe de tiempo,

No se habla de olvidos, ni despedidas.

No hay separación…

Eres todo, Cielo…

Estás cerca y lejos

Claridad y sombra,

Vida y desconsuelo.

No se puede definir

Lo que está profundo,

Dentro.

Pero estando junto a ti,

Siento que va anocheciendo

Y cuando abres los ojos

Es que ya está amaneciendo.

Tú mi atardecer continuo,

Mi amanecer en silencio

La voz que grita y se calla

Letra, verso, pensamiento

Sensación de madrugada,

Luna que va apareciendo,

Sol que a su llegado

Alumbra el alma por dentro…

¿Quién nos separa?

Octubre… bienvenido! (Tus dos días)

La llegada de este nuevo mes, me da como un frío en la espalda, no porque aquí en este lado del globo azul se den estaciones, ¡no! A diferencia de otras latitudes, aquí está haciendo un sol recio y calor para regalar. Esta sensación de escalofríos es más bien pensando en que ya son 10 meses de este 2017 lleno de tantos acontecimientos, y que de alguna manera comienza a empacar maletas, amenazando con irse.

Es entonces cuando pienso…. ¿qué es todo eso del tiempo? Acaso todos los ciclos terminan con los lamentos, de lo que se hizo y no, de lo que fue y ya no es más cierto..?

Las canas y las arrugas son de la edad; más no así los sentimientos, esos no pasan, su reloj es diferente, tienen fecha de expiración controlada por otros reglamentos.

¿Cuántas personas en todos nuestros “Octubres” han estado, y sobre todo cuántas se quedaron porque realmente quisieron y no por no tener ninguna otra mejor opción?

Este mes, pinta que va alumbrarme los pensamientos con ganas, y es que desde la madrugada cuando empezó, ya Luna le daba la bienvenida con bastante de su esplendor. ¿Qué maravilla, no? Que llegues o pienses llegar a algún lado y ya exista alguien esperando por ti, y brille por que te vea… y me preguntaba en medio de esa madrugada ¿a cuántos nos pasa como este Octubre, que sale alguien a recibirlo? Bueno, de no ser así, si nadie nos espera, al menos seamos de los que salimos a recibir al que llega.

Y tal como su madrugada de bienvenida, fue la mañana…. Sol ni corto, ni perezoso también salió a saludar, con su máximo esplendor; así, ¿quién no se quiere quedar?

Octubre pasó, dejó su maleta sobre el día que se tendía su paso, y el cielo sonrió.

Su primer atardecer fue bello, y los colores quisieron jugar a disiparse… en tonos espectaculares. A pesar de ser un día de mucha luz, también las nubes vinieron a desplegar su belleza, no dejando que el espectáculo final fuese de solo brillo, sino de contrastes que marcaron la diferencia.

Y hoy, hoy a vuelto a amanecer Octubre. Ya como en casa, estiró sus brazos, se quitó la pereza y desde muy tempranito jugaba con el claroscuro del día, y consiguió que todo despertara antes de lo acostumbrado.

Sigue brillando con fuerza… como quien llegó para quedarse, como quien ignora que a solo 29 de estos mismos días, tendrá que marcharse.

Así como Octubre no está pendiente de que su tiempo es corto, sino que sale a apropiarse del día, así también podemos disfrutar nuestra vida. La fecha de caducidad está impuesta, la queramos o no, la sepamos o no. En algún momento como Octubre nos iremos, el detalle está en no dejar que el tiempo concedido sea en vano.

Bienvenido seas Octubre, Cielo y yo te recibimos.

Septiembre se despidió… no se pudo quedar

Septiembre en su despedida, me recuerda que nada se queda permanentemente, aunque nos guste o aunque no. Alivio en algunos casos, carga dura de llevar en otros. Lo que nos acompaña realmente es lo que sentimos.

Con su atardeceres últimos en tonos grises, también se encargó de recordarme que de tonos variantes está hecha la vida. El cielo sigue siendo Cielo, se pinte del color que se pinte; no depende de lo que ocurra, es lo que es y nada lo cambia.

Tan diferente a nosotros… que todo nos influye, nos afecta y muchas veces hasta nos retira del camino que pensamos seguir alguna vez.

Una tarde gris y un día encendido, fueron de las lecciones más vivas que este mes nueve me dejó, y aunque nueve para nada es mi número favorito, me disfrute todo lo que me entregó .

Me confirma una vez más, que por mucho brillo… en algún momento todo esta nublado; y por mucha catástrofe una semilla resurge en vida y la luz del cielo sigue alumbrando.

Mes en el que tendí un puente, que muchas veces se cayó, pero que hasta hoy sigo transitando, entendiendo que: veo tan lejos el punto de origen, como soy capaz de ver tan cerca el punto de llegada al otro lado.

Cuantas huellas nos hallamos consumidos, restarán las que tenemos pendientes de andar.

Este septiembre que se ha ido, también me deja la lección de saber que: se puede estar a 5 grados y a 40 en un mismo sentimiento, en corazones distintos y eso no lo invalida, solo lo lleva al nivel se la comprensión y la entrega verdadera. Incomprensible, pero sucede, y se puede.

Septiembre, tu ida me recuerda que para bien o para mal, cuando alguien decide irse nadie puede retenerlo... aunque la presencia física siga estando por ahí.

Lo que se va… se va!

Cielo, tu presente, vistiendo Septiembre en su despedida y dando la bienvenida a otro mes, que ya viene.

Septiembre, un día que ya se fue

Hoy es uno de esos días, que aunque faltan poco más de hora y media para expirar, vale la pena que algo de su tiempo quede registrado.

Un día que venció la timidez o el temor.

Un día para recordar.

El sol hacia su anuncio, pero como que no se atrevía del todo, hasta que por fin brillo. Al verlo supe, que valió la pena, la espera.

Por su parte el atardecer pinto colores nuevos. Colores que aunque suenan conocidos, dibujan de forma diferente un día que me recordó lo importante de estar conectado a lo que uno quiere, porque eso permite entonces, desconectarse de lo que hace daño. Fácil, tenemos un solo ser; por tanto si estamos conectados a lo que nos fascina, lo demás no existe, y si existe no afecta.

El atardecer fue bello.

Contemplarlo de cerca, era cómo sentirse parte del milagro, de ese que nos recuerda que la vida va andando, aún cuando nosotros rezagados nos quedamos.

El cielo me invitó una danza, yo simplemente acepté…

Por eso, lo comparto.

Septiembre, un día de esos… 🌞

De esos días brillantes,

En los que parece que el sol se vuelve irresistible a los que vuelan,

Y sin precisar el riesgo se lanzan a sus fulgores.

De esos días en que

El brillo es tan fuerte que ni aún el ojo

Los registra bien,

Se queda corto.

De esos días en que la invitación

Es a olvidarnos de la oscuridad de ayer

Y que se nos dilate

El corazón como una pupila,

Ante tamaño esplendor.

Como pájaros, quien nos seduce por lo que es,

Llama tanto nuestra atención,

Que el amor se nos desborda

Para ir en pos de el,

Aún a cuestas de que podamos

Quemarnos.

Soy pájaro, tú sol

Tus rayos se vendrán a volar conmigo

Mis alas arderán contigo…

Esto ocurre en un día de esos.