No pasa nada

Que a veces el engaño más grande es pensar que “no pasa nada”

Y es más fácil de manejar cuando es con otra cosa que no sean los se timoneros. Que cuando dice “no pasa nada” es que estás rota (o) y el mundo se te coló tras esa persona, que lo veras partir y alejarse sin decir nada y los,gritos del silencio te minaran la vida para siempre.

Nadie sale ileso de un “no pasa nada” cuando hay sentimientos involucrados, cuando el amor ha salido a marcar los corazones con su esencia.

Tú..? tranquilo… “no pasa nada” 🖤

(Porción de texto publicado hoy en las historias de mi Instagram @escriboloquesientoyoienso, llamado “Días”)
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Luna, Luna… de estos días 🌑🌗🌘🌓🌖🌙

Estos días Luna ha estado bella..

Se presumía radiante y en las madrugadas roja,

Luna ha vestido Febrero con su magia acostumbrada

Desde arriba en lo más alto ha alumbrado,

Dando vueltas hasta estar al alcance de unas manos que le toquen desde una ventana.

A este “sol de la noche” le acompaña un encanto propio,

Su brillo no encandila, pero conquista hasta hacernos soñar al verle,

Las estrellas al mirarla se alegran y entonces también brilla y todas constelan juntas.

Febrero ha sido visitado de forma extraordinaria por Luna en estos días,

Y agradezco el privilegio de poder asomarme a la sorpresa,

De sentirla mía aunque sea en mis ojos, de abrazar con el corazón a quien le vea.

Hay días … con bandera tricolor 🇻🇪

La bandera de Venezuela, la mía, la del sur, vuelve a levantarse hoy con la dignidad que la libertad puede darle.

Apreciando sus colores, creo que en este tiempo se ha ampliado el significado de cada uno, llevando lo que nos enseñaron en el cole como un punto de partida, pero hoy ya mayores, entendemos que nos hemos ensanchado desde el corazón.

Su amarillo que en otro tiempo se circunscribía a la riqueza del oro que en nuestra tierra ya existía desde antes que los conquistadores nos visitaran. Tiempo desde que hemos sido arrebatados de ese tipo de riquezas, hasta ahora. Ese mismo oro, fue sustituido con el paso de los años por el llamado “oro negro” llamándose así al petróleo, que ha sido históricamente nuestra tarjeta de presentación en el marco de la economía internacional.

En los tiempos que corren hemos entendido que el tesoro de nuestra Venezuela está en su gente . La misma que refulge con el brillo que el metal precioso tiene, cada que vez que está dispuesto de manera personal a dar lo mejor de sí, en cualquier escenario que se le ubique. Poseemos el tesoro de la risa, esa que permite que aún en territorio de guerra, con la miseria que abunda y hambre por cualquier lado, seamos capaces de hacer bromas, compartir un chiste y regalarnos risas sonaras que alegran el espíritu.

El azul por su parte correspondía a ese Mar Caribe que baña nuestras costas, siendo el camino por el cual una vez nos abordaron. Hoy la extensión de ese azul se proyecta hasta el cielo, ese mismo que se tiñe de añil con toda la fuerza que da el estar de este lado del trópico.

Ese mismo azul, forma los lazos fraternos que nos mantiene unidos aún con los que no están, y por supuesto con los que llegaron un día, así, de la misma manera que nuestro gentilicio lo hace hoy a cualquier parte del mundo con sus sueños a cuestas.

Esos, los sueños azules son los que nos permiten conquistar los territorios que pisamos, no por la fuerza, ni por llevar armamentos, sino por el brillo que tienen cada vez que los contamos. Tanto que no hay nada a lo que renunciemos, porque sabemos que si un venezolano se lo propone, lo hace posible, le pone música y lo baila mientras lo materializa. Es decir, lo disfruta. Ese es el color de los sueños, y nos envuelve en cada cosa que hacemos.

Por su parte el rojo, contemplado inicialmente para la sangre de todos aquellos libertadores del tiempo de la independencia. Hoy, cada corazón venezolano es un “libertador” y por nuestra venas corre la pasión cada vez más carmesí, por el anhelo de tener una vida mejor.

Somos intensos y apasionados, por eso no claudicamos con facilidad. Dispuestos a celebrar nuestra pequeñas victorias en medio de guerras pintadas de derrotas; con un corazón tan grande que a veces no cabe en el pecho y unos sentimientos tan descomunales que cuando gritamos “amor” esa palabra llega a cualquier parte de este mundo.

Y lo blanco de las estrellas, corresponde a cada una de las provincias que una vez tuvimos (hoy, hasta eso nos lo han cambiado) pero el alcance de las estrellas ha llegado a ser la pureza con la que cada uno desde que despierta lleva a cabo sus acciones, con el fin de suplir para aquellos a quienes ama.

Así somos bajo este tricolor.

De tesoros, de sueños, de pasiones, de pureza y esperanza.

Este es un día en el que recordar esto, permite que “un sublime aliento” sea infundido en nuestras vidas.

Febrero… el intenso que llega

Mes de los cambios, de lo intenso, de lo que no se rinde.

Caminos que se abren

Aún ante lo imposible,

Tocamos el infinito

Con dedos que no existen.

Palabras que van pintando

Una ruta hacia adentro,

Donde se encuentra lo real

Aquello que sentimos.

Presentimos que llega

La hora de abrazarnos

A aquel que estando lejos,

Su alma está en la nuestra.

Entonces nos quedamos

Anclados en Febrero

En todo lo que trae,

Un sentir desde adentro

Algo intenso que es pleno.

💌

Has llegado ya Febrero, tu maleta está abierta, desempacas despacio, mientras que yo te veo. Bienvenido.

Tú, conmigo.

Ese Enero que se fue… de movimiento y vida

Enero terminó, como empezó… con mucha expectativa y movimiento.

Mientras que el espejo de sus días se vio rodeado de luz y colores varios por allá arriba, por aquí abajo también nuestros cristales reflejaban muchas cosas.

Al punto que a pesar del pleno día en algún evento, valió la pena lanzar una luz extra, como recordatorio de que los que nos llamamos “humanos” no queremos estar mas aletargados por la comodidad, sino que queremos de alguna manera, despertar. Enero radical.

Días finales de Enero, de espectáculos muy especiales. Nubes que se encargaron de dibujar un escenario, por el que parecía podíamos escapar en cualquier momento.

Si lo que pasa arriba es un reflejo de lo que se produce aquí abajo, puedo pensar que aún faltan por descubrir aquí mismo, cosas que están ahí, y que no vemos. La belleza en Enero.

Tiempo en que se ha movido de forma extraordinaria el rumbo de las vidas que quieren protagonizar algo. El cielo en respuesta, fue vistiéndose de lujo para cada evento. Y lo mejor, a donde podíamos movernos ahí estaba, un detalle inmenso que no se iba. El espectáculo de Enero continuaba.

Encendidos momentos que parecían devorarlo todo. Claridades que podían comerse la oscuridad de un solo tajo. Razones para quedarnos boquiabiertos ante el esplendor que dejó ver Enero en sus últimos días. Empezó a lo grande y terminó a lo inmenso.

Con camino de nubes que como siempre invitaban a conquistar lo que no está al alcance, y así atrevernos a bailar una danza que aún se está componiendo. Enero el de los atrevimientos.

Dispuestas las nubes, como al descuido, dentro de la perfección que ni aún el más ilustre portador de un pincel, podría dibujar en su lienzo. Colores que solo la cámara especial de nuestros ojos puede grabar para si y reflejar en nuestros recuerdos. Enero impactante.

Pequeños atisbos de la inmensidad cósmica de la que somos también integrantes, y nos hace pensar en que somos parte de algo que supera lo que apenas vemos. Un mes revelador, que me invito a expresar más allá de lo que yo podía pensar inicialmente.

Días últimos que tardaron en dejar la sombra que acentuaba sus reflejos, como dándose un tiempo extra para sorprendernos con la magia de las mezclas que sus matices traían. Aunque la noche parecía prolongarse un poco más, Enero latía y mi corazón con él, cada vez que comenzaron sus días. Tú, conmigo.

Y así se despidió, con pisadas de las que no se borran; treinta y un días de abrir un regalo de continuo, de esperar que los deseos se cumplieran, de corazón saltando puertas adentro, con la confianza de que el milagro sucediera. Y en cada uno de esos, una oportunidad abriendo como nuevo brote en tierra germinada.

Aún tus cambios me resuenan Enero, tus novedades inundaron mi alma, así que aún en proceso de asimilarlos y disfrutarlos.

Gracias por hacerme parte, gracias Enero por dejarte descubrir de esta manera, en movimiento y vida. Tú, conmigo.

Hay días complicados… enredados 😖🙃🖤

Hay días de esos en que nos equivocamos

Llegamos comprender

Que no siempre acertamos,

Que a veces es mejor callar,

O quedarnos sin hacer

Que locos podemos ser

En dos segundos sin más.

Nos complicamos porque si,

Porque somos muy humanos,

Nos cuesta reconocer

Que la estamos embarrando,

Que no siempre lo que es,

Es justos lo que queremos,

Eso que sucede entonces

No era lo que esperábamos.

Acciones erradas,

Palabras también,

Corazón que se agita

Sin saber a dónde ir,

Como respirar

A donde echar a correr.

Días de estar enredados,

Con complicaciones mil,

Todo se retrasa, nada es sencillo

Deseamos que la tierra se abra

Y quedarnos ahí,

Sin más nada que decir.

Complicados porque se siente,

Complicados porque somos humanos,

Complicados porque tratamos con gente

Complicados porque fácil nos atascamos .

Y entre un enredo y otro,

Crece la complicación

De no saber cómo hacerse

Indiferente,

Frío y sin motivación,

Ante aquello que casi siempre

Nos llenó de su emoción.

Quien quiere una vida sin complicación y sobresaltos, no debe exponerse al contacto con seres de esos… humanos. De los que sentimos con piel de incendio, que tenemos boca de papel y de la cual caen gotas de letras, de los que conocemos los “sin sentido” de un amor que simplemente sigue ahí. Días complicados

Hay días de distancia… de mirar desde lejos 👋🏽🚶🏾‍♀️

De esos días en que damos la espalda

A todo aquello que lastima,

Que por cuidar el pellejo

Tomamos distancia,

Ocultamos la mirada

Hasta nos escondemos,

Nos quitamos todo de encima.

No siempre podemos salir

A dar todo en la batalla.

Unas veces es mejor huir,

No disparar, que la sangre ya no corra

No hace falta que no estés,

Que salgas corriendo de esto,

Que te vayas.

Días en que es necesario

Que cambie la perspectiva,

Quizás viéndola de lejos

Sea vuelva poca la herida

Y que ya en la lejanía

No se pueda distinguir

Si es qué hay lágrimas o risas

No hay quien lo pueda ver

O mucho menos decir.

Y puede que no sepamos

Hacia dónde van los pasos

Lo único que sabemos

Es que de alejarnos, queremos

Sea temprano o ya en ocaso

A veces sin que importe

Hacia donde es que nos vamos,

Buscando solo a prisa,

Que tanto nos alejamos.

Aunque sea por un rato

Hay días que son así,

Nos cansamos del maltrato,

Nos cansamos de sufrir

Y decidimos tomarnos

Un respiro en la distancia,

Quizás callados,

A ojos cerrados

Ya lejos de la desgracia.

Cada vez que tomamos distancia, las cosas parecen más pequeñas, por tanto debemos también ajustar nuestra mirada interior para no engañarnos, perdiendo la justa dimensión. Desde lejos se puede tener una perspectiva más objetiva, sin embargo seguimos llevando los sentimientos dentro, a donde quiera que nos vayamos.