Emociones 3, el asco… 🥶

Entre las emociones que a menudo nos embargan… el asco, definitivamente no tiene buena cara.

Cuando la repulsión viene desde nuestro interior, lo único que puede aliviarlo de alguna manera es sacar todo eso. Devolver el tiempo es algo que no podemos hacer, pero cuando las circunstancias nos sobrepasan por ser ilógicas, injustas, dantescas o simplemente aberrantes, no podemos hacer más que sentirlo. Quizás eso lleve al cambio.

✖️Discursos abusivos, carentes de verdad… dan asco.

✖️Ver el sufrimiento de cerca y sentirlo en carne propia, mientras el que lo provoca se deleita en su obra, da asco.

✖️La maldad deambulando, aprovechándose de la crisis que sufre todo aquel que es objeto del trato indigno, por parte de quien ofreció cuidarnos en un mensaje de mentiras; resulta repulsivo.

✖️Selfies engañosos para ganar seguidores, en medio de una catástrofe y el dolor de muchos, da asco.

✖️Cobrar más de un salario básico, a cambio de dejarte cargar un teléfono, en medio de un apagón que te dejó oscura el alma… da asco.

✖️La certeza de saber qué hay personas usando aguas contaminadas para su consumo más básico, ante la mirada complaciente del opresor, que se escuda en cualquier cosa para no asumir su responsabilidad… da asco.

✖️El olor a muerte, producto no de la extinción natural de la vida, (como a cada quien le tocará de acuerdo a como haya elegido vivirla) sino de lo podrido del interior del ser que se empeña en convencernos (a través de matar a muchos), de que ya no hay más esperanza y que la resignación es la salida, da asco.

En todo caso, sin sentimos asco o repulsión, por aquello que sabemos nos afecta como sociedad de forma definitivamente negativa… solo podemos vomitarlo, limpiarnos por dentro y seguir hacia un nuevo comienzo, estando pendiente de no dejar crecer nunca más, el mal que nos produce todo eso.

Eso es aprendizaje, a pesar del asco.

Anuncios

Escribir… aventura de valientes

Escribir… es una aventura de valientes.

No todos están dispuesto a dejar la piel en un escrito, a sentir que su corazón se acelera o su sexo se moja, al escribir lo que sienten.

Ese mundo mágico se abre y entramos descubriendo cada parte del camino, con sus cúspides muy altas, también con sus profundos precipicios.

Allí se conjugan los verbos reales e imaginarios y de nadie es la autoridad absoluta para negarlos o aceptarlos. Cada uno es dueño de en qué persona lo conjuga, lo vive, lo olvida.

Es de valientes, porque sabe quien escribe que lo dicho, no será borrado… es un riesgo para algunos como yo, que quizás el hacerlo, el dejar por escrito lo que sienten o piensan puede dejarlos sin esa nada que los contiene de forma o no voluntaria.

Lo que escribimos trasciende el pensamiento, de registra y aunque el archivo se vuele o el papel se deshaga, el ojo que logro verlo puede jamás lo olvide y quede tatuado en su mente, en su cuerpo o haya en el alma, por el impacto que tuvo; ya sea agradable o no. Ir tatuando gente con lo escrito, es volvernos indelebles..

Escribir, escribir con el alma, sin tapas, ni escondederas no es algo al alcance de los que juegan a la perfección, al cinismo de la reputación a quien va o no a la hoguera, con verdugo cercano incorporado.

Ese es un riesgo extremo, para los que quieren ir desnudos y en el camino hay nieve y sol que arrasa, espinas y vidrios que cortan, pero también nubes que abrazan y aunque no cubren, sientes que te visten con su complacencia. No todos quieren eso, hay a quien escribir solo los lleva a vestirse de etiqueta.

Escribir, escribir simplemente te libera, de lo que quieres y no puedes, de lo que salta en tu corazón, de lo que sorprendió a tu mente y en lo adelante ella empezó a tejer una historia nueva.

Escribir es desenvainar la espada de la libertad y estar dispuesto a herir a cualquiera, incluyéndonos los mismos que empuñamos la daga.

Las posibilidades ¿Quién las restringe ahí? Es nuestro territorio, la sangre con que se escribe es la nuestra… la tuya, la mía o la fusión de ambas.

Es a veces paradójico que escribir nos lleva a usar seudónimos, no ir a nombre suelto, y sin embargo quien lee sabe que somos quien somos.

Es irónico y mágico el poder mostrarnos, sin que nos vean, y que nuestras letras burlen la censura, la condición y la asfixia que algunas veces permea hasta los círculos más pequeños a nuestro alrededor.

Es para valientes… porque la hora, el tiempo, las condiciones adecuadas, el que no nos respeten por hacerlo, simplemente NO EXISTE, el que escribe es como quien se enamora y siente una de esas pasiones desenfrenadas que permiten que el amor se haga de forma inesperada en cualquier sitio, de cualquier forma como obra de arte sagrada. El mundo se detiene al hacerlo.. el Amor y escribir.

Las letras no aceptan reprensiones, bozales y algunas veces ni muchas sutilezas. Quien Escribe lo hace con la verdad que le circunda las venas, puede que no sea la de otros, pero la suya, la propia es la que se expresa, aunque se lleven cadenas, aunque otros te opriman, aunque exista el dolor, pena o vacío… condena.

Es para valientes, porque quien lo hace… simplemente Ama. Y ese Amor se ventila a través de páginas que estaban vacías, hasta que nos encontramos y las hicimos nuestras para poder expresarnos.

Escribir es un verbo que grita y se calla, que da vida y mata, que hace temblar y estar trémulos por mucho rato, y también sosegarnos al terminar y respiramos el mundo completo al hacerlo.

Escribir requiere de tanta valentía, tanta… que quienes lo hacen, escogen el escribir como forma de vivir.

Había una vez… la flor 🌺 


Había una vez…

Una flor que  al ver aproximarse al jardinero, sonreía y sus pétalos brillaban como una estrella en la tierra.  El,le cuidaba y le regaba… y al acercarse, palabras le susurraba.

💕Ella crecía en tamaño y belleza, cada vez más emocionada para impresionarlo.

🌷El, emocionado porque terminara de florecer… ¡para cortarla!

(Cada corazón siente distinto)