No fácil, pero si bella…🌱


Si bien es cierto que vamos a tener inconvenientes y que la vida no tiene garantía de ser fácil; también es cierto que no tiene necesariamente por qué ser fea.

No existe nada absolutamente tan duro, tan malo, tan imposible, que no pueda ser ablandado, cambiado y hecho poisible por la fuerza o el poder de algo aparentemente frágil, como un sentimiento. El amor, es el poder más grande que desconocemos.

Solo basta descubrir brotes entre piedras, una sonrisa sublime en alguien de expresión sombría o un latido de amor en un corazón que se consideraba vacío.

Por eso, la vida como la aventura más fantástica que podamos concebir, puede tornarse complicada, pero aún así nos asombra con su belleza.

Tienes una orden: Descansa!

Quién es ese que no se cansa?

Pues ninguno!!!

Así que a veces solo toca eso, descansar…

Descansa de los que se empeñan en que tu vida sea a su manera y no a la tuya, descansa de palabras que no te suman sino que continuamente te restan ganas de seguir, descansa del estrés de llegar y cumplir como único sistema de vida, descansa, tomate una tregua… la vida que llevas solo te pertenece a ti; entonces disfrútala. En su brevedad puede ser una rica aventura, pero si no descansas u largo cansancio y hastío.

Desconéctate de aquello que te absorbe y te apresa, no dándote libertad para tener el día que quieres.

Descansa de eso… y luego veras que la vida es mucho mejor con tus energías renovadas en ausencia de lo que te hace mal.

Que nada interrumpa tu descanso.  Pon un letrero (para que lo lean los importunos), que diga:

  • “Mente en Spa” (Descanso de ti 👉🏽)

Y el que se sienta aludido, simple… no molestará más!

Sembrar… amar, paciencia en la espera 💗

Sembrar es un proceso para lograr la cosecha…

No es algo instantáneo, aunque vivimos en el mundo de lo “express“.

Lo que se siembra, así también como el AMOR, lleva su tiempo.

Sembrar un planta, sembrar un sentimiento, requiere de que seamos poseedores de una semilla, que sintamos algo.  La tierra o el corazón donde caiga lo sembrado, también determinará al fin, si logramos cosechar algo o no.

El proceso incluye sembrar y esperar (en el proceso cuidar) lo que hace que en nosotros se cultive la virtud de la paciencia.

Las plantas germinan mágicamente ante nuestros ojos, brotando sin que podamos acelerar o detener el proceso.  El amor puede ir dando indicios de germinar en el corazón de alguien más, sin que podamos hacer que su intensidad se manifieste de una forma u otra.   En un proceso y otro, luego de hacer todo lo que está en nuestras manos… solo queda  esperar con paciencia la cosecha.

Si hemos sembrado un árbol que de frutos, en algún momento tendremos canastas llenas de ellos… si lo sembrado ha sido AMOR, del bueno… sin necesidad de contar el tiempo, el amor se manifestará para nosotros, por cualquiera de sus vías (quizás algunas desconocidas hasta ese momento)

El que quiere sembrar
El que quiere amar
Esta dispuesto a cuidar
Para luego cosechar 🍀

La esperanza es un fruto que tienen aquellos que han cultivado la paciencia.

Por eso siempre te espero…❤

Dar… sentir… proporcional 💭💓 

        

Definitivamente, solo podemos dar de lo que tenemos… de lo que somos… aún mejor, de lo que sentimos.

Si somos de las personas musicales, de esos que tarareamos una melodía en cada paso (sea de risa o de llanto) al momento de entregar algo, lo haremos con alguna “nota” intercalada aún sin darnos cuenta, y un suspiro que suene a balada, ranchera, pop, jazz, incluso hasta un regueton por ahí…

Del mismo modo hacemos con lo que sentimos.  Lo que entregamos o damos (yo me quedo con la primera palabra, porque se parece más a mí) lleva el mismo significado… damos o mejor dicho, nos entregamos en proporción a lo que sentimos.

Si somos de los que sentimos poco, aún el acto más planificado y rebuscado, el regalo escogido por su valor y que resulta altamente costoso, el lugar de mayor cotización en el momento para hacer una invitación…. todo eso será “comprimido” de alguna manera por nuestro propio egoísmo, ese que sale a relucir cuando somos de los que sentimos poco.  Esa será la única medida en que podremos dar… pocamente, porque hasta ahí nos llevará el poco sentimiento que tenemos por alguien. No importa que tan buena sea la escenografía, o cual sea el tamaño de la inversión en lo que envuelve la entrega… si no somos nosotros mismos, quienes nos entregamos, todo el intento resulta pobre.  Lo curioso es que quien siente de esa manera, no se da cuenta… su ego no se lo permite.

Pero, si somos de los que sentimos bastante… ufff hay una entrega constante.  Cada detalle lleva una muestra de sentimiento, a veces con intención y hasta sin ella.  ¿Por qué? Porque simplemente es algo natural que fluye solo; el sentimiento es así, sin tanta proyección o planificación, sin tanta medida y control…. solo es.  Y en este caso, aunque los recursos puedan ser escasos, la magia  entrega, porque entonces la vida consiste solo en eso… en una ENTREGA. El que vive a través de esto, hace de cada día un simple y grandioso objetivo➡️ expresar lo que siente, y no dejar que llegue el final del día y sentirlo desperdiciarlo al no lograr que la entrega llegara.  Quizás suena algo tonto, pero en resumidas cuentas, es llevar la vida pensando en alguien más, eso hace que el egoísmo tome ciertos descansos y nosotros nos sintamos útiles y satisfechos por el efecto que el sentimiento y la entrega nos dejan.

Hoy mirándome al espejo, entre esos monólogos del alma (y a veces de la locura) me hacía una invitación al equilibrio, a no ser “desbocada” en la entrega… y retornando le palabras a la del reflejo, a la del espejo, terminé agradeciéndole el consejo con estas simples palabras:

-Si, ya se que lo haces por mi bien.  El equilibrio es lo ideal, dar sin desbocar, entregar sin sufrir, amar sin que te vayan a lastimar…  Agradezco la observación y prometo que lo pensaré. 
-Pero hasta que no encuentre cómo cerrar el grito al sentimiento, solo puedo dar de lo que tengo. Una entrega que no sabe de encierros..
La del espejo hizo una sonrisa a medias, y se alejó en silencio pensando: -Ella es a la medida de lo que siente, ni más, ni menos. Quizás algún día, el dolor la arrastre hasta mi, y escuche mejor el consejo que le doy.
Mi mano está extendida… solo ofrezco lo que siento, lo que pienso, lo que soy.

La vida como una madrugada… de pocos

Pensando un poco…

La vida es como una eterna madrugada.

Somos seres rodeados de otros seres (en algunos casos muchos, en otros un poco menos), sin embargo como en cualquier madrugada, es válido preguntarnos ¿quien despierta con nosotros? Y no hablo del que respira al lado tuyo mientras duerme, sino algo más allá.

Como en un gran edificio, con muchos departamentos, nuestra madrugada transcurre a solas, y cuando mucho, con muy pocos.

Y queremos excusarnos dentro de nosotros mismos, diciéndonos: -Es que es muy temprano, por eso no han despertado (aunque vamos viendo que el día avanza y que la luz se va abriendo paso)


Como en la vida siempre vamos a sentir algo, creo que por eso se prolonga la madrugada.  

Hay sentimientos que no son para compartirlos con muchos, y menos con los que tienen su luz apagada y duermen, haciéndose impenetrables a la hora de abordar estos temas. Otras veces, se siente en modo “madrugada” porque simplemente se está fuera del orden convencional de lo bien visto, por tanto es silencioso, como el ruido tenue del día sin despertar.

Hasta que la madrugada va pasando y el día llega, y realmente comprobamos que no eran que estaban dormidos (los que no despertaban), si no, que simplemente no estaban en nuestra vida…


Para los que duermen y ni siquiera nos ven,  siempre será demasiado temprano para estar con nosotros (no van a perder su sueño) o quizás para ellos no existe la  necesidad de encender su luz para decirnos “aquí estoy ” porque es que definitivamente, no están.

Para esos, nosotros somos una madrugada más, a la que no quieren despertar… no hace falta.

Yo? Soy de las que me gusta disfrutar de cada etapa, con el sol saliendo o sin él, aún el silencio de la soledad de mis muchas madrugadas. Yo soy, de las que me gusta estar.  Despierta, en mi madrugada perpetua… de pocos.

Colgados del sentimiento…❤️

El Amor cuando llega y se adueña de nosotros… ¿Quién puede desalojarlo?

Sus cuerdas son invisibles, pero nos amarran; su fuerza es sutil pero totalmente poderosa.  

Hay quien habla despectivamente del que siente amor y continuamente le invita a “bajarse de la nube” y pisar el mundo real… ese donde el Amor  va vestido del color de la moneda más cara y se limita al tamaño del interés que domine.

Pero, a pesar de todos esos argumentos respetables y válidos para los que lo justifican por su experiencia, los que respiramos dentro de las paredes invisibles del Amor, no es que caminamos sobre las nubes   (que dicho sea de paso es una sensación inigualable), es que simplemente pendemos de él.  

 El Amor no suelta, no se olvida que te tiene, no te abandona a la sola fuerza del viento…  aunque parezca muy frágil, es capaz de mantenernos pensando en hacer bien, porque simplemente esa es su naturaleza.

Y habrá quien diga que eso es pura utopía del más rancio romanticismo que patalea, en vísperas de su anunciada muerte… sin embargo valdría la pena preguntarnos ¿si no anhelamos que alguien sienta por nosotros un amor así tan bueno? La respuesta es positiva, todos necesitamos que alguien nos ame bien, por tanto ese sentimiento existe para nosotros, y los que colgamos de él simplemente estamos destinados para darlo.

Complejo e incomprensible  para los escépticos… profundo para quien está dispuesto a sentirlo y sobre todo entregarlo.

Aquí vamos… colgados, dejándonos ver, amando. ❤