Cuando no pertenecemos a ningún lado… somos nosotros 🌬⛅️

Cuál esa causa que pone a vibrar tu interior?

Que hace que estés dispuesto a seguir?

Cuál es esa tierra que te inspira amor?

Donde realmente tú quieres vivir?

Si estas en un lugar por conveniencia

Si tú corazón no se siente satisfecho

Si solo lo haces como una indulgencia

Si el ir a otro lado ya no es tu derecho.

Entonces, en donde tú quieres estar?

A donde vas, va tu critica contigo

Si hay frío o calor, hay malestar

Donde se encuentran todos tus amigos?

No es que estas en el lugar equivocado

Y qué hay alguno que te haga más feliz

Es que al final no perteneces a ningún lado

Porque no has sanado aún tu cicatriz.

A donde vayas llevarás la pena

Eso que no has resuelto y que no se va

Y que puede resultar en toda una condena.

Cuando no eres ni de aquí ni de allá

Es porque tú corazón tiene cadenas

Que ni tú mismo sabes dónde están.

A cualquier sitio que vayamos, lo haremos con nosotros mismos… por eso vale más saber que no ocurre realmente, antes de querer echar sobre el lugar, la culpa de nuestro mal.

Luna… sentimiento (mente /corazón) 💭♥️⁉️

Luna, que en esta hora te llaman “llena” en el egoísta afán humano de querer que todo sea a su manera.

No es que tú no estés llena o plena siempre, es que simplemente nuestra visión limitada no puede verte.

Luna, que me haces pensar que así mismo somos con todo; le ponemos un nombre, decimos que ocurrirá y creemos que con eso basta.

Luna, que vivimos echando la culpa de lo que sentimos al corazón, sacando al pensamiento o la razón de todo ello. Y no es así.

Como tú, y el nombre que nos empeñamos en ponerte en cada una de tus fases, hemos decidido definir el Amor como simples saltos del corazón, el que no piensa.

Y resulta Luna, que así como somos ciegos ante ti, lo somos muchas veces ante nosotros mismos.

¿Qué ocurre cuándo amamos a alguien? ¿Cierto que le pensamos? ¡Quizás mucho o en demasía! ¿Dónde ocurre todo eso? Si Luna, en nuestra mente. En lo que también llamamos razón.

Y nos empeñamos en decir que ese loco corazón es el que siente. Así como nos empeñamos en llamarte de una forma, cuando tú eres lo que eres, siempre.

Todo ocurre en nuestra mente, lo que imaginamos o no. Al ver lo poco de ti Luna, imaginamos que eres solo ese pedazo y entonces te tratamos como si fueras incompleta.

A veces nos ocurre también, que recibimos palabras y acciones contundentes que nos hablan o expresan que no hay amor para nosotros, qué hay frialdad y hasta desprecio disfrazado por intereses puntuales muy pocos. Y en nuestra mente empezamos a justificar todo eso. Colocamos el tono dulce que no tienen las palabras y queremos entender lo que no nos han dicho.

Así te interpretamos a ti también, Luna. Decimos que menguas, que creces, que estás nueva sin atrevernos a pensar que somos nosotros y lo que pensamos los que estamos en esas fases. Pero a veces, ni terminamos de crecer, ni de menguar, ni de estar nuevos (porque los recuerdos viejos no nos dejan) y mucho menos estar plenos, como tú, cuando te llamamos “llena”.

En tu compañía de este día, Luna, me has hecho pensar en cuan engañados a veces estamos, porque es nuestra mente la que lo dirige todo. Escoge pensar en alguien que no nos quiere y luego si el corazón llora, decimos que es su culpa y que ha sido este último quien lo ha inventado todo.

Decimos que estás de eclipse, que eres de sangre, que estás azul, porque es así como lo vemos… y tú sigues estando ahí, en lo que eres.

Se que has sido paciente, que ya ignoras nuestros nombres o denominaciones para ti, que has decidido que no te afecten y simplemente brillas.

No dejas de conquistar el cielo, ni de encontrarte con el sol, ni de sumergirte en el mar, por lo que nosotros estemos empeñados en decir. Eres tú, Luna la que sabes quién eres.

El sentimiento, ese que empieza en nuestra mente, también lo sabe; sabe que es ahí donde comienza todo. Que eso que pensamos es lo que en el fondo llegamos a sentir, y lo que está allí, en nuestro pensamiento aunque lo neguemos es el mismo amor, que muchas veces escondemos.

Al sentimiento como a Luna, mis disculpas en nombre de nosotros los que nos hemos empeñado en llamarlos de algún modo, y sobre todo, de querer que sean lo que nosotros decimos.

Sean ustedes lo que son, Luna la siempre llena, la bella, la que no se inmuta porque lo queramos. El sentimiento, ese que va de nuestra mente primero y luego sentido en el corazón, también se lo que eres, eso que realmente nos mueve y no nos ahoga en un afán de frialdad y perfección.

Lo que no expresas… veneno! 💭🤐 💣

Lo que no nos atrevemos a expresar,

No solo se convierte en silencio,

Se convierte en VENENO.

Eso que te callas, no porque quieras escuchar a alguien, o mejor aún escucharte a ti mismo, puede ser que sea lo que termine acabando contigo.

No te quedes con lo que sientes por dentro, porque ahí puede que no sea útil. El amor debe llegar hasta su destinatario y el dolor debe encontrar su salida para que no echen raíces que nos pueden consumir.

Máscara… el adorno más pesado 🎭😞

A veces buscamos tanto la aprobación, que termina convirtiéndose en nuestra primera necesidad. Y claro, encontramos cosas en nosotros que no nos gustan o que pueden no gustarle a los demás y eso nos llena de temor.

Tan es así, que vivimos en los tiempos del “retoque”y nos valemos de cualquier cosa que nos haga ver mejor; lo lamentable es que eso no termina siendo para sentirnos bien con nosotros mismos, sino para “pasar la prueba” de otros.

Sino nos adicionamos algo, jugamos a ocultar lo que no parece verse tan bien como para estar en el grupo que queremos, y entonces vienen las máscaras. Todo sea por ese momento de gloria, ese mismo en el que nos sentimos “dentro” de un mundo al que sabemos no pertenecemos y quizás no nos guste de un todo, pero nos dejamos arropar por el ambiente y lo que nos trae.

Comenzamos adornándonos y terminamos simplemente siendo el adorno de otro.

Esa es una carga sumamente pesada, porque no hay nada que agote mas que estar fingiendo lo que en esencia, no se es. Una sonrisa obligada, un te quiero por conveniencia, una popularidad como modo de respiro, nos llevará al final del día a llorar frente al espejo, comprobando que lo queda de nosotros ha sido tan maltratado por la máscara, que ahora lo que queríamos ocultar, disimular o fingir, está aún peor.

Nadie ha dicho que mejorar nuestra apariencia sea malo, ni mucho menos mejorar lo que somos internamente; eso más bien debería ser un objetivo saludable. Sin embargo, si no comenzamos por gustarnos a nosotros mismos, raramente podremos obtener eso de alguien más.

Y en su defecto, si simplemente escondemos eso que nos parece desagradable, o nos mantenemos en una negación de nuestra situación, enfermedad o problemas ¿cómo saldremos de ellos?

En la medida que podamos ir por la vida a cara descubierta, sentiremos que nuestros pasos se vuelven más livianos y comenzaremos a apreciar en medida justa nuestros atributos (físicos y emocionales) y nuestros defectos tendrán la oportunidad de ser tratados como se merecen.

Si te sientes agotado, sería bueno revisar si hay alguna máscara por ahí haciendo peso innecesario. Todos las tenemos, pero de nosotros depende el querer usarlas o no. No te resignes a estar todo el tiempo disfrazado. Ánimo!

De torbellinos y calma… interior!

La vida con sus cosas, con lo que trae y con lo que se queda, a veces simplemente nos voltea.

Ya sea por lo que escuchamos o vemos, estamos propensos a ser afectados por algo o alguien. Los agites del día a día, nos arrastran hasta casi parecer que nos arrasarán y que ya no vamos a poder recuperarnos, pero (no me gustan mucho los “peros”, pero esta vez salvan jajajaja) no siempre tiene que ser así.

Puede llover a cántaros afuera, y un millón de quejas llegar percibir de unos y otros, puede que nos lastime la actitud de alguien, ya sea por ser demasiado incisivo o por el contrario altamente indiferente; puede que el entorno se transforme en un completo desastre, es decir, puede que te toque estar en un país como este.

Es ahí, cuando todo depende de lo que tenemos dentro, de quienes somos y que tan buenos somos para subir a una patineta de emociones como ésta, sabiendo que habrá dolores. No es sencillo, pero la salida la encontramos en saber ¿cómo estamos nosotros por dentro? Si, tú… y yo. Nos conocemos…

Si el caos abunda, y estamos suficientemente amoblados emocionalmente, quizás el asunto nos afecte (porque somos humanos), pero no hará que la tierra se abra y nos trague. Estaremos despiertos y seremos capaces en medio de la emoción, de tratar el asunto en frío, con la objetividad que es necesaria muchas veces para salir vivo de un tornado; llámese tornado: una situación difícil, una oportunidad de trabajo que no se dio, un negocio que no cuajó, una relación que terminó.

Eso podremos asumirlo, digerirlo y en el tiempo justo pasarlo, si realmente tenemos algo adentro de lo que estemos convencidos. Como los faros en los puertos más oscuros y con las mareas más altas tocando sus orillas, lo que somos prevalecerá, aún en medio de las más fuertes tempestades.

Quizás se afecte la luz por un tiempo y cueste brillar en medio de la oscuridad, y puede que nuestro interior se inunde del agua de la tristeza, pero eso pasará, porque somos quien somos y lo más importante, lo sabemos.

Por el contrario cuando el torbellino y la tempestad son producidos o están alojados en nuestro interior…. ahí, ¡no hay día soleado que valga! Las oportunidades que se presenten, todas tendrán un defecto para que no las asumamos, aún cuando estemos haciendo algo complacidos aparentemente, por dentro estaremos inconformes; puede que el mejor amor del mundo toque tu puerta y te empeñaras en tontos argumentos.

— ¿Porque?

— Por que podemos hacer frente a cualquier cosa externa, si estamos en calma dentro, si hemos despertado. En caso contrario somos agentes destructores también de lo externo que terminará reflejando nuestro propio derrumbe.

No estamos a prueba de balas, y nuestra humanidad nos da licencia para equivocarnos y tocar el suelo (a veces con todo el cuerpo); sin embargo, esa misma humanidad nos impulsa a que por supervivencia tengamos un soporte de calma en nosotros para asumir los torbellinos externos, sin ser devastados.

—¿Vives en medio del torbellino y aún así puedes recitar en tu alma el himno de la alegría? o…

—¿Vives en el país de Alicia (el de las maravillas) y aún así, tu corazón solo interpreta la melodía de la tristeza?

Todo nace y vuelve al interior… 🌸 yo en los laberintos del mío (de mi interior)

Descubrir… volar

Que a veces hay tantos estereotipos, que en ellos, simplemente nos perdemos.

Que se le da importancia y realce a lo que se ve y hace bulla, aunque aturda.

Que no importa si tienes alas o no, lo que te eleva es quien seas.

Que el descubrirse a veces cuesta tener que arrastrarse primero, y luego despegar.

Que no nos damos cuenta, y nos quedamos solo mirando el cielo, sin conquistarlo.

Que las limitaciones impuestas nos pegan al suelo, sin impulsarnos.

Que los cambios vienen y no solo en lo visible, que permanece si es de adentro.

Que aprender a volar tiene sentido, si tenemos donde aterrizar.

Tropezar, démonos el permiso… 🙃

Simple!

Tropezar, caer, errar, equivocarnos, pecar, regarla, meter la pata, son hechos que son inherentes al ser humano.

Basta de querer asfixiarnos en el traje de la perfección; basta de solo querer cuidar nuestra reputación, para que gente con quizás más trastornos que nosotros, nos apruebe.

Nuestra humanidad trae implícito un margen de error, de falibilidad, de no estar bien todo el tiempo. Por eso existen los profesionales que ayudan a superar los trastornos, los libros que dicen de acuerdo a investigaciones o experiencias propias cómo salir del hoyo y por eso para los que practican la fe, existe Dios que perdona pecados.

Aún sabiendo esto, no lo creemos, por tanto tropezamos y nos levantamos sonriendo como si no dolió. La embarramos completamente con alguien y buscamos mil pretextos que lo justifiquen sin admitir que estuvimos mal y necesitamos pedir perdón. Por esa misma razón Adán le echo la culpa a la mujer y ella así mismo a la serpiente.

Somos seres humanos, mortales, efímeros. Que al igual como nuestro cuerpo pasará dentro de poco, de la misma manera podemos cambiar en nuestra forma de pensar y sentir con el paso de los años (sea errado o no).

Darnos el permiso de tropezar, es asumir que si lo hicimos, que si pasó; que nos tocara tener más cuidado o simplemente disfrutar aún estando en el hueco.

Sintámonos bien por mejorar nuestro andar, pero sintámonos aún mejor por reconocernos humanos y aceptarnos con nuestras flaquezas y debilidades, así como nos gusta exaltar nuestras virtudes.

No somos a prueba de balas, aunque debo reconocer que quisiéramos serlo. Somos imperfectos.

Lo bueno de esto, es que en medio de nuestros tropiezos también encontramos a otros que lo han hecho y el saberlo nos hace más humanos y comprensivos. Somos bendecidos con ello.

Coincidir… dejar pasar 🌎 🌀

La coincidencia de encontrarnos,
De mirarnos,
De amarnos,
En un planeta tan grande,
Tan diferente,
Tan amplio.

Es algo que dejarlo
Para el ambiguo “después”
Para el seguro “nunca”
Para el inoportuno “luego”
Nos dejará la vida
Llena de vacíos,
De sin sabores,
De huecos.

No se tú, pero yo creo
Que coincidir contigo,
Dos mundos en paralelo,
Dos historias tan distantes,
Formas diferentes de cuento,
Ha sido de los milagros
Que se transforman en verso.

Hoy coincido una vez más
Vengo por ti,
El corazón, conmigo…
Desde este lado de la vida
Desde aquí, quizás muy lejos,
Con las ganas de buscarte
Con el amor por consejo
Solo pasaba a decirte
Que lo que siento,
Es muy cierto

Por eso yo no lo dejo,
Para después o
Para nunca,
Porque honro el sentimiento
Coincidencia, providencia,
Destino, camino, Cielo
Encontrarnos tú y yo,
Es razón de estar
Contentos.

Puyas y protección… juicios sin razón! 🗣😔

Es muy fácil para el humano levantar juicios y opinar. Somos propensos a ello.

Si vemos una espina, lo más rápido es criticar su forma, su esencia y lo peor aún, emitimos nuestra valiosa opinión acerca del porqué no deberían existir, ya sea que nos hallamos puyado con ellas o que simplemente no nos gusten. Por uno o por otro extremo, opinamos, juzgamos y de una vez, condenamos.

Si nos tomáramos el tiempo para observar que es lo que protege esa espina, quizás tendríamos menos tiempos para lanzar criticas y juicios “a priori “. Y encontraríamos quizás una belleza escondida y hasta una sorpresa agradable, resguardada por una espina.

Resulta fácil y rápido emitir una opinión al ver a alguien con la expresión que no nos agrada, o con la actitud menos positiva posible. Enseguida empezamos a hacer conjeturas, cuestionamos su proceder y dictaminamos, que todos podemos en todo tiempo estar bien, si eso queremos. Como si decirlo ya lo hiciera posible, tal como si con decir “agua” se nos quitara la sed.

Si nos tomáramos el tiempo y dispusiéramos nuestro ser a saber que ocurre en la otra vida, quizás encontremos que esas “espinas” sólo están cubriendo una herida muy grande que a lo mejor está abierta y que ha dejado latente un inmenso temor a ser lastimado nuevamente.

Ante la inclinación a opinar y juzgar, tomemos el tiempo para acércanos con pensamiento comprensivo y dispongamos los sentidos, para entender lo que otro siente.

😔

Puede que a veces se escoja
la peor forma de protección,
pero eso no hace menos cierto o importante
que allí exista un dolor