Dia anterior… día de hoy 4to paso en Octubre 💭

Hay veces en que los días nos abrazan con sus afanes y no desgastan a lo sumo. No en vano Pablo dijo: “Por nada estéis afanosos”. Pero somos propensos y hasta tercos con esto del afán, que no es más que la frustración de comprobar que no tenemos “el control “.

Ayer amaneció bello…

El sol hizo un despliegue de luz, espectacular.

Provocaba solo estar allí y disfrutar de tanta luz, de tanta belleza y esplendor. Pero ya sabemos que la vida no nos deja “enchinchorrarnos” en ninguna trinchera; ya sea por una cosa u otra, nos sacude.

Y eso está bien, porque de lo contrario el polvo de la inercia se nos pega, con la consecuencia obligatoria de quedarnos entumecidos hasta el límite de ya no movilizar ni siquiera los pensamientos hacia lo que una vez quisimos. Nos volveríamos simples figuras pegadas en el camino que alguien más transita; ¡y claro! Es obvio que tarde o temprano seremos eso en la vida de los demás, pero empeñarnos en empujar el proceso sería contraproducente hasta para nosotros mismos.

El movernos hacia algo o alguien mantiene nuestro enfoque en su lugar, los músculos del cuerpo y hasta los mentales (si pudiera decirse así) ejercitados: en fin nos permite experimentar qué estamos vivos o que al menos pretendemos estarlo.

Así que contemplé y fue un verdadero deleite la forma en que comenzó el día de ayer. Luego los propios afanes de día, se subieron al puesto de copiloto y me hicieron arrancar.

El sol pillaba mis pasos por todos lados y lo agradecí profundamente porque hay momentos en que a pesar de que “amanece” seguimos viendo todo en penumbras.

Confieso que no soy muy dada a estar manejando de un lado a otro y cuando lo hago es por una causa que lo amerita. Si soy quien está detrás del volante por seguridad mía y de los demás, debo dejar pasar mucho de lo que quisiera observar, y aunque a veces solo me detengo al borde de la vía y lo hago, hay otras en que simplemente no puedo, y eso definitivamente me quita las ganas de ir por ahí todo el tiempo enclaustrada dentro de un vehículo. Pero claro, si quiero a la persona a quien debo llevar o si voy a su encuentro , el asunto se resuelve. 😊 Voy sin que me pese.

No sabemos quién realmente nos quiere, hasta que no somos lo que precisamente ese otro espera o desea. Cualquiera te quiere si eres Justo lo que le pediste al genio de la lámpara.

Cuando te sientes bien y tienes recursos, quizás hasta el pariente más lejano te busque, y tu casa esté siempre llena. Pases a ser el familiar o amigo popular, que todos quieren visitar, porque siempre salen con algo de tu domicilio; ya que tu función en todo eso es que nadie se vaya con las manos vacías. Y te sientes bien, tu orgullo está arriba y te repites a ti mismo: “que bueno soy, porque doy”.

Te gustan las adulaciones y sentirte imprescindible o más que necesario. Y esa sensación aunque la “pagues ” con todo eso que entregas, te resulta irrisorio porque necesitas esa dosis de adulación para sentirte importante. Craso error.

¿Pero cuando no es así? ¿Qué ocurre?.

Cuando las fuerzas se agotan y el dinero se acaba, ¿quien está a tu lado capaz de sentarse en el piso contigo, si no hay muebles? ¿quién está pendiente de cómo te sientes cuándo sólo pueda escribirte un antiguo mensaje de texto, porque las video llamadas estén fuera de tu alcance? ¿A quien le resultas agradable cuando ya no eres atractivo?

Mirando la ciudad y sus males, me di cuenta de que a veces manejamos la vida como los políticos; los que si tienen algo de que lucrarse hacen las obras en las vías, colocan la valla de “trabájanos para usted” y aparentemente están allí, pendiente de todo <muestran interés>. Pero cuando ya no hay “queso en la tostada” abandonan la función de servicio para la cual se postularon alguna vez e hicieron hasta lo imposible por ganar. La ciudad pierde brillo para ellos cuando ya no hay ningún provecho económico que pueda sacarse de sus contratos.

Operamos así en lo pequeño que son nuestras relaciones personales, y extrapolamos esa filosofía hueca a lo más grande que es cuando la relación es de alcances locales, regionales y hasta nacionales.

No subo la foto del estado en que está la vialidad que conecta las dos ciudades más importantes del Estado donde vivo, porque simplemente me da pena. Dejaron perder todo un trecho de la avenida que comunica las dos lugares, solo por desidia. El caso es visible, hay carros en el canal que no corresponde y accidentes ocurren sin que nadie los evite con tan solo una señal de “peligro”. Se perdió el interés, porque ya ese contrato no da para la riqueza personal de alguien. Realmente es atroz el accionar bajo esa filosofía de egoísmo y maldad.

Entonces es preferible detenerse un poco y observar otra cosa, antes que lo terrible del ser humano y que el reflejo de sus acciones nos arrope hasta sentir que asfixia.

Continué el camino…

Me repito…

El color existe, para quien esté dispuesto a verlo.

Y no todo está perdido, aunque lo parezca.

En cualquier parte puede presentarse aquello que nos reconcilie con las ganas de continuar el camino, aún cuando hayamos decidido tirar el boleto del viaje.

Comprobar que de lejos a veces las cosas parecen más imponentes o que estamos equivocados es una experiencia que sólo logramos saborear, si nos acercamos.

No es igual estar al pie, que a unos cuantos kilómetros.

Lo que puede tener forma idílica desde muy lejos, puede desmoronase como naipes que se soplan, al comprobar una tosca realidad.

Los sustos nunca faltan, la vía como la vida está llena de sobresaltos, los sinsabores están allí dispuestos a dejarnos en el paladar trozos de amargura, de desasosiego e impotencia, pero el camino continúa. El quiere ser descubierto.

Y en el momento que te detienes a disfrutarlo, puede que no estés a salvo de un “regalo” que te venga de arriba. Un pájaro que pase y vuele y te lo empañe.

Aún así, el camino sigue y el paisaje es bello.

No se invalida lo que podemos apreciar y disfrutar de todo nuestro camino por todos los huecos en que caigamos, y aunque ellos de alguna manera nos dañen o quiebren, no tiene que ser para siempre.

La tarde de ayer “se quebró y” y creo que yo con ella. No me di el permiso de estar mal, simplemente el sentirme mal me arropó hasta el punto de que también mi cuerpo se rindió por unas cuantas horas. Mis compañeros de la “Fibro” saben como es esto, y mientras la tarde lloraba “a moco suelto” yo también lo hacía sin quizás tener fuerzas de gritar las lágrimas.

El día de ayer se despidió, todo estaba mojado alrededor, pero sacó su pañuelo y enjugó nuestras lágrimas … Octubre despacio luego me dijo: “Vamos, acompáñame… sigamos “.

Y así terminamos el ciclo de llanto y nos dimos un tiempo para que la luz de los últimos minutos del día, nos calentaran el alma de a poco.

La tristeza dejó sus rastros, pero también la belleza pintó su cuadro.

Y hoy al cuarto paso de este Octubre melancólico, que ve pasar sus días como hojas bellas que caen de los árboles, el día y yo, hemos comenzado muy temprano.

Antes de que el wifi y su señal intermitente me fastidie, antes que las llamadas del día me saquen de la oportunidad de contemplar la calma y su importancia en mi vida. Estoy aquí, mirándole, mirándonos de frente.

Los colores avanzan, ya el día despierta. Los pajaritos hacen su llamado a que “volemos “, que no dejemos el polvo en nuestras alas.

El día se aclara y Octubre orgulloso como quien se perfila para asumir los pasos del día, con agrado.

No sabemos que traerá este regalo, pero de algo estoy convencida y es de que lo es… un inmenso regalo que supera cualquier cosa que tengamos.

La vida unan vez más con sus vestidos únicos, y del mismo modo nos invita a su fiesta única; no como la que pensamos nosotros en nuestras limitadas mentes sino como ella, en la agenda se su Creador sabe dárnosla.

Octubre bello y delicioso, con tonos graves e intrigantes, aquí nos encontramos nuevamente. No te canses.

Y el día sonríe y se sonroja, porque sabe que hablo de él y le observo, con ojos de admiración pase lo que pase.

Octubre, segundo paso del camino… amanece ☀️ 🚶🏻‍♂️

Octubre esta es tu luz,

Estos tus colores con que pintas nuestros días,

Tú el mismo que empieza a anunciar la despedida

Quien ha esperado mucho tiempo para poder mostrarse.

El cielo no resiste las ganas de abrazarte, y los rayos de su brillo ya vienen

Las montañas se tienden y te miran, para que andes cada unos de tus treinta y un pasos, sin tropiezos

Los árboles serán del color del atardecer, tu mano recogerá sus hojas

Y cada sueño será cubierto con la brisa suave de tus días.

También anuncias los contrastes, los cielos claros con sombras abajo y viceversa

Y te mantienes así, completo, sin demandar más nada, diez

Tú has traído calma a días tumultuosos, en que el llanto no cesaba y el sosiego estuvo ausente

Ahora hay pañuelo para las lágrimas.

Y te dejas ver claro…

Aunque escuchas las quejas de los días previos,

Pero hablas con lo que das, más que con lo que pronuncias solamente

Luz, color y claridad hoy…. en tu segundo día.

💭

Gracias por dejarte ver, Octubre y tú… gracias por venir conmigo.

Y llegó Octubre… en su inauguración ☀️ ☁️ ⚡️

Octubre ya llegó…

Por más que resistió Septiembre lo dejó y se marchó. Aquí seguido, el paréntesis de cómo se termino de ir…

Y volviendo a lo de hoy, al Octubre que nos toca y esperábamos, no podemos hacer más que decirle:

—Bienvenido, y al hacerlo, sentirnos también nosotros bienvenidos a su encuentro.

Las cosas no cambian, porque el mes cambie de nombre, no suceden de forma express, los cambios que queremos.

Octubre llegó bañado de nubes…

Con las sombras dejadas por Septiembre, quizás con llanto que él no alcanzó a derramar y se lo traslada.

Pero el sol, igual salió a saludarlo. Y las nubes abrieron paso a su presencia, no quisieron estar ausentes de su llegada.

El día canta hoy la canción de la esperanza; esa que dice que aunque nos preceden nubes de lluvia y ellas del todo no se marchan, eso no impide que el sol brille con fuerza y la vida se ilumine.

Y vivir es una oportunidad que no se acaba… hast queda se “acaba”. Por tanto hay que asumirla completa.

Lo que tengamos que hacer, aún con temor, hay que hacerlo; porque las cosas no cambiarán mágicamente por quedarnos escondidos.

El sol aunque las nubes estén, no dejará de brillar, y si llegáramos a no verle, de todas maneras estará ahí…

Hay certezas que simplemente no se pueden obviar. Octubre me recuerda que podemos descansar, precisamente en eso, en las certezas o convicciones que nos acompañen, porque lo demás se convierta en brisa pasajera, que nos toca a rato y luego ya nuca se queda a nuestro lado.

Octubre también comienza así, con tranquilidad a pesar de lo que nos rodee.

Gracias por venir conmigo, ya sabes que estoy contigo. Tú lo sabes 😊

Desde ayer llueve… septiembre duele 30 veces

No fue Suficiente la mañana

Para nublar todo cuanto se veía

Septiembre mientras se despedía

Sus lágrimas a caudal, derramaba.

🌧

La tarde de ayer fue lluvia pura,

Las gotas no cesaron por buen rato

Y aunque todo ese gris fue un desacato

Todo estuvo oscuro ya a la una.

🌧

Aunque era día parecía más bien noche,

La Alegría uso traje de tristeza,

Era como si faltaba alguna pieza

O que el agua había perdido algún broche.

🌧

No paró así de llover, hubo limpieza

Se vaciaron los cielos con derroche,

Y también en eso hubo grandeza.

Septiembre 29, continuaba en su delirio…

… /…

Septiembre 30

Y hoy que llegó la despedida…

El panorama es similar, vendrán las gotas

Y aunque Septiembre tenga ya, el alma rota

Se irá, es poco lo que queda de su vida.

🌧

Así es como terminan los amores

Como Septiembre en una triste despedida

En la que duele el alma y la vida,

Se dice adiós y quedan los dolores.

🌧

Que nadie sale ileso de sentir

El tiempo se llena con sus huellas,

Y así como en el cielo hay estrellas

Se nota aún sin dejarlo salir.

🌧

Ayer es ya hoy, noticia vieja,

Septiembre te estás a punto de ir,

¿Amor, será que tú también estás afuera?

Estamos a veces tan hundidos, que creemos que el dolor jamás pasa; y eso mismo prolonga la agonía. Los días tristes pueden alargarse, sin que podamos hacer mucho en contra de ellos, pero si hay algo seguro es que también acaban.

Lo que se siente y duele, abre una herida que en algún momento también seca, y como el tiempo se escurre en este mes, también así se ha de marchar todo aquello que nos rompe, nos angustia y nos hace olvidar cuánto valor tenemos.

En ese momento entonces, se vuelven buenas las despedidas; cuando todo eso que nos mata (pero dejándonos vivos) sale y toma su maleta.

Mientras dure… Septiembre 29 😊🌧

Ráfaga gris, Septiembre, no te salvas. Sonríes a momentos y luego recuerdas la razón de tu tristeza e indefectiblemente, llueve.

Este mes se despide, como él sabe hacerlo, mostrando lo que trae sin más “tapas”. Son días de lluvia, días grises, días en los que la Alegría dura poco. ¿Porqué ocultarlo? ¡No tiene sentido!

Las temporadas también en la vida tienen cabida, a veces se dan tiempos muy duros, esos mismos en los que pareciera que siempre llueve. Borrarlos sería dejar un gran hueco en nuestra historia.

Pero en esa misma etapa, alguna vez el cielo se despeja, llega un aire nuevo y nos levantamos aunque sea a medias, y ese respiro nos ayuda a hacer frente a la próxima lluvia que de seguro, está a la puerta.

Septiembre, mano gris por todos lados. Dedos largos que dibujan un cielo que en su azul, conoce tonos más graves, tan graves como la circunstancia que pase aquí abajo.

Mes que ha sido de fantasías, pero más de realidades. Que la vida pende de un hilo, y obviar eso es saber, que no gozarás ni siquiera del segundo que dura, entonces solo habrás respirado cuando toque marcharte.

Pero lo que nos abate, forma en nosotros quizás el suelo apropiado para levantar las bases de algo firme, o al menos algo que no se derribe por cualquier viento en contra. Entonces tiene razón la existencia de estos días.

Y lo oscuro compite con lo claro, como siempre. Eso da la maravilla de un cielo que se pinta de muchos tonos, que no se queda plano y con una sola vista. Que se renueve vez tras vez, inagotable.

Esas mismas batallas se producen en nosotros y eso nos hace más consciente de que también eso ocurre en alguien más y el no sentirnos únicos en medio del dolor, nos vuelve más humanos y permite que empaticemos cuando nos toque.

Que el cielo no es de un solo color… es imposible. Septiembre ha sido un buen marco para mostrar eso, porque todo puede ser manchado de pronto o también ese todo puede además, ser limpiado o despejado de repente.

Sigo en mis apuntes Septiembre, observándote mientras dure, como todo en la vida… “mientras dure

Antes de las seis… Septiembre 28 contrastes ☀️

Antes de las seis Septiembre se revuelve entre sábanas azules y rosadas, que se vuelven transparentes si la la luz le alcanza.

Guiña un ojo, como dudando si con el otro se queda aún dormido.

El día y sus silencios que dicen muchas cosas.

Habla del que aún duerme porque se ha ido de juerga, de esas vidas que no se encuentran bien sino, andan de fiesta.

Habla también del que no puede moverse del cansancio que le ha dejado el trasnocho en un cuarto de hospital, quizás en el suelo porque no hay cama para acompañante.

Día antes de las seis, de esos en que el sol aún sin estar arriba, ya avisa que hará en el resto de las horas; porque muestra algunos colores sin tener todavía el pincel entre sus manos.

Y el simple sonido del trinar de unos pequeños, sobrevuela un sentido que está atento; ese mismo que se niega a permanecer dormido por mucho tiempo, aunque otras ganas compitan contra ello.

Por las razones que fueran, despertamos. Para seguir la fiesta y el despilfarro, para enfrentar el día y sus dificultades, asumir las cuentas que no cuadran o simplemente contemplar una vida que aunque nueva “de paquete” también se consume con cada hora qué pasa.

Antes de las seis viene la migración interna y voluntaria de aves que van de un lugar a otro de presenta. Vuelan a hacer su día, lejos de donde duermen sin olvidar el camino de retorno cuando la luz se apague.

Y mientras la luz va haciendo sus contrastes, para ambientarnos ya al día que nos espera; porque nada es igual para unos y otros, unos están de fiesta y otros de duelo. Septiembre por vez veintiocho, también se estrena.

Antes de las seis giran todos en este globo, ya sea que amanezca u oscurezca; en el Pais del hambre o en el de la abundancia, en medio de la Paz que no existe o de la guerra más sangrienta.

Acompañado o sólo antes de la seis, ya todo empieza.

La madrugada termina, el día ahora comienza y antes de las seáis es historia pasajera, la claridad lo inunda, se descubre el misterio de aquello que estaba oculto o que no se veía, nos vamos al espejo que nos espera afuera. Sin entender de un todo, porque no se parece a lo de adentro, aquello que sin duda se refleja.

Los colores se cambian, el antes de la seis pasa rápido y no se queda. Ya después de las seis se cuenta con la luz, al menos de este lado, todo el agite comienza. Para el que duerme la fiesta se iniciará después, que pasen los efectos de esa gran borrachera, al que le toca entierro de personas o sueños, está aunque dormido con la angustia despierta, e ira a su procesión a ver cómo se quema.

Contrastes de estos días, Septiembre que se va, que avisa que nos deja, aunque ya lo sabíamos desde que le vimos llegar hace 28 madrugadas, también entre luna y estrellas.

Septiembre que ya pasas de la seis, que enseñas tus contrastes, y muestras tus verdades sin temor a que quizás, cualquiera no lo entienda, pero ahora que te vas ya eso pierde importancia y conquistar la aprobación de alguien, en último lugar, se queda…

Antes de las seis eres tú, voy contigo… después de las seis mi pensamiento también te encuentra. 6:30 ya, y aquí me tienes.

Septiembre tarde… carrera del 27 🌅

De las tardes que comienzan y no esperan, que siguen su curso como quien sabe que no pasará desapercibida.

Septiembre el cálido, aunque llueva, y nos deja con gotas sin remedio, con pensamientos que también saben a espera.

Espejismo divino por instantes, ráfagas de color que nos quema; ojos que ya no cesan de mirarle.

¿De dónde sale todo eso? Podríamos preguntarnos, ¿qué pintor es ese arrebatado? Que llena de dolor hasta mis miedos.

El cielo sabe hablar en arreboles.

Se pasan líneas como separando, lo que sería el destello y lo que queda fuera. Se obvia lo efímero de todo, que en segundos se irá todo el encanto.

Que aunque el color tenga un tono seguro, no tardará luego en transformarse en otro y desaparecer ante los ojos.

Septiembre se maquilla así su rostro.

El traje de la noche a la medida, del encanto que quiere aprovecharse, la luz baila su última pieza, las nubes y estrella no dejan de mirarle.

Y yo que me sumo como espectador que sueña, que anhela y que lo disfruta, mientras que los días se deslizan sin que se detengan de algún modo.

Septiembre, esta noche tuya y mía… me hace despertar de mis antojos.

La carrera continua silenciosa y no hay quien la corra sin perderse, encontrándose luego en las esquinas de quien sabe que, la vida se consume mes tras mes. Se desvanece.

Al final de Septiembre… 26 ya casi termina

El mes llega a sus páginas finales… y quizás como a mi, también te ha tocado leer episodios de tormentas, pero hoy la pagina se lectura estuvo un poco despejada.

Luego de amanecer muchos días con los tonos de la lluvia puestos arriba, hoy se puede leer “despejado” aunque solo fuera por minutos.

Eso me lleva a pensar en “celebraciones” y sus motivos. A veces cuando el panorama está “claro” lo celebramos, sentimos que todo tiene sentido; pasando por alto quizás que en medio de la propia tormenta hay un gran mensaje y estamos siendo bendecidos (aunque no lo parezca).

Y nos ponemos la ropa de fiesta, porque pensamos que no habrá más lluvia. 😊

Pero aún en medio de la fiesta, nos puede visitar la tristeza…

El día se despeja, pero no se detiene. Sus minutos de cielo sin nubes y colores de luz, son eso, minutos y luego entra en el juego todo aquello que nos recuerda que puede volver a llover. Eso le agrega al cuadro, hasta una belleza especial.

Quizás estemos en pleno baile, y todos los motivos para pasarla bien estén dispuestos, pero eso no nos libra por completo de que algo nuble nuestro corazón.

Que no somos simples “switches”, que prenden y apagan una emoción al gusto; que somos seres humanos que nos afectamos por lo que pasamos puertas adentro, pero también por lo que ocurre en la vida de aquellos a quienes amamos o simplemente conocemos. Y se nos puede hacer presente la tristeza en medio del baile y la sonrisa en medio del funeral.

Hasta Luna en medio de las dudas, asomó su perfil por ahí…

Como dudando de si reírse a cielo abierto o ponerse triste por los días grises. Entre lo que pudo y lo que no, logré verle aunque fuera un poco, casi transparente ante el fondo de magia que le rodeaba.

Así ocurre también con nosotros las personas; no sabemos si nuestra sonrisa o Alegría será oportuna o bien recibida, entonces la disimulamos un poco y la timidez nos nubla para hacernos más acorde con la situación en la que estemos. O por el contrario nuestra propia tristeza a veces no concuerda con la exigencia de bienestar que nos rodea, entonces fingimos nuestra sonrisa.

Por uno o por otro, terminamos escondiendo muchas veces lo que sentimos.

Pero el cielo si está rojo, pinta todo colorado.

Lo que hay arriba encontrará donde reflejarse aquí abajo. Las nubes en medio de sus arreboles, pintaron el agua del mar con sus matices. Y el mar rojo, llegó a ser parte de mi horizonte.

Y es que, dependiendo de la intensidad de lo que estemos viviendo o sintiendo, podemos llenar todo a nuestro alrededor de eso. La Alegría se contagia y la tristeza también puede expandirse en el area que tocamos.

Entre tanto pensamiento… el día cambio sus vestidos y se quedó como si nada…

Por eso es mejor no adelantarse en las preocupaciones. Lo que parece tan inminente de pasar “malo y cierto” puede que hasta no suceda. Los días se despejan y nublan porque esa es su dinámica natural, como nuestra vida, como somos todos; seres que pueden ser sujeto a cambios y transformaciones entendibles o no.

Septiembre, te veo en tus últimos días, los tuyos… y quien quita, también pudieran ser los míos. 😊

Son días de Septiembre… 24 y 25 🌧☀️

Las nubes arropan estos días de Septiembre de forma sin igual.

Se habla de tormentas que vienen de lejos y azotes que nos quedan cerca.

Entonces los días son cambiantes, mucho más que de costumbre.

Las nubes se dibujan y deshacen sin darnos a veces chance a que las interpretemos. Ayer las perseguía…

Y en medio del camino, el cielo iniciaba su tertulia conmigo. Palabras que van y vienen, entre ambos.

A veces con silencios muy largos y necesarios, con miradas también largas que nos damos. El siempre, por todos lados.

Y el movimiento que hay arriba, también lo hay aquí abajo. Mientras las nubes corrían de un lado a otro, y el cielo cambiaba su ropaje; la orilla hacia lo mismo, aún con más fuerza.

Ayer y la promesa de que las tormentas cesarían, pero eso es solo pretensión del humano, sin poder asegurar que nada ocurra.

Hoy sigue amaneciendo Septiembre, y las ganas de la lluvia, no se van de un todo.

Y el sol sin dejar pasar la oportunidad, también se viste de luz y sale a hacer lo suyo, aunque lo suyo, esté lejos.

La belleza del contraste aparece, dibujando posibilidades infinitas en la mente.

Como el acercarse en la distancia, como el cese de las lágrimas con la risa, como ojos que ven aún cerrados.

Jugamos a la vida una vez más en este Septiembre. Nos disfrazamos de humanos para que nuestros monstruos no aparezcan.

Nos exponemos a la luz del día y hacemos que nuestra oscuridad quede “a oscuras ” por un rato, hasta que solo la tengamos a ella.

Que la lluvia amenaza con caer más tarde, y el tiempo se sigue consumiendo para este mes semanario, que es lo que le queda.

Yo sigo mirando hacia el todo… observo sus cambios, sus quietudes; oigo sus silencios más callados y me quedo en los míos, esperando.

Septiembre que ya te acaba… después de brincos y saltos.

Septiembre 23… colores y agua!

Lunes de Septiembre que arranca, con los colores que ha dejado la lluvia. Noches de agua, que empapan los sueños , convirtiéndolos en lugares donde podemos ahogarnos.

Orillas perdidas, que el agua ha inundado, olvidando los límites, permitiendo aunque sea por poco tiempo, tocar lo intocable, acudir lo que está quieto y saca a flote lo escondido.

Día 23, de un Septiembre que avanza hacia su despedida, con brazos largos que abrazan los recuerdos que deja.