Despedidas… pensamientos💭

Como si las despedidas doliesen más que cualquier culpa infligida por el dedo que nos señala, de un corazón que no existe y es frío.

Así el alma mía ha ido entendiendo que detrás de cada despedida existe un amor irresuelto, que no encontró más salida que la huida ante la cobardía de quién era la parte exacta y a la medida, de un sentimiento no compartido.

Las despedidas, esas que siguen sin gustarme pero que he aprendido a manejar en estos tiempos; llevan implícitas para unos el olvido necesario para continuar la vida que aún no se descubre y para otros una tristeza que da la incertidumbre de no saber que hubiera pasado de realmente atreverse. Entonces hay paz, porque a cada uno le cuesta hacer lo suyo. Desaparecen las deudas.

Despedirse para quien quiere volver, también tiene otra faceta, la de la preparación. En ella quien se va, se envuelve en una suerte de perfumes en el alma, de rictus hasta nuevo en la semblanza de lágrimas en su rostro, de cuentos que aún viejos se escriben con letras nuevas, y eso le da un aire de estreno a su regreso.

Despedirse a veces significa un reencuentro luego, bañado de nostalgias que quedan sin oficio, ante el reconocimiento de los que verdaderamente se aman.

No así, la despedida del que olvida. Con indiferencia fúnebre, con insistencia sólo en sí mismo, con el “sin importancia” acostumbrado de lo que el otro sienta.

Esa despedida, la que se hace sin pensar más que en separarse de alguien que no existe en el sentimiento del otro, es la que aún, hoy día, ahora, me abre un hueco en el corazón, me lastima.

Pero he aprendido a despedirme, ya lo sabes; estoy en el tránsito de detenerme y soltar a ver qué ocurre… si es que algo pasa. Sabiendo desde mi ser que nada ocurrirá, que seguirá el camino como una eterna despedida, de las que no me gustan, de esas que me dejan las manos llenas de olvido.

Como si ya he aprendido como hacer para que no duelan las despedidas, escribí esto; y sin embargo la lágrima al pensar que te vas, corre el riesgo y se derrama por la mejilla silenciosa, esa, la mía, que aún no se hace consciente de lecciones recibidas para esto.

Despedida lleva en sí misma la intención de “ir” (ida) esa sería la esperanza… que sin saber, en algún momento, de esos en los que no nos damos cuenta, sea al cruce de mi camino donde te lleve esa ida.

Aún pienso en las despedidas, las nuestras… y mi mano se levanta queriendo decir: —¡adiós!, pero en lugar de ello prefiero decir:

—aquí estoy.

Insisto… no me gustan las despedidas

Pensando en las despedidas, y el porqué de mi silencio ante ellas.. escribí esto, mientras era testigo de la despedida del día.

Que no me gustan la despedidas..

¡Caramba! Y tú lo sabes,

Pero me gusta menos

Que seas tú el que esté dispuesto

A marcharte.

El que siempre puedas irte

Sin que te duela,

El que solo se conforme

Con un hasta más tarde.

No me gustan las despedidas

Y tú lo sabes,

Porque me saben a olvido

A ”no te echo de menos”

A “no se cuando llegaste”

Porque se pone al relieve

Lo que yo me muero al dejarte,

Lo que tú vives sin mi

Y no importa.

No me gustan las despedidas,

Porque en ella los más optimistas

Presumen de verse otra vez,

De hablar nuevamente,

De echar el polvo que no ha ocurrido

De pagarse las caricias que se deben,

Pero no es así…

También existe la posibilidad

Del desencuentro,

De la muerte en la esquina,

Del sentimiento que muere

Sin esperarlo.

No me gustan las despedidas

Porque un sentimiento jamás

Cabe en una maleta,

Ni un “Te quiero” podrá

Reconstruirse en una mano

Que agitada dice que

Simplemente te vas,

Que ya no estás.

No me gustan las despedidas

Porque en ellas te observo

Pasear con otra,

Hacerle el amor,

Olvidarme…

Y cada adiós abre la posibilidad

De que no exista más esto que siento.

No me gustan las despedidas

Son como asistir a un funeral,

En el que se sepultan

Las ganas,

Las ilusiones,

Es saber que nunca llegaremos

Al baile,

Ni tendremos una noche mirando

Las estrellas.

Y como todo funeral,

El luto llega y las lágrimas

Con ello.

No me gustan las despedidas

Porque quien es capaz de hacerlo,

De dejar al otro,

Es porque no tiene amor

Suficiente, para quedarse a su lado,

Eso lo sé, porque es lo que expresas

Cada vez que te despides

Y puedes sonreír,

Sobre la pista de aterrizaje

De mi tristeza.

Como ves…

No me gustan las despedidas, contigo

Me duelen.