Nuestros ojos… hasta donde vemos 👀

A veces la realidad de las cosas, pueden estar mucho más allá de lo que nosotros alcanzamos a ver.

Podemos alzar nuestra mirada y es probable que lo único que alcancemos a ver sea un color gris si es tiempo de lluvia o hasta con el mismo resplandor del sol, puede que todo se vuelva como transparente.

Pero… el color del cielo puede estar escondido a nuestros ojos en algún momento, y no por eso deja de tenerlo.

No todo será, como lo veamos alguna vez, hay algo más fuera de nuestro limitado horizonte. No siempre es nuestra razón la que debe prevalecer.

Noviembre azul… un día más

Así, como cuando nos alentaba el alma ver la inmensidad azul y creíamos que podíamos navegar en ella.

Con los ojos llenos de la Luz que brota el día cuando llega, y no existen lugares para estar ausentes.

Somos historia que otros cuentan y se estremecen cuando lo hacen, aunque no nos creamos los finales.

Y nuestras pisadas recorren caminos que ni siquiera imaginamos, de la mano de alguien más que decidió cargarnos.

Que el azul se vuelve agua y nos la bebemos, para olvidar los días en que ella estuvo ausente.

Los dolores van y vienen como olas, como nubes que ocupan al cielo y luego lo dejan, para al final hacerse lluvia.

Así como las flores momentáneas, que respiran belleza a una hora del día y luego sin más se marchitan.

Estamos siendo dueños imaginarios de un mundo ingobernable, que gira en pos de los sueños de pocos y muchos se quedan despiertos, sin tenerlos.

El corazón parece entonces hacerse fuerte, duro e inconmovible, hasta que llega alguien que lo traspasa y rompe.

Y andar la vida a corazón partío’ es como una flor que se arrancó y ya no vuelve al tallo, aunque vengan otras luego, parecidas.

Un día que está ahí, para ser asumido, una vida latiendo sin que hagas esfuerzo, y aún así pretendemos vivir como si estamos muertos.

💭

Noviembre es azul, más azul que otro de sus días. Semana que termina con duras huellas, escenario limpio para empezar otra escena, cosa que se consume en risa y penas.

Con preguntas sin respuestas seguiremos andando, esperando o sin esperar lo que no llega, respirando sin saberlo hasta que el aire falta y con ello cambia el pensamiento.

Démonos un tiempo, un segundo al menos para saber que aún todo no está perdido, por más que las luces se apagaron y no se mira nada, el cielo está azul aunque no abramos los ojos para verle.

Noviembre tan azul como un lindo vestido, que te pones para sentirte a gusto contigo mismo, caminando los pasos que aún te queden, sin esperar que cambie algo allá afuera, sólo tú siendo estrella en medio de la ruta dejándote mirar por el que quiera.

💭

Noviembre 8, 8:42 am

Octubre 8… azul, quietud y silencio

El quieto azul de la madrugada, lo pinta todo. A pesar de que no estás, me convoca a la calma y yo lo acepto.

Los pajaritos despiertan y su sonido, rasga el silencio matinal que ha comenzado. No escucho tu voz, pero prosigo.

El sol taciturno decide emprender el camino, lentamente se levanta sin que exista todavía amarillo del suyo, por ahí en ningún lado.

La quietud se prologa, avanzan los minutos. El día, como yo sin que estés, no quiere acabar con el silencio.

Es mejor estar dormido, revuelto entre las sabanas, mientras las horas hablen de ausencia y de olvido. El azul continúa, callado.

Inevitablemente los segundos se suman, y en minutos colores además aparecen; el azul sigue callado y el rosa le acompaña para ya no estar solos, en algún lado oscuro

Así la soledad tiene un color que pinta, de quietud y silencio nuestros días a solas, y luego aparece alguien que acompaña, quizás cambiando el tono, tal vez cambiándolo todo.

Mientras la luz avanza, los colores se ven menos, la sombra que tenían haciéndolos más bellos, van desapareciendo.

Aún el día duerme y eso que no es la hora. El silencio como yo, sigue amurallado, en esa mi trinchera que nadie la visita; en ella la guerra dicen que no existe, pero igual la batalla del todo, nunca acaba.

Ironía viva, el sol se ha detenido. Lo que encendió en color ya no está visible. Se paraliza el día como si regresara al momento en que nada de esto había pasado.

Solo algún pajarito anuncia así su canto, la quietud me abraza, me adormece, me aprieta, hasta ya no sentir que respiro con fuerzas.

Octubre tu que cambias, de traje y colores, en azul y rosa esta mañana.

Octubre 8, 6:10

(Y ahora otro pájaro canta. Tú no estás)

Enero… una expansión para expresar 🌌

Como una nítida pantalla azul, 2019 se despliega ante mis ojos.

Viene este Enero con la oportunidad de expresar, de escribir ahí, en toda esa inmensa expansión lo que quiero… de lo que llenaré mi vida.

—Y me pregunta: ¿Cuál es tu palabra?

Me doy un tiempo y respondo calladamente: —Amor… esa es mi palabra.

—¿Segura? ¿Ya no ha sido suficiente?

—Segura, el Amor no tiene medidas.

Decido que esa es mi palabra, porque en ella se contiene la esperanza para poder continuar.

➰Porque sin amor puedo decirte todas las mejores y más brillantes palabras, pero no estaré dispuesta a hacer nada para sostener lo dicho.

➰Porque ir a encontrarme con tus ojos y no llevar amir saliendo del centro de mi ser y corazón, sería como acercarme a que te reflejes en un espejo roto.

➰Porque no eres tú, soy yo la que siente y eso en resumidas cuentas es lo máximo. Me hace mejor, me aleja del ego, quiebra mi soberbia y de alguna forma providencial equilibra mi maldad.

Por eso y otra muchas razones que sabes pienso, y aunque no me alcance este post para expresarlo; me quedo llenando la expansión de este nuevo año, de este Enero que recién comienza con esa mi palabra… Amor.

Paridera “cliché ” o publicidad barata en una palabra tan chiquita y trillada, pero solo el que lo siente sabe de su inmensidad y sobre todo, de sus implicaciones.

No estoy a salvo de que dispares y tus balas me lastimen, pero sólo el Amor hace que mis heridas cicatricen.

Enero y 2019… prepárense para ser escritos y teñidos con el amor qué hay en mi.

Que ese mismo amor, también habite en ti.

Échale color… 🖌

¿Eres de los que les gusta decorar? O acaso no pintas ni en el block de dibujo de los párvulos. Como quiera que sea, todos podemos dibujar o colorear en las paredes de la vida.

La experticia viene con el paso del tiempo….

Solo basta que decidas que color vas a colocar, y de ese mismo tono se irán pasando las horas. El tamaño de las paredes de la vida (tu vida) lo escoges tú. Habrán superficies más o menos lisas y dispuestas a recibir el color que tú traigas, pero en todas, si es color alguna marca dejará.

Cuando éramos niños, nos encantaba llenar de colores las paredes y nuestros padres como buenos cuidadores se las ingeniaban para evitar que nuestras dotes de pintores, inundaran toda la casa, restringiendo en el mejor de los casos nuestras capacidades artísticas a un pedazo de una pared determinada o en el peor, quedaba castrada nuestra inspiración con un castigo por “rayar las paredes”.

El detalle es que crecimos, pero siguen habiendo “paredes ” y la ausencia de color en ellas, nos envuelve en un largo y profundo tedio que consigue muchas veces hasta asfixiarnos. Traemos en nuestro interior todas esas limitantes con respecto a los cambios: “eso es blanco, toda la vida ha sido así….¡déjelo así!” Y nuestra intención de aportar nuevos colores se retrae, se guarda la paleta, no existen los rodillos (son censurados) y nos sentimos simples Grafiteros renegados.

Lo bueno es que la vida, sigue teniendo paredes. Sí, la nuestra, para no meternos con la vida de otros y sus paredes; y en esa si que podemos colocar los colores que queremos.

—¿Hasta cuándo quedarnos con el mismo tono que no nos gusta?

Nuestras paredes emocionales, las que nos sostienen, y al final son nuestro soporte, pueden estar pintadas del color que nos apetezca. No faltará quien diga que: “el amarillo no le parece porque es muy escandaloso o el azul no es para cualquier ocasión, o que el verde sea nada más para algunas causas sociales y que el rojo lamentablemente lo asocien a ciertas prácticas políticas ” El caso es, que todo el que opina, lo hace desde su conocimiento, limitación o percepción, más nada. Pero esa es su manera de ver las cosas, o necesariamente debe ser nuestra forma de percibirlas.

Entonces que cada uno tenga el camino incoloro que quiera, pero nosotros (tú, yo) debemos sentirnos suficientemente libres para asignar el color que deseamos.

Hoy escojo el azul, pinto las paredes de mi vida, las de adentro, las que realmente veo con ese tono. Azul como el Cielo, no podía ser de otra forma, tú lo sabes. Azul que se me traduce en amplitud, en libertad, en un mar que no se detiene y una inmensidad que no se mide. Voy pintando mis pasos hoy así, para no olvidar que un paso parece poco, pero si vamos dando cada vez lo que nos tocan, sin lugar a dudas avanzaremos. Todo es cuestión de hacerlo.

Quien se levante con su dedo acusador y su nariz en alto, con la crítica a flor de piel, para destruir la esperanza de cualquiera… a ese también lo pintaré de azul en mi mente, y le confundiré con un pedazo de cielo, esto me hará que le sonría, y quizás le desbarate el arsenal tóxico que esa persona traía.

Coge tu rodillo, tu brocha, tu pincel pinta tus paredes del color que prefieras, no te lo dejes arrebatar, por quien se empeña en tener perdidas sus pupilas, a punto de no disfrutar de lo que un color puede significar a nuestra vida.

¿De que va tu vida hoy?

¡Échale color! ¡Son tus paredes! 💙