El tobogán de la vida… diversión 🎢🎡

La vida es como un tobogán, subimos y mientras lo hacemos nos imaginamos como serán las emociones que sentiremos al deslizarnos.

A veces cuesta subir más que otras. El temor casi nos paraliza cuando somos pequeños y la escalera que conduce hacia la aventura nos parece simplemente el Himalaya. Hasta que rompemos la barrera y subimos.

Cuando nos colocamos en el punto más alto, nos creemos los dueños del mundo. “Nadie ha llegado tan alto como nosotros ” nos repetimos. Y se nos hace pequeño e insignificante todo aquel que no ha podido llegar al lugar donde estamos.

Luego viene el dejarnos llevar y lanzarnos a la aventura. ¿Cuánto tiempo dura eso? Tal vez unos breves segundos, ante muchas horas quizás de haber luchado para poder hacer esa hazaña

Es rico y la emoción sube, mientras vamos bajando y somos capaces de preguntarnos ¿Como pudimos estar tanto tiempo privándonos de esa diversión? Hasta que… tocamos suelo.

Algunas veces, sobre todo en las primeras, no calculamos bien y terminamos estrellándonos literalmente contra el suelo o la grama en el mejor de los casos. Cuando corremos con menos suerte, el suelo es de cemento rústico y terminamos hasta con las rodillas raspadas y llorando.

Así es la vida… a veces anhelamos tanto algo, y queremos remontar cualquier obstáculo, vencemos los miedos y subimos casi que al límite de lo que podemos soportar. Pero lo hacemos, aún sabiendo que corremos riesgo.

Vivimos ese momento, y al experimentarlo nos damos cuenta de que era más breve y menos intenso de lo que esperábamos. Y sobre todo, que más temprano que tarde comenzamos a bajar de la cima de esa emoción, a nuestra propia realidad que se mantiene igual, como esperándonos para hacernos sentir peor.

Algunas veces se termina bien y en paz, producto de lo rutinario que se volvió subir y lanzarse otra vez en lo mismo. Pero en otras ocasiones la bajada se hace de la forma más despectiva y traumática, quedándonos heridos y demandantes de algo más, que no terminamos de alcanzar.

Debemos estas conscientes de que los toboganes, como todo aquello que buscamos por diversión, son para un momento específico, un rato que ya pasa, una simple etapa del camino que es transitoria.

Las personas son otra cosa.

Somos seres humanos sensibles, vulnerables y cuyas emociones propias a veces nos juegan malas pasadas al ser tan intensas.

Entonces, solo queda recomendarte algo… cuando te quieras divertir, sube al tobogán hasta que te canses, o quizás a una montaña rusa si eres más grande; vete al cine, practica el deporte que más te guste, si eres digital, aplica a los video juegos… pero por favor, nunca, nunca, nunca busques saciar tu sed de diversión con las personas.

Puede que alguna o muchas te parezcan divertidas, que te sientas a gusto y ese sea el motivo de querer estar ahí de cualquier forma, pero no olvides que los seres humanos no poseemos un botón de “ON” para encender la diversión de acuerdo a la demanda de esta que tengas en algún momento.

Los humanos somos complicados, y puede que tristemente confundamos diversión con real interés, o “un rato” con un “para siempre” y las heridas que dejan estas percepciones equivocadas, se vuelven profundas e indelebles

Así que ya sabes… por favor, si sólo quieres jugar, abundan juegos de mesa de todo tipo, pasatiempos escritos o digitales y un sinfín de opciones para matar el ocio, divirtiéndote. Las personas no son para eso, recuérdalo. ➰Por favor➰.

Enero 30, 10:50 am