Septiembre, de cuando las nubes, vienen a jugar… ☁️⛈🌥

Para nadie es un secreto que estoy fascinada contigo, Cielo… y cuando tus nubes se asoman a verme por ahí, o a dejarse ver por mi, comienza un hermoso juego.

Juego a que no existe nada arriba, que no pueda ser disfrutado aún desde aquí abajo, y la nube se me acerca.

Juego a que los matices son variados, y solo yo tengo el pincel que hacen que cambien los tonos.

Juego a que la luz me atraviese y deje al descubierto aquello, que ni yo misma quiero aceptar que está ahí. Se me ven “las costuras” y el amor que siento.

Juego a que cuando las nubes se despejan, también me dejan verte a ti, con más claridad, y eso es sublime. Te disfruto.

Juego a entender, qué hay muchas formas de hacer las cosas, que cada quien tiene sus maneras; que la vida está llena de capas y nosotros estamos en ellas, pero que nada logra tapar lo que brilla ahí dentro.

Juego a lo diminuto y a lo inmenso, al comparar lo de allá arriba con el tamaño de esto, esto que puedo tomar como registro del cielo. Y aún así es una maravilla desde mi pequeñez ser testigo de este juego.

Juego, a no mirar la vida siempre del mismo lado, a voltear, a revisar y a comprobar que de algo me estaba perdiendo, pero al girar me encuentro con algo espectacular, no es que estaba escondido, aunque para mis ojos es nuevo.

Juego a subir hasta allá, al “más arriba ” y cuando me dejó caer o deslizar, las huellas de las uñas de mis pensamientos, quedan pintadas como arañazos a la vida.

Juego a guardar silencio, mientras apareces y yo espero, un silencio bullicioso, que te deci aunque me calle, aunque no me veas hablar; que te quiero.

Juego al escondite, pero ellas me encuentran, y detrás de ellas tú, como abriendo mis puertas, ventanas y todo, evitando que me pierda.

Juego, a que puedo flotar y ser libre… a dejarme llevar sin restricciones, a que ya no hay dedo que señale, ni argumentó que juzgue, juego a ser verdad a mi medida.

Juego a que se vuelvan tormentas, lo que en un momento era poesía, que se rasgue la ventana del firmamento y con lluvia exprese toda la melancolía, que en algún momento aprieta el cielo, lo presiona o lo derriba.

Cuando las nubes se acercan juego, a pintar cuadros, a dejarlos en blanco y negro…

A echarle colores, a quedarme admirando cómo va cambiando el Cielo.

Esa es la mejor parte del juego; entender que así como lo veo, también puede cambiar en quizás solo un momento.

Cielo, me tienes atrapada entre tus sueños…