Julio que se fue… faltan once pa’ volver 🗓

Las últimas la semanas de Julio fueron intensas…

Días con melodías y nubes en movimiento, presagiando carreras y pensamientos sin quietud, entre brisa que sopló y trajo tormentas, aún vespertinas.

No se aquieta el sentimiento

No sabe cómo callarse

Siempre consigue sacarse

Como nube con el viento.

Escenografía cambiante hora tras hora, días azotados por lluvia que iba y venía, pero nunca se quedaron resignados a estar sin colores.

Que un sentimiento intenso

Posible es que traiga llanto

Pues no le falta quebranto

Al amor cuando es cierto.

Tiempo para ser contado al pasar un año más, reflexiones que llegaron a la orilla de la vida preguntando como de costumbre… quién se queda, quién se va?

Los que se siente en los años

Es lo que nos hace “vivos”

Por eso es que no concibo

El no amar, aunque haga daño.

El viento siempre presente como marcando el destino, recordando que somos empujados y eso deja una huella en nosotros; aunque nos empeñemos en negarla.

El amor te dobla, te hiere, te estremece

Llegamos a ser palmeras que él azota

Y alguna vez me han llegado a llamar loca

Por no negar que él en mi crece.

Dias que se tornaron oscuros de repente, quizás incomprensibles, diferentes a lo que se esperaban, pero igual se aprende a ver lo bello en cada ocasión, aunque una contradicción parezca.

A veces la tristeza nos sorprende

En medio de aquello que sentimos

Y puede que ocurra lo temido,

Entonces es ahí, cuando se aprende.

Despertares de días silenciosos que guardaron palabras posteriores, de esas que llegan al alma y te estremecen.

Que se alumbra el corazón con tus palabras

Que decir lo que se siente, nos liberta

Entonces no es necesaria la cubierta

Pues se ha acabado ya la obra macabra.

Amor figurándose en el cielo, como para no dejar de tener esperanza aún en medio de lo oscuro que rodeaba.

Que han dicho que todo se puede, si se ama

Que el cambio llega y nada igual queda

Que se abre una ventana si la puerta se cierra

Que la tuerza del amor es invencible llama.

Tardes de movimiento y desvarío, donde parecía que nada quedaría en su sitio; arriba el viento hacía lo suyo y aquí abajo, los pensamientos.

Revolotean así las emociones

Llevándonos de un lado para otro

El mundo salta así, cuando yo corro

Y salta el corazón con sus pasiones.

Espectáculo de luz y de contrastes, lluvia y sol en el mismo panorama… no faltaron en estas semanas de Julio que ya se ha ido.

Intensidad presente en lo que se expresa

No hay otra forma en que el amor invita

Por eso es que en los corazones que hace cita

Les lleva a conocer lo que su alma represa.

Nubes demostrando belleza, plenitud y color por todos lados; como una magnífica lección de “no rendirse” aunque la tormenta se presente sin anuncio.

Que la bondad parece que se agota,

Por los golpes recibidos se repliega

Pero el Amor pronto se recupera

Y va poniendo su luz en cada nota.

Se despidió Julio así, tranquilo, como quien cumplió sus treinta y una encomiendas, demostrando que por suave que parezca lo que se siente, se enciende y puede llegar hasta quemarnos .

El adiós con una vuelta tan segura

Me deja con un sabor menos amargo

Se que volverá sin pasar de largo,

Incertidumbre tengo, por sí llega primero mi tumba.

No se rindió… y hasta el último segundo, encendido se despidió Julio.

Que no se va el que ama

Que no se apaga el que muere

El amor gran poder tiene

Para que no se extinga su llama.

Y así se marcho Julio… solo faltan once como él, para que pueda volver…

Julio ha comenzado… 1, 2 y 3 🌤🌪☀️

Como para no exista duda, y si la hay disiparla, Julio con su llegada y apenas tres días rodando, me confirma que cada cada uno de ellos es diferente (aunque parezcan iguales)

El primer día, estuvo bastante nublado. Parecía que el pronóstico para todas sus horas iba a ser lluvia y gris, no había posibilidad lógica luego de ver nubes tan bajas y colores tan lúgubres, de que cambiara el panorama. Pero a su tiempo despejó, y no llovió. Como,para preguntarse una y otra vez: —¿Y a dónde se fueron las gotas?

Empezó gris y aún cuando los minutos pasaron…

La amanezca de lluvia,

Prevaleció, parecía que caía aún cuando las gotas no parecieron. Día 1.

Así a veces ocurre en nuestra vida; nubarrones embargan nuestros pensamientos y creemos sinceramente que no habrá salida oportuna, nos sentimos morir en medio de eso. Hasta que luego, una idea viene a nuestra mente, alguien nos aclara una ventana tapada que teníamos o llega hasta ocurrir algo que estremece todo y en ese movimiento un rayo luz logra colarse por las grietas hasta que empezamos a tener mejor perspectiva. Tal como en el día 1.

Ayer, en el segundo día, todo amaneció despejado. El sol antes de la seis ya estaba en su lugar, dispuesto a acostarse lo más tarde posible también. No tenia nada que ver con el aspecto del día anterior; era como si la pizarra había sido borrada por completo y comenzara un nuevo tema.

La claridad visitó el día,

Como si se tratara de una prioridad.

Sol, trajo su luz sin hacerse espera. Día 2.

De la misma manera puede ocurrir en nuestra vida. Alguna vez hemos tenido un día de “terror” en el que todo o casi todo “sale mal” o al menos esos pensamos desde nuestra óptica; posiblemente alguien muy cerca a nosotros opine que no es así, pero nosotros en nuestro mundillo que se rompió a pedazos, sin lo considerábamos de esa forma. Lo cumbre es que al día siguiente, ya sea porque todo se compuso, porque alguien nos dijo algo o porque nosotros mismos pudimos encontrar alguna opción; estamos diferentes, radiantes. Tenemos entonces un día en el que sonreímos y saludamos a todo el que conseguimos delante. Así como el día 2.

Y llegamos a hoy, el tercer día de Julio, uno en el que no había nubes, todo estaba aparentemente despejado, pero el sol ni se veía y mucho menos brillaba, al menos por un rato. Era como inexplicable, sin embargo así fue hace tan solo minutos.

No estaba nublado o lleno de nubes….

Pero tampoco estaba brillando el sol de la mañana.

En nosotros no es muy raro que ocurra algo similar. Todo está “bien” estamos en el mejor lugar y con las mejores personas, en el mejor trabajo quizás, con todos los recursos que cualquiera pudiera envidiar… pero no brillamos del todo, hay algo que no está bien. Aunque no lo queramos aceptar. Y es que si lo tenemos todo, pero nuestros ojos no brillan o nuestro corazón se acelera muy poco realmente por algo, si simplemente reposamos en la comodidad del conformismo, algo no está bien; aunque quizás no estemos dispuestos a tomarlo así ( y eso será válido para cada quien).

No se trata de estar bien o mal, por el respaldo económico que tengamos, sino por estar con nosotros mismos, en la luz y oscuridad, y aún así tener la capacidad para reconocer nuestras paredes con grietas, nuestros muros caídos y esas bases fuertes que aunque soplen los vientos nada la derriban.

Lo que tengamos en el banco u otras posesiones en cualquier momento puede sufrir un revés; los que nos rodean podrán estar o no por diferentes causas, ya sean naturales como la muerte o por elecciones propias como esa distancia escogidas que les separa de nosotros; sin embargo hay alguien que va a perdurar hasta que nos toque partir de este cuerpo… y ese alguien somos nosotros mismos. De manera que, más nos valdría llevarnos bien, conocernos y entendernos.

El día de pronto brilló, y el sol como diciendo “Salgo cuando quiero y brillo así también” subió e iluminó todo, sin muchas explicaciones.

Así ocurre con quien se da el permiso para cuestionarse sin temor a lo que encuentre, luego de caminar por sus pasillos internos y comenzar a conocerse, saber que no tiene porque tener todas las repuestas, ni soluciones, saberse humano, falible y capaz de mejorar, consciente de que posee todo el potencial para equivocarse, pero aún mucho más con capacidad para reinventarse; y sobre todo, que no es definido por lo que tiene (llámese dinero o personas) sino por quien es; entonces puede brillar de cualquier manera. Para los demás brillará, siempre y cuando sus ojos estén capacitados para aceptar la intensidad de su luz y no quemarse en el intento, pero eso ya es asunto de ellos.

Julio, van tres días… tres lecciones. Mi gratitud. 🌤❤️

De esos paseos… en los que la vida grita!

Julio me ha regalado en lo que va de sus días, una serie de emociones y palabras mientras se despliegan ante mi, sus caminos.

Momentos en que la emoción hace sonrojar el cielo, pintándose de matices bellos…

Que me han hecho pensar en una que otra palabra:

Y una de ellas es “Contraste”, porque así son las emociones; esas que reflejan nuestros lados paralelos hasta internos. De pronto grises, de pronto coloridos. Todo concentrado en un mismo ser.

Y Julio que no se calla, también a revuelto el Amor en mi interior, sacudiendo hasta los clavos que sujetaban la caja donde le tenía, para que no se desbordara..

E inevitablemente otra palabra llega a mi, mientras observo el transcurso de sus días, a la vez que encuentro los corazones que el cielo últimamente me ha mostrado. La palabra es “Sentimiento”.

Y es que sin ellos, ¿como sería la vida? Sórdida, hueca, vacía.

Mirando a Julio pasearse ante mis ojos, en medio de lluvias que han tenido el cielo en colores de luto, para luego permitirse ráfagas intensas de alegría, he ido aceptando que el amor como sentimiento también tiene esos bemoles.

Que hay días de claridad

Y otros de oscuridad

Y en ambos podemos andar.

Nada se mantiene exactamente igual… puede mejorar (y es a lo que todos apostamos tácitamente) o también podemos entender que no sirve, que ya no es más, que se acabó, que algo más viene.

Julio sigue dándome voces y entre uno que otro recorrido, me invita también a pasarme por la palabra “Atrás ” y es que a veces pasamos y no nos damos cuenta de algo o alguien, perdiéndonoslo por completo.

Y no es vivir en modo “ayer” sino tener el permiso para rescatar algo extraordinario que a lo mejor perdimos por descuidados.

Habrán días en los que nos manejemos en el claroscuro y entonces Julio me dejo oír su grito al decir: —¡Adaptación! Lo que es necesario para que nuestras pupilas vayan bien en un ambiente y otro. Siendo eso muchas veces vital para sortear los inconvenientes o sorpresa de la misma vida.

Por supuesto, Julio también me ha dicho: —Cuídate y esa palabra podría ser muy amplia y abarcar los cinco sentidos que conocemos, más los dos adicionales (pensamiento y sentimiento) que terminan siendo muy importantes también.

Aunque confieso que caminando los días de Julio, aún no estoy completamente aprendida sobre eso de “Cuidarme” sobre todo en cuanto a sentimientos se refiere. Mandé a hacer un traje blindado a la medida… pero aún no me lo entregan (🙈).

Y así, continuo de paseo por los días de este Julio, que me mira de frente, indicándome cosas que a veces no entiendo, como ventanas azules en el cielo, en medio de una lluvia que no cesa; como un verano mezclado con invierno…

Por hoy, en este día del paseo, Julio me regala la palabra “Nuevo” me sugiere que haga “borrón y cuenta nueva” que no me desgaste en lo que no es, que no apueste en la carrera a quien ni siquiera desea utilizar sus piernas. Que estrene el día, como lo que es, algo nuevo.

Gracias por este paseo, por las palabras y también por las lecciones, aún aquellas que no entiendo.