Escalones para subir… y bajar, la vida ☁️⛅️ ↗️↘️

Hay días en que amanece y pareciera que la vida te dice: —Ven, sube mis escalones y asómate a ver la maravilla que te espera.

Entonces enfocamos más la mirada y vemos…

Y cada uno de esos escalones se convierte en una oportunidad para subir a algún lado.

Cada nubecita sonríe y se dispone a guiarnos el paso por donde podemos andar. La vida es agradable.

Las invitaciones a ver la vida en su esplendor son constantes, pero no son reales hasta que eso realmente habla a nuestro propio corazón

Por eso cada uno tiene una experiencia, un pedazo de cielo que ver, una nube mágica que le hable e invite a seguir o que simplemente le llueva y deje todo empapado de tristeza.

Entonces, vuelvo a mirar… me apropio de la ventana que me toca, una distinta y sin los colores que acostumbraba, pero una hermosa en su propia esencia.

Y logro ver un cerro que sonríe, mientras trato de saltar ente nube y nube, para descubrir no lo qué hay al final del arcoíris, sino lo que realmente hay dentro de mi.

Los días se dibujan con los colores que estemos dispuestos a echarles y las semillas que terminan son las que valen la pena. Lo demás es solo nube qué pasa y no deja rastro.

La vida vuelve a verme a los ojos y dulcemente me dice: —Sigamos, ya Octubre esta por irse, y aún nosotros quedamos para ser testigos de lo que ocurre.

Mis pies sienten la suavidad de las nubes, mientras vuelvo a la realidad que me toca, y por la cual debo estar agradecida.

Octubre 26; 2020 7:00 am

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Lo que nos gusta… y atrapa 👀❤️

➰Hay lugares que nos gustan, que nos atrapan al pasar y nuestros sentidos no pueden evitar, ir a quedarse al menos unos segundos, lo que dura ese disfrute, que no cuesta nada en metálico.

➰Hay personas que también nos gustan, levantan nuestra atención y de alguna manera atrapan también cada uno de nuestros sentidos; y son esos en los que también nos detenemos, aún cuando tengamos la vida ocupada y hecha un lío, y por el tiempo que dure ese respiro…. simplemente lo disfrutamos.

A veces solo se trata de no dejar pasar la vida; de contemplar el cielo y saber que eso que vemos también es nuestro. Se trata además de darnos el permiso de acercarnos, y no obviar lo que nos ocurre por dentro; porque quizás esa sea la mejor expresión de vida que tengamos.

➰Hay de todo… lugares, personas, situaciones, emociones. Pero también hay, quien pasa toda su existencia huyendo de “todo eso“.

Confieso que soy de esas, a las que le gusta detenerse, poner en “paté” la vida unos segundos (horas o hasta años) y darme el permiso para estar en eso (o ese) que me atrapa no solo los sentidos, sino también quien soy internamente. Así soy, tú lo sabes.

Solo tenemos a brevedad de la vida, para realmente comprobar que estamos vivos. ¿Qué esperas?

La vida… la de siempre, hoy también amanece 🌤

Cuando presumimos que la vida llega,

La vemos de lejos, no nos convencemos.

Se vuelve tan lejano lo que no tenemos

Y la vida misma se vuelve una espera.

Luego decidimos asomarnos un poco,

Comprobar si es cierto que ella es tan cierta

Descubrimos pronto, que es puerta abierta

Por donde pasamos, si es que estamos locos.

Entonces sin más, el milagro existe

La vida se muestra grande… tan vibrante

Perdemos el miedo como esos amantes

Que ante lo que sienten, ya no están más tristes.

✨💐✨🍁✨🌺✨🌻

La vida está ahí, aunque simplemente la obviemos. No viene con ofertas de engaño, ni con poses para selfies; ella, se presenta día a día con su cara limpia, para ser vivida por todo el que quiera.

No es azar, ni es casual que la tengamos, por eso el segundo, el respiro y todo lo que podamos experimentar en este momento es valioso, tanto, que es digno de atesorarlo.

Nuestra falta de atención no la disminuye, ni quita su propósito, simplemente los que no están atentos, se la pierden con la certeza bien segura de que ya no tendrán más oportunidad de tenerla. Al menos no exactamente como cuando se dejó pasar…

La vida, esa la constante, la que sonríe a pesar de nuestra ceguera de a ratos, hoy amanece una vez más, como siempre, con ganas de invitarnos a soñar.

Mirar… de frente o de reojo 👀

Que a veces decidimos ver la vida de “reojo” como si mordiera, y nos ahogamos en nuestra cobardía.

Vemos sus colores, pero de lejos con temor a presentir lo que viene, y mucho menos atrevemos a perdernos en ella.

Nos decimos a nosotros mismos: “está bien así… es lo que toca ” y el conformismo subiendo a nuestra espalda, va helando nuestra alma haciéndola cada vez más fría.

Vemos la vida de reojo, pensando ingenuamente que ella esperará a que tengamos la fuerza, las ganas o quizás la valentía de verla a la cara, de frente y con todos sus colores… los que más nos gusten y quizás no.

Y resulta…

Que ella en cualquier momento se mostrará completa, con todos sus matices y vibraciones. Así, de un sopetón… o de sorpresa.

Lo queramos admitir o corramos a escondernos. Sintiendo o viviendo en la negativa.

Pero, para quien se empeñó en verla esquivo, evadiendo su mirada, obviando sus colores, la vida simplemente será la oportunidad perdida.

Por tanto, cuida a quien le dices “mi vida” y le miras de reojo, examina quien es “tu luz ” y ni siquiera le enciendes o a quien consideras “tu cielo” y jamás abres tus alas para volarle.

Porque los pronombres posesivos, no harán que tengas a nadie, ni el solo repetir palabras te hará conquistar su vida… la vida, esa, a colores, se conquista con el pincel en la mano, no dejando escapar ninguno de sus matices.

Que mirar de reojo, no será nunca igual que mirar de frente y bebernos toda la arcilla con los ojos, mientras lo hacemos.

(Voy mirándote de frente… tú, la vida, tú el cielo, tú la luz, aunque me asombre)

Despertar es soñar… atrévete! 🌳🙂

La vida,

Esa que nos invita a estar despiertos, mientras que nos cuenta una historia interesante, de las que no nos permiten pegar un ojo mientras estamos ávidos de ver ¿qué pasa?

Esa que también nos da alas, aunque a veces sean pequeñas y el cielo sea inmenso, invitándonos a crecer en cada vuelo; esa misma que te dice a ti Cielo mismo, que también vueles.

Esa que es más de los atrevidos que de ningún otro, porque son esos los que intrépidamente conquistan un sueño aun a ojos abiertos, e igual ven lo que sienten con ellos cerrados.

Por eso insisto… Date el permiso de Despertar y sueña, pero sobre todo permítete a ti mismo tener la experiencia única de ir por ello, sin más nada en mente que disfrutar de hacerlo.

🌱

En pedazos… ahora entiendo

La vida a veces se nos presenta por retazos, y para cada una de esas partes puede volverse difícil de mantener el hilo que las ponga en sintonía. Como un film de terror o de amor (o quizás un mix de ambos) solo alcanzamos en el momento a ver una escena a la vez, sin poder imaginarnos, lo que pasará en la siguiente toma y mucho menos cómo será el final.

Hay cosas que no entendemos.

Hay sentimientos que hasta nos sorprenden.

Hay quien desaparece sin que en el momento eso tenga sentido.

Hay quien se cruza con nosotros y es un para siempre disfrazado de ausencia.

Hasta que como un puzzle propiedad exclusiva, de quien cultiva la paciencia, comienza a mostrarse y podemos observar cómo queda la reunión de todas ellas, y entonces llegamos a decir: “ahora entiendo”

Hay quien nos recuerda la alegría, aunque la vida agonice… “ahora entiendo” 😳♥️

De paseo por la Vida…😳

Definitivamente, los días de la vida nos tienen guardados hechos, que no pensamos nunca que pudiéramos  observar y mucho menos ser parte de ellos. Pero, definitivamente las sorpresas abundan más de lo que nosotros mismos imaginamos.

A veces conocemos o tenemos personas en nuestra vida, que no creemos que puedan en algún momento hacer algo o someterse a alguna situación, porque se creen “muy por encima de” o porque simplemente se han encargado de decir audiblmente que no lo harán… pero a veces, quizás solo a veces; la vida solita se encarga de poner a cada quien en el tren que le toca viajar, y es así, que entonces nos encontramos a las personas menos pensadas en el vagón, que reparte lecciones.   Esto puede sonar  normal en la supremacia de quien lo controla todo, sin embargo lo que no es  cotidiano es que una como yo, sea testigo de ello.

Y compruebo con un asombro agradable que: cada cual en algún momento, tomará asiento en ese tren. Si se aprende o no, es asunto personal de cada quien, pero la “clase” para ser enseñado está disponible, y el boleto para subir está en el bolsillo de todos.


La vida sigue su ritmo, con o sin nosotros, haciendo un despliegue de su belleza, repartiéndonos regalos que ni esperábamos.  A veces nos envuelve sonrisas entre paréntesis de lagrimas, que no alcanzamos a entender, pero que son propias también de la existencia. Nos permite asomarnos a su ventana, y ella misma se ofrece para pasearnos,  como diciéndonos entre uno y otro día:

Espera un poco, todo pasa oportunamente… así que mientras, disfruta el viaje.


Y hoy decidí, simplemente dejarme llevar… anduve “De paseo por la Vida”. Mientras muchos pensamientos me acompañaban hoy, vestidos de un sentimiento que nunca me deja andar sola,  vi el camino y la vida moverse y simplemente me dije: —De nada sirve, que te detengas.  Así que subí al autobús de la vida y ella cortésmente, me llevó a lo ancho y largo de su ruta.

El día estaba esplendoroso, y aunque de este lado del mundo anunciaron tormenta tropical y restricción de salidas de embarcaciones marítimas pequeñas en toda la costa, fui a dar justamente al interior de una de ellas.  No parecía fácil hacerlo, pero en definitiva a veces no se trata de lógica. Y ahí estaba yo,  frente al mar, uno que no es el de mis atardeceres acostumbrados, sino uno, que la vida  me dio de regalo extra.


El día se dejó ver despejado, nada que ver con lo anunciado por los que saben del clima. Y me dio por pensar que: “A veces es tan cómodo quedarse en una orilla“. Cuando nos quedamos en ella, ni siquiera es necesario mojarnos, mucho menos incomodarnos por nada. Desde la orilla podemos solo contemplar, pero no necesariamente queremos llegar más allá. Es para lo que se resignan o se acostumbran a algo estático o hasta cíclico, y no  se atreven a más, porque simplemente, no quieren (y quien puede condenar eso?).

Sin embargo hay quien quiere conquistar la incertidumbre, y hacerla jugar en su propio equipo, subir al bote y recorrer la distancia hasta la otra orilla. Ese es precisamente,  el puente tan necesario que nosotros mismos fabricamos para poder atracar en el muelle de la sonrisa diaria.

Y así es como uno termina,  subiéndose al bote, como sucedió  hoy (quizás a pesar de los pronósticos nefastos  que en nuestro alrededor nunca faltan).


Llegar a dónde queremos, puede llenarnos de temor en el camino, pero en la medida que avanzamos, lo vamos haciendo cada vez más nuestro. Y asi fue como siguió el paseo por la vida, el agua abrió el camino y la otra orilla pedía ser visitada, en la medida que me acercaba, se alejaba más del imposible, que quizás alguna vez pude sentir cuando solo miraba desde la orilla origen. 


Es increíble cuanta diferencia hay de un  lado a otro… y comprendí una vez más que la actitud con que se asuma cada extremo de nuestra vida, determinará cómo se ve y sobre todo, como se siente.

Pude comprobar cómo el agua, tan viva como cualquier ser que respira sobre esta tierra, en su propio movimiento, deja huella. Nada se queda igual cuando constantemente es impactado por algo, aunque parezca sutil.

Encontrarnos con tanta belleza, hace que nuestras propias expectativas, palidezcan. Las nubes jugaron a tocar la montaña, y en medio de un sol tan intenso que podía broncear a cualquiera en pocos segundos, la brisa fresca también se hizo sentir.  Del mismo modo también ocurre con nuestras situaciones más difíciles, en las que a veces sin saber cómo, entra un poco de respiro para nosotros a través de algo o alguien…


La vida una vez más me dijo que estaba Viva (ella… y creo que yo con ella), a través del agua, el aire, el sol, la arena… todo respiraba junto conmigo. Increíble cómo todo fluye en su lugar sin intereferir con lo demás. Un espectáculo de belleza natural, no se afecta porque sea muy fuerte la temperatura, todo va bien…


Hasta en los ejemplos menos agradables, la vida se mueve, trasciende y se hace dueña del lugar. Por eso se llama vida.
Pude darme cuenta además que pueden haber diferentes “orillas” aún en la misma playa… como las alternativas de la vida en la cual hay versatilidad aún en los sentimientos . Unas orillas son solo arena más oscura.


Hay otras orillas mas cristalinas, donde todo queda al descubierto, aún lo que hay en la profundidad 


Y otras además, en cuya superficie arroja la muestra de lo que contiene dentro, de una forma abierta y constante. Pareciera no quedarse con nada o que tiene mucho para compartir.  Me gusta ser como esas orillas, que tiene algo para entregar…


Nada se queda sin destacar, cuando nos damos la oportunidad de admirar como la vida se mueve… todo tiene el brillo de la existencia y todo de alguna manera respira. Lo que me llama la atención, es que somos nosotros, los “humanos” los que a veces podemos experimentar el sentirnos vacíos y sin vida.


La vida sigue alumbrando, y yo de paseo con ella. Cada rayo de luz grita que podemos encontrar su reflejo dónde queremos. Estar en cualquier paso del camino y poder apreciarlo, es una bendición.


Por supuesto que la pila de mi cámara se acabo antes de poder recoger lo que el día me regalo en el paseo por la vida, sin embargo con mi ojos abiertos contemplando la inmensidad mientras mi cabeza estaba sobre la arena y bajo la sombra de un árbol, pude entender  una vez más que el mejor registro que podemos tener de algo o alguien ocurre en nuestra mente, es nuestro propio recuerdo.


Dependiendo hasta donde dejemos correr nuestro enfoque, será el registro que en total tendremos.
Donde menos imaginamos y en las condiciones más incómodas, la vida se manifiesta, vibra y hasta se ve contenta  (la vida) entonces me pregunto: ¿porqué para nosotros tiene que ser de un modo u otro, y con tantas exigencias?


Y toca la hora de volver… aunque no queramos o queriéndolo con muchas ganas, la realidad, lo cotidiano o los deberes una vez más nos arrastran.

Al final de la tarde una fuerte lluvia  hizo de cortina blanca entre orilla y orilla, impidiendo que se pudiera ver nada entre una y otra. Ya para ese momento no contaba con ninguna fuente de energía para cargar mi cámara, sin embargo el ver la nube de agua, tapándolo todo, hasta lo más cercano y obvio me dejó pensando que así mismo, con las cosas más simples y obvias, ocurre que nubes de mal entendidos o supuestos nos impiden ver con claridad en algún momento…

Y llegue nuevamente a mi ventana


Y el atardecer me recibió, como diciendo: —Este  paseo por la vida, te recuerda que eres mía, que te espero para que me veas…

Así que lo hice, fui a el, le miré y como siempre le hice mío… tu Cielo, una vez más fuiste mío, en medio del atardecer.


Ese es mi paseo diario por la vida, ese que me sacude y me emociona.


Y así se fue marchando el día, luego de ese paseo que me regaló la vida….

No fácil, pero si bella…🌱


Si bien es cierto que vamos a tener inconvenientes y que la vida no tiene garantía de ser fácil; también es cierto que no tiene necesariamente por qué ser fea.

No existe nada absolutamente tan duro, tan malo, tan imposible, que no pueda ser ablandado, cambiado y hecho poisible por la fuerza o el poder de algo aparentemente frágil, como un sentimiento. El amor, es el poder más grande que desconocemos.

Solo basta descubrir brotes entre piedras, una sonrisa sublime en alguien de expresión sombría o un latido de amor en un corazón que se consideraba vacío.

Por eso, la vida como la aventura más fantástica que podamos concebir, puede tornarse complicada, pero aún así nos asombra con su belleza.

Tocar… y ser tocado 

La vida se trata de tocar… y ser tocado.

Podemos escoger las formas más inadecuadas para hacerlo o las que más sentido tienen.  Y de eso dependerá el poder estar cerca o lejos.

Tocamos para que sientan nuestra conexión, presencia, certezas…  nos dejamos tocar y recibimos el calor de un alma, el placer de un sentimiento, la esperanza de una promesa.

Del mismo modo, también  podemos elegir el ser  una dura y fría superficie donde quien toca se estrella o una suave y cálida, donde provoca permanecer hundido.  La elección primaria de seguro aumentará las posibilidades de seguir solo el camino.  La segunda hace posible una mano en el camino.

En esta hora, te tocan mis pensamientos, que llevan de esos sentimientos que ya sabes.

Simplemente soy quien se acerca y toca.. a tu puerta, a tus pensamientos, a tu cuerpo.  Por favor, abre, comparte y siente.

Cuando tocamos, dejamos parte de nosotros en ello,
No hay prejuicios, ni desprecios y los miedos se han marchado.

Cuando tocamos al otro, siente que el amor le ha visitado,
Que la esperanza ha nacido,
Que es posible ser amado
.  

En que página estás? 

(Para los que les gusta leer y tomar los libros en su manos, para los que quieren decidir en cuál página quedarnos….)

La vida tiene sus encrucijadas o bifurcaciones… Y es como un libro. Sí, como ese libro que nos gusta o quizás no tanto, que hemos “manoseado” tantas veces y que tenemos abierto en una página determinada o completamente cerrado como algo terminado.

Cada página de ese libro que llamamos vida, tiene un significado diferente, una aventura nueva, un sentimiento que aparece… En él hay historias que nos hacen llorar a lo sumo, con esos llantos desgarradores que nos salen del alma, cuando ella se agita, siente y clama con la fuerza de quien vive por dentro con una llama; y también hay cuentos de sentimientos de esos que nos hacen estremecer de un modo (inédito e indescriptible), en los que se entrega el alma, el cuerpo y todo.

Y parados ante el libro, con sus hojas en las manos, decidimos…. Si avanzar a lo siguiente o simplemente quedarnos.  Quedarnos en la lectura de eso que nos ha gustado, de lo que nos quema el alma, de letras que nos seducen, cuentos que nos atrapan, pensamientos que nos son dados. Acariciamos una y otra vez sus hojas , y al hacerlo en el mismo sitio, cosas nuevas encontramos.  Es nuestra página, la conocemos, nos encanta y en ella disfrutamos.

También podemos aferrarnos a una historia de terror, que entre líneas se ha contado, nuestro insomnio, tristeza y desencanto en ella a quedado casi con sangre grabado. Es una página dolorosa, pero que aún no soltamos. Sigue el libro donde mismo, no pasamos, no avanzamos.

Pero es nuestra decisión el camino que tomamos, cuantas páginas leemos, a cuantos personajes dejamos vivos (o matamos).  

Pasar la página es sencillo, para el que lee solo por diversión, para quien la vida es un juego, que no lleva corazón, intención y mucho menos amor.  Esas son las personas que pueden leer muy rápido, van pasando páginas, sin detenerse a evaluarlas, si el amor llego o se fue, sin saber cómo ni cuándo. Para ellos la vida es un libro sin destinatario, al que se quitan y añaden hojas sin detenerse a pensarlo. Quizás al llegar el fin, nada escrito haya quedado, o al menos no nada digno para que sea recordado.

Hoy mi página está en tí, leo y escribo paso a paso… Lentamente cada frase una historia va formando, va diciendo, va contando lo que me ocurre por dentro y que me atrevo a expresarlo en líneas que no se borran, que estoy sintiendo y pensando.

Sopla el viento a mi alrededor, las páginas se mueven con él, casi que no se puede detener que pase la hoja sin ser yo, quien tomándola en mi mano, llegue así a otra sección.  Este libro, el de la vida, entre batallas ganadas y aún muchas más perdidas me ha permitido leerte con llanto y con alegría, y estrenar en tus palabras sonrisas que no existían, que en otras hojas perdieron sus ganas, su forma y en general su propia vida.

En esa misma hoja voy escribiendo al lado de tus palabras, 

Todo lo que voy sintiendo cuando siento que me hablas.

Deja el temor y toma tu libro como lo que es… Tuyo. Al pararte en cada página sé consciente de que puedes escribirla, dejarla en blanco, leerla y hasta pasarla.  En tus manos también está, si a alguna página quieres regresar, pero recuerda que puede que nada haya cambiado en ese mismo lugar, del que decidiste también en algún momento pasar. Sumérgete en tu página, siéntela como la última, porque sin saberlo puede que en tan solo un abrir y cerrar de ojos, llegues a la “guarda” del libro y ya todo haya acabado.

Decide que hoja pasar, decide a donde avanzar, pero sobre todo decide en cada una disfrutar y amar.

Mis páginas llevan letras tuyas y mías… Me parece un buen libro para leer este día.

En esa página estoy y ahí me quiero quedar.