Septiembre 5… a veces ☀️🌪

A veces la luz se maquilla y logra que atendamos las señales, o qué tal vez imaginemos que al pintor se le quedó resto de algún color en el pincel…

Somos los que nos damos cuenta, o los que rápidamente lo obviamos convirtiendo todo en normal o rutinario, fácil de obviar.

A veces la luz toma atajos oscuros y es cubierta; entonces el mensaje es que podemos ser objeto de tormentas en cualquier momento, o de la manera más simple, que quizás es mejor no alumbrar.

Somos de los que estamos atentos al choque de nubes y bajo el techo nos gustemos mientras pasa la tormenta, o de los que salta a cualquier lado y maldice, mientras las gotas siempre le sorprenden, sin estar consciente.

A veces la luz permite que nos topemos con realidades secas, y la ausencia de cuidado se nos trasmite; o de manera indiferente pensamos que ya tendrá algo verde el paisaje, en otro lado.

Somos de los que estamos dispuestos a regar y cultivamos la vida, o de los que en nuestra gran obviedad dejamos que todo “se dé ” por sí solo.

Septiembre, tú quinto día me aterriza a lo que somos… 💭☀️🌪

Y el detalle es que esa simple obviedad, la trasladamos al propio trato entre humanos. 😔

Julio ha comenzado… 1, 2 y 3 🌤🌪☀️

Como para no exista duda, y si la hay disiparla, Julio con su llegada y apenas tres días rodando, me confirma que cada cada uno de ellos es diferente (aunque parezcan iguales)

El primer día, estuvo bastante nublado. Parecía que el pronóstico para todas sus horas iba a ser lluvia y gris, no había posibilidad lógica luego de ver nubes tan bajas y colores tan lúgubres, de que cambiara el panorama. Pero a su tiempo despejó, y no llovió. Como,para preguntarse una y otra vez: —¿Y a dónde se fueron las gotas?

Empezó gris y aún cuando los minutos pasaron…

La amanezca de lluvia,

Prevaleció, parecía que caía aún cuando las gotas no parecieron. Día 1.

Así a veces ocurre en nuestra vida; nubarrones embargan nuestros pensamientos y creemos sinceramente que no habrá salida oportuna, nos sentimos morir en medio de eso. Hasta que luego, una idea viene a nuestra mente, alguien nos aclara una ventana tapada que teníamos o llega hasta ocurrir algo que estremece todo y en ese movimiento un rayo luz logra colarse por las grietas hasta que empezamos a tener mejor perspectiva. Tal como en el día 1.

Ayer, en el segundo día, todo amaneció despejado. El sol antes de la seis ya estaba en su lugar, dispuesto a acostarse lo más tarde posible también. No tenia nada que ver con el aspecto del día anterior; era como si la pizarra había sido borrada por completo y comenzara un nuevo tema.

La claridad visitó el día,

Como si se tratara de una prioridad.

Sol, trajo su luz sin hacerse espera. Día 2.

De la misma manera puede ocurrir en nuestra vida. Alguna vez hemos tenido un día de “terror” en el que todo o casi todo “sale mal” o al menos esos pensamos desde nuestra óptica; posiblemente alguien muy cerca a nosotros opine que no es así, pero nosotros en nuestro mundillo que se rompió a pedazos, sin lo considerábamos de esa forma. Lo cumbre es que al día siguiente, ya sea porque todo se compuso, porque alguien nos dijo algo o porque nosotros mismos pudimos encontrar alguna opción; estamos diferentes, radiantes. Tenemos entonces un día en el que sonreímos y saludamos a todo el que conseguimos delante. Así como el día 2.

Y llegamos a hoy, el tercer día de Julio, uno en el que no había nubes, todo estaba aparentemente despejado, pero el sol ni se veía y mucho menos brillaba, al menos por un rato. Era como inexplicable, sin embargo así fue hace tan solo minutos.

No estaba nublado o lleno de nubes….

Pero tampoco estaba brillando el sol de la mañana.

En nosotros no es muy raro que ocurra algo similar. Todo está “bien” estamos en el mejor lugar y con las mejores personas, en el mejor trabajo quizás, con todos los recursos que cualquiera pudiera envidiar… pero no brillamos del todo, hay algo que no está bien. Aunque no lo queramos aceptar. Y es que si lo tenemos todo, pero nuestros ojos no brillan o nuestro corazón se acelera muy poco realmente por algo, si simplemente reposamos en la comodidad del conformismo, algo no está bien; aunque quizás no estemos dispuestos a tomarlo así ( y eso será válido para cada quien).

No se trata de estar bien o mal, por el respaldo económico que tengamos, sino por estar con nosotros mismos, en la luz y oscuridad, y aún así tener la capacidad para reconocer nuestras paredes con grietas, nuestros muros caídos y esas bases fuertes que aunque soplen los vientos nada la derriban.

Lo que tengamos en el banco u otras posesiones en cualquier momento puede sufrir un revés; los que nos rodean podrán estar o no por diferentes causas, ya sean naturales como la muerte o por elecciones propias como esa distancia escogidas que les separa de nosotros; sin embargo hay alguien que va a perdurar hasta que nos toque partir de este cuerpo… y ese alguien somos nosotros mismos. De manera que, más nos valdría llevarnos bien, conocernos y entendernos.

El día de pronto brilló, y el sol como diciendo “Salgo cuando quiero y brillo así también” subió e iluminó todo, sin muchas explicaciones.

Así ocurre con quien se da el permiso para cuestionarse sin temor a lo que encuentre, luego de caminar por sus pasillos internos y comenzar a conocerse, saber que no tiene porque tener todas las repuestas, ni soluciones, saberse humano, falible y capaz de mejorar, consciente de que posee todo el potencial para equivocarse, pero aún mucho más con capacidad para reinventarse; y sobre todo, que no es definido por lo que tiene (llámese dinero o personas) sino por quien es; entonces puede brillar de cualquier manera. Para los demás brillará, siempre y cuando sus ojos estén capacitados para aceptar la intensidad de su luz y no quemarse en el intento, pero eso ya es asunto de ellos.

Julio, van tres días… tres lecciones. Mi gratitud. 🌤❤️

De las cosas cotidianas 25… las cosas cambian en solo segundos 🥚 😳

Tan cierto como que a veces empezamos a hacer huevos fritos (enteros)

Y decidimos cambiar en tan solo segundos, terminando en huevos revueltos.

Así también a veces nos ocurre en la vida. Venimos con algo en mente y creemos que eso es lo que queremos, pero al estar ya en la situación u oportunidad, resolvemos que no es exactamente lo que queríamos y decidimos transformarlo, para no decir “cambiarlo”.

El cambio puede resultar condenable por los que solamente levantan la ceja y apuntan con su dedo para “satanizar” de alguna manera, que ya no queramos más algo o hasta a alguien.

Es tan sencillo, pero no quiere decir que sea fácil de enfrentar (sobretodo con la rigidez que nosotros mismos podemos tener) que podemos cambiar de parecer y que insistir en que no es así, es obviar que nos estamos engañando.

Los cambios llegan, y a veces ocurren sin que los podamos programar con exactitud. Manejarlo con flexibilidad puede permitir reconocer realmente lo que queremos. Como en lo cotidiano, ¿porque limitarnos y quedarnos sin cambiar eso que ya no no queremos o apetece?

💭

De las cosas cotidianas 24… lo que pensamos y no sucede 💦

—¿Alguna vez has sufrido la falta de agua donde vives?

—¡Ja! Si no es así, no vives en Venezuela, así que venga… relájate,

De este lado del mundo es casi normal que los servicios públicos o básicos, fallen. Pero no es de eso, de lo que precisamente quiero hablar.

En la residencia donde yo vivo, no se va el agua con tanta frecuencia como en otras partes, sin embargo en estos días ocurrió. Pero fue cuando no lo esperé, cuando nadie había tomado la previsión, ni hubo el anuncio acostumbrado a través de las redes, en un descuido nos sorprendió la falta del líquido vital.

Y luego de que esto pasó, como era de esperarse vino la reacción. La angustia de pensar que volviera a irse, hizo que entonces se llenaran todos los envases posibles para no pasar por el mal trance de quedarse sin la codiciada agua, otra vez. ¿Y que ocurrió cuando si estábamos preparados? Pues, que el agua no volvió a irse.

Si en un primer momento me resultó irónico y hasta un mal chiste, luego me quedé pensando que como ese episodio del agua, ocurre con la vida.

A veces nos preparamos tanto para algo o tememos tanto temor que algo ocurra que tomamos todas las previsiones, y esperamos, y esperamos… y no ocurre nada.

Sin embargo, también ocurre que cuando ni pensamos para nada que algo increíble nos puede pasar, que eso no está en nuestra agenda…. ¡Zuas! Ocurre y muchas veces no lo asimilamos enseguida.

Estar preparados, no es malo. Pero que algo rico nos sorprenda es aún mejor. A veces las mejores cosas y las mejoras personas llegan a nuestra vida, sin avisar, sin esperarlo o sin que ni siquiera imaginemos que algo así, pueda llegar a ser.

Tuve que utilizar el agua recogida y agradecer en el fondo porque, no es tan cotidiano que se vaya.

Diciembre que va pasando… falta poco 🌬

Diciembre sigue su avance, como alguien que camina hacia el final, satisfecho

El movimiento entre lo que amanece y anochece le ha recordado todo lo vivido.

Su intensidad a veces incontrolable, permite pensar en todo aquello que se nos escapa, sin que podamos de alguna forma predeterminada evitarlo.

Un rayo de luz no puede ser contenido por mucha oscuridad que sea echada encima.

Sin embargo también los silencios aparecen, claros, tímidos, pero con mensajes incluidos.

Las palabras a veces no pueden recoger lo que ocurre dentro, por tanto el silencio lo dice todo.

Y al final luego de eso, de ese estar callado en si mismo, Diciembre como nosotros alumbra ante lo que es.

Nadie puede darse mejor regalo que estar consigo mismo y disfrutarlo.

Y el escenario va cambiando vez tras vez, aunque sigamos siendo los mismos aquí abajo, Diciembre se ha encargado de repetir que nada es igual.

Risas en el llanto. Calma en la alegría, esperanza en el dolor. Nada se queda quieto, como nubes que se agitan ante el paso del viento.

Diciembre ha convertido sus instantes en ráfagas de fuego sin metralla. No hace falta.

Hay incendios que lo consumen todo, esos que a veces produce la revolución de la sangre o esos que se dan por sentimientos fugaces.

Entonces continúa diciendo, Diciembre, la fiesta no acaba hasta que es bailada la última melodía.

Aunque parezca que todo acaba, hay oportunidad de ser iluminados nuevamente, si en algún momento nos detenemos a mirar hacia otra parte.

☀️❄️☀️❄️☀️❄️☀️❄️

Diciembre ha traído consigo lecciones abrumadoras, de esas que hacen sonar muy duro la caja de resonancia de nuestra alma. La vida continua su proceso, no tenemos el poder para pararla; sólo querer andar con ella nos hará disfrutar lo que queda.

No hay tanta compañía en los días grises, las grandes convocatorias son para las fiestas, sin embargo el sol sale para cada día sin importar cómo estén los ánimos.

La solidaridad y el amor real, es un brazo que arropa aún en la distancia, entonces la gratitud pasa a llenar espacios que el dolor había construido de puro vacío. Tú estás, gracias.

Diciembre con todo lo que eres, serás para no olvidarte.

Agosto y sus lecciones…

Este ha sido un mes en el que amanezco despierta y sus noches me han envuelto tarde…

Muchas emociones juntas. Ha sido un mes en el que se ha puesto a prueba mi resistencia o capacidad para seguir, aún sin fuerzas.

Y porque estoy escribiendo esto, en este momento puede decirse que logre pasar la prueba de algún modo.

La alegría se vino a vivir aquí, en mi… a pesar de toda la tristeza que puede embargarme por una y otra cosa. Ilógicamente, como todo lo bueno.

Agosto de movimiento, de carreteras, de cambio de colores, como los atardeceres que se escurren tarde a tarde por mi ventana.

Eso simplemente me dice que por correr y correr, no siempre se llega a alguna parte.

Agosto que me ha permitido ver en ocasiones seguidas, que cuando las cosas no se hacen a tiempo, eso puede traer una acumulación de insatisfacciones.

Como un cerro “fabricado” por un componente químico de la refinería que está en El Paso de mi viaje, que se ha ido acumulando por la desidia normal de estos días.

Nada mejor que ser asertivo, en el tiempo indicado, cuando se es útil… lo demás es un desgaste e intentos fallidos.

Agosto de entender que todo túnel tiene su salida. Por muy largo, por muy oscuro, por muy desesperanzador que parezca; todo tiene una salida (así sea por la misma parte por donde se entró).

La pregunta que me hacía mientras salía de uno de ellos en estos días, era:

—¿Luego de estar tanto tiempo en un túnel, estaremos preparados para la luz que nos espera fuera?

Cuando algo se queda por mucho tiempo en nuestra vida, solemos “acostumbrarnos” así eso no sea para nuestro total provecho (las ironías humanas). Y llega entonces una resignación que simplemente mata.

Agosto el de momentos de esos que sólo te permiten un suspiro, al contemplar la vida, y descubrirte ahí, Cielo.

Que basta sólo con que estemos realmente despiertos ante lo que nos rodea para sentir que somos una parte bien articulada de todo esto. Aunque a veces el descubrimiento más grande y duro , es que somos los que generalmente atentamos contra eso que nos rodea y nos embellece la vida. Y a veces solo lo justificamos con la excusa del simple instinto de supervivencia, siendo la realidad que en la mayoría de los casos, solo destruimos por el simple placer de hacer daño (lo inhumano de los humanos).

Agosto que ha dibujado un espectáculo tras otro…

Como la muestra de un gran pintor que se deleita en su obra y que muestra su gran versatilidad en cada trazo.

De colores que se mueven, cual muñeca inquieta de quien toma un pincel emocionado.

Matizando cada escena con impecable gusto, hasta lograr que en un mismo lienzo se den sombras luces y colores distintos a la vez.

El cielo y lo que nos rodea, siendo el escenario físico de aquello que se mueve dentro de nosotros que es el escenario interno de nuestras emociones. También bañado de los más espectaculares e indescriptibles matices.

Teniendo instantes de la más clara y tangible felicidad. Una diáfana sonrisa, un corazón rebosante de alegría y a la vez un sentimiento de absurdo, de plegaria no contestada, de heridas que escuecen sin esperanza se que sanen totalmente alguna vez.

Agosto que en su abanico de presentaciones no ha dejado de invitarme a que no cese en mi travesía de la vida, esa en la que sentir ha abierto para mi, un mundo que hasta hace algunos años, estaba sellado con cadenas de hierro.

El descubrimiento ha sido, que con lo que ha empezado a ocurrirme dentro; su sutil explosión ha ido tirando uno a uno los eslabones de esas mismas cadenas que me ataban. Hoy entiendo que uno no puede privarse de lo que siente, porque eso nos convierte en mentirosos sociales, a conveniencia de los que tiene el poder de decidir nuestras sonrisas, o al menos eso piensan.

Agosto un buen recordatorio de la vida, esa que está dispuesta a que la vivamos con todo. Sin sacar tanta cuenta, sin esperar más de lo que estemos dispuesto a entregar, sin hacer tanta bulla, pero si el sonido necesario para ser escuchado por quien queremos.

Con la simplicidad del que respira y la profundidad de quién está dispuesto a vivir… eso es este Agosto para mi…

Sin aprender a manejar aún las despedidas, esas que hacen un hueco en el alma, esas también que me hacen que no te vea (con los ojos abiertos) pero empezando a percibirlas como el preámbulo para un nuevo encuentro. Que mientras siga la vida, tenemos chance, si es que así lo queremos.

De paseo por la vida…descubriendo 👀❣️

😮Las imágenes de Esta entrada han sido eliminadas y miradas a Instagram, ya que no me queda espacio en el blog y debo liberar. Para ver las fotos puedes ir a @escriboloquesientoypienso🙄

Hay momentos en la vida en que no queremos andar más. El camino se vuelve una repetición de sucesos que nos cansan, de paisaje que ya conocemos y no queremos más… y de pronto alguien nos invita a otra parte del camino.

En principio rechazamos la invitación, porque en el fondo nos sentimos cómodos con nuestras propias miserias, tanto como para no atrevernos a soltarlas. Hasta que por una razón que a veces no comprendemos, decidimos asumir la nueva aventura y empezamos a abrir los sentidos otra vez.. el camino no espera.

Cuando pensábamos que no habría un nuevo lugar por donde pasar, el paisaje simplemente cambia y se abre a nuestro paso.

Una voz en nuestro interior nos susurra bajito, para que los otros no oigan: —¿Cómo es que me he empeñado en sepultarme en una sola parte del camino, habiendo tanto por conquistar y ver?

Claro eso nos lo decimos y luego nos hacemos los locos, tentados a seguir acariciando el dolor que ya el camino anteriormente nos había proporcionado; y como nos sabemos la ruta es fácil deslizarnos hasta sus rincones tenebrosos nuevamente. Hasta que…

Empezamos a ver nuestra soledad como la de un árbol solo a la orilla del camino que está en riesgo de morir. Y determinamos que no queremos que esos nos ocurra.

Podemos ser refugio para otros. Lugar donde el nido de las ilusiones aparezcan, entonces pierde todo sentido lo que nos habíamos empeñado en conservar del camino anterior, el que no nos conducía a ningún lado. Nos animamos al pensar que otras vidas vengan, un alguien que realmente si quiera estar, como esos árboles que luego de algún tiempo echan raíces y se fortalecen.

Entonces entendemos, que la vida como un camino, es mucho más de lo que simplemente hasta ahora, habíamos andado.

Que hay cosas interesantes que podemos descubrir y gente realmente valiosa en la cual podamos estar interesados. No todo se acabó en los pasos que dimos. Estamos vivos.

Los colores van apareciendo si nos atrevemos a abrir los ojos. De empeñarnos en solo tenerlos cerrados, conseguiremos avanzar a tientas quizás, pero de seguro caeremos y nos golpearemos más, y lo peor nos perderemos de admirar y sobre todo de disfrutar lo que se nos presenta y está ahí para nosotros. Parece ilógico que lo obviemos, pero eso hacemos.

Aceptar que la aventura nos espera en el camino, es regalarnos un sinfín de sensaciones…

Regalos que no esperábamos…

Lugares de descanso, donde podremos pensar, desahogarnos y hasta tomar desiciones.

Es así como podemos asumir que podemos cruzar cualquier orilla y acercarnos, que las distancias se acortan si queremos y que no siempre el agua divide territorios, sino que algunas veces solo es una prueba para animar a alguien a luchar por lo que quiere. Nos embarcamos.

Y la vida se hace cercana. El camino empieza a pintarse de colores distintos.

Perdemos el miedo que da atravesar el puente, aunque el viento puede sacudirlo, recordamos que es lo que tenemos para hacer posible nuestra llegada al otro lado. Si mantenemos la mirada en ello, aunque nos asustamos, terminamos cruzándolo.

Y ante nuestros ojos la fiesta de lo que sentimos, comienza.

Descubrimos que la risa no nos ha sido negada, sino que éramos nosotros quienes nos empeñábamos en taparla con tristes recuerdos.

Y la vida se presente de pronto con el mejor de sus trajes puestos, invitándonos a sentir, a visitar nuevamente el salón de la Alegría, donde no tenemos que pagar nada, y como único requisito para estar ahí, se requiere de las ganas.

Cada flor comienza a tener sentido nuevamente, cada hoja que se mueve nos sonríe. Y no que antes no lo hicieran, sino que no lo veíamos. Estábamos demasiados ensimismados en nuestros propios dolores.

Y comprendemos que vale la pena emprender otro camino, aceptar la invitación a la aventura, sacudirnos ese polvo de la desilusión que se había pegado a nuestras alas y nos impedía volar…

Entonces terminamos convencidos de que la vida es una ruta por la cual podemos salir a pasear. ¿Porque empeñarnos en negarnos a eso? Por la tonta manía de creer que tenemos un después.

Continuo el camino, ahora mismo, no me niego a lo que pase. Cruzo el puente, recorro la distancia, disfruto las flores, agradezco cada instante que esté para ser vivido, sabiendo que es un regalo. De paseo… voy contigo.

Un atardecer… la vida 🌅

El atardecer de ayer fue de esos luminosos. Pareciera que podemos asomarnos a la ventana del sol y sentarnos con el a echar un cuento.

Así son las personas que nos transmiten confianza, con las cuales podemos exponer lo que traemos dentro y sentarnos a su lado sin más que nosotros mismos.

La orilla siempre fiel, recibió cada ola y fue el espejo perfecto para que la luz resplandeciese en ella. El complemento perfecto.

De la misma manera a veces nos encontramos en el mar de la vida, con personas que parecen el complemento de nuestra ola, de nuestro vaivén, de nuestra luz. Podemos aterrizar en ellos tranquilos, con la seguridad de que no tenemos que ser los primeros o los mejores, pero que de la misma manera que si lo fuéramos, nos recibirán… brazos extendidos, corazón abierto, para que simplemente pasemos.

En el mismo escenario, solo al voltear de un sol incomparable, estaba ella… Luna, también hermosa. Como simplemente la otra cara de la moneda.

Igualmente ocurre con nosotros, los llamados “humanos”. En el mismo escenario de la vida, también tenemos dos caras. Por eso hay personas a quienes conocemos por muy dulces y otros opinan lo contrario. Somos el compendio de ambas cosas y solo con quien tenemos real confianza nos atrevemos a ir con todas. Vamos a ellos, con las ganas de estar bien y con las que a veces solo nos llevan a decir: —Estoy roto, ¡no quiero ya mas nada!

Un atardecer hermoso, que dura los minutos necesarios como para anhelar ver el próximo.

Eso simplemente es un reflejo. Nos refleja la brevedad de la vida.

Somos como un atardecer
De esos espectaculares,
Con el sol más radiante que podamos imaginar,
De esos que dejan sin aliento…

Pero que pasamos en tan solo un pestañear,
Que la vida se va,
Como el sol en la tarde,
Esperando que el recuerdo
Dejado, valga la pena.

Atardecer, terminar… amanecer, comenzar… hacerlo bien! 👀❤️

Generalmente solemos decir, lo que comienza mal… termina mal. Y eso son los pensamientos con los que nos quedamos. Viendo el atardecer de ayer, luego del eclipse y una tarde lluviosa… puedo decir que terminó espectacular!!  Wow y más wow!!! Fue un atardecer para “wowmearlo”  completamente


Empezó genial, y se fue poniendo aún mejor!


De igual manera fue comenzando el día hoy… empezó espectacular!!!


Salían rayos desde el suelo hasta el cielo..

Sin duda alguna,  fue fascinante.


Y luego en un pestañear, lo que parecía que iba a ser sin igual, adquirió un caris más calmado…


Pero igual puedo decir, que lo que terminó bien, da inicios aún mejor.

El sol como de acostumbre, no se quedo solo en eso y luego apareció con su belleza y fuerza.  Como para que no dude de quién es él… y no lo dudo.


Entonces, de ese atardecer de ayer y del amanecer de hoy, me quedan estás lecciones.

💭Si terminamos bien, podremos recomenzar de una manera especial y aún mejor.  Ese trabajo que dejaste, esa relación que te enganchó… dependiendo de la forma como hayas cerrado esos ciclos, estarás en capacidad de abrir unos nuevos.  Marcharse de un trabajo no tiene porque ser algo traumático, debe ser más bien como un paso para estar donde realmente quieres estar.  Terminar una relación que se volvió tóxica, no tiene que ser el fin del mundo, hay relaciones que se vuelven mejor luego de haber cerrado el ciclo en el que estaban, y hay otras en que lo mejor que pudo haber ocurrido fue acabarlas, y de seguro hay alguien a tu medida rodando en camino.

Así que, terminando bien… comenzaremos aún mejor.

💭Los cambios suceden ante nuestros ojos… nos gusten o no, simplemente ocurren.  Lo que nos puede resultar lo máximo en un momento, puede tornarse normal en cuestión de poco tiempo, porque descubrimos que no era como pensamos, o porque estábamos viendo en el lado equivocado.  O porque simplemente lo extraordinario tiene su lado “normal” así como lo cirdiano tiene su “magia”.

💭Así como este amanecer y ese atardecer, me tuvo con los ojos puestos en ellos entre carreras y brincos, así es todo lo que realmente es importante para nosotros… vamos a ello, estamos en ello, sentimos por ello, así nuestra vida se vuelva a veces un gran circo.

Agradezco estas lecciones, agradezco el verte a ti… por ahí.

Agosto… entre carreras y pausas; yo me quedo con las pausas 🏃🏻 💭😊

Agosto… un mes que se las trae!

Esta semana ha sido de un agite único. Yo no soy de las que me gusta estar de un lado para otro, perdiendo el sentido de la grandeza de lo que de verdad importa; sin embargo el día a día y sus marañas de alguna forma nos envuelven.

Agosto ha despertado en estos días, de formas increíbles.


Sus grises se han dejado ver en todo esplendor y para cuando creemos, que así será el despertar… luego sucede una sorpresa de luz y todo cambia.


Un conato de sol en alegría, inunda de pronto el firmamento y Agosto va cambiando sus colores. Hasta nublarse otra vez. Es maravilloso el tiempo para poder contemplar esto…


Y no es igual mirar que observar. Miras cuando andas a la carrera; observas cuando te detienes a disfrutarlo.

Los días y sus exigencias, más bien la gente y sus exigencias nos piden o presionan para que hagamos esto o aquello… y la orden que más impera en todo esto es: “No Vivasresume toda tu existencia a mi, a lo que yo quiero, a lo que haga que mis planes se realicen.  Eso pasa a nivel laboral y personal; hay un desasosiego por someter a alguien más a cumplir caprichos, deseos y necesidades  que no son propios.

Y al final…


Si nos descuidamos se nos agotan los días, justamente absorbidos por eso que otro quiere, terminando como zombies a la orden de una causa que ni siquiera nos gusta o nos llama la atención.

Quien no disfruta de un momento que le guste, con alguien que le estremezca, ¿que podrá contar de la vida?


Que fue lo que vió?


O mejor..¿qué fue lo que sintió?

Lo más que podría decirse es que: —a la carrera medio ví esto o aquello y de igual manera medio sentí algo. Pero al final el balance está vacío. No me gustan esos “medio-medio”

El poder ver y comprobar que un día comienza y termina, debería ser un recordatorio sutil pero contundente de que nuestra existencia va pasando y si seguimos solo corriendo tras los deberes que otros imponen, solo llegaremos cansados al final que alguien más construyó y no nosotros, por tanto ni siquiera para descansar en paz, tendríamos chance.


Entonces toca pasear por la nubes… y que espere, quien espere.

Las exigencias van a seguir estando allí, pero el color del día en el amanecer o en el momento que tengamos para registrar como nuestro, como mágico, como momento cumbre no lo estará, simplemente se irá si no lo pudimos disfrutar.

El trabajo va a seguir exigiendo lo que es habitual, los que esperan en la cocina para que les sirvan, seguirán estando allí recordando su demanda, los que requieren ser llevados de un lado a otro porque es su agenda (y no la tuya) lo seguirán haciendo, ese pareciera ser su trabajo. En fin, todo lo que nos distrae de nuestro ser y de lo que queremos hacer, seguirá estando; y eso es un contrapeso necesario para ejercitar el deseo que realmente tenemos.


Si solo nos acercáramos al amanecer cada vez que quisieramos, sin ninguna restricción a lo mejor  se nos escapara algún detalle de valor, eso que nos hacen  comprender y estar conscientes de que es un milagro poder ver y contemplar, aspirar su aire, estar ante la majestad de la inmensidad, tener fuerzas para estar de pie o sentado y estar suficientemente lúcido o en ensueño para saber que es un día especial que está amaneciendo o despidiéndose.  Si eres de los que hasta ahora los haces sin que nada nunca te lo impida, aprovecha al máximo, porque en algún momento por una causa externa o interna, no lo harás. Se como es. Y quizás en ese momento, valores completamente cada oportunidad de estas.


Observar cuando todo está en calma es una delicia; observar cuando hay un caos alrededor es un milagro.

Sentir cuando eres correspondido es reconfortante; sentir cuando no recibes nada es sublime.

Saludar al día cuando el sol resplandece en todo su esplendor es un wow! Asegurado; saludar al día en medio de un ambiente lúgubre y gris es una tremenda conquista.


Y siguió el paseo por la nubes. Confieso que me seducen… y tu lo sabes bien, Cielo.

Un cielo sin nubes es como un jardín sin plantas, sin flores, sin pájaros que vuelen. No creo en las negativas que deben regir para que algo bueno pueda producirse. Creo más bien en la delicia de algo que ya es y que hace innecesario que otra cosa contraria aparezca.


Querer un cielo sin que hayan nubes, es como pedirle que no se exprese, que no tenga colores, que no viva.

Es como una vida que respira, pero que no sonríe, que no llora, que simplemente no siente. Es un absurdo…


Las nubes de Agosto, son como reflectores de el sol para expresar su belleza. Unas veces anuncia lluvia, otras simplemente que allá arriba, hay vida.  Las emociones del cielo se traducen en todo lo que lo contiene, es un juego magnífico de luces entre sol ☀️, Luna 🌙, estrellas ✨ y nubes ☁️.

Por eso insisto, vale la pena detenerse y bajo el marco de tanta inmensidad, encontrarnos a nosotros mismos y lo que queremos hacer realmente. No se trata de cumplir o salir aprobado por la expectativa de otro, si no más bien, a través de  meditar en el  camino que hemos decidido andar, comprobar realmente si estamos a gusto.


Realmente, el tiempo es el bien de más valor que poseemos . Invertirlo en  lo que no construye nuestros  wow! No nos agita el corazón, no nos produce el placer de saborearlo; simplemente es tiempo muerto. Y nuestro epitafio podrá llegar a decir, y con razón:


Me quedo con el arrebato de los días. Las carrera las dejo para aquello que está fuera de mi, qu bo me imports o que no quiero, para aquello que solo  puedo mirar y con la misma seguir.


Cada día que se va, me recuerda que el ciclo continua y se mueve. No hay dia y noche a la vez, al menos no, para una misma persona. 

  • Cuando un día se duerme, una noche se despierta.
  • Cuando el telón del día se abre nuevamente, fuera del escenario queda la noche.
  • Cuando nos atrevemos a detenernos a observar hacia dentro y a disfrutar de lo que sentimos, lo demás se irá en su carrera acostumbrada.


Yo me quedo en esta pausa (en movimiento)…

En la que te observo 👀


Te encuentro…😍


Y te siento… Cielo 


Agosto un mes que empieza con carreras, haciéndome ver la necesidad que tengo de las pausas…

Una pausa no es la que te lleva a no avanzar, sino a saber cuando detenerte ante lo que realmente te importa o deseas.