Y Agosto dice… presente! Por eso es un regalo, para dar. 🎁 

Un minuto viene tras otro… un mes, un año… y así está diseñado.

Agosto hoy dijo:

 —”¡presente” ya he llegado!”

Un día que amenecio con restos de los grises de ayer.

Una mañana que trajo a mi mente muchas preguntas, muchas incógnitas, muchos de sentimientos que guardaba bajo la sabana, y que quizás despertaron antes de que yo abriera los ojos.

Asomarme al balcón de la vida, sostenida por la simple baranda de la existencia, es una experiencia que a veces nos damos poco chance de saborear. 👀❤️

A veces vemos y andamos la vida tan agitadamente, como si fuéramos manecillas de un reloj, que constantemente deben estar en movimiento, olvidando que esa carrera quizás nos conduce mucho más rápido al final de nuestra cuerda.

Lo impresionante de todo este regalo, el presente de hoy, ese que nos dan aún sin pedirlo… es que una vez más, no se quedó quieto.

—¿Gris? Por un rato -dijo. Y fue cambiando ente uno y otro paso que di.



Color y luz, abriéndose paso en el firmamento; iluminando lo que necesitaba amanecer y lo que se empeñaba en quedar dormido. Simplemente Agosto llegó y con él su regalo, el regalo de este día.


Y tan solo unos minutos más…


Y el brillo del Sol confirmó la llegada de este Agosto, el que de viste de alegría en medio del caos circundante que no sabe a dónde va.

Vuelve a cambiar el panorama, sin que podamos hacer nada…

Una vez más las lecciones de este amanecer, de este mes nuevo, en estas ganas renovadas de vivir:

  • Cada regalo de hoy, lo es porque lo podemos recibir y también porque nos preparamos para compartir, es decir, para dar.
  • Hablar de “ahora” no basta, hay que disponerse a vivirlo.
  • Cuando entendemos que en cuestión de segundos la vida nos puede cambiar, es cuando comenzamos a aprovechar este ahora, sin querer perder el tiempo.
  • Sin importar que lo esperen, importante es siempre dar; no de lo que nos sobra sino de lo que nos puede importar.

Agosto… llegas en el preciso instante cuando  es necesario vivir. Decir presente es un regalo, que hoy  quiero aceptar y también dar. Cielo, gracias por estar.

Julio y sus 48 finales… hrs 🕰👋

Y Julio hoy ya, se ha ido…

Sin embargo no puedo dejarlo pasar sin contar lo que hizo en mi, en sus últimas 48 horas.

Este mes de sol intenso y lluvias inesperadas, fue el marco perfecto para que ocurrieran días de mucho agite y de una excesiva tensa calma.

La situación política, social o “país” como le decimos aquí… vale ya para contar? Creo no mucho, ya que desde afuera el panorama  es hasta más amplio, que lo observado desde este mismo lugar. Inexplicable la alegría de unos, la tristeza de otros… todos en in mismo lugar…

😊⚡️😞❗️🙄⁉️

Así que yo me voy a los días, esos en los que aún sus horas me pudieron expresar, parte de lo que desde mi rincón pequeño y hasta lejano, viendo hacia arriba y a los lados, he podido observar.

A veces nos sentimos desauciados de la emoción, o dudamos que simplemente el cariño traspase las barreras.  Y un detalle nos recuerda que no es así, que sigamos manteniendo un espacio para la sorpresa.

El amor siempre sorprende…


La esencia del amor mismo, tiene esa capacidad de asombrarnos, porque por mucho que imaginemos lo que puede venir con él, nos quedamos cortos cuando realmente aparece.

Cuando preparamos algo para enviar a quien amamos, ningún arreglo es suficiente, nuestras emociones abundan y el dibujo de nuestro amor, en lo que enviamos simplemente aparece.  (Tú lo sabes, y yo justamente ahora estoy en ese proceso de envío)


Una tarde de domingo que parecía un cuadro tranquilo de un pintor en reposo… se volvió un espectacular despliegue de moviento hasta en sus colores.


Algo pasó en mi ventana, que me hizo correr a su encuentro…

Las nubes me conquistaron! Wow!

Me hicieron sentir, que podía corretear entre sus suaves superficies…


Su movimiento era algo increíble… fue como si a su paso , cada una decía:

—Voy rapido, pero no puedo irme sin mostrarte esto.

Y en tan solo pocos minutos el cielo se movió mejor que cualquier toma en una película de esas, donde vemos que todo gira al rededor del protagonista cuando está  pasando algo realmente cumbre.

De estar en aparente calma, pasó  a un agite que además de verse podía transmitir sonidos…  no de cómo explicarlo con palabras, pero así fue. Al menos para mí.

Para luego volver a acoplarse a la velocidad de una noche que ya tocaba la puerta.


Así tal cual, los acontecimientos del día. Agitación por un rato, momentos en que uno creo (ingenuamente o no) que algo va a pasar y luego la ausencia de hechos nos deja un tanto desconcertados.

Pero es que así ocurre con todo… quizás un movimiento de  nubes tan fuerte , nos señala lógicamente que la lluvia se está formando en algún lado y que le veremos, pero nada de eso ocurre, al meno no, cuando lo esperamos.  Y eso nos desconcierta.

Del mismo modo ocurre a veces hasta con los sentimientos… nos agitan, nos llevan al limite y de algún modo esperamos que pase algo; pero esto simplemente no sucede. Y aprendemos a vivir también con eso. Aunque no creo que la resignación sea una forma digna de encarar los sentimientos… salvo mi voto con respecto a eso; resignarse, jamás!

Hasta que… otro día despierta (el último, como todos los días)


Y en su apariencia descubrimos que lo que pensábamos que podía ocurrir y no lo hizo en su momentos, se estaba gestando, aunque no lo veíamos.

  • Tanta nube junta… lluvia que viene.
  • Tanto amor acumulado… justo para quien lo quiere.

Y  el día de ayer fu simplemente gris…


Rompió a llover toda la tarde… 

Lo retenido, se desbordó. Aquello que estaba presumiéndose y que ya habíamos dado por perdido, resulta que apareció.

Y me preguntaba entonces viendo esa lluvia…

—¿Y a nosotros, quién nos hace llover?

–¿Por quién nuestra lluvia se derrama?

–¿Qué hace correr las nubes de nuestro pensamiento de un lado a otro, hasta que en su choque, llueve?

—¿Llovemos solo desde arriba?


La lluvia lo abarcó todo, lo mojó todo, lo inundó todo (incluyéndome). Así también ocurre cuando nuestros sentimientos se desbordan.

Una tarde en la que el clima cambió. Un ambiente con una sensación de letargo o un silencio en el alma casi inexplicable, casi imperceptible. Una imagen de esas que dicen “por fuera no ocurre nada, por dentro ocurre de todo“.

¿Alguna vez te has sentido así, como la tarde de ayer? ¿Así como que estás bien aparentemente, pero por dentro algo te quema? ¿Nadie se da cuenta, pero tú sí sabes que algo pasa, que mucho sientes?

Bueno si es así, bienvenido al tren! 🤚🏼yo también estoy allí. Este tren a veces corre muy rápido que crees… vas a morir!


La lluvia cesó…


La tarde murió 


Julio de fue…

Julio que avanza a su final… obviedades 💭😍

Esta semana terminó  con muchas lecciones  dando vuelta en mi cabeza…

Damos por obvio que siempre amanecerá, y sobre todo y la mayor obviedad, es que creemos que siempre podremos verlo (al día).


Es un hermoso regalo poder contemplar cada día, sin embargo la posibilidad de que alguna vez no lo podamos hacer, es cierta.  Puede que nuestras fuerzas nos fallen, o que alguien más de forma conciliatoria o no tanto, nos lo imoodan. 

¿Y entonces? ¿Nuestro día sería un desastre? 

A la primera de cambios, podríamos decir que: —Sí, sería fatal, no nos gustaría…  pero también podría ser bueno de alguna manera. Quizás necesitamos ver algo más, que hasta ahora no lo habíamos visto y por eso alguna vez, falte lo acostumbrado, para llevarnos a ampliar nuestra mirada, nuestra perspectiva.

**Mirar hacia arriba sigue siendo una delicia… mirar hacia nosotros mismos, todo un descubrimiento**


Eso de mirar hacia adentro es tan importante, como ampliar la mirada, así existan barrotes…


Y entonces me pregunto: ¿Acaso es más libre el que anda por dónde quiere, o aquel que a pesar de no hacerlo, tiene una mente que ha conquistado cualquier territorio?💭


Por supuesto, hay mucho agrado en poder decidir a dónde vamos y cuándo, pero el que tiene su mente donde quiere, ese ha traspasado los obstáculos que cualquiera limitente quiera poner. 

Por eso es disfrutable igual, días en gris o días en mucha luz. Por qué ambos panoramas son percibidos por la misma mente que tenemos. Lo que hagamos con uno y otro, será el punto y aparte en el texto.


También he ido observando como el “todo” se mueve… hay ciertas épocas en que no logró ver el sol en el atardecer desde aquí, porque un edifico lo cubre, pero ya a empezado a desplazarse más a mi izquierda, asomándose y dejándose ver hasta por mi limitada visión.

Eso igualmente me hace caer en cuenta… que “todo” se mueve; aunque yo me quede quieta, aunque yo no me de cuenta … este “todo” que a mi misma me contiene, siemplemente se mueve y lo hace como quiere. Y no pretendo abordar las grandezas y maravillas del movimiento de traslación o rotación del planeta y de la órbita en el universo en que estamos … solo de pensarlo el cerebro puede hacerme puff 💭, no, es solo no dejar pasar desapercibido la vida de la vida, que se mueve palpablemente ante nuestros ojos. 


Y entonces…¿porque en ocasiones insistimos y nos angustiamos porque algo deba estar quieto e inamovible para siempre? La casa, las cosas materiales y hasta las relaciones personales, a veces pretendemos que se mantengan igual, a nuestro gusto o bajo nuestro dominio, y resulta que simplemente no es así… no lo es!  Y podemos empeñarnos en decir que sí, para que luego los hechos nos comprueben de que no sucede como queremos.

En mi camino en una de estas mañanas, vi una flor… de esas que me sacan Wow’s, sin esperar mucho.  A pesar del tema de la inseguridad y todo ese blah, blah, blah que vivimos por aquí; saque mi teléfono y tomé la foto…


Simplemente  regresé tres pasos y me dije: —Se ve muy bien, pero quizás para cuando vuelva a pasar la hayan cortado. Así que con ese pensamiento en mi cabeza tome la foto y seguí, pero en el fondo no me lo creía de un todo.  La “obviedad” una vez más subía a mi cabeza, asegurándome que todo estaría ahí para más tarde.  Vale decir que la foto la tomé a las 8:00 am.

Al regreso pasadas las 12:40 pm del mismo día, esto fue lo que encontré.  La flor ciertamente seguía estando…


Pero esto era lo que había. Y cualquiera puedas darme una explicación sobre la luz y el cerrar y el abrir de las flores en las plantas, cosa que es válida; sin embargo puedo decir algo con propiedad… y es que: —ya no estuvo más, simplemente se fue. Al final del día, no quedo nada (porque volví a completar mi lección después de las 5:00 pm).

Otro día subió al ruedo.


Las labores fueron interrumpidas en esta semana, en forma parcial o total de acuerdo a la óptica  de quién la diga… y eso también me recordó, que alguna vez quizás pronto o tarde (quien sabe)  nuestra vida va a “parar” y entonces no habrá nada que dejar para “después”


El color intenso de un momento, es digno de ser admirado, saboreado y compartido con quien quiere recibirlo de verdad. Los dias de Julio siguen pasando, acercándose a su final, y a pesar de eso lo que no podemos dejar pasar es lo que en cada una de sus horas podremos extraer y disfrutar.


A pesar de que aveces no tenemos las cosas claras y que el dolor no se va… tenemos todavía azul por conquistar allá arriba, y amor para entregar por aquí abajo. No lo dejemos pasar.


**Cualquier vista será hermosa, para el que quiere admirar**.

No existen  excusas suficientes para darnos “de baja” de lo bello. ¿Podemos hacerlo? Sí, dejando a un lado la certeza de que aún hay cosas por descubrir y momentos especiales por vivir. No se llega al fin, hasta que se llega… no antes.



Las mezclan también existen, y son buenas.
Nada tiene porque quedarse siempre de un mismo color, de un mismo sabor. Podemos tener matices en nuestro cuadro de vida, sin que eso nos lleve a rasgarnos las vestiduras o hacer un drama existencial por ello. Dos colores pueden ir juntos, y eso enriquece la pintura que los porta.

De la misma manera suele ocurrir con nuestras formas de pensar y concebir el mundo. Ideas estáticas, radicales y que no permiten admisión de nadie que no sea nuestra copia fotostática en la forma de percibirlo… de esas posiciones abundan. ¿Cuál es el resultado de todo esto? Frustración y soledad. Nadie tiene porque aplaudir todo lo que pensamos y mucho menos estar de acuerdo. La diferencia en puntos de vista, debe más bien enriquecer una vida y otra. Esa es la magia de pintar un cuadro a varios colores.


Hay momentos espectaculares, esos en los que realmente podemos decir que

— ¡Estamos vivos!  Y esos momentos, son los que nosotros mismos decidimos que así sean. No tiene que ver con lo de afuera, aunque lo parezca; no tiene que ver con que me quieras, aunque quisiera…

Los momentos más geniales de nuestra vida suceden, cuando nos damos el permiso de descubrir el color en lo que vemos, el sabor en cada beso, el amor de nuestro mundo interno, de lo que somos, de a quien amamos, de lo que estamos dispuestos a entregar.


De esta manera, Julio ha ido avanzando hacia la recta final de sus días, por este tiempo que hemos denominado año 2017. Pareciera ser el mismo y aún así, cada día trae un matiz diferente.  Cada oportunidad se viste de estreno, cada sensación está para ser desempacada… y al final cuando creemos ya haberlo visto todo, un nuevo color se nos cuela en la reina y nos sonríe.


Y un wow, es imposible de no dejarse escuchar…


Si algún día no te viera,
porque de mi te alejaras,
si la distancia te atrapa
y mas nunca te soltara…

Cerraría yo mis ojos
y allí mismo te encontrara,
navegando en mis sentidos,
sin que de mi te marcharas.

Porque a donde tú estés,
contigo estará mi alma;
pegada a tu respiro,
amándote aunque callada.

Y tú me presentiras
en la llegada del alba,
en el roce de unas manos,
al final de tu mirada.

Ya no podría pasar
que de mi tú te ausentaras,
porque en el fondo de tu alma,
llevas la mía grabada…

Julio, tus días que se van y yo aquí sigo en silencio, observando en la ventana.

Cuando nos interrumpen el instante… Julio aquí estamos tu yo 

Inicio la reseña de este día, con esta foto tomada en este instante… (y vino la primera interrupción)


Un cielo que se despliega, simplemente para mí placer. Quizás suene egoísta esta expresión, pero no puedo decirlo de otra forma… el está posando para mí y yo simplemente me lo disfruto.

Esta tarde (la de ayer) llovió muchísimo, y cada vez que eso ocurre, yo volteó hacia arriba y pregunto:

—¿Cuál es el dolor que te aqueja, Cielo?

Y aunque no consigo respuestas audibles (claro, a veces hay truenos que responden) a mi mente vienen muchas cosas.

—¿Por qué llueve? -me pregunto- cómo queriendo ser partícipe de los secretos de allá arriba.

Lo asocio con las lágrimas que uno también derrama, esas que muchas veces nos liberan de un peso y nos permiten seguir viviendo luego.

Creo que este atardecer fue así…


Después del desahogo de la lluvia, la convulsión de los truenos y el susto que a veces me provocan los relámpagos, el escenario se desplegó de forma magistral, para pintar con los más bellos colores la apariencia del firmamento.



Así puede ocurrirnos a nosotros mismos.  A veces hay quien nos hostiga u oprime tanto que nos vamos cargando como las nubes, nuestra apariencia se vuelve gris y sombría… hasta que un día, sin querer (o queriendo) simplemente, estallamos en llanto.

Alguna vez alguien te ha preguntado ¿porque lloras? Porque aparentemente no hay razón para hacerlo.. yo se como es, he estado allí. Y llegó otra interrupción que no permitió subir esta entrada en tiempo real …🙄 unas veces le gano a quien acaba con la inspiración, otras simplemente soy vencida (creo que eso acumula en mi, muchas veces el llanto)

Quizás entonces ocurre en mi lo mismo que  en el cielo cuando ameniza lluvia y solo vemos que  oscuro y cambian los colores, pero no cae; al menos no cuando o donde pensamos.  Se quedó entonces, el post sin poder ser enviado ayer. Hay interrupciones… de interrupciones. 😖


🌞☁️🌞☁️🌞☁️🌞☁️

Y amaneció….

Podría solo desechar lo de ayer, y enfocarme en este amanecer que acaba de ocurrir ahora, de este lado de la vida nuevamente… pero creo que es digno de venir incluido aquí, lo que me dejó también el atardecer de ayer, ya que él no fue responsable de la interrupción.  Sus colores, su  luz, su lección merecen mi reconocimiento, tanto como lo que trae   esta mañana donde la  claridad entró desde muy temprano.


Hoy me ocurre  algo curioso… porque palabras escuchadas hace tan solo unos minutos, me hacen reflexionar acerca de que tanto permiso nos damos para realmente vivir.

Si alguien te dice: —Hoy puedes hacer lo que más te guste (tácitamente porque yo te lo permito) ¿Cuál es el mensaje? Que efectivamente nuestra vida está atada de cadenas que otro mueve y aprieta a su antojo. Esto suena bien como privilegio, pero detrás de ello, puede haber una realidad triste que te subyugue.

Agradezco este día, por permitirme ver que nunca es tarde para despertar.  

Que a pesar de que el tiempo ha pasado (y bastante en el caso mío) no tengo porque esperar a que otro “me conceda” el favor de dejarme ser quien soy. 

Definitivamente el ser humano es especialmente seducido por el poder… poder para controlar a otro, someter a otro, dominar a otro.  Y lo peor o quizás lo mejor, es que hay quien lo asume como parte de su vida común, el ser posesiones de otro. Ufff cuanta arrogancia.

Y luego criticamos los sistemas de gobierno…🙄 pero es que las ganas de dominar y creernos dueño de la vida de alguien más las tráenos solapadas en nuestras relaciones más básicas, a veces disfrazadas de deberes y hasta con etiquetas de amor que no se pegan.

Confieso que eso no era lo que pensaba cuando este día amaneció, antes de escuchar lo que escuché, y a pesar de que el canto de los pájaros es un sonido mucho más placentero a mis oídos (y aún los escucho en este preciso instante) no podía hacerme la desentendida ante esa lección que acaba de aprender mi alma.


Agradecida por mi lección tempranera me presento ante este día, el cual no puedo fotografiar como quisiera, porque la presencia de cuerpos de seguridad por allá abajo, no me dejan desplegar mi cámara de forma acostumbrada. Para evitar que crean que les estoy haciendo selfies a ellos y no contemplando lo que realmente merece admiración, va esta toma desde aquí.

Hay situaciones que pueden sesgar nuestras libertades y eso es aceptable, materialmente hablando… lo que no podemos permitir ninguno de los que nos dispongamos a disfrutar de esto que llamamos vida, es que haya quien te secuestre las ganas de hacer cada día lo que realmente quieres. 

El permiso para VIVIR tenemos que dárnoslos nosotros mismos, no esperar que el otro nos lo conceda.   Los que realmente están en nuestra vida por amor, disfrutan de eso, los demás… pues solo deberían ser eso, lo que está demás.

Cielo, yo te disfruto y eso nadie me lo pueden confiscar. Es la libertad que me da lo que siento, lo entienda el mundo o quizás también no.😊

Julio, superamos las interrupciones y seguimos. Va la foto de este instante… que no me dejo ya arrebatar; voy aprendiendo!

Las horas más recientes de un Julio sin igual…ayer y hoy, solo ahora.

Las horas de ayer terminaron en lluvia que vino, se fue y volvió.


Nada se quedó estático por mucho rato. De pronto había luz y luego oscuridad y así continuo el juego toda la tarde…


Hasta que la noche hizo su entrada finalmente.

Lo que naturalmente me hizo pensar que, así justamente son las cosas de la vida. Pasan de una forma a otra, algunas veces tan rapido que hasta podemos marearnos.

Entre los wow! De esa tarde de ayer me fue quedando algún desconcierto. Las cosas estos días están totalmente fuera del alcance de nuestros deseos y agendas. 

No se puede programar nada, no sabemos si podemos hacer las actividades normales, porque estamos sin accesos de alguna manera. La situación del municipio donde vivo es bien particular; aquí las protestan significan quedarnos atrapados sin poder llegar muchas veces a nuestras casas al salir del trabajo, o nos imposibilita llegar al trabajo si estamos en nuestras casas.

De la misma manera los que nos protegen, más bien nos dan miedo.   Tal como las nubes que anuncian tempestad y está llega y se va, así nuestros esquemas normales han sido sacudidos.

Las emociones tampoco son fáciles de manejar en un ambiente inestable y a veces hasta hostil.  

Todo el mundo tiene algo que decir” pero las piezas del ajedrez continúan sin moverse en oro de una salida. Y nos queda el consuelo de irnos a dormir, cerrar nuestros ojos y soñar con la realidad que queremos y con quien queremos además.  Pero a veces también en las noches sin más nos despertamos, o más bien nos desvelamos y recordamos que todo en nuestro entorno continúa igual, y quien duerme a nuestro lado, también…

Hasta que un nuevo amanever como el de hoy, nos saca del ensimismamiento de las interrogantes que a veces nos absorben por completo en cualquiera madrugada.


Hoy simplemente amaneció con ganas y sus colores me hacían tener la mirada totalmente arriba, obviando por un momento lo que ocurría por aquí abajo.


Realmente el corazón me latió con fuerza al disfrutar este amanecer, sus colores eran más geniales de lo que cualquier pincel podría replicar…


Me era imposible, no tener mis ojos puestos en la maravilla de la luz, abriéndose paso para dejar lo oscuro para después.


Me resulta increíble que todo está girando en esos momentos en los cuales me detengo a observar y yo puedo hacerlo quieta y serenamente, sin que mi cuerpo se voltee más que lo necesario para que el lente de la cámara recoja de algún modo lo que invade mis pupilas.  

Todo gira en el universo, y yo de pie ante el firmamento…

Eso también me hace pensar que igual en la vida de uno, a veces todo está revuelto o patas arriba, quizás en el más profundo colapso, y aún así estamos de pie, con la cara al sol y el corazón latiendo con ganas de seguir.

Los cambios en poquísimos minutos se volvieron a hacer sentir. La penumbra inundó por algún momento


Haciéndose necesario que apareciese el arco iris a mediar entre una y otra (luz y oscuridad, sol y lluvia)


Así el día despegó, entre los agites propios de un sábado que no tenía pinta de día cualquiera… teníamos visitas que yo no había detallado todavía.


Esto ocurría abajo, mientras yo disfrutaba de la majestad de arriba..😳

De todas maneras, hay cosas que hay que hacer y mientras no haya fuerza mayor que las detenga… se hacen sin más!  De esas tengo bastante, en mi vida cotidiana.  Pero aproveche esta aventura de hoy para detallar algunas cosas a mi paso.

  • La belleza no se anula, a pesar de los conflictos del ser humano.
  • Ella más bien se realza como un estandarte de esperanza, para el que se atreve a mirarla.


Y entonces me surgió una pregunta retórica para mí misma: 

-¿Qué es lo que ves cuándo tú me encuentras a tu paso? Parte de la misma realidad violenta o algo de belleza que apacigua el alma…

También me encontré con la sabiduría de la calle…


Lo que me dice definitivamente, que cuando estamos molestos,  es muy difícil tener palabras que inviten a la unidad de criterios o a algo parecido a la reconciliación.  Y me pregunto también ¿Quién, hasta en lo personal tiene una buena o agradable respuesta, cuando las palabras que recibimos son ásperas?

Todos tenemos derecho a disentir y a expresarnos, sin embargo el  pensar en el otro a veces se nos vuelve parte de una misión imposible, y agredimos sin pensar más allá de nuestra emoción de destruirlontodo en un momento de rabia.

Mi caminata de hoy, me hizo derramar unas que otra  lágrima por ahí, al observar que nosotros mismos como humanos, a veces no estamos dispuestos a humanizar nuestro trato unos con otros y eso nos dificulta hasta la más básica convivencia.

Y volví a mirar hacia arriba…


Ciertamente hoy el espectáculo ha sido de un continuo wow! Las nubes pasearon sobre el cielo, literalmente “como les dio la gana” y tuve mis preguntas sobre la “felicidad” mientras les veía.  

-¿Acaso alguno puede ser realmente feliz, con otro sufriendo a su lado?

-¿Las nubes son felices porque puede ir de un lado a otro sin que nadie les detenga y  si quieren bajar, simplemente llueven y ya?

Si yo fuera nube, llegara hasta ti y te envolviera para llevarte a volar conmigo… pero soy terrestre y solo tengo allá arriba, mi corazón, que ya bien lo conoces y al que puedes venir cada vez que quieras.

Y comenzó el espectáculo del atardecer de hoy…


Su belleza no dejaba de llamar mi atención. Me recordó a esa persona en quien uno no quiere pensar tan de continuo, pero que va, nuestra atención se va, sin más, hacia ella.


Yo no me hago de rogar y lo disfruto.. y te disfruto…


¿Para que luchar contra lo que es natural..? ¿Tendría algún sentido?  Y el sol salió a llenarlo todo para despedirse como el sabe, a lo grande, dejando un gran rastro.


Como todo lo que importa en nuestra vida, eso que construye nuestras improntas, nuestra estructura y construye nuestras huellas.


Tampoco el cambio se detuvo aquí está vez..


Nada lo hace.  Y estoy segura, que ahora, siendo aún de noche, estando todo oscuro, allá arriba sigue moviéndose la vida… simplemente mi mirada limitada no lo alcanza a percibir.

Me maravillo de estar en esta parte del camino y poder ser así, testigo, de lo que puede cambiar.  Y dentro de ello algo que se queda… la inmensidad, así como el sentimiento este que también está.

Sigo mirando hacia arriba, y allí como siempre te encuentro… ayer y hoy… nuestro ahora.

Una semana de Julio… Movimiento 🇻🇪👀🔥

Este Julio en Venezuela, es unos de los meses que más movimiento ha traído consigo,  y yo siendo testigo en mi Cielo de lo que se pinta allá arriba, he ido dejando transcurrir los días desde el balcón de mis pensamientos.


Los amaneceres han sido un espectáculo continuo… uno tras otro, son momentos que se puede “wowmear” fácilmente. Como si el pintor que los dibuja hiciera gala diariamente de su experticia con los colores.


Y el sol ha he hecho despliegue de su presencia, algunas veces mostrando una timidez que no posee, escondiéndose tras una nube que viene a conversarle, mientras aprovecha su calor, hasta una fuerte presencia donde sus rayos desde tempranas horas nos enceguecen a quienes le seguimos aún de reojo.


Han sido dias agitados, unos llenos  demucho  movimiento y otros de tensa calma.  El municipio donde vivo, sigue ardiendo sin que todavía se vea salida cierta para los conflictos.

Y me quedo pensando que la vida transcurre en las personas (y en mi) de igual manera.  Un amanecer tras otro, nos trae nuevas esperanzas, nuevas ganas, nuevos proyectos, pero a veces los mismos conflictos que tenemos se quedan a vivir casi en modo  “siempre eterno” sin que a ciencia cierta veamos su solución.  Sin embargo también en esta semana, he ido comprendiendo que no solo es lo que nos pasa, sino la interpretación que de ello nosotros hacemos,  lo que determina  que vendrá a partir de algún hecho.

Del mismo modo, hemos tenido tardes lluviosas, en las cuales el panorama va evolucionando en la medida que las horas avanzan


Se presume lluvia, hasta que cae, o simplemente se va a otro lado.  Como también ocurre con los mejores o peores acontecimientos que esperamos. Algunas veces suceden, otras muchas simplemente, no.


En estos días, algunas veces ha caído la lluvia, otras no pero de igual manera el cielo ha estado regio.


Cuando la lluvia ha venido a regar las plantas y el alma nuestra, el rastro de nubes que queda, es algo sublime que solo invita a dar un paseo por ellas.

Del mismo modo a veces ocurre con nuestras situaciones tormentosas…. puede que  llueva  tanto que se nos agrieta la piel de las emociones de tanta lágrima. Se derrama el dolor y hasta sentimos en algún momento que nos ahogamos, pero alguien deja un buen rastro en nosotros y nos preparamos una vez más para abrir los ojos y así  contemplar la grandeza de lo que nos rodea, y de quién está realmente a nuestro lado.



Simplemente sucede un milagro, y lo que en un momento es totalmente gris y sombrío puede ir cambiando por colores que nos llegan al corazón, por presencias que lo cambian todo.


Y entonces la maravilla sucede, el amor se enciende, la emoción llega para quedarse; la vida nos visita y recordamos como es realmente sonreír. Sonreír al natural, tanto como son cada una de estos registros fotográficos que no llevan ningún filtro o retoque de ningún tipo. Las tardes de este Julio han sonreído a su antojo.


Los días han continuado, y he tenido la oportunidad de pasearme por las calles a pesar de los continuos obstáculos que conlleva transitar en estos días en mi amado territorio venezolano.  Sin embargo o a pesar de ello, un impulso que en principio parecía negativo y hasta impositivo sirvió para que reconsiderara una situación y empezará a disfrutar de forma diferente de esta “nueva” oportunidad que se me ha presentado esta semana.

La belleza no se ha hecho esperar para ser descubierta…

Y es que cuando tenemos los sentidos despiertos, nada extraordinario pasa desapercibido.


La luz de estos días de Julio, ha sido un poco más larga que en otras épocas del año, lo que me ha permitido ser deslumbrada por lo que se puede descubrir con ella.


Los detalles más sencillos, me muestran de continuo la maravilla de ser parte de este incomparable todo.

Me he dado cuenta además, que aún cuando ocurren cosas que en principio nos choquen o parezca desfavorables, si podemos avanzar en medio de ellas y revertirlas a nuestro favor.  Todo es cuestión de como queremos asumirlas.


Y los días confiaron en su amplia majestad. Cada día de esta semana ha sido un regalo por estrenar, que he sesemoacado con cuidado. Los colores del entorno me cautivan, me recuerdan  que tú estás por ahí, como están mis pensamientos que lo llenan todo.


La falta de repetición en cada espectáculo del cielo, me da la certeza que cada día, ¡claro que si podemos disfrutarlo todo como “nuevo”! 

Por algo no se repite, algo me está enseñando… me dice que no tengo porque estar entre las rejas del cansancio de la rigidez y de los “porque si” esos que abundan cuando se acabaron los argumentos del sentimiento.


Hay mucho más por conquistar, por vivir, por soñar… los colores en el cielo van cambiando sin parar.


Otro amanecer que expresa su novedad.


Un día que no piensa en el que ya pasó, sino que se estira hasta tocarnos con su color, con su sabor, con su amor…


Nubes que no se aquietan, que se dan el permiso de andar, de volar por el cielo inmenso.


De la misma manera los pensamientos en mi cabeza… inquietos, vehementes, subyugantes, encendidos.

Me queda una herida que se me abrió el pasado martes, como recordatorio que por más que sonriamos en un momento, eso no nos exime del dolor… pero tampoco anula sonrisa.


Pero también un recordatorio perenne de que la heridas sanan y podemos recuperar el paso , como es lo caso ya hoy. Aunque todo mi dedo actualmente está morado y aún duele, la herida va cicatrizando y sigo el camino.

Así como eso, la vida… con heridas y dolores, cicatrices y recuperaciones. Eso me recuerda que aún tengo fuerzas para seguir, que el firmamento sigue pintándose con sus mejores colores y que aún estoy a tiempo para poderlos descubrir y disfrutar.

Julio, tu semana ha sido un regalo que agradezco.  Cielo, sigo mirándote…


Junio que se viste de atardecer, con los colores del amanecer

¿Quién dice que este atardecer no fue tan alucinante como el amanecer..? se han prestado los colores!!!!


Mientras el sol ardía allá arriba, por aquí abajo ardían las balas en los cañones de algunos, que continúan en pie de lucha en una realidad que no alcanzamos a entender de un todo en esta, mi Venezuela, la de Sur.

Me preguntaba hoy, y también a ti te pregunté, por los motivos que tenemos para celebrar.  ¿Qué celebrar en un contexto de caos y adversidad, de hambre y desasosiego..?

¡Pues, celebrar la vida!  🎉

  • Que aún podemos contar lo que ocurre a nuestro paso.  
  • Que aún podemos sentir con todo, sea correspondido el amor o no. 
  • Que el aire nos roza y los sentimos, podemos experimentar caricias.  
  • Que tenemos trabajos o actividades que hacer, y eso nos conecta con el sentido de utilidad necesario para dejar huella donde estamos, ya sea de la manera tradicional o no.  
  • Aún, y en medio del caos, celebramos el que se tengan ideales por los cuales luchar; sean de uno o de otros, porque sin ideales, la vida es simplemente vana.

Y el cielo no se hizo esperar, y nuevamente ardió en la despedida del día…


Y en medio del estrés que me causaron los disparos, como portadora de la esperanza y haciéndome la invitación formal a celebrar, Luna también apareció.


Y una vez más comprendí, que: 

Ante la peor situación, el peor de los dolores, el más grande desamor que nos pueda herir…  hay esperanza de que si puede cambiarse, revertirse o hasta estrenarse una nueva situación, una mejor sensación, un inigualable amor.

Ahora, las sirenas suenan, no sé si de ambulancias o patrullas, por lo que sea, celebro en esta hora el poder estar aquí, escribiendo esto, que en algún momento leerás… y volverás a saber (una vez más), lo que siento en este ahora, y por ti.

Está soy yo y lo que me embarga… en este atardecer que ya acaba, vestido casi con los colores de la mañana.

Junio… de cerca o a distancia

Este día de Junio, solo me dice que:

Quien se queda en la distancia, jamás disfrutará de la magia de estar cerca.

A veces nos conformamos con ver desde lejos, sin acercarnos, navegando entre el mar de la dudas, sintiendo como los temores silencian nuestros gritos de libertad.

Pero este día me invita a acercarme…


Me dice que no solo me asome y vea, sino que abra el resto de mis sentidos y: palpe su latido, saboree de lo rico de sus horas, aspire el olor de la oportunidad de hoy y escuche su voz cuando expresa con su esplendor que también está para mí, aunque a veces ni yo misma lo crea.

Una vez más me arriesgo a acercarme, aún sabiendo que quizás allá una distancia que me lastime. Atiendo lo que me dice el día, yo si me acerco…

Hoy, único, espectacular!😳🌞

Hoy, es un hoy único. Si, ya se que todos lo sabemos, pero cuando nos encontramos con un día como el de hoy…. wow! Entendemos porque es así.


Al mirar por un lado de esta mañana quizás dije (sin pronunciar palabra): – ¡ah si, otro día! Quizás con la actitud equivocada de quién piensa: -Si otro día… como el de ayer, como el de mañana.

Aún así, con algo de desgano, también pude sacar una lección de este lado del amanecer, y es que:

Los malos tiempos, no necesitan pronóstico… simplemente llegan.

Es algo natural que ocurran eventos no agradables en nuestras vidas: una muerte, una despedida… en fin, una pérdida. Basta que tengamos algo, que queramos a alguien o que simplemente estemos vivos para experimentar alguna de esas tristes situaciones.

En estos días, como saben hubo pronósticos de tormentas los cuales se cumplieron; pero hoy, no había nada de eso e igual el día amaneció “encapotado ” y su capa era gris uydel oscuro.

Sin embargo, también recordé que la moneda tienes dos caras y que una realidad, tiene más de una interpretación. Así que, que fui al otro lado del amanecer y…


Me esperaba …


¡Algo simplemente, único!


No se si porqué ayer fue el día más largo para el sol, o como le dicen técnicamente, solsticio de verano, no me meto en esas honduras o si por cualquier otra causa…  Lo que si se, es que lo que vi me hizo sacar un rotundo y largo ¡WOW

Lo increíble de la vista, creo no poderlo desceibir con palabras justas.  El sol tan poco acostumbrado, tan de mañana estaba ahí, como Luna cuando aparece en su máximo esplendor. Era transparente y avasallador a la vez… refulgente como… como … un sol! ¿Cómo que más iba a ser? Pero era algo realmente extraordinario. Y me pregunto, ¿cómo habrá cambiado para esta hora en que estoy escribiendo estas líneas hace más de una hora desde que lo vi?

Su presencia era ran definitiva. Que simplemente las nubes se replegaron y le rindieron honor… nada de querer taparlo, nada de: “vamos a jugar a que te escondes”, no, el simplemente dominó el espacio, atrapó mi mirada y capturó por completo mi atención.


Entonces se me “redondeó ” la lección de la mañana:

No es que los malos ratos no necesitan pronósticos… es que los maravillosos tampoco.

Un mal llega y no lo podemos evitar, pero una emoción nos embarga… una emoción de esas, de las buenas, de esas que llaman amor, que nos voltea la vida y nos pone a temblar cada vez que le pensamos… y tampoco acepta profecía; simplemente nos llega y ya.  

Y menos mal que es así, porque a veces creo que si nos avisaran que el Amor nos va a llegar, saldríamos corriendo a construir más barreras que las que ya tenemos y nos encerraríamos tras ellas, para evitar que tan siquiera nos toque y mucho menos nos embargue. Asombrosamente,  a veces de ese tamaño es nuestra cobardía.


Así que hoy, en lo único y extraordinario que este día, me quedo disfrutando del impacto de su belleza para no quedarme atascada en el manto de una tristeza.

Pueden haber muchísimos motivos para sentirnos mal, pero por uno solo que exista para estar bien, por deber a nosotros mismos, debemos enfocarnos en él. En eso o ese que nos da alegría.

En este día de Junio, me quedo contigo…Cielo.

La magia del día… 😳☔️🌞

Es increíble poder ver a la vez, la oscuridad y la luz en un mismo panorama.

En medio del pronósticos de lluvia que sigue por estos lados, el día ha despertado de forma maravillosa, no sé si porque yo tenía urgencia real de que por fin ameneciera, o porque simplemente el despliegue de sus horas estaban planeadas de esa manera. Por lo que sea, amaneció increíble y ya con el inicio de la mañana pude contemplar esto:


Una imponente luz, dividiendo el cielo en dos mitades; una en oscuridad que se fracturaba en una y magnifica  claridad.

Estando aquí… Wow!!! No nos podíamos ni imaginar lo que seguía .

No estamos dispuesto a creer que ahí mismo, al lado puede existir algo tan distinto.. pero si, la claridad estaba allí, pegada de la oscuridad.


Poder ver esto, me hace pensar que así es la magia del día…

Nada es definitivo, ni de un absoluto color.

A veces basta con solo voltear al otro lado y encontrarnos con una cara distinta, un paisaje diferente, un amor nuevo. 

Aún en el momento más difícil, hay opciones que podemos elegir, solo basta que nos decidamos de una vez por todas a mirar el panorama completo y a no enfrascarnos en mirar lo que está gris, oscuro o lo que nos nos perturba.

La vida es un todo, pero podemos escoger que parte disfrutar o no, en un momento determinado.

La magia existe en un día como este, cuando somos capaces de admirar toda su magnitud; pero esa magia solo se activa si en nosotros mismos están las ganas de apropiarnos de ella, solo así funciona y lo que queremos se puede volverse parte de nuestras realidades al disponernos a lograrlo.

Te miro Cielo, aún en medio de la oscuridad que me rodea, y salta dentro de mi, la luz del sentimiento que embarga mi corazón, lo que siento…