Hagámonos un barco… vamos 🚤 🌊

Hagámonos un barco, echémonos al mar, que su agua nos moje las entrañas.

Sin miedo abordemos sabiendo que zozobrar es también parte de la oportunidad, y para eso tenemos que ir, mar adentro.

Sintámonos ligeros, que las cargas se queden y que si hemos de hundirnos no sea por la culpa.

Volemos sobre el agua como peces alegres, que no están pendientes de cuando serán pescados.

Botémonos al mar, sintamos que flotamos, mientras que el miedo en mí se esconde, mientras tú me rozas.

Que el barco sea pequeño para ir muy juntos, como espuma en el agua que no se queda sola.

Hagamos un camino por donde transitar y quizás lleguemos a hacerlo sobre el agua.

Solo basta que estés, que lo quieras lograr; estaremos los dos a pesar de las dudas o ellas huirán.

Y quizás un tesoro encontremos de vuelta, si es que el mar nos permite que de él regresemos.

Si no nos hace suyos, y nos convierte en agua… esa que se junta y fusiona para ya no perdernos,

Si tocamos la orilla luego de habernos ido, entonces disfrutemos lo que quiere entregarnos.

Hagámonos un barco… perdamos el temor, ese que nos mantiene al borde, sin que exista el intento.

Y hacerlo estemos dispuestos a navegar, tu y yo, aunque simplemente, al final nos ahoguemos.

🚤 🌊

Un corazón a la orilla…

A la orilla de mar un solo corazón, Sin nada que esconder, se presentó a llorar,

Creyó que toda el agua a su al rededor, camuflarían las lágrimas que de él se derramaban.

No se oía nada más que su latir,

Al compás de las olas también desesperadas,

Como quien tiene la gran urgencia de partir,

Y de dejar por fin, la cruel encrucijada.

El sol brillaba tanto en su esplendor,

Que el corazón como una llama que se inflama,

Aunque lloraba así, por todo ese amor,

También la belleza del lugar, le cautivaba.

A esa orilla desnudo el corazón llegó,

No había ya nada que de allí le apartara,

Sobre la arena su lugar halló

Y dijo: -Aquí junto a mi pena, queda mi huella, grabada.

Viendo los pájaras volar en derredor,

Sintió las ganas de perderse con ellos,

El cielo mismo también le convocó,

Pero sabía que no llegaría a poseerlo.

Por tanto el corazón solo se quedó,

En esa orilla de mar, que le escucho llorando,

Y en su dolor sintió que así es el amor,

Un gran pájaro libre,

Que viene y va volando .

💭💭💭💭💭💭💭💭

De los pájaros aprendí hoy que: para volar, lo necesario son las alas.

A veces no solo es dar, sino saber que lo han solicitado. Dar a veces sin que lo hallan pedido, puede llegar a convertirse en algo innecesario.

Un naranja atardecer… 24Ene 🌅

Un perfecto manto gris
Sobre una arena mojada
Como si no hubiera nada
Más que el agua y su desliz.

El sol naranja lo baña
Llena el agua de esplendor
Tiene un mágico color
Un atardecer que encanta.

Pájaros vemos volar,
Despiden al que se va
Y no paran se cantar
Mientras a mi lado estás.

Horizonte enamorado
De los barcos y las olas
Ya no cuentas más las horas
Para quedarte a su lado
Mientras, el sol ya cansado,
Extiende su mano y baja
Al lugar donde descansa,
Del trabajo realizado.

Un atardecer de Enero
Que me llevo en la memoria,
Girando más que una noria
Mientras que en ti voy pensando
Y un beso ya va anunciando
Cercanía en nuestras bocas,

Ven, que de ganas locas
Se vistió este atardecer
En el que en ti vi crecer,
El amor entre, ola y ola.

Los colores del Mar…

El mar tiene sus matices especiales, es el reflejo líquido del cielo. Así que, conforme este día el color allá arriba, se torna en su gran espejo, aquí abajo. Aunque… ¿quien dice que arriba también no se refleje lo que está ocurriendo aquí abajo?

Hay momentos que sus olas baten con fuerza, llenándolo todo de su espuma y al final la línea del horizonte que divide una inmensidad de otra, se vuelve casi imperceptible al ojo nuestro.

Eso ocurre además en nosotros cuando nos compenetramos mucho con alguien, al punto de parecernos y terminar hablando el mismo lenguaje. La línea divisoria es tangible en apariencia, sin embargo en una mezcla de colores, la mente va fusionándose de manera increíble.

A veces pareciera que conforme se revuelve arriba, ocurre también en su reflejo en el agua. Es como lo que muchas veces nos agita y estremece por dentro, que mas tarde que temprano se refleja en nuestro exterior.

Y hasta las estrellas que vemos arriba, en algún momento vienen a jugar a su orilla y se quedan por ahí, en la vida de alguien… llenándola con uno que otro matiz.

Lo que nuestro ojos ven, es muy probable que sea el reflejo de lo que no es visible para nosotros; lo que el mar enseña del cielo en su entrega mutua, es una muestra de cómo puede influir uno en los colores del otro. Nosotros no escapamos a este fenómeno. La vida que tenemos se ve impactara por los colores (Presencia o ausencia) de quien aceptamos que entre en ella.

Disfruta de los colores del mar, disfruta de tus colores también.