Días que pasan… 👀🌤☁️

Esta semana ha tenido de esos días que comienzan espectacular y termina igual. Y aunque mi cuerpo no se ha sentido muy bien, ver hacia arriba y disfrutar de lo que me rodea, me saca estas palabras…

Cuando amanece

El rosado de la nubes

Como algodones dulces

Nos llenan de ganas de

Saborear cada instante.

Cuando el día despierta

Nos damos cuenta que

La vida no es para

Quedarse dormido sino

Para salir a cabalgar las nubes

Llenarnos del cielo,

Y cubrir con sus colores

Aún nuestros miedos.

Cuando la luz rompe

El silencio de lo oscuro

Se oyen pájaros alegres

Cuyo cántico nos invita

A vivir con una melodía

En el corazón.

Cuando se que estás

Al otro lado de mi amanecer

O el atardecer,

Y el día sucede…

Los pétalos de mis flores

Se abren y anuncian

Que las horas venideras

Están llenas colores

Que no esperan.

Cuando el día nos motiva

A no guardarnos una sonrisa

Para después,

Para cuando sea

Ese momento indicado,

Sabremos que estamos

Acudiendo a la cita cotidiana

Con tanto para disfrutar

Aún siendo humanos.

Cuando vienes a mi encuentro

Como el sol de la mañana

O los colores de la tarde

Que se marcha,

Y me rosan tus pensamientos

Entonces , siento,

Que es toda una maravillosa

Experiencia

El tener un corazón

Que no se calla,

Que arde en llamas

Y que tú escuchas

Quizás a través del latir

De mis palabras.

Días que pasan,

Y yo los contemplo desde mi alma.

Doblando la esquina, Noviembre… 🍂❗️💭

Se va Noviembre…

Ha empezado a cruzar la esquina de la despedida, y ella sin poner resistencia se ha doblado sumisa. Cuando llega el momento, simplemente llega.

Está satisfecho de lo que ha mostrado,

No se ha guardado nada, hemos visto sus trazos… lluvia, sol, colores, todo lo que ha regalado ha sido intenso, por eso aún en sus últimos días, en él nos quedamos. Permanecemos si queremos.

Levanta su pañuelo en despedida,

No, porque él no vuelva más, sino más bien porque hay probabilidad de que seamos nosotros los que ya no estemos. Lo levanta (el pañuelo) y vemos agitar en sus colores, las ganas que tiene de decirnos : “no me olvides”. Él olvida visita a quien no quiere.

Días que lo han revelado,

Su cara frente al espejo de nuestros ojos, han vestido de amarillos encendidos y apagados y la mezcla de otros muchos. Noviembre vestido regio, en cualquiera de sus presentaciones. Por fuera refleja, lo que somos por dentro.

El sol circundándolo todo,

Pareciera que Noviembre ha sido, de soles regalados, que se expresan sin dudar, que no dejan de alumbrar, con un amor incendiario. Llenamos de lo que somos.

Espacios a claro oscuro,

Donde jugar con las sombras, ha sido parte de la magia que Noviembre ha dejado. Pasos marcados allí, donde no solo pisamos, sino donde también, hemos entregado quien somos, nos hemos dado. Expresión de amor, la entrega.

Matices que se han mostrado,

Aún en los últimos minutos de sus días, los colores se han sumado a la fiesta de la alegría que Noviembre, dentro de su languidez ha organizado. Solo sigue pintando, hasta el último segundo de su tiempo en este lado. Aprovechar al máximo, disfrutar.

El inicio de los días, secuencia premonitoria de lo que aguarda la vida, de este Noviembre que aunque esta en la despedida… cada vez se ve mas bello, encendida y viva esta su llama. Encender con fuerza, alumbrar.

Luz a veces mas temprano,

Y sombras que adornan por otro lado, son los contrastes hermosos que Noviembre nos ha dado, con él se va casi el año, y a otro saludamos. Todo tiene ya dos caras.

Aún amanece hoy, Noviembre…

Te seguiremos disfrutando, atesoramos en nosotros todo lo que hemos pasado, que nos sirve para preguntarnos en nuestro interior ¿hacia dónde vamos? La oportunidad radica en saber que está.

Noviembre… por ahora tu eres el que te vas, en algún momento tu me despedirás y quizás corras a verme en el mes en que escriba, mi letra final. Vida y muerte.

Escribir… y no hacerlo 

Cuando nuestra vida consigue su expresión en escribir, y nos toca estar atados a otra cosa diferente, simplemente sufrimos.  La escritura se convierte en el amante más ardiente que podamos tener, la pasión más fuerte que nos pueda conducir, un arrebato intenso que no deja de venir; un orgasmo entre las letras con las cuales también bien podemos sentir.

Escribir como expresión de vida y tener que hacer algo más para “vivir”…. es una dicotomía tortuosa para quien la padece. Es como tener que volver al lecho sin emoción,  la cama de las cadenas, luego de saborear las más dulces y atrevidas mieles del amor.

Por eso somos capaces de escribir a cualquier hora, en cualquier sitio, solos o entre mucha gente… porque esas letras nos queman el alma, y se resbalan plácidamente por nuestros dedos hasta aterrizar en una superficie que las publique o que simplemente se suiciden en una hoja que luego va a parar a la basura, pero de alguna manera ellas, las letras, las escritas.… lograron salir y es lo que cuenta.

Se de la persecusion de las letras, de sentidos despiertos ante cada maravilla, que al juntarse en el corazón y el alma se transforman en palabras que llenan nuestro escenario, describen lo que sentimos y a veces superan lo que hayamos podido percibir, sorprendiéndonos a nosotros mismos, luego cuando la emoción se calma, nos volvemos a ellas y las leemos, pudiendo llegar a decir… “¿en que trance estaba yo, cuando escribí esto?”

Quien escribe… simplemente lo hace, escribe, como ya lo he dicho otras tantas oportunidades. Cualquier superficie que se deje tallar por un lápiz o su similitud, es buena para que nuestros pensamientos formen las oraciones pasionales, que mueven nuestra vida. Como hilos eternos que no se rompen, ideas, emociones y amores que no pasan, y si lo hacen ya su huella registrada en la escritura los inmortaliza.

No se solo de versos, se más bien de vida, contada en palabras que si bien a veces riman, también tren prosa con lo que siento… no se persigue con ellas la fama, pero quizás a alguno les llegue, no es cuestión de estar en todas las redes, aunque algunos con suerte terminan estando; es cuestión de respirar la vida, para todos aquellos que el amor y lo que nos pasa, son abordados a su justa medida cuando estamos escribiendo.

Confieso además, no tener la habilidad de escribir tan “a la carta” pero hago mi mejor esfuerzo cuando la situación lo demanda, así como tampoco domino o consigo neutralizar por completo la intensidad total de lo que siento me llevan a las palabras que lo definen.

Por eso, el que escribe como medio de vida, no puede separarse de esto, no lo olvida, no lo posterga, solo lo inserta en cada paso del camino, porque considera cada registro como una importante huella de si mismo.

Y al descubrir la maravilla que sentimos, ya no sabemos de retorno a patrones acartonados, no! Al escribir somos libres de vivir la historia que queramos, allí no hay limitación como en todo lo que hacemos los humanos…  ventana bendita al universo, que viene a postrarse a nuestras manos, escribiendo llego hasta tu fuego y allí juntos, los dos nos quemamos… y no pasa nada! Nadie lo objeta, las críticas se apagan, el otoño reverdece, la primavera se aplaca, el invierno está bien seco, y el verano gota gota ya naufraga.

La gratitud ante lo posible… un atardecer de Agosto 

Al ver este atardecer
y contemplarlo sin más,
solo puedo agradecer
el tener esta oportunidad.

Sólo cuando lo “normal” se hace imposible
y se escapa de las manos,
nos hacemos conscientes
de cuánto es que lo anhelamos.

Hoy estoy agradecida
de poderlo contemplar,
de venir hasta esta orilla,
de mirar el ancho mar,
de sentir que sus cosquillas,
a mi me hacen llorar.


Y tú, Cielo tan callado,
testigo lejano y cercano,
de lo que puede pasar,
cuando en este atardecer,
vengo sola a contemplar,
la belleza de lo inmenso,
la profundidad sin par,
olas que quitan mi aliento,
sueños que puedes mojar…


Simplemente digo gracias,
¿que más podría expresar?
me faltarían palabras
que pudieran completar,
la emoción que estoy sintiendo,
al poder llegar acá;
luego que por mucho tiempo
solo podía suspirar,
por verlo allá.. a lo lejos,
y no poderle tocar.

De lo que vemos como imposible y tan lejano, están llenas las conquistas para quien realmente tiene amor, de ese que sube cimas, salta obstáculos y libera cadenas y no sabe de distancias; del amor que tiene sabor a la gloria de la libertad, esa que no se encadena por preceptos impuestos sino por los dictados por ese que no solo bombea sangre, sino también es el recipiente más precioso de los sentimientos, el corazón.

Cada cierre del día, nos recuerda que vamos consumiendo el tiempo o la oportunidad que tenemos sobre esta tierra.


Y me pregunto ahora (y siempre) ¿porque si sabemos de lo efímero de la existencia, la tratamos como algo que podemos postergar?

Y los dias se nos llenan de los siguientes argumentos “falsos”:

  • Termino el libro después… cuando tenga el tiempo de sentarme y nadie más moleste (eso puede que no ocurra nunca!)
  • Me conformaré con estar haciendo esto, total lo que Quiero es casi una utopía (y no estoy dispuesto a pagar el precio de arriesgarme, no todavía )
  • Le besaré cuando le tenga al frente, algún día… apostando a que la distancia se haga cada vez más cierta, y los lamentos sean el futuro asegurado.
  • Me guardaré esta sonrisa para cuando no estorbe a quien tengo al lado, totalel pobre  solo sabe de exigencias y no quiero contradecirlo; olvidando que cuando quiera sonreír puede que se me haya olvidado cómo se hace.
  • Esta relación tóxica no me lleva  a ninguna parte, pero puedo aguantar un poco más mientras intento que el mundo comprenda; y eso es solo un suicidio emocional que te entregará muerto a lo que aspires vivir después que lo bacteria del malestar del alma  te haya acabado.

En fin, hablamos de un presente y tratamos a la vida con el desprecia de la postdata, del “después de”.

Hoy, hago promesa firme de no dejar pasar más la vida, sin vivirla… porque nadie me la devolverá si no me atrevo a mirarla de frente, con el corazón y aprovecharla. 

 Voy con lo que siento… lo demás es solo eso, lo demás del cuento.


Julio, en tí otro día que se va, un día menos para disfrutar, que me recuerda que no te quiero dejar pasar… por eso estoy aquí, a la orilla de mis letras remando hacia ti.

Cuando amanece así…

Cuando amanece así… simplemente siento que es una invitación a soñar, a andar por ahí arriba, a dejarme llevar .


Es uno de los momentos en que da la certeza que no hay límites, que junto al brillo que va tomando el día, también puedo colarme por ahí y dejar los obstáculos a un lado y simplemente subir… subir a tocar a Cielo.

Estas nubes de hoy, me invitan a un paseo matutino, saltando entre posibilidad y posibilidad, sintiendo que puedo ir a tu encuentro y saberte allí, esperándome.

  • Cuando amanece asi, me doy cuenta que también ha amanecido en mí, que estás allí, latiendo asi…
  • Cuando amanece asi, mi susurro con la brisa te llega, y puedes oir aún desde este lado que estoy aquí, aquí… para ti.


Cuando amanece asi, pienso en ti (una vez más)

Disfrutemos… si? ❤

        
A veces jugar no es sencillo, ni mucho menos fácil… y se los dice alguien que se asusta con los juegos en los que hay persecuciones y que para muchos resultan emocionantes.

Pero, hay que tomarse la vida como viene.

¿Qué hacer para disfrutar
Lo que nos puede asustar?
A veces hay que tener
Otra forma de mirar.

Si viene una curva, relajémonos y giremos
Si caimos en un hoyo, no hagamos de eso un rollo

Si alguien una piedra
Se empeña en querernos lanzar
Toca esquivar, si podemos,
Sino, con ella jugar.

Solo hay que recordar 
Si es que queremos andar
Que cada paso que demos
Lo podemos disfrutar.

El camino se hace incierto… pero aún, sonrio.

Siempre amanece… 

Por muy larga y oscura que resulte la noche… tarde o temprano el amanecer llega.

Mientras la noche dura y se hace eterna, a veces lo dudamos;  mientras la tristeza nos abraza, parece imposible zafarnos de ella; cuando el dolor nos embarga creemos que es imposible respirar fuera de el.

Sin embargo, contra todo mal pronóstico… el amanecer llega, y con el la esperanza de unas horas que recuerdan que:

Aún el olvido más grande es motivo para ser agradecidos, porque de todo eso, aunque sea algo, vivimos.

El amanecer llegó, y se que volverá también otra noche, quizás de esas largas y oscuras. Pero se que cada día el ciclo de repetirá y al final ambos ganaran y seré yo quien quedará en alguno de sus extremos, y ya no veré más ni el temor de la noche, ni la esperanza del amanecer. Sin embargo hoy, hoy si amaneció y es mi brindis por él.

Abril, amaneces por segunda vez.

La presencia, es un regalo…   🎁 

Quién sabe de “PRESENCIA” lo hace envuelto en el regalo de la magia.

Por supuesto eso es para quien está dispuesta a dar. Algunos lo consideran mera ilusión y no creen estar presentes cuando las posibilidades lo limitan (no están dispuestos a esforzarse).  Y existen otros para los cuales “Estar Presentes” simplemente es algo que  no existe, ya que solo importa su agenda.

Me encantan los que son capaces de estar presentes, aún cuando la circunstancias conspiran para que no sea así.

Disfruto estando, para ti… es mi ejercicio práctico de simplemente entregar.

Libertad…🦅


Cuando mis pensamientos vuelan y llegan hasta los tuyos, soy libre.

Cuando una caricia mía se escapa y sientes que te rozo, soy libre.

Cuando lo que pienso puede plasmarse en las notas de mi alma, y te enteras, soy libre.

Cuando mis pies dan pasos hacia tí, sin tener que explicarlos, soy libre.

Cuando el sentimiento fluye como agua del río, desbordándose, soy libre.

Cuando una palabra sale de mi boca diciendo te quiero y no puedo tenerla, soy libre.

Cuando mis versos te describen y la poesía se hace realidad, soy libre.

Cuando el amanecer llega y con él las ganas de que despiertes, soy libre.

Cuando tu presencia me rodea, mientras corro en mis pensamientos, soy libre.

Cuando en caída libre o al borde del precipicio tu mano me sostiene, soy libre.

Cuando miro el cielo inmenso, y su grandeza me recuerda lo que siento, soy libre.

Cuando un beso mío, traspasa tus pensamientos, lo sientes… soy libre.

Cuando el atardecer llega como el preámbulo de lo que viene, soy libre.

Cuando las estrellas titilan y su luz muestra el camino para seguirte, soy libre.

Cuando en las páginas de un libro, se va contando la historia de lo que siento, soy libre.

Cuando tus ojos acarician mis letras y me descubres, soy libre.

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La libertad no solo tiene que ver con extender las alas y volar, si no además, con la posibilidad de aterrizar donde el corazón quiera.  No es ir de un lado a otro sin rumbo fijo, si no más bien poder escoger hasta dónde queremos llegar y sobre todo estar dispuestos a quedarnos allí.  La libertad la ejerzo cada vez que te pienso, porque eso es algo que nadie me puede quitar…