Distintas formas de pescar… conciencia 🐠 🙄

Como todo en la vida, hay diferentes formas de hacer las cosas y sobre todo de expresar quienes somos, a través de eso que hacemos.

El caso de la pesca no está muy distante de eso.

No pretendo llevar mi atención a que si es bueno pescar o no, tomando en cuenta a las personas que no consumen ningún tipo de animales. Mi apreciación es más sencilla y con el objeto de puntualizar que hay diferentes formas de hacer las cosas, pero eso depende del corazón de cada quien.

Ni siquiera voy a abordar la pesca industrial o la de arrastre, esa que tanto mal hace al ecosistema marino y se lleva todo a su paso sin ninguna restricción. Ese tema lo dejo para los especialistas ecológicos.

Pero confieso que detesto aún a los que practican pesca artesanal a mansalva y dejan sus rastros de egoísmo y suciedad a cada paso que dan.

No les importa para nada dejar sus desperdicios en plena orilla, como si el ambiente completo fuese su basurero particular, como si el resto de la vida de los que habitamos (humanos y reino animal / vegetal) no valiera nada; porque así lo es para ellos. Su pensamiento es: “yo saco del mar lo que me importa, lo que me produce billetes y dejo mi basura donde sea, porque el mundo me lo debe”.

Es ese el razonamiento del que no tuvo oportunidades y se victimiza y con eso compra la suciedad de sus pasos y los legitimiza. ¡Barbaros!

Y me pregunto: —¿será que en sus casas se sentarán en medio de lo sucio? ¿Su almohada será también un cucho viejo, tomarán del agua que cualquiera haya ensuciado?

Mientras veía esto, comprendía porque la llamada “Mansa” ha tenido un mes de estar muy brava. Si es que la ultrajan cada vez que quieren, le arrebatan de sus frutos (los del mar) le golpean la orilla como quieren y dejan entre sus aguas aquello que le hace mal a todos, plástico en todas sus especies.

Luego de ver su molestia por muchos largos días… me la encontré Serena nuevamente. Y comprobé, que hay distintas maneras de hacer las cosas.

Como si nunca hubieran pasado las tempestades del corazón, de las heridas esas que dejan el alma desencajada y desecha, volvió a estar en calma.

Porque también hay quien se acerca y le convence por las buenas.

Hay quien le saluda (como yo) y le pide permiso para venir a sus aguas y ella verá, que le regala.

Con sumo cuidado, como quien se acerca aún chica muy suave, inexperta, hay quien pesca sin lastimar, sin que en ello haya vileza.

Ni las gaviotas se apartan, porque no sienten amenaza. Es como volverse uno solo con el agua.

Y la red es lanzada, el mar decide a quien entrega entre sus aguas…

Lo obtenido muchas veces es simple nada, una red que vuelve vacía o con algo que es más bien para quien desde cerca y a la espera, acompaña.

Es quien sale premiada y recibe lo que en la red queda para su interés. Como un proceso perfectamente sincronizado ella, la de las plumas blancas, obtiene lo que el pescador cuidadoso, le regala.

Y así van…

Despidiéndose del agua, vez tras vez, sin presiones, sin rastros que amargan y que insultan a la playa. Siendo parte de un proceso casi natural entre el hombre, lo que le rodea y el mar.

Sin embargo, los cambios que pasó la playa entre su malestar y braveza de estos días tanto dentro como en la orilla, sin visibles para mi que la conozco. 😞

🐠La necesidad del ser humano, no le da permiso de ser vil y despiadado con el ambiente que le rodea. Si bien, del mar puede recibir alimento, debería tener el cuidado de hacerlo con respeto.

Lo que hacemos es un vivo reflejo de lo que somos. 🐠