Como si nada… en serio? 😳😔

El día comienza, y la vida se mueve… como si nada.

La ciudad despierta, con la mejor apariencia de normalidad, como si nada ocurriera: solo con mascarilla en la cara y un pensamiento quizás recurrente “lo que le ocurre a otros, a mi no me pasará ” 🙄

Y así pretendemos , que sea la vida. Que despierte como si nada… porque nada nos afecta, nos altera, nos derriba. Y también nos colocamos una mascarilla, quizás más permanente que la del “corona”.

Como si nada… como si los sentimientos pudieran envolverse en una máscara de alegría ficticia y eliminar el dolor que a veces nos provocan.

Como si nada... tomando las palabras como algo sin profundidad, como ligeras frases que se dicen para rellenar un párrafo y no como una expresión sincera de alma.

Como si nada... creyéndonos a “prueba de balas” siempre bien portados y sin ninguna emoción que nos sobresalte.

Esos “como si nada” son las mentiras frecuentes que maneja aquel que no se atreve a aceptar que sí siente, que dí se equivoca, que si ha pisado alguna vez una vida con ganas; que si… que no se es tan Bueno como se pretende aparentar.

Yo no puedo pasar por el sentimiento, como si nada… pero mi respeto para ti, que pretendes que sí.

La quietud del día… escuchar el silencio 💭

Hay días en los que es una delicia quedarse escuchando la quietud… esa que ocurre cuando el ruido aún no despierta y todo se estira lentamente sin que todavía se abran los ojos de las exigencias propias de la cotidianidad.

Cuando la ciudad aún no despierta y los afanes no llegan, es un tiempo precioso para dejar que nosotros despertemos a la maravilla de estar vivos. Nos olvidaremos por un rato de todas esa sarta de actividades qué hay que hacer, y podremos estar quietos, sintiendo que nuestro corazón late, sin que hagamos nada para que esto suceda. Estaremos agradecidos.

Es entonces, el momento perfecto para dar pasos hacia adentro y encontrarnos. Quizás sea tiempo de abrir la puerta a las dudas y dejarlas ir o empacar las pertenencias del olvido que nos ha visitado tanto tiempo aceptándolo resignados para así evitar el tener los armarios emocionales vacíos (gran mentira, el olvido, es olvido).

Puede ser un paréntesis de quietud en que nuestra alma entone un canto de Alegría por lo que somos, y veamos nuestros errores como grandes oportunidades para ejercitarnos en ser mejores, o por el contrario de tanto ver tachones en nuestra hoja, decidamos de una vez por todas, arrancarla de nuestro cuaderno.

Todo esto y mucho más puede ocurrirnos en el momento del silencio, ese, en el que la bulla cotidiana aún no termina de dejarnos sordos ante quienes somos y el obviarnos por como,esto no sea la práctica más común de los días.

#AprovecharElSilencio