Los días de Marzo… siguen pasando

Estos últimos días de este Marzo que se aproxima a pasos agigantados hacia su mitad , he estado atenta para observar, cómo alrededor del Mar todo vuelve a la “normalidad”

Luego de tanta ola intensa, la playa fue recogiendo sus olas poco a poco, día a día, como quien comienza a lograr respirar con normalidad después del agite de una acalorada discusión.

Sin embargo, el agua desbordada en las calles más próximas al mar, dejaron un rastro imborrable, ya que el nivel del agua seguía igual que el de la propia calle, por tanto corría y llenaba los brocales de las aceras, que se mantenían silenciosas y testigos fieles de lo ocurrido en estos días. Golpes de agua de forma consecutiva.

Insisto en el significado que muchas veces tiene todo lo real, lo que comprábamos a través de los sentidos y lo que es intangible. Así como toda la revolución del agua, dejo escombros y algo de alboroto acompañado de la desolación que da el desorden a las cercanías de la playa, de esa misma manera quedan marcas cuando lo que se desatan son nuestras olas emocionales.

Días también en los que el Cielo, no se ha aguantado rompiendo a llorar cuando quiere, cuando se le ha dado la gana. Me quito el sombrero ante él, que si siente ganas, simplemente llora y de nada valen los Fulanos pronósticos.

Contrastes de claro oscuro abundando en tardes disfrazadas de nostalgia, esas que se convierten en la mejor compañía cuando quieres ir a gritar lo que sientes, a la orilla que te toca. Contrastes como los que ocurren en corazones que van con todo, a pleno sentimiento y aquellos que consiguen evadirlos de alguna manera. Contrastes.

Atardecer día tras día, coloreándose de matices que despiden el mal tiempo, dando la bienvenida nuevamente a las horas de sol y olas quietas.

Días en que ha amanecido con ganas, como al desquite de los días precedentes encapotados en la tristeza. Estos últimos días han llegado con fulgores renovados, y el sol se ha decidido a bañar el lugar antes que nubes cargadas quisieran cambiar el panorama. Pájaros han cantado con ganas estos días.

Y el color del inicio se confunde con el color del final… así a veces se confunde el Amor que inicia en un corazón y termina en el otro, cuando los dos son llenos del mismo sentimiento.

Y el día sábado, confirmando lo que ya pensaba vi como máquinas y camiones despejaban la extensión de la calle que bordea el mar ; ya que todo estaba convertido en una larga orilla, continuación de la arena que besa una y otra vez la ola cada vez que se mueve.

Eso me recuerda que lo que queremos mantener bien, necesita de nuestra intervención, sobre todo si se ha alborotado la arena de nuestra alma, por algún viento de esos que golpea.

Y la orilla volvió a ser orilla… calmada y quieta como otrora.

Simplemente recibo el mensaje una vez más, que aún el más manso desata emociones que algunas veces no se pueden contener. Esto sobre todo para los que piensan que siempre se puede estar al control.

Han vuelto los días con rayos de luz llenándolo todo. Aún con nubes, el sol siguen haciendo su manifiesto de grandeza. Y es que cuando sabemos lo que somos y que queremos, eso predomina aunque las nubes de lo incierto, quieran nublarnos el camino.

Día a día, el sol ha recuperado su lugar, o mejor dicho en este lugar hemos recuperado su visión. El. nunca ha dejado de estar, sino que a nosotros nos ha costado un poco más el poder verle.

Típico de los humanos, que hasta un dedo puede impedirnos ver algo de la magnitud del sol.

Unas veces más encendido que otras, el sol ha vestido la tarde con su color, con su apariencia, con todo lo que es. Quien no detalla la magia, puede pretender que es “normal ” que es un adorno más en el firmamento, sin contemplar con admiración su belleza.

Como esas personas que obvian a quienes recurrentemente les brindan su luz, su mejor versión y aún así se empeñan en mirar hacia a otro lado. En lugar del sol prefieren cualquier planeta que está sin vida.

Y las mañanas han recuperado igualmente su luz. Y es que siempre, amanece… aunque no sepamos apreciarlo.

Días de un Marzo, casi a la mitad que me ha dado más intensidad que los últimos años con todos sus meses completos.

Me quedo mirándole en este amanecer precisamente de hoy… ahora, tan solo un poco más antes de las 6:00 am y ahí está,

Marzo el tranquilo, el impar, el que me ha enseñado que a veces es necesario hacer un alto, hasta en el arrebato de sentir y comenzar a ponerle nombre, hasta aquello que aparentemente no lo tiene, porque así tarde o temprano por bienvenida o por despedida sabré a qué que llego o de qué salgo y a quien tengo o de quien me despido…

Agradecida Marzo, por tus días. Sigo a la expectativa.