Viendo el día… pienso 💭

Comienza el día, aunque alguno hoy no amaneció, por mi parte yo si; prueba de esto, el teclado produciendo caracteres en obediencia a mis dedos , y estos haciendo lo mismo con respecto a los comandos que dicta mi cerebro. Tengo vida, es una realidad y mucho más que un motivo plano para agradecer.

El taxímetro va marcando, mientras que el conductor sortea no muy diligentemente los atascos vehiculares, normales. Es una autopista, y no se puede ir a más de 60 kilómetros… que alguien me explique que es lo que esta errado, si el concepto de autopista o el marcador de velocidad de los vehículos.

Y miro al conductor…

Más de cincuenta, caucásico, diría más bien extremadamente blanco, de los que algún rayo de sol, les deja un color rojizo que manifiesta irritación. De manejo tranquilo, eso evidencia que su noche fue al menos normal. Nada de peleas, ni tragos en su haber. El tapabocas bien puesto, nariz y boca cubiertas y el mentón a salvo; eso me dice que piensa en el cuidado. Puede ser de esos que piensa en su familia.

No hay música en su radio, en lugar de eso, noticias. De esas que dicen cómo va el virus, que anuncian el “tercer pico”.

Mientras la ciudad sigue su rumbo, los puestos de comida en la calle despiertan, mucho antes de los negocios organizados, que pagan impuestos y contratan trabajadores formales. La informalidad les lleva un paso adelante. El empresario tiene horarios, la necesidad de la calle no.

Y los “Poli Malos” también están temprano, pareciera que es igual en todas partes, al menos en este lado del continente. Cada vez que alguien los ve, en lugar de sentir alivio, el estrés que produce el temor llega. Nadie quiere ganarse la lotería de un “antojo policial”. Aunque debo hacer la salvedad que: no todos son iguales, habrá quien si este ganado a la idea de servir al ciudadano y proteger la ciudad, pero como siempre, el mal proceder de uno echa a perder la reputación de otros.

Diferentes latitudes y mismas necesidades. El ser humano es igual, y en cualquier parte del mundo, se enferma. Nunca he pasado por aquí, sin que una larga “fila” no me haga pensar: —¿y que es lo que reparten aquí?. Luego recuerdo lo que me han dicho sobre la medicina prepagada y todo el bla, bla, bla del sistema de salud de este lugar. Al final del cuento, la gente padece y no hay quien supla sus necesidades de manera oportuna. Si estás enfermo y tienes que madrugar para obtener un médicamente luego de pasar horas en una fila… tú me dirás si eso es un sistema que funcione.

Y llego a mi destino, al lugar que me acapara por las próximas 12 horas. Aquí el tiempo se detiene, como este reloj que hace días está sin pilas, pero total, se que no me voy a ir, sin terminar lo que me toca. Así que le he dejado descansar de su carrera por un tiempo… al tiempo.

Hora de guardar los sueños… de saber que la vida es difícil y eso nos sirve para atesorar los buenos momentos que hemos tenido, y la esperanza por los que vendrán.

Marzo 25; 7:21 am

Palabras de la Calle 1… Refugio

REFUGIO: (según lo que encontramos en “San web “)

Lugar que sirve para protegerse de un peligro.”el territorio feudal tenía su centro en el castillo del señor, que era el refugio en caso de ataque por enemigos”

Andar por la calle, implica estar alerta, porque entre vehículos, motos y ciclas, puede ser una verdadera odisea. No es mucho lo queda para el peatón, Pero, nada como andar sin necesidad de ir manejando, para darse cuenta de las “Palabras de la Calle”.

Es por esto que estoy dejando que, literalmente, la ciudad me hable a través de las palabras que se entrecruzan con mis pasos.

Y uno de estos ejemplos, es este: sobre una de las principales arterias viales de la enorme Bogotá, encontré esta palabra que una y otra vez me ha “guiñado” un ojo, llamando mi atención, cada vez que paso frente a ella. ➰R E F U G I O

Refugio… se sugiere que es un lugar donde estas “a salvo”, unos brazos que te brindan seguridad, un techo que te salve de la intemperie, la lluvia fría y el sol que quema.

Hay personas que son “refugios “, que tienen una palabra o un silencio en el momento Justo, cuyas acciones nos animan porque nos recuerdan que les importamos.

Y ser refugiado es sinónimo de “haber perdido” cosas, seres, tierra. No estar en la cobertura acostumbrada y ser objeto de circunstancias que definitivamente no se pueden cambiar.

El que quiere ser refugio, lo primero que debe estar consciente de hacer es “recoger los pedazos”; ya que el que está huyendo o se quedó sin nada, económica o emocionalmente hablando, tiene como resultado un vacío que lo llena todo, un alma cuyas grietas escurren el sabor de las heridas, temores que invaden a menudo y dolor que recuerda de manera constante, que hay una fractura en algún lado.

Quién es refugio, no ofrece “curitas o banditas” sabe que un corazón roto o un alma hecha polvo, no necesita palabras fingidas, recetas hechas o discursos que son impracticables. Un árbol que ha sido talado no recuperará la vida porque se le peguen ramas y algún fruto, con el mejor de los pegamentos. Al final todo eso está muerto, y lo muerto, no produce vida. Quizás el refugio sea ese tiempo (muy largo, algunas veces) que necesitará ese mismo árbol, para que pueda echar algún brote.

También ocurre, que en algunas oportunidades nos equivocamos de refugios, y terminamos en cuevas oscuras y lúgubres, que si bien protegen de la inclemencia del tiempo, no ayudan para nada. Esas cuevas terminan siendo relaciones que lo más probable es que no sumen nada y lo absorban todo. Pero se está tan lastimado previamente, que una sonrisa fingida, cuatro palabras hechas y una mano que nunca se extiende, pero que se presenta como si lo hiciera, parecen la salvación o el refugio. Mentiras que nos contamos a nosotros mismos.

Las cuevas son la continuidad del desacierto. El ambiente es tóxico, casi no se puede respirar una sonrisa, y el argumento que nos llegamos a dar es “mejor esto que estar solo”, entonces ya no huiremos de nadie, sino que nuestro peor enemigo estará dentro, ahí en esas palabras o razonamientos que nos decimos y que atentan contra nosotros mismos.

Un refugio es paz, aunque no hayan recursos, amor aunque haya distancia geográfica, oído atento aunque siempre se repita el mismo cuento que duele. Un refugio, también te hace saber lo que no está bien, aún cuando lo parezca, pero aún así el abrazo no se condiciona y está disponible.

El refugio está lleno de gracia, de entrega, de amor profundo, porque quien asume ese rol maravilloso, lo elige, nadie se lo impone y ejercerlo se convierte en crecimiento y desarrollo de alma.

Estoy rota… bien rota, y he entendido que solo eras una cueva. Pero todo suma en el ancho camino de la vida. Esto me sirve , para querer ser refugio, y serlo desde el verdadero querer, y no desde la apariencia de un lugar vacío, queriendo llenar a otros.

Mis heridas sirven, el perderlo todo también: porque entonces lo que soy realmente sale a la superficie. Refugio para el que no tiene nada, Luz en el Camino, verdad en medio de tanta relatividad.

Agradezco entonces, a quien no ha sido un Refugio, porque me lleva a entender lo que si lo es. ➰Todo suma➰

Palabra de la Calle: Refugio

Techo sobre mis ojos 
Gran seguridad
Miedo que se esfuma,
Paz que llega.

Lugar para el hambriento,
Paredes que no atrapan
Socorro lento
Oportunidad rara.

Ojos que observan,
Oídos que escuchan,
Manos que tocan,
Soledad en despedida.

Ausencia de ausencias
Vida que invita
Calor en el frío,
Abismo lleno.

Disfraz… de despedida

A la mejor manera de final de terror… Octubre se disfraza de hombre lúgubre, de aspecto triste y sombras para repartir. Le digo que el no tiene porque someterse a fiestas, ni tradiciones impuestas, pero el sigue queriendo congraciarse con todos. <Creo que esa es la peor parte de todas> —Espero que brilles más tarde y te olvides de querer “entrar en el bote” de todos los que tienen que hacer estoy aquello para ser aceptados. El responde: —Si te soy sincero, estoy triste… Entonces ya eso es otra cosa… me quedo pensando en silencio. —Bueno, no hay problema, todos tenemos derecho a estar triste y pasarla mal, alguna vez. No existe quien todo el tiempo esté bien, y si es así, te aseguro que sólo es apariencia. —Gracias, pero ya sabes… —Si, como a mi, no te gustan los finales, las despedidas, los puntos de acabe… pero también he descubierto que tienen algo bueno… y es que muchas veces todo eso es liberador. Así que ánimo Octubre, que te vas pero en tus planes tienes regresar. Entonces empieza a dejar que algo de luz se abra paso y de vaya fragmentando su bloque de oscuridad. ➰Este mes, este año, este tiempo ha sido difícil, pero también lleno de lecciones. Dentro de todo lo mal que nos podamos sentir con la muerte rondándonos por todos lados (como siempre aunque lo obviemos) es la mejor oportunidad para darle valor a la vida y cuidarnos

Octubre 30; 7:02

Julio 2020, que te vas… fiesta de luz! 😊

Julio se va despidiendo ya, y ha hecho fiesta de luz, para irse a lo grande.

Los días han sido raros, amargos inciertos, pero la despedida de esta treintena de emociones, nos reconcilia con la idea de que todo “también pasa“.

Por mucho que las aflicciones sean profundas, las heridas alguna vez cicatrizan y el momento más aciago recibe un rayo de sol, volviéndose en esperanza.

No sabemos a ciencia cierta que nos depara el simple día de mañana, pero debemos estar agradecidos de este hoy, aún con todos sus inconvenientes.

En días en los que la vida ha tomado un valor más cercano a su propia verdad, en medio de cuidados y normas de bioseguridad, aislamiento y desinfección, pensemos en todo lo agradable que hemos tenido hasta ahora, antes que la vida nos mostrara otra cara.

Muchos zoom como medio expedito para comunicarnos,m; meet, WhatsApp’s y cualquier medio digital alternativo para vernos y decir de alguna manera que “estamos aquí” seguirán siendo quizás en los próximos meses y quién sabe, si años, la forma que tendremos para seguir estando juntos.

Pero estamos llamados a no darnos por vencidos. En los momentos menos esperados y aún rodeados de las crisis más profundas, suceden cosas buenas.

Poder acercarnos a alguien y expresarle nuestro amor, de forma digital es una vía o un medio que los que vivieron situaciones de emergencia sanitaria antes, no tuvieron. Así que sigamos celebrando la vida, porque es la oportunidad que tenemos.

Julio, me añadiste un año más, y desde esta perspectiva, me permito ver los días con ojos nuevos, con la calma de saber que las prisas no sirven para mucho y que nadie puede vivir ningún día de manera anticipada o posdatada.

Que el presente sigue siendo lo más conveniente.

AC*

Preguntas… ¿quién? 💭➿

¿Quien tiene la última palabra en una discusión o en un sentimiento?

Aquel que dejó escuchar más su fuerte voz, el que cerró la llamada o dio un portazo, o…

Aquel que mediante su silencio y escucha, de atender hasta el último momento de la llamada o quedar del lado de afuera de quién tira la puerta; decide expresar a través de lo que no dice, todo eso que si siente

¿Qué dices? 😳

En el lugar del otro… empatía 👞

La empatía es algo tan importante en las relaciones, que ante la ausencia de ella, es muy probable que lo que exista, se termine.

Nos es imposible sentir exactamente cómo el otro, pero el interés o disposición que tenemos para entender, nos hará al menos “probarnos sus zapatos”.

Muchas veces escuchamos decir eso de “ponerse en los zapatos del otro”, pero estamos conscientes de que nadie pisa igual, y aún cuando puede ser el mismo número, cuando nos montamos sobre los zapatos o tacones de la otra persona, ahí nos damos cuenta que ciertamente somos diferentes. Pero quien asume el riesgo de estar en otras pisadas o llevar tacones aunque no sean de su uso, decide realmente estar con alguien.

A veces me gusta más quien está dispuesto a “estar descalzo conmigo“, porque así mientras nos desnudamos los pies, también se van cayendo un poco toda esa serie de -trampas- que abundan en las relaciones, para vernos mucho mejor de lo que realmente estamos.

El lugar del otro, siempre va a tener la medida del otro, y quizás para quien no quiere de verdad, le cueste muchísimo encajar en esa horma. Por tanto es mejor no aventurarse sino se está dispuesto realmente, a probar cómo alguien más recorre el camino.

Andar descalzo también es un riesgo, hay heridas que pueden estar al dar el primer paso, pero a cara descubierta, muchas veces es mejor la vida.

Ya sabes que no te invitaba a “mis zapatos”, para no incomodar con mis cosas, pero también respeto tu temor a cualquier dolor que andar sin calzado te produzca… entonces es preciso entender que la empatía como característica propia del amor, no existe para mí, en tu vida. Eso es un avance.

#paralosquedetestanloszapatosapretados

¿Porqué nos sentimos extraños? 💭😕

Miro por la ventana, porque ya caminar entre la gente no puedo. El virus, el temor, los prejuicios, la incertidumbre, no sé; solo deambulo en lo angosto de mi piso y viene a mi, una incesante pregunta:

—¿Porqué nos sentimos extraños? Y mientras esa pregunta una y otra vez retumba en las paredes de mi mente, afirmaciones retóricas vienen a hacerme despertar mientras mi cabeza sigue pegada al vidrio de la ventana.

Los árboles tienen hojas en todos los lugares, aún en la estación del otoño ellos están cubiertos hasta que se les caen, pero las tuvieron. Escucho a mis pensamientos hacer ruido.

El cielo es azul, y no importa en qué parte del planeta estemos. A veces se teñirá de colores vibrantes si el sol sale o se oculta, pero aún en los peores días fríos se verá un reflejo celeste en algún momento.

Recuerdo caminar entre la gente y ver distintos rostros, diferentes rasgos, sonrisas o lágrimas, pero todos para andar, necesitan piernas y la mayoría las tienen; los mismos brazos, ojos, narices, bocas, orejas; dentro de lo que cabe todos iguales con la misma dotación. Sigue la voz ahí sin callarse.

Historias de la vida que parecen únicas en cada persona, pero con sucesos de amor y desamor generales; sufrimos o padecemos; reímos o nos alegramos por cosas similares. Mis ideas siguen hablando.

Todos buscándose la vida, el sostenimiento de los días, responsabilidades que se asumen o evaden; necesidades que son comunes en cualquier estrato. Los pensamientos van desplegándose uno atrás otro.

Fe que permite adorar, rabia que cuestiona la deidad, indiferencia a conciencia de que exista; todas girando en torno al que realmente Es. Mi grito interno

Entonces vuelve la pregunta: —¿Porqué nos se sentimos tan extraños? ¿Si tenemos todo en común?

➰Nos separan los idiomas, aunque una expresión o una mirada a veces comunica más que mil palabras que hayamos aprendido en un lenguaje u otro y podemos sentir el mensaje de una canción aún sin entender de un todo lo que dice.

➰Nos distancian las posturas, aunque cuando el telón de día baja y estamos solos con nosotros mismos, todo lo que las sostiene puede venirse abajo y al día siguiente buscamos el disfraz de ellas otra vez, y nos las ponemos.

➰Nos alejan las heridas, porque hemos olvidado nuestra gran capacidad para infligirlas también. Usamos nuestra boca para lanzar dardos que cortan en lugar de bendecir y expresar el amor que tenemos dentro; miramos solo lo que es de nuestro interés, y cerramos los,ojos ante la necesidad de alguien, entonces nuestro norte es el destino único y el resto de los puntos cardinales desaparecen. Nuestras manos se aferran a lo que queremos, pero golpeamos, empujamos y soltamos aquello que no se ajusta a nuestras expectativas; lo que podría servir para acariciar tal vez pulla como espina. Oímos nuestra propia melodía, olvidando lo disonante que está puede llegar a ser; haciéndonos sordos a lo que cualquiera que difiera con nosotros pueda decir; somos sonido, acorde, melodía, instrumento, batuta y director; todo a la vez y por supuesto el aplauso nos lo auto regalamos.

Nos hacemos extraños cada vez que pensamos que el otro solo quiere atacarnos, descalificarnos o quitarnos algo que consideramos que es absolutamente nuestro. La idea de compartir, ayudar y mostrar amor desinteresado entonces es imposible.

Han pasado las horas, y sigo aquí pegada a la ventana, viendo como el mundo se para, mientras el tiempo corre y mis pensamientos no cesan. Una pregunta se desliza una vez más por el rincón de mis dudas…

¿Porqué nos somos extraños?

La crítica… la que desdibuja el camino

La crítica, esa que grita aún en silencio y cuyos tentáculos aprietan hasta asfixiar, aunque se finja un respiro imaginario. La misma que se trasmite no solo con palabras, sino con gestos y actitudes que invalidan o descalifican a su objeto.

Es esa misma que recibimos por un tiempo, pero que si es el único sistema que certifica cualquier opinión acerca de nosotros simplemente nos aísla, nos aparta, nos lastima.

El riesgo que se corre con ella es, que inicialmente puede tener algún buen propósito a la hora de señalar algo que puede mejorarse o que se percibe de forma diferente; sin embargo lo más probable es que si se insiste en ella, terminemos más a realizando un juicio de valor aún sin tener todo los elementos necesarios para ello (porque nunca sabremos todo, de todos).

Un camino que se recorre a base de críticas y reproches, es un camino que se torna insoportable, y aún cuando los pasos parezcan que avanzan, el lugar de llegada llamado armonía jamás se visitará. A veces es excluyente una de la otra.

Las relaciones no se sustentan con la crítica, sino bajo el paraguas de la palabra comprensión.

No somos cuadros en las paredes de un museo, ni platos en restaurantes buscando Estrellas Michelin; solo personas, seres humanos complejos, susceptibles a ser traspasados y heridos por palabras que no contengan ni un ápice de generosidad.

La crítica termina borrando el camino, y hasta quien había decidido andarlo.

Quien se empeña en vivir criticando al que va a su lado, tiene por seguro que la única compañía que le quedará será precisamente ella, la crítica.

Ayer y hoy… pasa y cambia

Ayer, al final del día el cielo se encendió de tal manera que parecía una hoguera ardiendo en medio de la noche.

Hoy, al comienzo del día todo es muy gris. Podría decirse que así se describirían los días de los funerales.

El día cambia de un extremo a otro en tan solo doce horas.

Ese es el riesgo que toman los que se atreven a seguir adelante. Tarde o temprano algo (o todo) va a cambiar.

Hay quien decide quedarse inmóvil por la comodidad de no someterse a ninguna variación, y lo que obtiene es que con el paso del tiempo y el entorno que si sigue su curso, el único que queda sumergido en ese pasado estático es quien se quedó ahí. Lo demás. incluyendo las personas experimentan cambios.

Este día que ahora está así, cubierto de nubes de colores oscuros, que no dejan ver el azul que se presume en algún lado; lo más probable es que en una horas, cambie por completo.

Así también quizás toda nuestra vida, como un solo día en el que desde su inicio hasta su final ocurren muchas cosas y los escenarios cambian. Resistirnos a ello, lastima.

Empezamos no teniendo control de nada, luego pasamos a un tiempo en el que creemos que si controlamos, para volver al final del camino a entender que volvemos a no controlar nada.

Y quizás el que está ahora mismo en la etapa del control, de la fuerzas completas y la lucidez al cien por ciento, olvide con intención lo que no estaba en su poder cuando ni siquiera caminaba o era dependiente en todo, de quienes le cuidaban y por supuesto también obvia a conciencia, las etapas del porvenir en el que es probable que algo así le suceda.

En fin van tan solo minutos… y ya el panorama va cambiando. Como la vida, como todo, así nos quisiéramos quedarnos aferrados al momento, este pasa.

Noviembre 18, 6:38 am

800’s veces… será que ahora si? 😂🌀

Mucho se habla sobre la mente y nuestros pensamientos. Hay quien tiene el “manual” de como controlarla. Fórmulas van y fórmulas vienen, de como amaestrar esos pensamientos que nos abaten y como “potenciar” aquellos que supuestamente nos hacen ir arriba o algún lado (parece que el arriba es infinito, porque cuando llegas siempre te mandan por más).

Somos lo que pensamos… y eso creo que no se puede discutir, y de hacerlo bueno, se quedaría en el mero afán por combatir y defender una postura u otra.

Si bastara sólo con la repetición de nuestros pensamientos para lograr cambiarlos, podríamos hacer la tarea ¡y ya! Seríamos libres de cualquier cosas que nos atormente, moleste o duela.

Entonces, hace días lo pensé e hice mi ejercicio de las 800’s veces a ver si luego de ellas, se iba todo lo que estaba ahí, quizás doliendo; o si solo por decir o repetir el pensamiento cambiaba.

Una, dos, tres… ochocientas veces conscientes pensando lo mismo a fuerza de repetirlo.

¿Funciona..?

En un tris, ¡la cantidad no importó!

Y el número de veces repetidas de ese asunto, simplemente se fue borrando.

Y al poco tiempo de viento y agua pasada… no quedaba nada de ese intento.

No somos seres que pueden prender o apagar lo que piensan y sobre todo lo que sienten. No funciona así. Y al que le funcione, simplemente es porque no lo siente; quizás pensaba que si, decía que si, pero si puede apagarlo todo y seguir como si nada; nada sentía.

Lo que si sé, y lo he comprobado en mi misma es que a pesar de que las ochocientas repeticiones de algo, no sirvan para borrarlo o cambiarlo; la evaluación de lo que ocurre si puede hacernos pensar y reaccionar a nuestro favor.

Basta con que hagamos una línea de tiempo y revisemos que nos ha dolido y que nos ha hecho reír: que nos ha hecho estar acompañados y con que hemos experimentado el vacío del olvido y la ausencia, para tener una idea de donde estamos. Es más sencillo de ver, al menos para mi; quizás no sea la “fórmula ” ni la solución, pero al final sirve para saber a conciencia si lo que nos ocupa la mente nos hace bien.

No nos daremos órdenes de “olvida y ya estás listo”, pero en su lugar podemos tener una conversación puertas adentro y escucharnos decir eso que nos afecta o duele. Con eso en mente, quizás empecemos a construir nuevas formas de abordar eso que está ahí. Podemos sorprendernos al descubrir, algún tiempo después que ya lo que nos hacía mal, no es así y hasta se ha empezado a desdibujar en nosotros.

Entonces pensé, mejor es invertir esas 800’s veces en algo que me agrade, que me impulse o que simplemente me haga respirar en paz, en vez de enfrascarme en una lucha de órdenes que no consiguen su cometido por dejar eso, que de esa forma, no se va.

Quizás mi mente funciona al inverso que el resto de las normales, así que le tengo paciencia…