Pensamientos, conversando… Noviembre 💭⁉️

Hay días que vienen a nuestra ventana y nos llaman, y casi con su mano nos arrastran.

Quizás nosotros estamos viéndole pero tememos que el día por completo llegue y se acabe.

—Vamos que solo son horas -dice. Date prisa que no hay tiempo para perder.

Mientras quizás solo estamos haciéndonos conscientes de este nuestro hoy, en el que respiramos.

Entonces decidimos saludarle en modo formal, pero aún en nuestros ojos la nitidez, no se consigue.

Y las nubes juegan a pintar formas en el azul, a separarse dando sensación de movimiento; entonces comprobamos que los únicos empeñados en permanecer estáticos, somos nosotros.

La mañana comienza y son variados los colores. Este día de Noviembre sonríe como diciendo: —Es un día de los pares, de los que te gustan y además tiene un “ocho”, ¿que más puedes pedir?

Ayer en la despedida todo era gris y hoy el cielo ha limpiado su apariencia, mostrando tonos envidiables para cualquier pintor experto.

—¿Qué más puedo pedir? -pienso.

El corazón no contesta, solo calla y observa, llenándose de lo que ve, sabiendo cómo late lentamente… el sentimiento.

El sol no tiene ninguna prisa, con su antesala basta para que la luz vaya entrando y los colores tomen sus vestidos más bonitos.

—Que no puedes perdértelo, insiste. Porque luego ya llegan los agites y no nos vemos.

Sonrío y agradezco, porque a veces nos afanamos tanto con el envoltorio del regalo, que olvidamos por completo lo que hay dentro.

Como si en un éxtasis del pincel, los colores adquirieran matices impensables, el cielo una vez más vuelve a ser el lienzo reciclable, donde puede estrenarse cada día, una inspiración nueva.

—Por eso quería que estuvieras y lo vieras. Y este día de Noviembre entonces da pasos lentamente ante mis ojos.

—Nos cegamos a veces por cualquier brillo, y pasamos por alto lo que en verdad resplandece. Estiro mis brazos lo más que puedo, y siento que puedo tocarlo.

Mientras, las nubes continúan con su movimiento, haciendo formas y difuminándose sin poder estar quietas.

Ya los ruidos del día aparecieron, los pies que corren tras los compromisos van andando, el tráfico despierta y también hay cornetas.

El día y yo mantenemos el silencio (como lejos de todo).

Un rastro se muestra en el cielo infinito, mínimo, ante tanta grandeza.

Como un pequeño paso que deja una huella, en el camino enorme de la vida.

—Quizás ya no te vea, digo con nostalgia anticipada.

—Donde vayas yo iré, aún con otra apariencia. Su respuesta me calma de algún modo.

Y ver lo natural con lo hecho por el hombre, contrasta lo posible con lo que no se puede; el alcance de lo inalcanzable, la bondad aún existente en un mundo de fríos.

—Nada es obvio ni casual, me dice.

—Ya lo entiendo y por eso no me opongo. Mis pensamientos siguen mientras el día va cambiando ante mis ojos.

Hay conversaciones que son necesarias tenerlas, aunque quizás pocos la entiendan. Lo obvio casi nunca tiene sentido o acierto. Los silencios no son solo desinterés mudo.

Hay personas a las cuales nos acercaremos sin reparo y en algún momento hay que poner distancia, quizás por seguridad de nosotros mismos y quizás el egoísmo temporal, consiga argumento.

Hay momentos en los que no sabemos con exactitud ¿que hacer? y cerrar los ojos no es opción, porque la realidad está galopando por delante. Entonces toca salir a comprobar y ver ¿cuál es nuestro papel? Y decidir con que nos quedamos o dejamos de un lado definitivamente.

Hay palabras que se nos amontonan en el ser, y dejarlas ahí produce estancamiento, dejadez y hasta dolor; por tanto es mejor dejarlas libres y que floten en el aire si es que para quién estaban dirigidas, no existe.

Hay cosas que no podemos explicar y las sentimos, mucho más de lo que nosotros mismos quisiéramos o alcanzamos a entender; y toca aprender a vivir con ello, hasta que un día te descubres sin sentir y con un gran vacío.

Hay historias que nunca van a ocurrir, entonces sería bueno nunca, pero nunca llegar a pensarlas.

Noviembre entre los que dices y me enseñas y entre lo que yo pienso, siento y digo.

Noviembre 28, 6:50 am

Amanece… la electricidad ausente 😞

Hoy amanece…

Si, porque empieza un nuevo día. A pesar de los problemas y turbulencias, el día nuevo se presenta, aunque gris.

En Venezuela, la mía, la que ya saben, la del sur, estamos sin electricidad en gran parte del territorio desde hace más de 12 horas. No sabemos por cuánto tiempo se prolongue.

A veces, estar a oscuras es una buena forma de saber cuánto realmente brillan nuestras estrellas.

La comunicación se vuelve cuesta arriba, la información no llega… la gente que queremos se vuelve distante… pero aquí estamos, amaneciendo a pesar de que no el mismo sol se asoma. Presente.

Luna… sentimiento (mente /corazón) 💭♥️⁉️

Luna, que en esta hora te llaman “llena” en el egoísta afán humano de querer que todo sea a su manera.

No es que tú no estés llena o plena siempre, es que simplemente nuestra visión limitada no puede verte.

Luna, que me haces pensar que así mismo somos con todo; le ponemos un nombre, decimos que ocurrirá y creemos que con eso basta.

Luna, que vivimos echando la culpa de lo que sentimos al corazón, sacando al pensamiento o la razón de todo ello. Y no es así.

Como tú, y el nombre que nos empeñamos en ponerte en cada una de tus fases, hemos decidido definir el Amor como simples saltos del corazón, el que no piensa.

Y resulta Luna, que así como somos ciegos ante ti, lo somos muchas veces ante nosotros mismos.

¿Qué ocurre cuándo amamos a alguien? ¿Cierto que le pensamos? ¡Quizás mucho o en demasía! ¿Dónde ocurre todo eso? Si Luna, en nuestra mente. En lo que también llamamos razón.

Y nos empeñamos en decir que ese loco corazón es el que siente. Así como nos empeñamos en llamarte de una forma, cuando tú eres lo que eres, siempre.

Todo ocurre en nuestra mente, lo que imaginamos o no. Al ver lo poco de ti Luna, imaginamos que eres solo ese pedazo y entonces te tratamos como si fueras incompleta.

A veces nos ocurre también, que recibimos palabras y acciones contundentes que nos hablan o expresan que no hay amor para nosotros, qué hay frialdad y hasta desprecio disfrazado por intereses puntuales muy pocos. Y en nuestra mente empezamos a justificar todo eso. Colocamos el tono dulce que no tienen las palabras y queremos entender lo que no nos han dicho.

Así te interpretamos a ti también, Luna. Decimos que menguas, que creces, que estás nueva sin atrevernos a pensar que somos nosotros y lo que pensamos los que estamos en esas fases. Pero a veces, ni terminamos de crecer, ni de menguar, ni de estar nuevos (porque los recuerdos viejos no nos dejan) y mucho menos estar plenos, como tú, cuando te llamamos “llena”.

En tu compañía de este día, Luna, me has hecho pensar en cuan engañados a veces estamos, porque es nuestra mente la que lo dirige todo. Escoge pensar en alguien que no nos quiere y luego si el corazón llora, decimos que es su culpa y que ha sido este último quien lo ha inventado todo.

Decimos que estás de eclipse, que eres de sangre, que estás azul, porque es así como lo vemos… y tú sigues estando ahí, en lo que eres.

Se que has sido paciente, que ya ignoras nuestros nombres o denominaciones para ti, que has decidido que no te afecten y simplemente brillas.

No dejas de conquistar el cielo, ni de encontrarte con el sol, ni de sumergirte en el mar, por lo que nosotros estemos empeñados en decir. Eres tú, Luna la que sabes quién eres.

El sentimiento, ese que empieza en nuestra mente, también lo sabe; sabe que es ahí donde comienza todo. Que eso que pensamos es lo que en el fondo llegamos a sentir, y lo que está allí, en nuestro pensamiento aunque lo neguemos es el mismo amor, que muchas veces escondemos.

Al sentimiento como a Luna, mis disculpas en nombre de nosotros los que nos hemos empeñado en llamarlos de algún modo, y sobre todo, de querer que sean lo que nosotros decimos.

Sean ustedes lo que son, Luna la siempre llena, la bella, la que no se inmuta porque lo queramos. El sentimiento, ese que va de nuestra mente primero y luego sentido en el corazón, también se lo que eres, eso que realmente nos mueve y no nos ahoga en un afán de frialdad y perfección.

Paréntesis… días 💭❣️

Los días son paréntesis
extraordinarios que contienen
lo que pienso, lo que siento,
lo que me ocurre por dentro,
cuando voy pensando en ti.

Son encendidos y grises,
llenos de color y ausencia de ellos,
los días son relojes corriendo
que se quedan sin ti tac,
si es que tú no estás aquí.

Los días contienen luz y oscuridad,
risas, lágrimas, sobresaltos,
y todo tiene un significado
si en ellos logro sentir,
sino ya se han apagado.

Mis paréntesis continuos
me dicen que estás muy dentro,
que eres parte, que eres centro
que hay un vacío sin ti,
con un resultado errado
y además un gran incierto.

Por eso entre mis días,
vienes Cielo, con sonrisa, con tristeza o alegría,
pero vienes y es por mi,
y eso me hace sentir
que aunque no exista respuesta
en la ecuación del día a día,
tengo algo por descubrir.

Lo que sientes, yo lo espero,
no tardes tanto en venir…
el paréntesis está abierto,
no existe noche sin ti.

Junio que se viste de atardecer, con los colores del amanecer

¿Quién dice que este atardecer no fue tan alucinante como el amanecer..? se han prestado los colores!!!!


Mientras el sol ardía allá arriba, por aquí abajo ardían las balas en los cañones de algunos, que continúan en pie de lucha en una realidad que no alcanzamos a entender de un todo en esta, mi Venezuela, la de Sur.

Me preguntaba hoy, y también a ti te pregunté, por los motivos que tenemos para celebrar.  ¿Qué celebrar en un contexto de caos y adversidad, de hambre y desasosiego..?

¡Pues, celebrar la vida!  🎉

  • Que aún podemos contar lo que ocurre a nuestro paso.  
  • Que aún podemos sentir con todo, sea correspondido el amor o no. 
  • Que el aire nos roza y los sentimos, podemos experimentar caricias.  
  • Que tenemos trabajos o actividades que hacer, y eso nos conecta con el sentido de utilidad necesario para dejar huella donde estamos, ya sea de la manera tradicional o no.  
  • Aún, y en medio del caos, celebramos el que se tengan ideales por los cuales luchar; sean de uno o de otros, porque sin ideales, la vida es simplemente vana.

Y el cielo no se hizo esperar, y nuevamente ardió en la despedida del día…


Y en medio del estrés que me causaron los disparos, como portadora de la esperanza y haciéndome la invitación formal a celebrar, Luna también apareció.


Y una vez más comprendí, que: 

Ante la peor situación, el peor de los dolores, el más grande desamor que nos pueda herir…  hay esperanza de que si puede cambiarse, revertirse o hasta estrenarse una nueva situación, una mejor sensación, un inigualable amor.

Ahora, las sirenas suenan, no sé si de ambulancias o patrullas, por lo que sea, celebro en esta hora el poder estar aquí, escribiendo esto, que en algún momento leerás… y volverás a saber (una vez más), lo que siento en este ahora, y por ti.

Está soy yo y lo que me embarga… en este atardecer que ya acaba, vestido casi con los colores de la mañana.