Calma y detalles… Diciembre 🌼🍃

Diciembre se detiene a mirar con calma los detalles del entorno; y yo con él, de polizón, en una de sus alas.

El sabe que voy ahí, sin que me vean, y no le molesta, me deja.

Hay tantos pequeños milagros al borde de nuestros pasos, que deberían ser suficientes para que la fiesta de la alegría se inaugure cada vez que los damos. Pero no es así, somos humanos.

Somos más complejos de lo que cualquiera pudiera diagnosticar, desde la simpleza del que realmente no se interesa por quien está a su lado.

Voy con Diciembre y sus pasos son lentos y calmados, aunque muchos quisieran empujarlo para llegar así al día de la celebración y la bulla, pretendiendo que eso no termine y al día siguiente lo que habrá, será una resaca que mata.

Su andar es despacio porque los meses de espera previo, le han hecho consciente de que nada llega antes o después, sino Justo cuando es.

Yo aún no estoy ahí, la sabiduría de sus huellas es muy superior a la mía; y por eso a veces no entiendo nada, pero guardo silencio y espero que la lucidez alguna vez, se suba a mi cabeza.

Mira de un lado y de otro como si sus ojos fueran capaces de grabar cada movimiento de la vida, y consigue con eso el sosiego que muchas veces falta.

Lo bello lo disfruta, como también lo que no tiene hermosura; ni excluye nada, todo tiene algún lugar en su radar y así como una gran nube, pasa y lo va llenando todo con sus olores y sabores de fin de año.

Sigo en silencio, dejándole que sea del tamaño de lo que sabe. Sabe de paz y paciencia, de aceptación y comprensión, de oportunidades nuevas y perdón. Eso para mi, es enorme, así que solo me pego más a su lado y aprendo, si es que los humanos en algún momento podemos de verdad hacer eso.

—Deja que el frío de las penas, se vaya derritiendo con el calor del sol de la mañana -dice con la voz más suave y serena que he escuchado jamás.

Una sonrisa incipiente se dibuja en mi rostro, dejo que su mano de rayo de luz, tome la mía y no digo mas nada. Me quedo quieta.

Diciembre, con la calma y los detalles en este quinto día de su ronda. 8:40 am

Octubre, solo… silencio y ausencia 💭💕

Los días pasan con su propio ritmo cada uno, pero hay algo que persiste… la soledad.

No es un comentario triste, ni mucho menos, no es urgar sobre mis heridas que escuecen (que las tengo); es mirar a Venezuela desde el amanecer, es simplemente eso.

El sol manifestó desde muy temprano su compromiso de salir, ya no quiere resignarse a dejar pasar el día en “claridad automática” como lo hizo unos atrás; hoy con su modo sencillo pero contundente de hacer las cosas empieza a asomarse tras las montañas.

Una que otra nube sola le mira, como queriéndose hacer de rogar, jugando a querer ganar su máxima atención. Y el ha dicho ¡que no! Que hoy todos se alinean a su salida y punto; que a veces hay que dejar el jaleo y las posturas, que eso de hacerse de rogar es pa’ inmaduros.

Entonces todo está en su sitio y la vida llega, rodeando a este Octubre de buenos colores. Pero el silencio sigue.

En este Octubre, la diáspora se siente. Hay un silencio prolongado que denota ausencia. Maletas que se han ido cargadas de vidas que no volverán a esta tierra, paisajes que no serán más vistos en primera fila. Eso hace que “el no estar” se sienta.

Un volcán hace erupción por allá arriba, la lava y la ceniza se visten de colores tenues, pero a nadie engañan, allá en el firmamento pasa algo y más tarde que temprano lo sabremos.

Años atrás en este tiempo, ya la ciudad despertaba mucho antes. Las carreras para llegar al cole o al trabajo, producían trancas y ruido de cornetas en todos lados. Hoy se siente un poco de fantasmas, no es mentira lo que dicen las noticias, las cuidades van quedando desoladas.

Y la luna viene a ver todos esto conmigo, ella bien arriba como para no contaminarse de la nostalgia que da al ver, que todos se han ido.

Los amigos de la tarde, los abrazos cariñosos, las oraciones en conjunto, el preocuparnos unos por otros, los mensajes que llegaban sin falta, la presencia en nuestra vidas de esas personas que amamos.

Hoy la distancia hace un hueco, las vidas que se van cada cual “a lo suyo”. Relaciones que se ponen al fuego cuando todo cambia; porque quererse mientras se pueda es cosa de infancia, pero hacerlo a muchas horas de distancia, con circunstancias distintas y exigencias a veces hasta vanas, puede congelar cualquier intento de estar cerca que alguien prometió tener, y ahora ni la intención existe. Entonces se confirma, que lo que ocurre en verdad, es que ahí nunca hubo nada.

El sol sale y el día enciende sus luces, pero Luna se niega a esconderse aún en la distancia. Como aquellos que a pesar de estar tan lejos, día a día muestran su amor y no olvidan, sin tener la certeza de un reencuentro algún día.

La hora avanza y con ella, vienen también los compromisos del día. Las carreras que no podemos omitir, las cuentas que no se obvian, pero también los pensamientos que no nos dejan, esos que se clavan en el corazón y el alma.

Hay un cierto movimiento que no llega a nada, es como un despertar automático de alguien que ya no sueña; es como recibir en un buzón una carta que no habla, a pesar de estar escrito todo el folio. Algo falta.

Octubre tu también eres testigo de esta diáspora… y tú, que también estás lejos, me haces falta.

Octubre 17, 6:55 am

El amor, sin peleas, en silencio… 🌳🤐

Encontrar a lo largo del camino quien opine y censure sobre nosotros, es normal. Quien levante el dedo y señale lo que sentimos trayendo en ello, condenación además de juicio, no faltará.

Y ¿que hacer entonces? El amor que sentimos ¿quien nos lo puede borrar? ¡Nadie! Entonces a lo sumo, lo que mejor podemos hacer es escuchar, hasta dónde la tolerancia lo permita, guardar silencio y continuar.

Hay cosas que nadie más que nosotros mismos conseguimos entender, de nosotros mismos. Desgastarse en justificaciones, no lleva a nada.

El Amor no amerita de explicación. Y ante quien se empeñe en pedirlas, el silencio es lo mejor.

▪️Cuando el silencio es lo recibido, por quien juzga sin razón, el juicio sobre si mismo será su condenación▪️