Tarde dorada… de despedida

Y Octubre se despide a su manera…

Hilos de oro, sobre el agua salada

Viento que sopla calmado,

Belleza que sobrepasa cualquier mirada.

Cometa de nube sobre el fuego

Sin temor a tocar, a quemarse

Hierve el agua que los mira.

Orilla mojada con olvido de sequía,

Amor que no se ata a ningún lado

Agua que se recoge y luego desborda.

Majestad de la noche que no sabe estar sola,

Aún con pequeñas luces se acompaña

Y luego se llena y lo ocupa todo.

🔥

De la mañana a la tarde rodó fue a tu medida, es una gran despedida Octubre que ya te has ido.

🔥

Preguntas…¿quién puede?

¿Quién puede mirar al sol directamente?

Y no sentir que sus pupilas se dilatan,

Que la fuerza de su luz, encandila y nos tapa

No podemos huir de su mirada fuerte.

☀️

¿Podrá alguno exponerse sin quedar achicharrado?

Sin límite de horas antes el calor de sus rayos,

Toda la piel se insola, incluso en pie y manos

Porque su fuego abarca y quema en todos lados.

☀️

Así mismo el calor de un sentimiento vivo,

Quien lo mira a la cara, quedará al descubierto

Y si no se expresara, sería como estar muerto

Por eso lo que pienso y siento no lo callo, lo digo.

☀️

Quien no lo hace es porque ante él, no hay sol, ni amor encendido.

Sol de Septiembre… 21 ☀️

Sol de Septiembre, que lo llenas todo, bajo tu calor comienza el día; que espantas las nubes de las tormentas, las llenas de luz, vuelves el cielo transparente.

Haces el recorrido, vas alumbrando, Septiembre sonríe y se ilumina; quizás luego se nuble el día y cambie tu apariencia porque así quieras.

Aunque los días pasen de prisa tú marca queda sobre la tierra, siento tu luz que toca todo, porque al final buscamos verte, tener calor, y eso también es la vida.

Amanece… una vez más amanece 🍁☁️

Amanece, aún cuando el sol no se muestre completo o nuestros ojos estén velados para no verle.

Amanece, estemos solos o acompañados, con el corazón roto o con las fuerzas de comerse al mundo por un sentimiento.

Amanece, el día empieza y aunque decidamos no hacerlo, enterrando el ancla del dolor en la tierra de nuestro corazón, él sigue.

Amanece, día nuevo, distinto que no se repite, aún si quisiéramos decir “todo es igual” y echarnos debajo de las cobijas, tiene su olor a estreno.

Amanece, y lo creado nos da una lección de resiliencia, de fuerza viva, de seguir existiendo, de comprender y confirmar que los días malos existen, pero no son todos, ni borran a los otros.

Amanece, pájaros cantan, la luz hace su paseo y lo alumbra todo; no sirve de nada quedarnos a oscuras, tropezando.

Amanece y con ellos un millón de pensamientos que no se enfrían, ni están dispuestos a morir, mientras hay vida.

Amanece, las ventanas se abren sobre todo las del alma, la brisa pasa y aunque a veces lastima, también sana alguna herida.

Amanece, los pasos se presentan, conducen a algún lado, aún si es el lado equivocado, o al menos eso opine alguien.

Amanece y con ello también los compromisos, las expectativas que no se van a cumplir, los deberes pesados y las conquistas, las sonrisas reales y quizás alguien que nos recuerde.

Amanece, las letras brotan, los lápices hacen los suyo, las pantallas se activan, los mensajes se envían aunque no haya respuesta.

Amanece, el corazón late aunque pretenda pararse y que la esquina de la muerte lo contenga, para luego soltarlo y que siga en lo suyo.

Amanece, aunque estemos o no estemos, aunque amemos o no, con los motivos que inventemos o los que nos hemos dejado robar.

Amanece y escucho tu voz en el silencio, aunque no digas nada y la palabra no salga desde tu puerto hasta el mío.

Amanece, porque hay vida y eso es algo que no podemos obviarlo aún con la más empecinada soberbia que quiera colarse en un sentimiento sangrante.

Amanece, vale agradecer porque amanece a pesar de causas validas que aparentemente escasean.

Amanece y pensar en lo que siento y tener la oportunidad de escribirlo o expresarlo, cubre quizás la cuota de dolor que esto puede causarme.

Quizás por eso realmente amanece.

Luna y Sol… historia de amor  🌕❤🌞 y lección 

Está ha sido una madrugada mágica!


Desde cualquier punto en mi cocina, Luna me veía… o más bien… yo le veía a ella.

¡Quería contarme algo, le ví emocionada! Así que me acerque un poco más.


-Hola amiga, estás muy bella -le dije-.

Y ella contestó: -¿Tanto se me ve? Es que… me arreglé, tengo una cita… ya sabes.  Y en su cara se veía el amor que le movía a decirme esas palabras.


-¡Que maravilla! Estar tan emocionada por encontrarte con alguien, es… simplemente algo genial.  Dije estas palabras para calmarla un poco, porque veía que estaba nerviosa.  Creo que de tener manos, a  Luna le habrían sudado.

-Ya sabes, es normalmente imposible que él y yo nos veamos, pero hoy hemos querido una vez más, desafiar lo imposible y encontrarnos.

-Claro, claro… y los aplaudo. Ojalá todos fuéramos tan osados, pensé mientras seguía con mis quehaceres diarios de mi rutina de madrugada.

Por unos escasos minutos me distraje entre cafés humeantes, masa sobre un budare y escuchar algo que me recordaba el plan de hoy.

Al voltear nuevamente a verla… simplemente me quedé pasmada.  Luna se había “encendido”


Volví a acercarme y le pregunté: -¿Qué ocurre, porqué tanto rubor? ¿Te has maquillado?

-Shhhh, dijo ella. – No lo digas muy alto, y no, no es maquillaje… es mi rubor natural.  -Es la emoción de que lo voy a ver.


Una cosa es que yo lo diga, y otra cosa es el poder verla así… roja como de fuego, con el color en el rostro.  Me hizo recordar mis post de ayer acerca de que : ¡Si tienes fuego, pues enciende!  Ella simplemente lo hizo.  ¡Que lección me dejas Luna!

Cuando nos encontramos con quien es dueño de nuestros sentimientos… sin más, nos encendemos.  ¡Simple! Pero lo más profundo que pueda pasar…

Me fui por el otro lado a buscar al Sol, y por supuesto no lo encontré.  El simplemente se estaba encontrando con ella… era su momento.

Las montañas decían:- ¡Sol te esperamos!


Y en su lugar el cielo mismo, cómplice de esta historia envío pinceladas hermosas que no hicieran sentir tan notoria la ausencia de Sol, al estar encontrándose con su amor.

Con una sonrisa callada, volví a mi cocina. Ya Luna no se veía… ni su amante, tampoco. Brinde por ellos.

Minutos más tarde, la realidad tocó a la puerta de la pasión, y cada uno volvió a su lugar.  Luna sumergida en el mar ya solo dejaba un claro panaorama en el horizonte.


Y el Sol tan satisfecho y complacido como ningún otro podía estar, empezó a dejarse notar.


Definitivamente, el AMOR de estos dos, me conmueve… y me lleva a pensar una vez más que:

Quien ama… busca los medios para entregar lo que siente y sobre todo no se hace indiferente.


Y el día despuntó, como si nada (aparentemente).

Agradezco el haber sido testigo de una lección de amor.