Octubre…en su paso número nueve 💭

El día llego hace rato… Sin esperar por mí, porque no tiene que hacerlo. Lo “normal” es que yo venga en pos de él y así lo hago, sin excusas. A cada uno le toca una parte; esa es la mía.

Le vi sin abrir los ojos, desde el letargo profundo de quien despidió a la madrugada hace apenas un par de horas. Casi que quise quedarme en sus horas. Pero ella es fiel a lo que es fiel, no me dejó, me arrulló y dormí un rato.

Este azul desde hace rato, manda allá arriba y aún así, la ciudad mantiene cierto nivel de silencio. Es como si callar o hablar bajito ha sido su tónica de estos días. Como si la bulla y el jolgorio de Septiembre ha quedado en el olvido.

Lo comprendo, tanto ruido termina a veces dejándonos inertes, no queriendo escuchar en tono alto, casi nada.

Hasta los autos pasan despacio, como no queriendo irrumpir de alguna manera, y las personas andan por las calles, quizás recordando que ya otro año termina y su balance quizás, no sea el esperado. Nada ha cambiado.

El sol ha subido, dejándolo todo al descubierto… y a la vez también regalando algo de sombra. Quien expone las pupilas a su esplendor, no es capaz de mirar ya nada y verlo.

Todo está bajo el paraguas de su luz, y el cielo no duda de cambiar su tono azul a un contundente amarillo, si lo miras. Por eso siempre influye, desde donde vemos, para entender el color que terminamos poniéndole a las cosas.

Si te alejas, descubres azul, si te acercas lo de él te consume, te absorbe, te hace suyo. Podría llamarse peligroso, pero también protector, todo depende si entregas lo que eres o defiendes hasta lo sumo tú esencia y no quieres matizarla con nada.

La perspectiva cambia cuando rozas lo que miras y aún más, cuando la distancia empequeñece todos los recuerdos.

Entonces toca elegir ¿como vas? Si de cerca, al ras, tocando hasta lo que duele o en la lejanía, fingiendo que así, sin casi ver, ese dolor no existe .

Entonces ocurren los milagros. Reconocemos que nos gusta tenerlo todo, que embarrarnos el alma con lo que hiere, también es una de las opciones que más visitamos; y que verlo en perspectiva, más de lejos, también es algo que de cuando en vez, usamos.

Que somos como un día, tarde de este Octubre, en el que los sueños se nos han trasnochado y sin poder hacer más nada, se ha quedado en el lecho; quizás enfermo, lento, y hasta del sentimiento, también ya ha sido desahuciado.

Octubre deja ver su día, otro, en el que por novena vez le acompaño.

Lo miro en su amplitud y a trazos, con sus espacios a color y sin ellos.

Octubre 9, 8:27 am.

Enero…emociones repetidas 😍

Tarde de Enero,

Que rompe con el inicio del día, uno que gris y anunciaba lluvia,

Lluvia que no cayó, se fue a otro lado

Lado desde el que estoy, reconociéndote en lo inmenso,

Inmenso como lo que siento cuando te pienso.

Hay repeticiones válidas, cuando lo que sentimos nos lleva a hacerlo. Como las veces que el atardecer me llama, como esos colores que se repiten pero son diferentes, como lo que siento, lo que ya está ahí, con la novedad que trae cada emoción.

Versos del atardecer…

Y la vida se presenta vestida, encendida,

En colores que no podemos ignorar, aunque queramos

Como esos amores, así de llama viva,

Del cual en nuestra piel se quedan ya grabados.

Atardecer de luz, con emociones fuertes

Que vas dejando en mi, profundas huellas

Dibujas con tus tonos los rincones de mi mente

Y me enciendes al punto de poder ver estrellas.

Tú que lo ves igual que yo, siénteme a un lado

Tú que te escurres como agua entre los dedos

Ven y tócalo, tócame, extiende tu mano

Y verás como yo me convierto en tu espejo.

De tonos, de colores se viste esta tarde,

Y aunque tú no estás, sigues aquí conmigo

Porque aún en mí, el sentimiento arde,

Con pasión de locura y Alegría de niño.

Atardecer de hoy que inspiras estas letras

Cielo, tú que lo cubres, eres marco de todo

Tíñete de color, deja la puerta abierta

Y yo, llegaré a ti, con todos mis antojos.