Tristeza… quien escapa de ella? 🤍💭😔

Cuando estamos tristes la realidad se vuelve más lenta, los pasos tienen algo más de peso y la sonrisa parece una mueca indescriptible.

Las palabras pueden doler, sobre todo aquellas que ni se dicen, los agravios se sobre dimensionan, y el ser sobrio, no es la opción que se toma más frecuentemente.

El camino tiende a volverse menos llamativo, y el polvo puede empezar a caer sobre el alma, corriendo el peligro de quedarnos inmóviles como estatuas de sal, sin esperanza.

La tristeza duele, pero es parte de la vida. Termina dándole más sabor a los momentos felices, aunque efímeros y nos recuerda el verdadero valor a la alegría… esa que viene de adentro y no es determinada por nadie.

Hay quien se avergüenza de ella, de la tristeza; como si asumirla te quitara méritos o ser vulnerable fuera el pecado imperdonable. Pero, quién se empeña en obviarla, terminará siendo un payaso de sus propias mentiras, con fachada de aserrín que se desmorona fácil.

Yo estoy triste… porque soy humana. Porque extraño a los que amo y en este momento, aún con toda la tecnología existente, no puedo tenerles cerca y cuidar de ellos. Porque sentada en el piso frío de mi situación, veo qué hay manos que aún sin querer pasan y empujan a ver si podemos descender a la roca madre. Estoy triste y quizás es bueno para mi orgullo porque pese a que no se rinde, sufre golpes mortales y eso da pie a una humildad teórica, que ahora se desarrolla.

Y cuando tocaba seguir viendo hacia el piso y secar una lágrima tonta que sale sin aviso… levanto la mirada arriba y me doy cuenta de una verdad maravillosa: “Es posible volar al lado de la luna, aunque seamos pequeños; solo basta estar dispuestos a extender las alas”

Entonces, la tristeza no se va de un todo… pero la esperanza estira sus brazos y me abraza; sigo mirando al cielo. Tú sabes, que te veo.

Octubre… gris ➕💭

El gris con el que comienza el día, es ese mismo con el que cae la lluvia de Octubre cuando no se puede hacer más que estar triste.

Brumas que más allá Del Mar nos tapan y nublan cualquier horizonte que quiera darnos una alternativa.

Día de mantos grises, en los que la noche parece prolongarse sólo que con la luz en la mesilla algo encendida, pero al fin y al cabo, noche.

Sol con apariencia de lámpara con bajo voltaje y circuitos que no responden, la oscuridad jugando a ser solo sombra.

Capa sobre capa se diluye la claridad y Octubre lleva traje gris con tenues rayas color beige o algún tono de esos que no entendemos.

Nubes quietas o semi dormidas en el letargo de una noche prolongada, montañas que miran en silencio sin ni siquiera querer moverse nunca.

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Que de esto también son los días, en los que parece que no hay nada porque asomarse, de los que el sol se ha nublado en nuestro pecho y todas las preocupaciones nos ganaron de mano y ya no existen tiritas que el dolor sane.

De muros inalcanzables donde tal vez hemos dado todos los saltos posibles, sin lograr si quiera llegar a su borde más arriba, y lo que queremos sigue estando al otro lado y no hay forma humana de alcanzarlo.

Con cantos matutinos de funerales, en pajaritos que desaparecen con el llanto y coches que no saben dónde aparcar, porque ya no hay ningún lugar que los espere.

De esto también son los días, y quién diga que no tiene uno de esos tan sólo miente y no sólo a quien le escucha sino así mismo y en el fondo esa será la herida que siempre escuece, porque no hay peor obra que la de un payaso con el alma vacía y un dolor vivo, haciendo a que sonríe a quien no quiere…

Octubre 15,7:13 am