Espero que tengas… un Feliz 2019 🥂 ❤️

🎄Que desear y desear, sin atreverse a cumplir,
Es una tonta tortura del que solo se atreve a decir
…🎄

Espero que este 2019 nos sacuda (si, a ti y a mi) al punto de que los deseos que tenemos no se queden archivados en la gaveta del olvido.

Espero que el deseo sea tan intenso, que como un gran fuego, incendie y consuma eso que no te permite hacer lo que tanto has pensado.

Espero que simplemente te atrevas, a ponerle una dosis alta de “realidad” a eso que simplemente acaricias en la imaginación.

Espero que seas tan fuerte, tan increíble, tan tú, que estés dispuesto a entregarlo todo para que lo que quieres, sea lo que eres (más que lo que tienes).

Los años serán felices, cuando estemos dispuestos realmente a llevar a cabo aquello que decimos a veces sin la responsabilidad de hacer que se cumpla. A tu salud, y la de los deseos que vas a hacer que se hagan realidad.

Con lo mejor de mi… te deseo un FELIZ 2019

Años, vida… luces que encienden y apagan 🎄

Vivir…

Palabra corta que marca la diferencia en estar sobre esta tierra y sentir, o estar también sobre esta misma tierra, pero como quien tiene una lápida sobre si mismo.

Quien se limita, los pospone o lo deja, eso de sentir… también inhabilita el resto de su vida a experimentar algo más que un simple respiro.

Los años… uno se va y otro viene, y serán solo luces que se encienden y apagan (cuál guirnaldas navideñas) sino nos atreveremos realmente a vivir los días.

Si tú Luz no irradia a nadie, ni tu oscuridad de la misma manera afecta a nadie, eres como árbol sin luces en un fin de año que no existe.

La vida, la verdadera, me sonríe cuando se que soy el motivo de tu sonrisa, y mis luces que se encienden y apagan … puedes verlas en nuestro camino, ese que con sus parpadeos tiene destellos que permiten que sigamos.

Hago compromiso de VIVIR este 2019… espero me sigas encontrando en tu camino.

Como Diciembre… hasta el último dia

El día pintó su cara desde temprano, no le intimidó el saber que se iba.

El sol dejaba que el manto de luz se traspasara más allá de lo que los cerros podían resguardar. Amaneció Diciembre por última vez en este año 2018.

Como mensaje interno, ese que me susurra cada vez que lo veo, y te invito a ti a que vengas conmigo a disfrutarlo, el día de me dice que: “se hace presente hasta el último momento“.

•Quizás los metales brillan más en la última pulida.

•Tal vez los rayos refulgen más cuando cuando se está en despedida.

•A lo mejor se siente más la excitation, cuando se sabe que no hay otra posibilidad delante.

Como quiera que sea… hoy, amanece Diciembre. No se rindió por ser el último día, no llegó cansado, ni reclamando que no se le haya dado algún lugar de mayor realce. Aún en su lecho, pronto a expirar, llegó recio y constante.

Con aire frío no parecido a los meses que le sirvieron de antesala, pero no una frialdad que habla de indiferencia, sino una que me dice: “puedo irme sin necesidad de que te quemes y dejarte el alma fresca, para que siempre me recuerdes “.

Como Diciembre llegó, por lo que es y de esa misma forma se marcha a su justo tiempo; así también tú y yo, por lo que somos (o quizás por lo que no) llegaremos un día a la despedida de la vida. Con ganas de estar hasta el último momento, alumbrándonos esa misma vida, el uno al otro. Como Diciembre.

Y después de la emoción… que?⁉️💓

Cuando la adrenalina baja, y la emoción ya se extingue ¿qué queda?
Quedan las resacas de un amor que no existe, de una piel usada por el placer, que no reconoce los caminos del sentimiento. Un vacío.
Quedan preguntas que jamás tendrán respuestas, porque simplemente no habrás quien quiera hacerlo. Sin importancia.
Quedan las cajas y papeles de regalos abiertos por todos lados; y cada rasgadura en ellos hablará de cuánta premura hubo sólo en obtener su contenido. Quizás a los cinco minutos se abandone.
Quedan vacíos los espacios llenos por espasmos emocionales, que lo ocuparon todo, promesas hechas sin importar su trascendencia, palabras dichas sin sentirlas de verdad. Oraciones que no sirven.
Quedan copas vacías y algunas estrelladas, luego de hacer brindis y planes que jamás serían cumplidos; deseos que no son los verdaderos, pero que al momento de chocar los tragos son una medida social el emitirlos. Hipocresía.
Luego que la emoción pasajera… “pasa”, solo queda la emoción cotidiana, esa que no se disfraza sino que viene entre los dos, con la simpleza de un “que bueno verte”. Quizás sin desenfreno, tal vez con las limitaciones propias del que no puede… en el fondo porque quizás sea la emoción prohibida.
El telón baja y hay quien se arropa con su amplia cortina a fin de resistir el frío que dejaron los falsos aplausos, las emociones fingidas, esos abrazos que no arroparon nada.
¿Cuánto tiempo hay que pasar entre esas sábanas? Todo el que sea necesario para estar listo en ir en busca de una nueva emoción ilusionaría.

Después de la emoción, solo eso… buscar otra; como mar que nunca se sacia, como sabor que nunca llega a ser el indicado, como unas manos por descubrir acariciando tu espalda.

Entonces solo quedan, las ganas de descubrirte, de encontrarte en algún lado, de verdad, sin que te escabullas. Eso no solo es emoción de la que pasa, sino más bien emoción de la que te marca y se queda, de la que se transforma en sentimiento verdadero, aún en los días en que respirar sea lento y bajito.

Del acercarse y no… 🚪

Me acerco a ti, como cada día

Estás allí, lo sientes

Te vas a otro lugar y mientes

Sin que hagas que tu alma sea mía.

De cerca, pero lejos te sigo

Tú el que no volteas, caminas

Como quien pisa el suelo con minas

Vas sin verme por ahí, dándome olvido.

Y sabes que te busco y que te quiero

Que no lo oculto y ese es mi pecado,

Tú que apuntas el amor en otro lado

Me atas al infierno de mi cielo.

Sigues por tus veredas sin fijarte

Tu rastro para mi no es disponible

No dejas tú señales admisibles

Para que yo pueda así encontrarte.

Pero lo hago, saco mi instinto y te respiro

Al pie de una puerta clausurada

Para que mi amor no haga ya nada

Vengo entonces, la toco, la derribo.

Y no habiendo ya nada entre nosotros

Que separe y distancie, que lo impida

Entonces voltearás a ver la vida

A buscar argumentos otros y otros.

Me acerco a ti, sin más nada

Quedan mis ganas de estar, de que me sientas

De no esperar a no estar o a que esté muerta

Para que sepas que era yo, la que te amaba.

Navidad…. Feliz??? 🎄💭

  • Días de celebración.
  • Muchos han obviado por completo el significado de estas fechas y simplemente se oye hablar de “fiestas”.
  • Para los que creen que Dios se acercó al hombre, haciéndose humano, poniendo sobre si mismo una culpa que nadie más podría soportar, con el fin de dar una eternidad con El; es la más grande celebración que puede experimentar el ser humano. Acto único, porque ningún otro que se denomine dios, ha hecho algo similar.
  • Para los que no creen, se mezclan en una suerte de celebración o fiestas que no tiene un origen definido, lo que si se sabe es que hay que celebrar. Si alguien nació y murió luego para nuestro beneficio, eso no es del interés popular (así piensan algunos).
  • Como quiera que sea, decimos FELIZ NAVIDAD, así la palabra Christmas cause cierta urticaria por la raíz en si misma y su significado.
  • Entonces vale la pena preguntar:
  • ¿Qué es lo que hace feliz nuestra navidad?
  • En mi país sonaba una canción de antaño típica de estas fechas que decía:
  • “Navidad que viene, tradición del año; unos van alegres y otros van llorando (…) alguien tiene todo, todo lo que quiere y sus navidades siempre son alegres, hay otros muy pobres que no tienen nada, son los que prefieren que nunca llegara “
  • En función de ese canto, parecía que éramos felices, por la cantidad de cosas que pudiéramos tener, para regalar, comer o compartir. En eso estaría la felicidad; por tanto el que carecía de “estrenos “ para estas fechas, plato navideño abundante y regalos para abrir al pie del arbolito, estaría en el más completo infortunio.
  • En estos tiempos que corren creo que no existe dentro de nuestras fronteras, alguien que lo tenga “todo” (ese todo al que se refería la canción) con un trabajo digno y normal. No, ya esa no es la realidad de nosotros como Nación. En esta Venezuela, la mía, la del Sur, nadie con un trabajo regular, ni aún ganando unos veinte salarios mínimos tendría para cubrir todos esos “todos” que en un tiempo eran normales.
  • Los que abundan en recursos en estos momentos son los que traen sus ahorros del extranjero, producto del trabajo de toda su vida o de estar realizando actualmente una actividad fuera y enviar luego recursos para acá y por supuesto, los que guardan alguna relación directa con el poder, a los cuales se les ha denominado con un nombre tan despectivo que por honor a la Navidad, prefiero no mencionarlo en este post.
  • En fin, pareciera que todos deberíamos estar sumergidos en esa pesadumbre de desear que la Navidad nunca llegara, como seguía diciendo la canción.
  • Sin embargo, creo que también esta es una oportunidad para realmente revisar que es lo nos hace realmente felices. Si la felicidad se pudiera comprar, las personas ricas fueran las mas felices del mundo, y no lo son; los famosos no se suicidaran y lo hacen; las enfermedades fueran todas curadas en los mejores centros asistenciales en el mundo y en definitiva no es así.
  • Entonces, solo puedo hacer una pregunta para reflexionar… ¿Que es lo que realmente nos hace felices?
  • Aunque las cosas pueden divertirnos y ocuparnos momentáneamente, son las personas mayormente, las que nos llevan a experimentar de eso que nuestro interior entiende como felicidad.
  • Mucha comida con los platos más exquisitos en una mesa, sin tener con quien compartirlo, y quizás con quien hablar de su elaboración, llegando hasta criticarla… sería simplemente una “soledad bien nutrida”.
  • Un vestidor repleto de las prendas de vestir más lujosas, con carteras, zapatos, corbatas o cualquier otro tipo de accesorios para vestir un cuerpo que no tenga a nadie que te de una sonrisa de aprobación o siemplmente te diga: —Me encantas, o a veces todo lo contrario, haciéndote saber que te prestan atención; sería simplemente una “soledad bien vestida “.
  • Muchos regalos alrededor de un gran árbol, empacados de una forma exquisita, con los más bellos colores por fuera y grandes cantidades de dinero invertidas en su contenido, sin que haya quien se emocione por abrir los paquetes o mejor aún, que se emocione aún sin saber que hay dentro, al tomar esos detalles como una gran muestra de amor; sería como sentir que toda la preparación y esfuerzo no sirvió de nada, solo sería una “soledad con buen gusto”.
  • El mejor de los smartphone que se pueda recibir o que podamos comprar en estas fechas, de que serviría si no tenemos a esa persona a quien enviarle el más grande mensaje de amor, ese que pueda expresar día a día cuánto nos importa.
  • Aún, gozar de una salud de hierro para estas fechas y las siguientes, de que nos serviría si nuestros días no estas llenos de momentos significativos impregnados de lo que somos y el impacto que eso puede repercutir en otros.
  • En fin, no es que la soledad sea mala; particularmente yo disfruto mucho el estar sola. Pero si no te tuviera a ti, para compartir las horas de mis días, te aseguro que mi vida fuera distinta, y los matices felices fueran aún más escasos o quizás muy distintos.
  • En esencia nosotros deberíamos ser una Feliz Navidad en nosotros mismos, porque nadie nos podrá hacer más o menos felices, pero cuando podemos traspasar los límites del amor propio y la felicidad que egoístamente a veces cuidamos, entonces podemos ir a darnos a alguien más… y es indescriptible lo que podemos experimentar cuando eso ocurre.
  • En esta hora, como integrante de un país desangrado, no tengo motivos para expresar Feliz Navidad; pero con la fortuna que tengo al saberte ahí, que mis letras salen y tú las recibes; el saber además que los que amo reciben mi amor; y que en ausencia de las cosas materiales, las cosas que realmente importan toman su dimensión correcta; entonces si puedo decir FELIZ NAVIDAD.
  • No desperdicies el tiempo solo lamentando lo que no tienes o perdiste, da valor a lo que aún posees y sobre todo al amor que estás recibiendo. Entonces susurra desde adentro y exprésalo con verdad… Feliz Navidad, amor, Feliz Navidad (porque el amor que no se expresa es como un regalo que jamás será abierto).
  • Te abrazo 🎄⭐️❤️
  • De las cosas cotidianas 21… “terminator” 🐜 🦗🕷

    ¿Alguna vez te ha tocado el papel de “exterminador “?

    Bueno, a veces cuando los bichos visitan nuestros hogares, hay que hacerlo o terminaremos siendo sus inquilinos y ellos los dueños del lugar.

    Desde hace un tiempo tenia eso como tarea pendiente, porque los veía deambular por ahí sigilosamente, a escondidas, aprovechando la Oscuridad y todo eso que ellos saben, y valiéndose además de qué hay momentos en que no tengo ni tiempo, ni fuerzas para hacer tareas que ameritan esfuerzo físico (los que saben del mal de la fibro, saben de que les hablo).

    Sin embargo, hay días en que uno amanece y dice: —¡Hasta aquí! Si, tal como con una relación tóxica, decidimos poner fin, por nuestro propio bienestar y a veces por nuestra propia supervivencia.

    Así que inicie la “guerra de las galaxias”. Reconozco que no ha sido nada fácil, sacar todo lo qué hay en cuanta gaveta o gabinete pueda tener uno en la cocina, no resulta nada cautivador, para quien solo quiere deshacerse de los bichos, pero ni modo <tarea que se empieza, tarea que se termina>.

    Literalmente comprobé, que uno puede hacer cosas, que nunca ha pensado y que aún con este tamaño que tengo, fui capaz de meterme en los gabinetes que hacen esquina para llegar al fondo y así poder limpiar y sacar a esos desagradables animalitos; pese a la incomodidad, la falta de luz, y casi que la claustrofobia que me dan los espacios reducidos. Cuando el empeño está presente, las excusas para no hacer, desaparecen.

    Despejé todo, boté lo que no sirve, lo que hace mil años estaba ahí, en honor a lo que no existe. Quité el polvo y la grasa que se pegan en las cosas cuando a menudo no se usan, y determiné usar algunas que bien me harían. Otras simplemente las envié a un destino donde podrían ser aprovechadas. Y los bichos salían a hacerme frente.

    Unas veces me hicieron gritar y correr, pero siempre volví, y lo hice porque quería terminar. Para mi era necesario librarme de ellos.

    Entonces me di cuenta, que así como pueden ponerse nuestras cocinas y hasta nuestros hogares, pueden ponerse también nuestras vidas. Llenas de “bichos” que la intoxican y si nos descuidamos nos minaran la existencia de su porquería.

    —¿Quien dijo que limpiar y lidiar con la suciedad es agradable? El que lo haya dicho, lo hará de vez en cuando jajajaja, o vivirá solo. Por eso existen en el mercado mil productos y diferentes utensilios con que hacerlo, para que la cruzada sea lo menos traumática posible.

    Del mismo modo, en nuestra vida cotidiana, a veces tenemos que lidiar con “bichos y suciedad” que no son fáciles de exterminar. Algunos porque son producidos por nosotros mismos, y otros porque permitimos su funesta entrada.

    Hay personas qué hay que echarles <baygon> y me permito hacer la cuña del producto, porque en definitiva es letal para los animales rastreros. Y por supuesto, no vamos a matar a nadie (por mucho que a veces te permitas soñarlo jajajajaja), pero si es requerido ponerles límites que le hagan de una forma u otra forma desaparecer, hasta que nuestra vista no pueda verles, y nuestra vida no se afecte. Gente que hace daño y nos roba energía.

    Me di cuenta sirviendo de exterminador, que la tarea no es fácil; de la misma manera no es sencillo abordar una situación desagradable y estar dispuesto a quedarte hasta el final, hasta que por fin se resuelva y alguien tenga que irse. Los problemas no se solucionan solos, debemos intervenir, tanto o más de lo que intervinimos para crearlos.

    A veces pretendemos ser como los que temen a las alimañas (ratones, cucarachas, entre otros) que gritan y gritan, pero están totalmente sumergidos en la incapacidad de hacer algo para eliminarlos. En alguna ocasión, se prefiere hasta hacerse el loco, creyendo que el animal se asustará y se irá; cuando lo que realmente ocurre es que va ganado más territorio, reproduciéndose a una velocidad muy rápida.

    El temor en definitiva, no nos lleva a nada. Sentirlo es totalmente permitido, porque somos humanos, y el dolor puede hacernos retroceder algunas veces, sin embargo y a pesar que lo sintamos, no quiere decir que nos haga sus presas y que ya nunca podamos superarlo.

    Confirmé que acabar con lo que uno *no quiere* no es tan sencillo, pero vale la pena, cuando luego ya no tienes eso produciéndote a veces hasta repulsión.

    A la fecha, llevo la obra de exterminar a los bichos hasta un 80%, me falta los lugares menos apetecidos por ellos. La prueba más grande la he ido superando, el orden a vuelto a las gavetas y gabinetes; y sobre todo la limpieza y tranquilidad de saber que no andan por ahí ensuciándolo todo. No me confío, se que los que quedan, pueden en cualquier momento seguir en su intento de colonizar mi espacio, por eso ya he tomado medidas para que así no sea.

    De la misma manera, mis bichos emocionales (y hasta los que respiran cerca de mi) también han llevado lo suyo; estoy alerta para que nadie me carcoma el alma, el sentimiento y mi esencia. Se que volverán o vendrán en algún momento y pretenderán decirme que no soy del tamaño del estándar, y me echarán en cara mis defectos (que pueden que sean innumerables), pero ya no me asustan, no como antes que me parecía el final de todo si su mentón arriba, no indicaba su señal de aprobación.

    Los bichos … “pafuera“!!! TODOS.

    (A pesar de lo desagradable que es verles ahí muertos, coloco la imagen para que no olvidemos lo terriblemente que es padecer de compañías tóxicas, sean rastreros o personas) 😞

    Los días que pasan…colores, Diciembre que se consume ☁️🌥🌬

    Los días van pasando al parecer iguales, pero fluyen distintos, tanto que todo puede cambiar, así como su apariencia también puede hacerlo de un momento a otro.

    Unas veces el día se despide envuelto en un manto gris, que pareciera un augurio de noticias graves, y sin embargo colores también se cuelan en su horizonte, matizando y haciendo contraste. Aún lo que parece fatal, tiene oportunidad de dar un giro; así es la vida.

    Otras veces el día se recibe de un modo distinto. Aún cuando hay claridad, de pronto algo pasa entre nuestro ojo y la fuente de luz, quizás una nube, tal vez algo propio de quien observa, y se crea un paisaje claroscuro.

    Igual ocurre en nosotros, entre lo que queremos y donde estamos , tal vez surgen puntos que nos dejan ciegos.

    Solo hay que voltear a otro lado, y es posible que todo se vuelva de otro color. Lo que de un lado es iluminado o puesto en oscuridad, termina siendo un escenario muy distinto a tan solo unos cuantos metros se distancia. El paisaje no se mueve, pero el cielo si.

    Nosotros pretendemos ser como las montañas, esas que parecen impertérritas, que nadie podrá moverlas a ningún lado; sin embargo, hasta ellas dependiendo de la luz que exista o el tiempo que esté corriendo podrán ser observadas o percibidas de una forma distinta. Se verán diferentes.

    Y aún así la noche, en medio de la oscuridad que parece igual, Luna sale a mostrar diferentes facetas que si nos detenemos, podremos apreciarlas.

    Podría ocurrir lo mismo en nosotros, a veces cuando las circunstancias son adversas o negras, es como si ya nada podría cambiarlas, sin embargo si nos acercamos quizás a ese problema a fondo o palpamos a esa persona fría, podemos encontrar muchas cosas que no veíamos antes.

    En ocasiones el paisaje en sí mismo, nos produce sensación de movimiento. Las nubes van con tanta prisa, que sentimos que el tiempo se escurre a nuestros pies, sin poder evitarlo.

    Y esa es la misma sensación que da cuando llegamos a este mismo mes y decimos: —¡El tiempo pasó volando, tan solo ayer era Enero y hoy ya estamos a finales de año!

    Y hasta Luna se deja envolver en los mantos de las nubes. Es como cambiar de vestido y tener apariencia de otro modo.

    Nosotros los que a veces nos escondemos tras los trajes de la vida, pretendemos hacer lo mismo, pero con motivaciones distintas; más egoístas, quizás.

    Entonces se dan las ironías… oscuras y….

    Claras a la vez. Lo que puede estar ocurriendo de un lado es muy distinto en otros.

    Hay quienes pueden estar sumergidos en la más densa oscuridad de la tristeza, al lado de quién se prepara para una continua fiesta. Quizás a veces bajo el mismo techo, o en la misma conversación de WhatsApp; dos historias distintas, sentimientos desconectados. Individualidades.

    Los colores van y vienen, como paleta revuelta de un pintor que no se cansa. El lienzo está listo siempre para empezar algo nuevo.

    La vida, amplia y a veces estrecha; en blanco para ser pintada, aunque en algunas ocasiones pensemos que ya no cabe ningún otro matiz o color en ella.

    Intensidad que llega… fuego que…

    No se apaga, hasta el momento cuando definitivamente ya los ojos no vean.

    El cielo no se rinde, se matiza, se mueve, se forma se manera distinta ante nuestros ojos, sin que sean las figuras esperadas, pero si las que nos asombran.

    Y lo que ocurre allá arriba, es reflejo de esto… de lo que somos por aquí abajo. Solo que a veces no nos damos permiso de verlo en perspectiva, desde un poco más lejos , de las pasiones que nos mueven, nos abrazan y hasta nos arrasan.

    Esperanza de cambio… seco, verde (y viceversa) 🌱 🔥

    Para siempre” es una expresión mucho más larga de lo que podemos garantizar desde nuestra humanidad.

    Si vemos un bosque seco, donde pareciera que no hay más posibilidad de vida, estamos solo ante lo visible, lo que está por encima de la tierra, no sabemos que está debajo, que ocurre allá.

    Olvidamos que lo que está seco, en algún momento tuvo su verdor, quizás de gran esplendor. Eso nos lleva a pensar irremediablemente que las cosas cambiaron.

    Y así como hubo un cambio “de lo verde a lo seco”, también puede existir uno “de lo seco a lo verde “.

    Tengamos esperanza, la vida puede volver a tener lugar en los lugares menos esperados. Quizás las cosas no sucedan iguales, tal vez no sean con las mismas personas, pero los cambios llegan… tarde o temprano pero llegan.

    Así como hay quien se equivocó lanzando un cerillo que terminó envolviendo en llamas todo lo verde, también puede existir una mano que se la juegue todas por sanar la tierra y volver a llenar de verde todo a su paso.

    • Si estas disfrutando del verdor en tus días, hazlo al máximo, porque el tiempo de la sequía en algún momento llegará; cuida que tu tierra quede suficientemente hidratada para soportar cualquier contingencia. El sol que te alumbra y hace crecer, puede también quemarte hasta secarte. Las cosas cambian, no lo desestimes.
    • Si estas padeciendo de la sequía, por muy duro que resulte, es el momento de usar la reserva que guardaste en mejores tiempos y si no hay de eso; comenzarás a ingeniarte una manera para que a pesar de lo árido que te toca, no mueras, al menos no de esa causa. Eso no durará eternamente, en algún momento lloverá y el cambio se hará presente.

    Humanamente nada es para siempre, sin que estemos dispuestos a darlo todo de manera extraordinaria; y aún así, debemos estar preparados para que algún cambio suceda. Nada es definitivo, en una vida que está a punto de expirar a cada instante y eso debe animarnos de alguna manera.

    La esperanza es una tarjeta que traen los cambios, con destinatario de quien lo acepte.