Mayo… a algunas horas de Junio 😔💭

A menudo soy de las que me pregunto estando en un día equis:

—¿Dónde estaré en igual fecha un año después?

Y aunque luego no le paro mucho o hago un seguimiento exhaustivo… hoy puedo darme cuenta de dónde estaba el año pasado para esta misma fecha.

Mayo del año pasado tuvo un marco de azul y arena, de caminatas y carreras a la orilla Del Mar. Un tiempo que necesitaba para estar a solas, para que la vida doliera menos, un tiempo de estar metida en mis propios laberintos (cosa en la que tardé unos dos años o más, hasta hoy)

Era mi lugar, era mi orilla, era yo y lo que pasaba en mi mente y corazón. Mi espacio único en el mundo.

Lloré tanto a la orilla de este mar, que los peces podían navegar por mis mejillas.
Mis naufragios se perdieron en el agua, y con ellos lo que sentía, y la arena era mía isla, mi defensa ante la pena.

Me rompí, me rompí en mil gotas, tanto que el nivel de las olas una vez más que otras subía.
Fui testigo de la vida moviéndose en cada paso, de los pájaro que se acostumbraron a verme, y me hice una con ellos y con todo lo que compuso mi lugar turquesa.

Las rocas que en un momento fueron visibles, luego fueron dejadas bajo la arena, producto de los desvaríos del mar (como los míos).

Así como muchas cosas en la orilla fueron cubiertas, así cubrí yo, lo que sentía. Mayo de otro año, que me viste morir y renacer entre agua y arena.

Amaneceres de luz y colores, esos eran mis días de hace un año atrás; mi ventana abierta, como mi alma que sangraba, pero que sanaba viendo los tonos del día en bienvenida o cuando simplemente se iba.

No soy de las que le gusta anclarse en el pasado y en todo aquello que dolorosamentepudo haber sido y no fue“; sin embargo no puedo dejar de confesar que ese año mi orilla, fue la tierra firme que necesitaba, ante el naufragio de sentirme lanzada por la borda.

En esa orilla en la que sumergía mis pies y sentía que el agua podía tocarte en algún otro lado, me daba el tinto gusto de imaginar que estábamos juntos, por un capricho de ondas eléctrica o más aún, por la certeza de un corazón que te pensaba. Pero luego descubrí, cómo de costumbre que no era así. El naufragio seguía, per el agua en su nobleza, no me ahogaba.

Ahora, un Mayo después; otra víspera de Junio… lejos de esa orilla, sin la ventana de colores y con el alma que siente, quieta y encapsulada, me presento a la vida como sobreviviente de tu ausencia.

Aquí simplemente hace frío, y ya sabes no sólo por los grados que generalmente son bajos, sino por mi alma que descalza y desnuda, busca sin alcanzarlo olvidarse de lo que siente.

Prometí hace un tiempo no escribir más letras cómo estás, al menos no al alcance de tus ojos (y lo he cumplido, tú lo sabes); pero cuando ellas son las que me trasnochan y llevan mis dedos a aterrizar a la superficie que las quiera; nada mejor que este Mayo en despedida, para decirte una vez más… en el escenario de ayer o de otro “ahora”, que te quiero. Y lo digo en letras minúsculas y en voz bajita, para que ni tú mismo te enteres.

Mayo de otro año, otro lugar, otras gentes. Lo inesperado de la vida me condujo hasta aquí, el pensamiento vuela a otro lado, quizás el corazón algo vacío… pero sigo siendo la misma, con más días en sus años.

Mayo 29; 2020… esperando a junio que ya llega.

#loquesehaidosduele

Palabras… 📖

Debemos sentir vergüenza, si vergüenza…
Por no atrevernos a vivir cuando pudimos
Y haber dejado pasar lo que había dentro,
Por llamar bella a las flores, sin detenernos
Y darnos miedo el aspirar de su perfume.

Pena, tan solo pena, de aquel que no hizo
Por estar sumergido en la indecisión,
Y alzar la bandera del temor que habita,
Que no se va, y que amarra todo lo bello
Hasta asfixiarlo y convertirlo en una crónica.

Risa, habría que reírse del que es ciego,
Por buscar lo que se ha ido de sus manos
Y ni siquiera saber que lo ha perdido,
La carcajada sería la mejor forma de herir
A quien ha hecho derramar siempre, lágrimas.

Distancia, tomarla es un acierto, sí, distancia
Porque a kilómetros quizás, el amor duele menos
Y no saberse ahí, sea la venganza del temor,
La carrera puede cansar a quien no llega
Pero puede aliviar al que está lejos.

Sólo, se queda solo quien andaba en compañía
Por no estar nunca de verdad consigo mismo,
Y adornar o maquillar sus propios miedos
La soledad explotará en la mentira, frágil
De quien no supo estar, con quien le amaba.

Palabras que solo enuncian lo que callo,
Porque decirlo puede costar quizás, lo que no tengo.

Emociones…

Hay emociones que son fuertes… qué pasa el tiempo y aunque no queremos que aún nos sacuda, hiera y hasta escueza, la cicatriz aún duele.

Hay emociones inolvidables, que vuelven en forma de recuerdo y nos arropan el alma, hasta sofocarnos las ganas perdidas y entonces encienden.

Hay emociones con cara de nostalgia, pasos de tristeza y brazos de olvido; en las que la soledad vuelve a hacerse presente aunque queramos echarla de casa.

Hay emociones atrapadas, que no afloran, dormidas, anestesiadas… con la mordaza de lo más conveniente, del momento oportuno, de la muerte.

Hay emociones que simplemente sacuden y terminan llevándonos a un teclado, para ser la manera más comedida de expresarlas, y el teclado se excita mientras la letras suben y bajan.

Hay emociones que han muerto, y estamos de duelo; asistimos al luto de saber que no vuelven, que alguien se encargó de matarlas y que no hubo lugar para una resurrección, luego.

➰➰De todas esas emociones somos presas o dueños; nos acompañan y abandonan, las gozamos y sufrimos; y solo quien no se atreve a ver la vida a corazón abierto…. se las pierde➰➰.

Mi corazón abierto, quizás sangrante y herido, tal vez con cosas que no entiende, se arriesga y las siente. Sigo viva.

La crítica… la que desdibuja el camino

La crítica, esa que grita aún en silencio y cuyos tentáculos aprietan hasta asfixiar, aunque se finja un respiro imaginario. La misma que se trasmite no solo con palabras, sino con gestos y actitudes que invalidan o descalifican a su objeto.

Es esa misma que recibimos por un tiempo, pero que si es el único sistema que certifica cualquier opinión acerca de nosotros simplemente nos aísla, nos aparta, nos lastima.

El riesgo que se corre con ella es, que inicialmente puede tener algún buen propósito a la hora de señalar algo que puede mejorarse o que se percibe de forma diferente; sin embargo lo más probable es que si se insiste en ella, terminemos más a realizando un juicio de valor aún sin tener todo los elementos necesarios para ello (porque nunca sabremos todo, de todos).

Un camino que se recorre a base de críticas y reproches, es un camino que se torna insoportable, y aún cuando los pasos parezcan que avanzan, el lugar de llegada llamado armonía jamás se visitará. A veces es excluyente una de la otra.

Las relaciones no se sustentan con la crítica, sino bajo el paraguas de la palabra comprensión.

No somos cuadros en las paredes de un museo, ni platos en restaurantes buscando Estrellas Michelin; solo personas, seres humanos complejos, susceptibles a ser traspasados y heridos por palabras que no contengan ni un ápice de generosidad.

La crítica termina borrando el camino, y hasta quien había decidido andarlo.

Quien se empeña en vivir criticando al que va a su lado, tiene por seguro que la única compañía que le quedará será precisamente ella, la crítica.

Llegan los días… reflexionemos

Llegan días raros, que no esperamos o ninguno deseaba.

Eso días en los que al verlos nos damos cuenta (o confirmamos) que la vanidad no es algo que debería definirnos. Y no solo es vanidoso el que porta ropa y accesorios, sino aquel que acumula títulos, logros, posiciones y otros, para sí mismo, como si eso les hiciera mucho más interesantes que al resto de los mortales.

➰Días , en que las calles están desiertas, con las restricciones debidas para no propagar a un “bichito” que no necesita mucho para apoderarse de la vida de otro.

➰Días en los que comprar calzado, ropa, accesorios y bolsos nuevos ya no resulta tan atractivo, porque quizás no hayan días suficientes por delante para estrenar tantas cosas.

➰Días , en que los gimnasios están un poco vacíos, porque el verse bien y estar “en forma” pasa a un segundo plano, cuando se trata de que lo más importante ahora es, procurar mantenerse “vivo”.

➰Días , en los que las cuentas bancarias aún con muchos ceros a la derecha, sirven y no tanto; porque quizás no hay mucho para comprar en la calle y los “rappi” no pueden traerlo todo (aunque eso diga su publicidad).

➰Días, de paseos internos dentro de una casa que tal vez hemos querido olvidar mientras estamos todo el día fuera, y ahora debemos pasar por la baldosa floja o sobre el vinilo que cruje en señal que necesita un cambio desde hace rato.

➰Días , de encontrarnos con nosotros mismos, a pesar de continuamente saludarnos al espejo y no ahondar mucho en vernos para no descubrir que el tiempo pasa y que quizás no somos quienes queríamos en esta etapa de la vida.

➰Días , en los que hemos sido controlados por un pequeño visitante y ¿cómo es posible que eso nos pase a nosotros? los humanos que siempre nos hemos creído independientes, e imparables.

➰Días en que los armarios repletos de prendas hasta sin estrenar, no sirven de nada, porque no hay sitio a dónde ir y mucho menos personas a las que deslumbrar.

➰Días , en que aún el coche más codiciado o envidiado por todos, no debe estar circulando en la calle, al igual que el cacharro viejo de alguien más, porque el tránsito está restringido y da igual uno que otro.

➰Días , en que todos se acuerdan de el Creador, así sola sea para nombrarlo de soslayo y pedirle cuentas que no debe a nadie ó mantener la postura de su inexistencia, entonces sería en vano cualquier reclamo.

Días , en que las letras a quienes las tenemos susurrando una que otra cosa a menudo, saltan al teclado y en medio de quien no comprende lo que hacemos, se dejan ver luego en entradas como esta.

…➰…

Y vendrán otros días, quizás en los que todo vuelva a la llamada “normalidad”, pero sería bueno para nosotros los que nos de llamamos “humanos” no olvidarnos de este tiempo, para que sensibilizados y más conscientes de nuestra fragilidad, podamos abordar la vida y el mundo de una manera más humana.

Hoy es el día que nos toca, y la lección debe ser recibida, para asumir con otra postura los días de regalo que vendrán y darle valor a lo que realmente lo tiene. Eso que llamamos imprescindible quizás sea algo que ni siquiera es necesario. Despertemos!

Apagados o encendidos …💡😳

Hay dos formas de andar por la vida. Apagados o encendidos.

Apagados, somos uno más del montón y nos confundimos con la nada,

Todo tiene más claridad y brillo que nosotros, nuestra fuerza está quebrada.

No existen planes ni promesas, estamos como dormidos

Nada nos inspira o nos llena, nuestra alegría se ha ido.

Apagados, sin vida, cerrados… nuestros sentidos se mueren

La vida corre y no la vemos, nuestro deseo de seguir se pierde.

Pero si nos encendemos, si nos damos el permiso

No habrá quien no nos vea, o quien haga caso omiso.

Encendidos despertamos, resaltamos ante los que nos rodea

Ya no somos barcos a la deriva, llevados por la marea.

Encender es alumbrar, y todo lo que no era visible, se verá

La luz hace la diferencia, aunque le rodee la oscuridad.

Encender es querer deja atrás lo muerto, lo que ya no suma

Es disponerse a mirar, a seguir el recorrido ya sin brumas.

➰No se está encendido para siempre, en algún momento ya se apagará

Pero hacerlo en el momento preciso es sabio, cuando haya suficiente claridad.

Apagarnos para recargar las fuerzas, llevará a encender con mayor intensidad

Hacerlo para quedarse en el lamento, es olvidarse de toda oportunidad.

➰➰vivamos con un corazón encendido, y seremos un reflejo que otros vean aún en medio de cualquier oscuro túnel. Apagarnos ya vendrá de forma natural, cuando nuestro días lleguen a su final ➰➰

Escribir… sólo escribir

Escribir…

Es un alma garabateada en letras, que simplemente se derrama.

Una historia que marcada en el corazón decide tatuarse en papel.

Un “te quiero” o un “te odio” por decir, confirmando que sentimos.

Páginas de se llenan de la experiencia de la vida.

Sobre en compañía que otro abre para sentirse apreciado y cercano.

Nervios al relieve en un lápiz que tiembla o una tecla equivocada.

Palabras que un ser grita y que logra canalizar sobre una hoja

Sencillez vestida de palabras, locura con signos de puntuación.

Puerta que se deja abierta a lo que somos, alguien que entra y lee.

Dedos en forma de oraciones que cuentan y tocan cual caricia o puñal.

Camino equivocado para el reconocimiento y acertado para la soledad.

Lágrimas que manchan una hoja, risa que borra y queda arrugada.

Rimas que adornan un verso, prosa que se manifiesta cruda y viva.

Relatos que hablan lo que hay dentro, párrafos que dicen mucho.

Personajes que somos o no nosotros, imaginación real que no para.

Pensamientos que recorren un teclado, que puede ir más rápido que el viento.

Visita de caracteres, compañía de vocales y consonantes, mensaje.

Buzones físicos o digitales llenos, palabras que viajan sin distancia.

Amor manifiesto en palabras, que pueden oírse aún en la ausencia.

La ruta de la comunicación que no cesa, doble vía y sin paradas.

Bandera que levantan los que piensan y dejan registro de ello con sus riesgos.

Sin buscar fama, llegar al mundo y ser recordado en una sola palabra.

Vacío y pérdida de tiempo para el que no lo entiende, luz para el que lo necesita.

Hobby recurrente del que no vive entre las letras, respiro para quien escribe cómo vida.

Plumillas, lápiz , tecla, hoja, dedo, suelo, todo válido, para expresarse.

Día, noche, horas, tiempo perfecto; baile entre dedos y palabras.

Imprenta, folios, editores, buenos si llegan, sino fiesta para el que lea.

Sentimiento que empujan, palabras que no se detienen, aterrizaje, hoja.

Más allá de nosotros mismos, huella que queda en nuestra propia historia.

➰➰➰➰➰➰➰➰

Escribir, es un arte del alma, no tiene que ver con estadísticas, likes, ni entradas vistas; no es una receta obligada para un mundo que quisiéramos hacer a nuestra forma, ni un compendio de letras repetidas y gastadas que no dicen nada más que el vacío de alguien que no cree lo que expresa.

Escribir es derramar lo que somos en cada letra, sin importar que tan grande sea el río que construyan nuestras gotas. Dejar que el cauce nos lleve y ser fiel a lo dicho.

Escribir es ser responsables de nuestra afirmaciones o negaciones, de nuestros conflictos y palabras con aciertos; no el intento de llenar folios con caracteres para no tener un cuaderno vacío.

Escribir no es buscar fama a la ciega, porque hay quien la tiene y no escribe; no es buscar ser necesario para el que lee, ya que él tiene derecho a que en algún momento ya no le importes.

Escribir es una llama que no se apaga mientras estemos vivos, y quizás sea una hoguera fuerte o hasta un incendio luego de que ya no estemos, porque es más que lo que nos empeñamos en sólo aparentar.

Escribir es un gran encuentro con nosotros mismos y los que no rodean, atravesando a campo traviesa el teclado o la hoja que se rinde a nuestro paso y nos da la oportunidad de experimentar la verdad que hablan esa mismas letras que escribimos.

Escribir es tener que quedarnos solos muchas veces, lejos de la fiesta de la bulla, hacerlo en los lugares más incómodos o inesperados porque ya hay demasiadas palabras dentro que necesitan salir y es su tiempo, nosotros el instrumento.

Escribir va mucho más allá de lo que a veces podemos de forma simple entender. Es la vida, viva en forma de palabras, necesitando ser leída de primero y principalmente por nuestros propios ojos.

#LetrasQueLleganYNoSeCallan

Corazón… roto ♥️😞💔

Que a veces sabemos como es el dolor de un corazón roto, partío (como dice la canción), una decepción, un desamor un entregarlo todo y que te hieran.

Si es así, haz de eso algo bueno; rescata una sabiduría que juegue a tu favor.

Si sabes que dolió, cuídate de no hacer que nadie viva ese mismo sufrimiento a causa tuya; porque de ser así, no aprendiste nada.

El dolor puede servir para hacernos sensibles y procurar no hacer mal adrede a otra persona o puede convertirse en la fuente más perversa del desquite.

Por favor, si te dolió, no vuelvas al mundo una onda expansiva de eso mismo, recuerda lo mal que lo pasaste y lo mucho que necesitabas salir de ahí. No lo repitas en alguien más.

Y para ti… para ti mismo(a), guarda muy bien tu corazón luego que ha sido reparado de algún modo.

Decide andar en el mismo latido de quien también es un corazón contigo, y no te deja simplemente tirado en el camino.

Nadie merece que le estafen el alma, le tiren el sentimiento a la papelera y le arruguen el amor que entregó a manos llenas. Pero, como sabes que se siente y como duele, no lo hagas.

Haz que lo vivido, valga la pena.

Noviembre azul… un día más

Así, como cuando nos alentaba el alma ver la inmensidad azul y creíamos que podíamos navegar en ella.

Con los ojos llenos de la Luz que brota el día cuando llega, y no existen lugares para estar ausentes.

Somos historia que otros cuentan y se estremecen cuando lo hacen, aunque no nos creamos los finales.

Y nuestras pisadas recorren caminos que ni siquiera imaginamos, de la mano de alguien más que decidió cargarnos.

Que el azul se vuelve agua y nos la bebemos, para olvidar los días en que ella estuvo ausente.

Los dolores van y vienen como olas, como nubes que ocupan al cielo y luego lo dejan, para al final hacerse lluvia.

Así como las flores momentáneas, que respiran belleza a una hora del día y luego sin más se marchitan.

Estamos siendo dueños imaginarios de un mundo ingobernable, que gira en pos de los sueños de pocos y muchos se quedan despiertos, sin tenerlos.

El corazón parece entonces hacerse fuerte, duro e inconmovible, hasta que llega alguien que lo traspasa y rompe.

Y andar la vida a corazón partío’ es como una flor que se arrancó y ya no vuelve al tallo, aunque vengan otras luego, parecidas.

Un día que está ahí, para ser asumido, una vida latiendo sin que hagas esfuerzo, y aún así pretendemos vivir como si estamos muertos.

💭

Noviembre es azul, más azul que otro de sus días. Semana que termina con duras huellas, escenario limpio para empezar otra escena, cosa que se consume en risa y penas.

Con preguntas sin respuestas seguiremos andando, esperando o sin esperar lo que no llega, respirando sin saberlo hasta que el aire falta y con ello cambia el pensamiento.

Démonos un tiempo, un segundo al menos para saber que aún todo no está perdido, por más que las luces se apagaron y no se mira nada, el cielo está azul aunque no abramos los ojos para verle.

Noviembre tan azul como un lindo vestido, que te pones para sentirte a gusto contigo mismo, caminando los pasos que aún te queden, sin esperar que cambie algo allá afuera, sólo tú siendo estrella en medio de la ruta dejándote mirar por el que quiera.

💭

Noviembre 8, 8:42 am

Persiguiendo las nubes… y ellas posando ☁️ 🌧

Ayer tuve oportunidad de verles de lejos… pequeñas y bellas

Y luego salir y encontrarlas más cercanas.

Como un desfile en día de fiesta iban, una tras otra, blancas, inmaculadas.

Me vieron venir, guiñaron sus ojos…

Y como por cortesía hacían su parada, y yo también lo hacía para poder observarlas, mientras el tráfico del otro lado dejaba.

Tenían un destino, iban a algún lado y el viento de la mano les acompañaba, es todo un acontecimiento verles moverse, solas o juntitas y que luego allá arriba todo se transforme.

Casi que bajaban a tocar el suelo, aunque para muchos no pasaba nada. Es impresionante verlas desde lejos, y es más increíble sentir, que puedes tocarlas.

Nubes que seguían en su recorrido y yo por ahi, sin poder alcanzarlas.

Luego aterricé a mi lugar, sí, el mío a ver si por ahí, podía encontrarlas y lo que miré fue nubes del alma.

Quizás su carrera, traía consigo venir hasta aquí y besar la orilla, en forma de gota, volviéndose lluvia, para luego subir otra vez y seguir el camino

Agua sobre agua… que gran maravilla!

Todas se sentían atraídas, todas corrían, en brazos del viento que así las llevaba; al pasar por el agua bien se detuvieron como frente a en un espejo que las reflejaba, todo eso en silencio, porque aún no llovía.

Ellas se movían, yo también con ellas…