Momentos… atardecer

Como un mismo atardecer, tiene varias etapas…


Así una misma vida, tiene varios estadios…


Hasta lograr su mayor y más intensa expresión..


En cuál de esos momentos estamos, depende de nosotros.

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Agosto, amaneciendo…

Amanecer es un milagro, que podemos celebrar.

Amanecer, desplegar la luz, alumbrar,que el velo de la oscuridad sea rasgado sin trauma por el sigiloso camino de la claridad, es algo maravilloso y además ,  podemos ser testigos.  Más aún, cuando el  amanecer ocurre en nosotros.

Conversando con este Agosto, que me ha traído  tantos pensamientos, atados por supuesto a lo que siento, me encuentro con que,  de continuo estamos amaneciendo.

 🌞Cuando se alumbra eso que sentimos por dentro, eso que no nos deja ser sin ello, lo que nos hace volver a esa persona o a algún proyecto; ahí, entonces, amanecemos.

🌞Cuando dejamos la niebla de las dudas y nos atrevemos a lanzarnos confiados en lo que  dice el corazón, aún sabiendo que se equivoca, pero con una sonrisa y muchos te quiero, será divino todo; ahí, entonces, amanecemos.

🌞Cuando los “después” ya no son anotados en nuestra agenda de vida, porque simplemente descubrimos que este es nuestro mejor y único instante; ahí, entonces, amanecemos.

🌞Cuando lloramos desgarradoramente porque entendimos que un “no” era todo lo que íbamos a obtener de alguien, y lo hacemos, lloramos, pero también nos sacudimos y seguimos; ahí, entonces, amanecemos.

🌞Cuando por fin nos mueven las ganas a hacer eso que diseñamos de mil maneras en nuestra mente, pero que las limitaciones del juicio de otro nos lo impedían; lo hacemos, andamos ese camino, nos divertimos con las flores y gritamos en las curvas; ahí, entonces, amanecemos.

🌞Cuando das por terminada una historia que ya ha pasado, que está buena y sin alegría; una en la que solo tenias el 10% de vida y el otro 90% de sola carga, cuando decides disfruar ese poquito porque sabes que has abierto la puerta de salida y se acaba; ahí, entonces, amanecemos.

🌞Cuando te encuentras con un texto, de esos que te erizan la piel, te hacen un torbellino en los sentidos, y te vas a volar en manos de la prosa o la poesía, porque alguien lo ha escrito para ti y te lo ha dedicado con su alma y con su voz, y sobre todo,  eso te hace feliz; ahí, entonces, amanecemos.

Cuando pararse frente  al sol y verlo salir diariamente, es una de las experiencias más sublimes y despedirle con la alegría de quien ya ha cumplido su misión en cada tarde es algo natural y sin presiones, ahí, entonces amanecemos.

🌞Cuando te escribo y me escribes, cuando te siento y me sientes,  cuando sabemos que estamos vivos… ahí, entonces, tú y yo, amanecemos.


Parece algo sencillo y fácil, sin embargo aunque “natural”, amanecer,  no es algo que se nos da  a cada rato. Dar a luz, es algo que generalmente viene después de un dolor de horas, hasta que vemos alumbrar la nueva vida a través de nuestras entrañas (esto lo sabemos las que tenemos la experiencia de ser madres);  así como también, ser sorprendido por la luz de verdades que no conocíamos también a veces generan uno que otro “traspié ” en el interior de nuestro mente, aunque terminemos alineándonos con el nuevo aprendizaje.

Descubrirnos “tragados” por el sentimiento  hacia alguien, nos es algo fácil de digerir, cuando los argumentos del imposible se han colocado todos como únicas opciones en el menú que nos presenta la vida; sin embargo ser alumbrado por un sentimiento de esa magnitud, hace que lo valga todo. De alguna forma, se amanece…

Amanecer es un milagro, que no todos experimentan o más bien disfrutan, a pesar de ser un evento extraordinario al  alcance de seres quizás más comunes y ordinarios, pero que al verse revestidos de la luz de lo que amanece, y eso los. Hélice ibtrepidos, valientes y hasta arriesgados.

Agosto, aquí estoy… amaneciendo. Cielo, amanezco contigo.

Ironia…


—Estas son las alas que te tocan. Las escogí una talla menos para que no se te suelten y te ajusten.  

—Llevo el control desde mi mano, para que no vayas donde quieres, sino donde yo te digo, y si llegares a ir más allá, de un tirón te devuelvo.

—Todo esto lo hago por tu bien… ambos sabemos que no eres experto en el Cielo, y te deslumbras fácilmente, así que yo seré tu radar, tu límite, tus ojos… pero bueno, las las son tuya (pero yo tengo el mando).

—No puedes usarlas después de las seis, no te acerques al agua con ellas, no creo que despegues y vayas muy alto, pero de todas maneras te lo digo, por tu bien claro, sabes que es por tu bien.

—Cunoliras tu rutina con ellas y llegaras hasta aquel límite, ¿lo ves? Bueno creo que no; como siempre me pareces corto de vista…
Esas son las palabras y argumentos de aquel que “compra ” alas para alguien que no necesita de esas para volar, porque hace rato que ya vuela su pensamiento. 

Esas son las personas que ponen cargaspesadas  sobre ti, diciendo cómo has devivir los días, controlándolo todo, amarrándolo todo, sin entender que hace tiempo esa misma acción, te mató, y ahora solo queda tu espíritu libre andando por ahí. Ese mismo espíritu, que ya no necesita de alas ajustadas, ni de argumentos gastados, retrógrados y vencidos, porque emprendió su vuelo hacia donde ya no le subyugan.

Total ironia….

Atardecer, terminar… amanecer, comenzar… hacerlo bien! 👀❤️

Generalmente solemos decir, lo que comienza mal… termina mal. Y eso son los pensamientos con los que nos quedamos. Viendo el atardecer de ayer, luego del eclipse y una tarde lluviosa… puedo decir que terminó espectacular!!  Wow y más wow!!! Fue un atardecer para “wowmearlo”  completamente


Empezó genial, y se fue poniendo aún mejor!


De igual manera fue comenzando el día hoy… empezó espectacular!!!


Salían rayos desde el suelo hasta el cielo..

Sin duda alguna,  fue fascinante.


Y luego en un pestañear, lo que parecía que iba a ser sin igual, adquirió un caris más calmado…


Pero igual puedo decir, que lo que terminó bien, da inicios aún mejor.

El sol como de acostumbre, no se quedo solo en eso y luego apareció con su belleza y fuerza.  Como para que no dude de quién es él… y no lo dudo.


Entonces, de ese atardecer de ayer y del amanecer de hoy, me quedan estás lecciones.

💭Si terminamos bien, podremos recomenzar de una manera especial y aún mejor.  Ese trabajo que dejaste, esa relación que te enganchó… dependiendo de la forma como hayas cerrado esos ciclos, estarás en capacidad de abrir unos nuevos.  Marcharse de un trabajo no tiene porque ser algo traumático, debe ser más bien como un paso para estar donde realmente quieres estar.  Terminar una relación que se volvió tóxica, no tiene que ser el fin del mundo, hay relaciones que se vuelven mejor luego de haber cerrado el ciclo en el que estaban, y hay otras en que lo mejor que pudo haber ocurrido fue acabarlas, y de seguro hay alguien a tu medida rodando en camino.

Así que, terminando bien… comenzaremos aún mejor.

💭Los cambios suceden ante nuestros ojos… nos gusten o no, simplemente ocurren.  Lo que nos puede resultar lo máximo en un momento, puede tornarse normal en cuestión de poco tiempo, porque descubrimos que no era como pensamos, o porque estábamos viendo en el lado equivocado.  O porque simplemente lo extraordinario tiene su lado “normal” así como lo cirdiano tiene su “magia”.

💭Así como este amanecer y ese atardecer, me tuvo con los ojos puestos en ellos entre carreras y brincos, así es todo lo que realmente es importante para nosotros… vamos a ello, estamos en ello, sentimos por ello, así nuestra vida se vuelva a veces un gran circo.

Agradezco estas lecciones, agradezco el verte a ti… por ahí.

Desde la ventana del corazón ❤️…

Desde la ventana del corazón… ¿qué vemos?

A veces el Cielo está muy azul, y solo queremos abrir nuestras alas y sumergirnos en el. Paradójico, pero eso sería “sumergirse” hacia arriba (contradictorio como mucho de lo que  ocurre con el ser humano)

Otras, vemos que todo está nublado y atenaza con tormenta, entonces sólo queremos correr y buscar refugio fuera de ella.  Nadie quiere estar bajo el látigo incesante de quien te golpea gota a gota y  ameniza  con partirte con su rayo, si no haces lo que quiere.

Pasa también, que desde la ventana del corazón vemos un horizonte espectacular, nuestros sentidos empiezan a saborear solo con ver… los colores, el reflejo de la luz,  lo que nos imaginamos… nos sentimos volar como laS nubes, para luego entender que es lo único que podemos hacer, solo ver.

Lo más importante para ver desde el corazón, primero que todo, es que haya corazón, que el sentimiento lo colme, que las ganas lo arrebaten, que la vida exista… y luego de eso, la ventana; que no son más que las oportunidades que nos damos de sentir; porque de nada sirve algo tan bello como ese, donde reposan los sentimientos, si no se abre para dar y recibir.

Desde la ventana de mi corazón, sigo asomándome a verte, Cielo.

De paseo por la Vida…😳

Definitivamente, los días de la vida nos tienen guardados hechos, que no pensamos nunca que pudiéramos  observar y mucho menos ser parte de ellos. Pero, definitivamente las sorpresas abundan más de lo que nosotros mismos imaginamos.

A veces conocemos o tenemos personas en nuestra vida, que no creemos que puedan en algún momento hacer algo o someterse a alguna situación, porque se creen “muy por encima de” o porque simplemente se han encargado de decir audiblmente que no lo harán… pero a veces, quizás solo a veces; la vida solita se encarga de poner a cada quien en el tren que le toca viajar, y es así, que entonces nos encontramos a las personas menos pensadas en el vagón, que reparte lecciones.   Esto puede sonar  normal en la supremacia de quien lo controla todo, sin embargo lo que no es  cotidiano es que una como yo, sea testigo de ello.

Y compruebo con un asombro agradable que: cada cual en algún momento, tomará asiento en ese tren. Si se aprende o no, es asunto personal de cada quien, pero la “clase” para ser enseñado está disponible, y el boleto para subir está en el bolsillo de todos.


La vida sigue su ritmo, con o sin nosotros, haciendo un despliegue de su belleza, repartiéndonos regalos que ni esperábamos.  A veces nos envuelve sonrisas entre paréntesis de lagrimas, que no alcanzamos a entender, pero que son propias también de la existencia. Nos permite asomarnos a su ventana, y ella misma se ofrece para pasearnos,  como diciéndonos entre uno y otro día:

Espera un poco, todo pasa oportunamente… así que mientras, disfruta el viaje.


Y hoy decidí, simplemente dejarme llevar… anduve “De paseo por la Vida”. Mientras muchos pensamientos me acompañaban hoy, vestidos de un sentimiento que nunca me deja andar sola,  vi el camino y la vida moverse y simplemente me dije: —De nada sirve, que te detengas.  Así que subí al autobús de la vida y ella cortésmente, me llevó a lo ancho y largo de su ruta.

El día estaba esplendoroso, y aunque de este lado del mundo anunciaron tormenta tropical y restricción de salidas de embarcaciones marítimas pequeñas en toda la costa, fui a dar justamente al interior de una de ellas.  No parecía fácil hacerlo, pero en definitiva a veces no se trata de lógica. Y ahí estaba yo,  frente al mar, uno que no es el de mis atardeceres acostumbrados, sino uno, que la vida  me dio de regalo extra.


El día se dejó ver despejado, nada que ver con lo anunciado por los que saben del clima. Y me dio por pensar que: “A veces es tan cómodo quedarse en una orilla“. Cuando nos quedamos en ella, ni siquiera es necesario mojarnos, mucho menos incomodarnos por nada. Desde la orilla podemos solo contemplar, pero no necesariamente queremos llegar más allá. Es para lo que se resignan o se acostumbran a algo estático o hasta cíclico, y no  se atreven a más, porque simplemente, no quieren (y quien puede condenar eso?).

Sin embargo hay quien quiere conquistar la incertidumbre, y hacerla jugar en su propio equipo, subir al bote y recorrer la distancia hasta la otra orilla. Ese es precisamente,  el puente tan necesario que nosotros mismos fabricamos para poder atracar en el muelle de la sonrisa diaria.

Y así es como uno termina,  subiéndose al bote, como sucedió  hoy (quizás a pesar de los pronósticos nefastos  que en nuestro alrededor nunca faltan).


Llegar a dónde queremos, puede llenarnos de temor en el camino, pero en la medida que avanzamos, lo vamos haciendo cada vez más nuestro. Y asi fue como siguió el paseo por la vida, el agua abrió el camino y la otra orilla pedía ser visitada, en la medida que me acercaba, se alejaba más del imposible, que quizás alguna vez pude sentir cuando solo miraba desde la orilla origen. 


Es increíble cuanta diferencia hay de un  lado a otro… y comprendí una vez más que la actitud con que se asuma cada extremo de nuestra vida, determinará cómo se ve y sobre todo, como se siente.

Pude comprobar cómo el agua, tan viva como cualquier ser que respira sobre esta tierra, en su propio movimiento, deja huella. Nada se queda igual cuando constantemente es impactado por algo, aunque parezca sutil.

Encontrarnos con tanta belleza, hace que nuestras propias expectativas, palidezcan. Las nubes jugaron a tocar la montaña, y en medio de un sol tan intenso que podía broncear a cualquiera en pocos segundos, la brisa fresca también se hizo sentir.  Del mismo modo también ocurre con nuestras situaciones más difíciles, en las que a veces sin saber cómo, entra un poco de respiro para nosotros a través de algo o alguien…


La vida una vez más me dijo que estaba Viva (ella… y creo que yo con ella), a través del agua, el aire, el sol, la arena… todo respiraba junto conmigo. Increíble cómo todo fluye en su lugar sin intereferir con lo demás. Un espectáculo de belleza natural, no se afecta porque sea muy fuerte la temperatura, todo va bien…


Hasta en los ejemplos menos agradables, la vida se mueve, trasciende y se hace dueña del lugar. Por eso se llama vida.
Pude darme cuenta además que pueden haber diferentes “orillas” aún en la misma playa… como las alternativas de la vida en la cual hay versatilidad aún en los sentimientos . Unas orillas son solo arena más oscura.


Hay otras orillas mas cristalinas, donde todo queda al descubierto, aún lo que hay en la profundidad 


Y otras además, en cuya superficie arroja la muestra de lo que contiene dentro, de una forma abierta y constante. Pareciera no quedarse con nada o que tiene mucho para compartir.  Me gusta ser como esas orillas, que tiene algo para entregar…


Nada se queda sin destacar, cuando nos damos la oportunidad de admirar como la vida se mueve… todo tiene el brillo de la existencia y todo de alguna manera respira. Lo que me llama la atención, es que somos nosotros, los “humanos” los que a veces podemos experimentar el sentirnos vacíos y sin vida.


La vida sigue alumbrando, y yo de paseo con ella. Cada rayo de luz grita que podemos encontrar su reflejo dónde queremos. Estar en cualquier paso del camino y poder apreciarlo, es una bendición.


Por supuesto que la pila de mi cámara se acabo antes de poder recoger lo que el día me regalo en el paseo por la vida, sin embargo con mi ojos abiertos contemplando la inmensidad mientras mi cabeza estaba sobre la arena y bajo la sombra de un árbol, pude entender  una vez más que el mejor registro que podemos tener de algo o alguien ocurre en nuestra mente, es nuestro propio recuerdo.


Dependiendo hasta donde dejemos correr nuestro enfoque, será el registro que en total tendremos.
Donde menos imaginamos y en las condiciones más incómodas, la vida se manifiesta, vibra y hasta se ve contenta  (la vida) entonces me pregunto: ¿porqué para nosotros tiene que ser de un modo u otro, y con tantas exigencias?


Y toca la hora de volver… aunque no queramos o queriéndolo con muchas ganas, la realidad, lo cotidiano o los deberes una vez más nos arrastran.

Al final de la tarde una fuerte lluvia  hizo de cortina blanca entre orilla y orilla, impidiendo que se pudiera ver nada entre una y otra. Ya para ese momento no contaba con ninguna fuente de energía para cargar mi cámara, sin embargo el ver la nube de agua, tapándolo todo, hasta lo más cercano y obvio me dejó pensando que así mismo, con las cosas más simples y obvias, ocurre que nubes de mal entendidos o supuestos nos impiden ver con claridad en algún momento…

Y llegue nuevamente a mi ventana


Y el atardecer me recibió, como diciendo: —Este  paseo por la vida, te recuerda que eres mía, que te espero para que me veas…

Así que lo hice, fui a el, le miré y como siempre le hice mío… tu Cielo, una vez más fuiste mío, en medio del atardecer.


Ese es mi paseo diario por la vida, ese que me sacude y me emociona.


Y así se fue marchando el día, luego de ese paseo que me regaló la vida….