Últimos días de Enero… el descubrimiento 

Tanto como se ha estrenado este año con su Enero, he ido yo estrenando pensamientos, desempacabdolos… sacándolos del envoltorio en que la vida me los regala.  Ha sido una delicia y a la vez una daga en en mi alma, ir develando lo que ocurre dentro, en el pensamiento y en el sentimiento.


Descubrir es como quitar las hojas y la arena que tapaban un  tesoro escondido… es como ir tras la recompensa… y  encontrar mucho más de lo que tan solo podías imaginar.

Entre las lecciones que recojo de este primer mes que hoy se despide, pero que deja profunda huella en mi vida, me quedan las siguientes:



Desde la oscuridad, el mínimo destello de claridad  es lo que llamamos luz.


Tal como uno de estos últimos atardeceres, en el que lo nublado marcó el día, pero aún así a su despedida, el sol, simplemente se presintió luminoso.  En medio de tanto gris, el intento de sus rayos, fue una elegía a la luz.

Posiblemente nos pase igual en el transcurso de la vida… algunas veces estamos tan cargados que cualquier gramo adicional que le sumemos a nuetro equipaje termina por hundirnos, pero que igual quien nos ayude a llevar aunque sea una parte mínima del peso, se convierte en el héroe de nuestro cuento.


Del mismo modo, cuando la claridad que produce la luz abundante, cualquier elemento que quiera interferir a su paso, se transforma en  un embajador de la oscuridad 

Ante la luz, queda al descubierto cualquier rastro oscuro que se tenga…

Somos propensos como seres “humanos” a emitir juicios cargados de error.  Aún cuando creemos que nos sabemos todo sobre algo o que ya hemos superado alguna prueba (sin temor a pasarla nuevamente)  entonces, en medio de tanta “claridad” solemos caer en el error de escandalizarnos por todo aquello que no tiene la misma característica que nuestra luz que encandila.  

Nos disponemos a levantar la mano para acusar en lugar de extenderla para ayudar y le sacamos brillo a todo eso que “hemos alcanzado” solo para que lo opaco de alguien más sea visto como la más terrible oscuridad.  “Nosotros pudimos salir del hueco, la otra persona, no” (ese es un pensamiento errado que a veces tenemos en luz).



En medio de la oscuridad la luz se abre paso con facilidad.

En medio de la luz, lo que nos impida verla se llamará oscuridad.

También aprendí, que nada ni nadie está suficientemente alto, como para no enredarse alguna vez…


Muchas certezas acumuladas en el camino, a veces nos hacen pensar que ya no hay enredo que quepa en el, que eso ya nunca nos pasará…  de manera inesperada, ilógica y a veces bien rica… simplemente nos enredamos y también estrenamos ese enredo.

Otra lección confirmada una vez más, es que siempre hay belleza en el camino 



Aún en la tarde más gris y sin color, una flor se atreve a regalar todo su esplendor.
 

El mismo amanecer de este día.. cuando aún no son las 7:00 am lo demuestra;hay tanta  belleza al rededor que ojalá sea el reflejo nuestro…


Enero, este mes de estreno… ha sido fabuloso andar tus días, sentir en ellos, vibrar contigo, contemplar mi Cielo.

Cielo… sigues ahí… te estreno cada vez que veo, cada vez que te siento.

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¿Desde dónde hablamos..? ¡Palabras! 

Nuestras palabras son el instrumento de mayor alcance que tenemos. Palabras dichas o escritas, palabras silenciadas o ausentes, son las que van llenando de historias el libro de nuestra vida.


Existe algo que he denominado “La Estación del Dolor“, y ocurrirá que a veces no podremos evitar estar en ella, eso es algo seguro en nuestro caminar. Por supuesto, habrá quien la evada, disfrace e ignore, pero al final todos vamos a estar por menor o mayor tiempo en esa estación. En otras entradas hemos conversado algo de esto, pero en esta oportunidad el turno le toca simplemente a las palabras.

      
También existe “La estación de la alegría ” y es que no puede ser de otra forma. No todo es dolor, no todo es felicidad.

                            
Indistintamente de la estación en la que estemos, vale la pena preguntarnos… ¿como son nuestras palabras? Son palabras de ánimo y esperanza o son palabras de tristeza y queja? Y al preguntarnos esto, nos hacemos conscientes de que ambos bloques construyen el camino por el cual transitamos a diario. 

El pasado Diciembre y en general todo el año 2016 que ya hace un mes se despidió, me enseñó muchas cosas, con paciencia (diría que mucha) y parte de ese aprendizaje de sus lecciones, me llevan a escribir esto… 

  “Podemos decidir desde donde hablamos”.



 Aún sentiendo dolor, del más profundo y arrasador, sin embargo  es posible decidir  desde donde nos vamos expresar. Lo más acertado sería hacerlo desde lo ya aprendido, con lo que se ha podido crecer al experimentar cada situación, y  de esa manera y a pesar del dolor, no habría que lastimar a nadie más, producto de lo  que hemos  podido sentir. Alguna vez tocará callar en medio del dolor, o buscar una vía oportuna para dejar que salga… dicho sea de paso, la escritura o cualquier otra forma de expresión del arte que tengamos es buena para eso.  Lo más importante para nosotros mismos es estar conscientes desde cuál estación decidimos expresar nuestras palabras.

La más intensa felicidad y la más aniquilante tristeza son estaciones obligatorias por donde vamos a pasar, y eso no nos hace mejores o peores. Lo que si debemos considerar es lo que producimos cuando nos quedamos en cualquiera de ellas. 

Seguro que todos hemos experimentado el lastimar al hablar con palabras crueles, simplemente porque estábamos en la estación del dolor. Y no será menos cierto que nuestro excesivo bienestar también pueda chocar a alguien de alguna manera, cuando hemos estado estacionados en la euforia.

Recordemos la risa cuando estemos en medio del llanto y eso nos hará expresarnos desde el agradecimiento del que gozó de una sonrisa.

Recordemos el llanto aun en medio de la más histérica risa, y eso nos dará el equilibrio necesario para hacernos sensibles ante quien no la pasa muy bien.

Sobre todo, y es mi punto (personalmente) quiero expresarme desde el amor, ese mismo que me hace sentir una felicidad que desconocía y una tristeza que raya en lo sublime. 

Desde el amor podré hablar de mi dolor, sin lastimarte y compartir mi risa sin que te atormente.

No tengo todas las piezas aún reunidas en este rompecabezas de mi pensamiento, pero he descubierto que hablar o expresarme escogiendo el amor, no importando la estación, me ha hecho honrar lo que siento… y desde allí quiero seguir hablando, por este medio y todos los que ya conoces.
Quizás también falle más de una vez, y mis palabras lastimen o incomoden aún sin querer hacerlo, solo me queda acudir a la paciencia que de regalo pueda recibir.  Solo pido que tengas en cuenta que muchas veces estoy sujeta a un corazón que siente y que busca  la mejor manera de expresar su emoción y lo que soy .

Por ahora, agradezco todo lo recorrido… aún el dolor, porque dar palabras desde allí, me ha permitido ver lo que ellas también pueden hacer y que tanto pueden herir, como reflejo del dolor propio… por las risas y la alegría, gracias! por hacerme descubrir el expresarme desde su euforia muchas veces, cosa que no conocía en esta extensión.

Recibe mis palabras, estas que hablan de mi amor, aún en medio de cualquier cosa que este ocurriendo en el exterior. Quiero que sean de las que te conforten y ayuden, de las que te hablen de quien soy y sobre todo de las que te lleven a entender un poco lo que pensando y sientiendo estoy.

📝✏️📖📃📝✏️📖📃

Palabras se dicen quizás al azar
Sin entender cuánto llegan a lastimar
Palabras que se quedan en nuestro interior 
Que a solas nos hablan de amor o dolor.

Pensando en palabras me tienes aquí 
Yo que tantas he escrito pensando en ti
Palabras que llevan pasión y emoción 
Y otras que se tiñen de cruel frustración.

No quiero que ellas te hieran 
Yo quiero que en ellas tu leas
Todo lo que se mueve dentro de mi
Por lo que yo siento al pensar en ti.

Palabras que salen profundas de mi alma 
Palabras que agitan en las que no hay calma
Palabras que llegan sublimes y bellas
Palabras del cielo bañadas de estrellas

Entre todas esas múltiples palabras
Escojo hablarte desde el amor grande 
Ese que me lleva a contemplar el alba
Ese que al nombrarte mi corazón abre.

¿Desde dónde nacen tus palabras..?

Lo que no es…🍃

¿Podrán acaso pegarse las hojas a los árboles después de haberse caído?

¿Será la apariencia suficiente?

En los árboles como en la vida hay cosas que aunque fueron, ya no son.

La sonrisa falsa, por más que te de apariencia de feliz, no es lo que te hace feliz.

Las relaciones rotas que se escudan en fotografías desteñidas, no adquieren color y vida por posar para fotos nuevas.

Lo que no es… simplemente no es.

El agua que se derrama, ya no podrá recogerse 
El amor que no es cuidado, no puede fortalecerse.

Aunque las apariencias invadan nuestras vidas, vivir a través de ellas, no es vida.

¿Quién está ahí..?

   

El “Desierto” es concebido como un lugar carente de compañía; el diccionario lo señala como “deshabitado” y otras acepciones lo registran como carente de vegetación.  Es decir, por donde lo veamos, nos es un lugar fácil para estar y mucho menos destinado para que lo disfrutemos.

Físicamente no es apetecible, aunque sus arenas en vivo o en cualquier fotografía podrían seducirnos hasta querernos hundir en ellas; sin embargo el “Desierto Emocional” por el cual pudiéramos atravesar puede ser más  letal, peligroso y definitivo que ningún otro.

Ahí, nuestro deseo puede llegar a su temperatura más alta, sofocándonos hasta asfixiarnos o quemarnos, llegando a consumirnos en la más oscura ausencia de compañía.

En sus arenas podemos perder las ganas de continuar y llegar a sentirnos tan cansados al punto de preferir morir al sol, que dar un paso más en busca de la tan lejana supervivencia.

El incandescente sol se hace más notorio y con sentido despiadado sus rayos pueden caer con toda sus fuerzas hasta desgastarnos.

Es ese desierto, el que exploramos sin a veces tener idea de ojo salir, navegamos en sus arenas de dudas y cada grano de ellas va consumiendo el reloj de nuestras ganas y confianza.  Es por eso que si prolongamos nuestra estadía en ese lugar comenzamos a acudir a los espejismos que podemos esconder en nuestra mente, a fin de que nos “duela menos”, pero al fin y al cabo dolerá, porque no es real.

En toda la extensión de su diámetro, en el desierto, la compañía desaparece y es casi nula. Cuando luchamos con nuestros demonios emocionales  ¿quién es capáz de estar ahí? ¿Ante una subida en la temperatura de nuestras percepciones, las cuales terminan distorsionadas ¿quién está dispuesto a soportarlo? Es en esos momentos cuando el desierto, literalmente se abre ante nosotros y en algunos casos nos engulle o traga.

Es sencillo y hasta comprensible, gozar de compañía, sonrisas y fiestas cuando todo florece; sin embargo es en el desierto, cuando se prueba quien realmente  tiene el “calibre” para mantener nuestro paso… ese mismos paso, que tal vez en algún momento hasta se detenga y decida no avanzar más (al menos mientras dure la crisis del desasosiego que da la sed que no consigue ser calmada). 

La compañía se hace ausente, pero quien logra que encontremos su rastro o aquel que decide seguir el nuestro a pesar de los vientos que soplan fuertes borrándolo todo… es con quien podemos caminar con confianza en su pleno centro y al salir de él.

Antes o después de cualquier tierra fértil o cultivable, visitaremos algún desierto y en medio de su intensidad podremos comprobar que tan gran grande es la soledad que sentimos y que tan presente está quien hasta ese momento solo lo dijo.  Toda fuente de agua, tendrá su momento de sequía, toda compañía tendrá su momento de silencio.  

Los que logran superarlo son los que pueden continuar juntos. Cuando la sed qué hay en nuestro interior y nuestra mente no logra ser calmada, es cuando comprobamos que a nuestro lado solo había arena.

En lo que a mí concierne… agradezco desde mi corazón tu presencia en medio de mi desierto.

🐪🌴🐫🌞🐪🌴🐫🌞

Muchos son los que se acercan
Cuando el cultivo florece,
Más estos desaparecen
Cuando lo verde no crece.

¿Quién se atreve, quién está?
Cuándo la arena te cubre
Cuándo en ti se confunde
La manera de pensar…

Quien ha estado en el desierto
Sabe que es sentirse muerto,
Aunque puedas respirar.

Y al salir y continuar
Agradecerá al que estuvo
En este lado del muro
Quizás sin mucho que hablar
Pero quien hasta el final
Se mantuvo al lado de uno.

Esa presencia es valiosa
Es como joya preciosa,
Que no vamos a botar
Si no, será como el oro
Parte de un gran tesoro
Que queremos conservar.

Enciende…💡

 

Las excusas son muchas para volvernos tinieblas… pero, si en nosotros hay luz, ¡iluminaremos! eso se va a reflejar.  Disfruta tu color, siente el amor… chao al dolor!

🌼✨🌼✨🌼✨🌼✨

A lo largo del camino
Muchas son las nubes grises
Pero aunque eso suceda
Cambiemos esos matices.

Hay momentos para llorar
Ver lo triste y que nos llegue
Y aunque se quieran quedar
Seguir y reir se puede.

¿Traes luz?
Demuéstrala… enciende!!!

Vamos Enero… que no te has ido…

Enero sigue avanzando, pero aún no se va,  sus atardeceres… sus días todavía tienen algo que decir.


▪️Aún nos falta por ver…

Aunque a veces pensemos que ya lo hemos visto todo (bueno o malo) probablemente seamos capaces de descubrir algo peor a lo que hemos visto hasta ahora, pero también algo extraordinariamente mejor.

Esa tarde de este Enero, nunca pensé que fuera así… pero así fue. Para mi sorpresa y placer, se puso cada vez mejor.


Los días han a avanzado y en medio de un silencio casi impuesto, he estado dando vueltas a mis pensamientos… esos que difícilmente se deslastran de lo que siento.  Como los colores, los cuales en algún momento no los percibamos, simplemente están ahí. Tal como pude ver, en este otro atardecer.


▪️Amanecer no depende de nosotros.

No está en nuestro dominio que el sol salga o que se oculte, así como tampoco  que el amor llegue y se vaya.


No andamos por la vida con un botón al alcance de nuestra mano, diciendo: 🔴

-Enciendo el amor (ON)🔛

– Apago el Amor (OFF) ✖️⚫️

Sobre todo cuando el asunto es de sentimientos, ese bendito botón se ausenta de nuestro alcance. 

Por supuesto, hay personas con las cuales nos resulta mucho más sencillo decir:  ¡ hasta aquí!  La supervivencia te lleva a pasar la hoja y aunque duele y raspa el alma de alguna manera, seguimos y nos sentimos hasta muchísimo mejor así, sin esa persona.  

Sin embargo también ocurre lo contrario… el botón se esconde o borra y no lo encontramos por ningún lado… y somos testigos de esos sentimientos que llegan para quedarse, porque simplemente hicieron hogar en nuestra alma, corazón y mente.  Esas son palabras mayores.  Fuera del rango de nuestra determinación simple y dispuesta. ¿Que si logramos vivir a pesar de ello? ¡Claro! Los signos vitales son manifiestos, pero solo el que pasa por un sentimiento de esos sin botón de “apagado” existente, sabe de que les estoy hablando.  De todas maneras, el punto es, no tenemos el control (al menos no, como muchas veces lo pensamos).

▪️La crisis es una oportunidad para medir lo que sentimos.


No existe ningún sentimiento que podamos experimentar, que en algún segundo de su tiempo no nos haga vivir un momento de crisis y eso es tan necesario, como preciso es saber para quién siente, ¿qué tanto es lo que siente y hasta dónde lo puede llevar eso?  Es fácil acariciar un sentimiento en el ambiente del idilio sin querer pasar jamás por el sube y baja de emociones.   Si lo sientes, en algún momento eso te va a sacudir  (y mira que a veces creemos que no saldremos de dicha sacudida).


Sin embargo, a pesar de todo eso, es maravilloso poder experimentar lo que un sentimiento nos permite.  Eso es más efectivo o potente que cualquier “ayuda” que muchos usen para tener sensaciones que han llamado extremas.

▪️Dentro de toda dificultad, hay un tiempo de descanso.


No somos capaces de soportarlo todo. En algún momento nos quebramos.  Somos humanos y como tales, tendremos la oportunidad de reconocerlo al decir: -Se me acabaron las fuerzas, no puedo más.

Habrá quien lo tome a mal (y hasta se burle o diga algo inapropiado)… son  esos los que podemos considerar como la  compañía no deseada en el camino.


Y otros que nos invitaran a ver al cielo… y a dejar nuestras cargas, mientras descansamos sobre una cama de nubes.  Con esos me encanta compartir el viaje (aunque los otros también sean necesarios de algún modo y para colmo abunden 🙄).

▪️Esperar algo no implica que lo vayamos a recibir.


Esperar es un arte del corazón… no es una técnica que se puede aprender.  Si intelectualmente lo asimilamos, es lo que tengamos en el corazón, lo que nos va a permitir desarrollarlo.

Esperar sin expectativas, es totalmente paradójico, pero es la forma más noble de hacerlo. ¿Porqué? Por que la mayor probabilidad es que lo recibido diste mucho de lo que nuestra imaginación había construido (en unos casos supera las expectativas y en otro se queda corto). Esperar no debe estar definido por lo que nosotros somos y estamos dispuestos a entregar; ya que no todos tenemos la misma actitud frente a este hecho ni las percepciones son iguales. 

Esperar es saber que vamos a recibir… y lo que sea, estemos dispuestos a que sea motivo de celebración.


▪️Muchas palabras son para el mundo; las que nos decimos a nosotros mismos son las verdaderas.

A veces es mucho más sencillo comunicar en forma general  a 1000 personas que dirigir un mensaje a pocas y tal vez el mensaje o las palabras más difíciles de expresar son las que nos damos a nosotros mismos… esas en las cuales no hay “adornos” de ningún tipo, porque en el fondo (y a lo mejor en la superficie) sabemos quienes somos y de que “pata cojeamos”.


Ese es el momento de claridad, cuando tomamos valor para correr la cortina que evita que nosotros mismos veamos lo que somos.  Como una noche que se abre y una Luna que se deja ver sin ningún reparo, en una conversación con su reflejo en el cielo, porque simplemente ella está y la noche al ver su sinceridad la acompañó hasta el amanecer para que también le sirviera de telón en medio de su conversación.

▪️Hay momentos en los que no vemos bien.


Aunque parezca que si, por diversos motivos nuestra percepción puede tornarse equivocada.  Somos propensos a que nuestros pensamientos sean envueltos en una neblina de dudas, que no nos dejan realmente disfrutar de lo que sentimos… enseguida se suben al techo de nuestra mente los ¿porqué y los hasta cuando? Que casi nos ahogan.


Sin que tengamos la oportunidad inmediata de entender, que detrás de eso que “tapa” o nubla la visión de nuestros sentidos, está lo que sentimos y eso debemos honrar, porque al hacerlo somos consecuentes con nosotros mismos.  Las máscaras se caen… debe ser así.

▪️Lo que sentimos es luz!

Pareciera que debemos caminar por las dudas, para llegar a las certezas.


Luego que decidimos asumir lo que sentimos, todo va teniendo sentido.


Van apareciendo los colores.


No hay nada más cierto que lo que reconocemos que sentimos.  Eso lo podemos confirmar sin la intervención de nadie, nuestros pensamientos están ahí.


Y cada día que amanece nos da la oportunidad de reencontrarnos con justamente eso… con lo que sentimos.

Es tiempo de celebrarlo, de dejarnos inundar por el amor, de dejar el temor en su lugar (afuera) y de seguir dando pasos hacia la verdad, la nuestra, la que habla de nuestros sentimientos.  El resto es solo escenografía del camino.


Enero, vamos… que no te has ido.  

Gracias por cada una de estas maravillosas ventanas que antes antes mis ojos.  Lo que siento, me lleva hasta ese Cielo, el mío.  El que me hace suspirar en cada oportunidad que tengo en el camino.

Andar el camino…

No es que no lo experimentemos (el miedo)… es que no lo tomemos como excusa para quedarnos a un lado del camino y ver nuestra vida pasar m sin hacer nada

Si,hay algo que puede producirnos temor es SENTIR… pero sin darnos ese permiso, para que seguir?

Si decides abrazarte al miedo, vas a morir congelado porque él es frío.

¡Decídete a andar! No. As pretextos.