De las cosas cotidianas 22.. cuando te aprietan, que sale? 😖

¿Alguna vez has “machacado ” ajo?

Producto de las recientes fechas decembrinas y lo que comemos por estos lados del mundo, tuve que machacar unos cuantos ajos.

Mientras lo hacia y apreciaba el olor que botaban, pensaba:

—¿Porqué es que hay que hacer esto?

—¿Porqué no echarlo de una vez así, entero?

Claro, sería más fácil para el que le toca cocinar no tener que pelar ni triturar. Sin embargo, todo tiene su motivo.

Cuando se aprieta, machaca o tritura se obtiene todo su sabor, su esencia, lo que es. La comida queda con muchos sabores, no solo de ajo sino del resto de lo que se procese, justamente, en la medida que se “procese“.

Entonces no me quedo más que pensar y preguntarme:

—¿Que nos ocurre cuando somos puestos en el mortero? Cuando nos aprietan, machacan o trituran ¿Que es lo que botamos?

Por supuesto, cuando nos duele decimos: —Ayyyy! o expresamos nuestro dolor de alguna manera. Pero más allá del dolor, ¿de que estamos hechos?

Nuestra esencia también es exprimida en algún momento, ya sea por eso que consiguen sacarnos lo mejor que tenemos dentro, así como también los que ponen a relieve esos monstruos que conviven en nuestro interior.

¿Si estuvieras preparando un plato y tú fueras un ingrediente… si fueras triturado, que sabor le darías?

💭😳

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De las cosas cotidianas 21… “terminator” 🐜 🦗🕷

¿Alguna vez te ha tocado el papel de “exterminador “?

Bueno, a veces cuando los bichos visitan nuestros hogares, hay que hacerlo o terminaremos siendo sus inquilinos y ellos los dueños del lugar.

Desde hace un tiempo tenia eso como tarea pendiente, porque los veía deambular por ahí sigilosamente, a escondidas, aprovechando la Oscuridad y todo eso que ellos saben, y valiéndose además de qué hay momentos en que no tengo ni tiempo, ni fuerzas para hacer tareas que ameritan esfuerzo físico (los que saben del mal de la fibro, saben de que les hablo).

Sin embargo, hay días en que uno amanece y dice: —¡Hasta aquí! Si, tal como con una relación tóxica, decidimos poner fin, por nuestro propio bienestar y a veces por nuestra propia supervivencia.

Así que inicie la “guerra de las galaxias”. Reconozco que no ha sido nada fácil, sacar todo lo qué hay en cuanta gaveta o gabinete pueda tener uno en la cocina, no resulta nada cautivador, para quien solo quiere deshacerse de los bichos, pero ni modo <tarea que se empieza, tarea que se termina>.

Literalmente comprobé, que uno puede hacer cosas, que nunca ha pensado y que aún con este tamaño que tengo, fui capaz de meterme en los gabinetes que hacen esquina para llegar al fondo y así poder limpiar y sacar a esos desagradables animalitos; pese a la incomodidad, la falta de luz, y casi que la claustrofobia que me dan los espacios reducidos. Cuando el empeño está presente, las excusas para no hacer, desaparecen.

Despejé todo, boté lo que no sirve, lo que hace mil años estaba ahí, en honor a lo que no existe. Quité el polvo y la grasa que se pegan en las cosas cuando a menudo no se usan, y determiné usar algunas que bien me harían. Otras simplemente las envié a un destino donde podrían ser aprovechadas. Y los bichos salían a hacerme frente.

Unas veces me hicieron gritar y correr, pero siempre volví, y lo hice porque quería terminar. Para mi era necesario librarme de ellos.

Entonces me di cuenta, que así como pueden ponerse nuestras cocinas y hasta nuestros hogares, pueden ponerse también nuestras vidas. Llenas de “bichos” que la intoxican y si nos descuidamos nos minaran la existencia de su porquería.

—¿Quien dijo que limpiar y lidiar con la suciedad es agradable? El que lo haya dicho, lo hará de vez en cuando jajajaja, o vivirá solo. Por eso existen en el mercado mil productos y diferentes utensilios con que hacerlo, para que la cruzada sea lo menos traumática posible.

Del mismo modo, en nuestra vida cotidiana, a veces tenemos que lidiar con “bichos y suciedad” que no son fáciles de exterminar. Algunos porque son producidos por nosotros mismos, y otros porque permitimos su funesta entrada.

Hay personas qué hay que echarles <baygon> y me permito hacer la cuña del producto, porque en definitiva es letal para los animales rastreros. Y por supuesto, no vamos a matar a nadie (por mucho que a veces te permitas soñarlo jajajajaja), pero si es requerido ponerles límites que le hagan de una forma u otra forma desaparecer, hasta que nuestra vista no pueda verles, y nuestra vida no se afecte. Gente que hace daño y nos roba energía.

Me di cuenta sirviendo de exterminador, que la tarea no es fácil; de la misma manera no es sencillo abordar una situación desagradable y estar dispuesto a quedarte hasta el final, hasta que por fin se resuelva y alguien tenga que irse. Los problemas no se solucionan solos, debemos intervenir, tanto o más de lo que intervinimos para crearlos.

A veces pretendemos ser como los que temen a las alimañas (ratones, cucarachas, entre otros) que gritan y gritan, pero están totalmente sumergidos en la incapacidad de hacer algo para eliminarlos. En alguna ocasión, se prefiere hasta hacerse el loco, creyendo que el animal se asustará y se irá; cuando lo que realmente ocurre es que va ganado más territorio, reproduciéndose a una velocidad muy rápida.

El temor en definitiva, no nos lleva a nada. Sentirlo es totalmente permitido, porque somos humanos, y el dolor puede hacernos retroceder algunas veces, sin embargo y a pesar que lo sintamos, no quiere decir que nos haga sus presas y que ya nunca podamos superarlo.

Confirmé que acabar con lo que uno *no quiere* no es tan sencillo, pero vale la pena, cuando luego ya no tienes eso produciéndote a veces hasta repulsión.

A la fecha, llevo la obra de exterminar a los bichos hasta un 80%, me falta los lugares menos apetecidos por ellos. La prueba más grande la he ido superando, el orden a vuelto a las gavetas y gabinetes; y sobre todo la limpieza y tranquilidad de saber que no andan por ahí ensuciándolo todo. No me confío, se que los que quedan, pueden en cualquier momento seguir en su intento de colonizar mi espacio, por eso ya he tomado medidas para que así no sea.

De la misma manera, mis bichos emocionales (y hasta los que respiran cerca de mi) también han llevado lo suyo; estoy alerta para que nadie me carcoma el alma, el sentimiento y mi esencia. Se que volverán o vendrán en algún momento y pretenderán decirme que no soy del tamaño del estándar, y me echarán en cara mis defectos (que pueden que sean innumerables), pero ya no me asustan, no como antes que me parecía el final de todo si su mentón arriba, no indicaba su señal de aprobación.

Los bichos … “pafuera“!!! TODOS.

(A pesar de lo desagradable que es verles ahí muertos, coloco la imagen para que no olvidemos lo terriblemente que es padecer de compañías tóxicas, sean rastreros o personas) 😞

De las cosas cotidianas 19… cuando es hora de sacar la basura

—¿Alguna vez te ha pasado que el camión de la basura no pasa por tu vecindario?

—¿Cierto que cuando eso ocurre, nos crea un ambiente desagradable? Se carga el ambiente de todo tipo de olores y las moscas junto a otros insectos hacen de nuestro entorno un lugar peligroso. Eso se ha convertido en una de las cosas cotidianas de mi país.

Ya sabes, entre todo lo que pasamos… a veces la guinda del pastel es otro servicio público que colapsa. Pero, no es precisamente del rosario de dificultades que estamos pasando a lo que quiero referirme en esta oportunidad.

Y es que, escuchando desde mi piso, arriba, el sonido del camión de la basura, me quedé pensando en la necesidad que tenemos por supervivencia cotidiana, de sacar también, nuestra basura.

Queramos o no, lo aceptemos o rechacemos de plano… todos tenemos algún trasto viejo por ahí incomodándonos la vida. ¡Si no suma… pues resta! Si no te produce una buena sensación o te deja un buen sabor, generalmente deja lo contrario. Basura.

Insisto, en el plano físico de lo que vemos y experimentamos como normal con nuestros sentidos, eso guarda alguna relación con lo que ocurre dentro… allá, donde están guardados nuestros más profundos sentimientos o emociones. Es decir veamos la señal visible y dejemos que nos lleve hasta aquello que no se ve.

Nosotros también necesitamos “sacar nuestra basura” y lo más cumbre es que el camión no vendrá de ningún lado, sino que nosotros mismos tenemos que estar dispuestos a echar fuera, lo que nos contamina.

—¿Acaso fuimos diseñados para ser el vertedero de los desperdicios de otros o quedarnos con los propios por siempre? ¿Para qué dejarlos allí, para crear abono con eso? ¡Por supuesto que no! Nuestra vida es muy valiosa para que cualquiera ose convertirla en el lugar predilecto, donde tirar sus toxinas.

—¿Hay gente que te amarga, que te envenena? ¿Que está en tus redes y lejos de hacer algún comentario positivo o de reflexión si fuera el caso, solo contabiliza tus errores y absorbe hasta destruir cualquier nuevo emprendimiento? ¿Conoces a alguien, cuyos comentario u opiniones te crean desasosiego?

¡Pues déjame decirte, que tienes el cesto de la basura emocional…. lleno! Lo bueno, es que no es imposible de vaciar, creo que todos hemos estado así alguna vez, y quizás más prolongadamente de lo que quisiéramos.

Entonces, de la cotidianidad de hoy me queda que: debemos sacar la basura emocional, eso que nos hace sentirnos más abajo del suelo, que no deja lugar para las risas que trae el equivocarnos, ni se parece en nada a los abrazos que recibimos de quienes realmente nos aman.

Así que, la próxima vez que uno de esos personajes cargados de alto poder de toxicidad invadan tu espacio, decide correr o echarlos. De la mejor manera, puedes usar hasta la cortesía, pero no te quedes ahí a ser recipiente de la basura de nadie. Y si eres tú mismo quien porta lo tóxico, sacude lo que hay adentro… suéltalo y libérate, que la basura además de oler mal y agriarnos el día nosotros mismos, pesa. 😖

Recicla tus pensamientos, hasta lograr mejorar tu situación. Date un mensaje claro, no haciéndote cómplice de tus auto lamentos, ni creyéndote utópicamente a prueba de balas. Construye un diálogo contigo mismo, lo más sobrio posible y evita por sobre todas las cosas engañarte a ti mismo, porque eso puede resultar la basura más tóxica que podamos producir.

No esperes que otro sea quien te libre de la basura, decide tú mismo echar fuera sus toxinas. Tú sabrás de quien debes correr, a quien sacarás de tus contactos o quien está mejor a distancia. No te resignes a tener la vida en modo “basurero”, la que tienes es la única, saca de ella lo que no te haga bien.

De las cosas cotidianas 18… cuando el caos es lo cotidiano 😖🙄

Vivir en este rincón del mundo es algo muy… especial. Cualquier cosa que hayan oído al respecto quizás se acerca, pero en vivo la potencia se eleva.

En estos días me tocó hacer un trámite, de esos normales ahora, de los que hacen las personas que tienes su esperanza cifrada en salir de nuestras fronteras. Aunque el trámite no llevaba documentación mía, me correspondía a mi hacerlo, así que fui.

Muy de mañana hay que estar para ubicarse en la fila que toque. Todo el mundo allí, con la resignación del que no tiene otra opción que someterse.

Antes de las siete de la mañana todos ahí, intercambiando vivencias , motivos por los cuales salir del país tricolor, anécdotas y experiencias que cuentan a nombre de un “vecino, amigo o conocido” que ya se fue y le va de una manera u otra.

Todos saben cual será su destino, y sus esperanzas están cifradas en otras fronteras, y mientras los minutos avanzan en medio de una calle diseñada para las carretas del tiempo de la colonia, un río de aguas negras es pisado por los carros que pasan al filo de quien está haciendo la cola.

Debes estar dispuesto a estar pegado de alguien más, de compartir una sombrilla por el sol tan fuerte que luego de las 7:00 am está llenándolo todo.

Las historias son incontables, tanto por la cantidad así como por lo particular de cada uno. Hay quien tiene meses de “reposo” y solo están haciendo el trámite para irse con el argumento de que “no pueden reclamarle nada, por el miserable sueldo que devengan”; hay quien tiene permiso para estar allí, porque su jefe sabe que no puede más y que el sueldo no le alcanza.

Y así, un sin número de razones bien o mal argumentarás, justifican este éxodo gigantescos del cual no de ha salvado ni una familia venezolana. Lo cierto es que todo el mundo apostilla y legaliza porque quieren salir de aquí.

En medio de eso, el caos impera, el agua negra que hace saltar cada vez que un vehículo transita alrededor del registro, se une al que se acerca cuando ya el sol comienza a pegar duro y propone lo siguiente:

—Tengo un puesto allá adelante, si está interesado nos podemos “arreglar” (y ya todo el mundo sabe qué hay dinero de por medio).

También está la que con diligencia te ofrece las hojas para los trámites, y hay muchos que quedan (como yo) preguntando:

— ¿Para qué son esas hojas en blanco?

Y como única y clara respuesta recibes al estilo de aeromoza del último vuelo:

—Cada documento para apostilla debe llevar dos hojas en blanco, sino, no te hacen el trámite. ¿las trajiste? (¡Por supuesto que no!) entonces debes pagar tanto por cada una.

Es decir, el mayor trámite se hace en plena calle. Cuando pasas a las instalaciones en apenas dos o tres minutos entregas documentos o retiras… el caos es lo previo

Lo peor de todo esto, es que es lo cotidiano. El caos se presenta en su peor versión y luego de dar una función patética, obtiene el aplauso de todo aquí que le ve.

Cuando el caos es lo cotidiano, tenemos un acta de defunción que experimentamos diariamente.

*******

De todo este episodio rescato algo bueno. Un funcionario del registro, que no dejándose llevar por la indolencia organiza la cola y la traslada a otra acera cuando el sol es demasiado fuerte para quien espera afuera y lleva horas de pie.

Ese mismo personaje con voz amable hace entrega de las plantillas y la retira para luego poder entrar a retirar los documentos, respeta la necesidad de quien está embarazada o lleva niños pequeños adelantando su entrada al recinto oficial.

Ese también está mal pagado, debe enfrentar muchos problemas a diario, pero está ahí, con su mejor cara y disposición. No podía dejar de mencionarlo, porque él, me reconcilió con la vida, en medio del caos.

Es entonces cuando pienso, que aún en el caos y cuando todo parece haberse ido al… “rincón” hay esperanza de que algo bueno puede pasar. ¡Yo se que si!

De las cosas cotidianas 17… los golpes enseñan 😖 y revelan 😳

Alguna vez has escuchado ese dicho que reza: “Los golpes enseñan “.

Y eso siempre lo asociamos a aprender una lección. Si metiste la pata donde no debías y eso te causó dolor entonces, fuiste “enseñado”, a no volverlo hacer… lo sabemos, pero no garantiza que no vuelva a ocurrir.

Y aunque esa sabiduría popular es cierta; he llegado a entender que los golpes no solo enseñan, sino que también “revelan“.

Hace unos días mi frente tocó el calentador de mi casa (si aunque aquí siempre estamos caliente (+30grados), también usamos calentadores de agua 😳; y a raíz de ese golpe, aprendí una vez más que debo tener cuidado, porque soy propensa a pegarle la cabeza a todo 🙈.

El caso es que me sirve de lección, pero también ese golpe sirvió para mostrar algo más que se cocinaba en mi cabecita y que yo no había atendido hasta ahora. Esa fue una revelación.

De no ser por ese golpe, quizás hubiera dejado pasar más tiempo y el mal se hubiera convertido en algo peor.

Entonces pasan muchos pensamientos al respecto por esta cabecita. La misma que con frecuencia pegó con todo, y la misma que tenía alojado un visitante que una vez hubo que extirpar.

Y es que el golpe sirve para expresarnos muchas cosas.

Cuando alguien nos golpea ya sea física o emocionalmente, porque son lastimados nuestros sentimientos, porque queríamos ser lo mejor para ese alguien y terminamos con un portazo en frente, porque nos quedamos esperando cual Penélope en el andén y la persona jamás llegó; de alguna manera eso trae una revelación.

💡Nos revela que tan frágiles somos emocionalmente al comprobar que hay pedazos, cual cristal roto, regados por todos lados de lo que sentimos.

💡Nos revela que quien nos golpeó, tuvo suficiente fuerza para hacerlo que casi nos mata, por eso queriéndolo o no, muestra quien es, un maltratador (a).

💡Nos revela también lo que somos por dentro. Hay quien ha sido lastimado, y por eso, simplemente quiere lastimar a todos, pero hay quien también por haber recibido el golpe y saber cómo duele es cuidadoso para no infringir ese dolor en alguien más.

💡Nos revela además cuál puede ser el remedio. Quizás en ese momento en el que estamos más golpeados, la presencia de alguien nos salva y eso tiene un significado para toda nuestra vida. Puede que ese sea el regalo después del dolor.

💡Nos revela que si no curamos ese hematoma y drenamos de alguna manera la herida, el resentimiento, la tristeza y el no querer soltar esa situación o esa persona, puede llegar a podrirnos por dentro, teniendo que ser amputados luego; siendo minusválidos emocionales incapaces de volver a sentir.

Los golpes enseñan y también revelan.

Esto lo pienso mientras toco los puntos que han cerrado la herida en mi cabeza, gracias a que lo atendí por el golpe recibido; y lo siento mientras acaricio en mi mente la cicatriz de un sentimiento que ha dolido, pero que cada vez me representa menos apego.

De las cosas cotidianas…17 ver la vida por un “tubo” 🔭🙄

¿Alguna vez has visto el panorama, a través de un “tubo”?

¿Cierto que todo se vuelve concreto y estrecho?

¡Lo que está fuera… simplemente sobra!

A veces nos empeñamos en ver la vida de ese modo… “entubados” sin chance a más nada.

Y decimos: —¡Yo lo veo así, y es así porque si! 🙈

Y entonces… ¿quien puede sacarnos de ese razonamiento?

Como ya saben he estado “pariendo” como decimos en Venezuela, la mía, la del Sur; con este tema de la falta de espacio en el blog.

Que si “quita esta, pon aquello”, he visto los mil videos de YouTube y sus recomendaciones científicas – tecnológicas que a veces ni entiendo.. jajajaja

En total, sigo sin mucho espacio, pero comienzo a ver el asunto “fuera del tubo”.

Ciertamente es aquí donde yo quiero escribir, esta es mi ventana favorita de todas las redes. Me siento cómoda, la interacción ha sido genuina y natural. En este lado de nuestro mundo, nadie viene con poses, ni a dar recetas, sino que las letras corren a su antojo, mientras unos van delante y otros quizás vamos detrás. Y eso es lo que nos mantiene aquí.

Sin embargo, y en la apertura del ojo, fuera del tubo, se me ocurrió una idea que no me la había dado ninguno, ni aún el experto que dicho sea de paso.. ¡que bien me ha atendido!

Quiero irme por lo sencillo, porque si vemos la vida a través de un tubo, terminaremos apretados. Y eso, simplemente no me gusta.

Así que pensé: —Si Instagram es más foto que escritura y WordPress tiende a ser más escritura que fotos ¿porque no hacer un mix con ambos y así ayudarme en éste escollo?

Dentro de mi impericia, determine enviar las imágenes allá, a Instagram, donde se supone que no me van a decir que el espacio se me agotó… jajajajaj.

Asi que comencé pasearme por algunas de mis entradas y mientras las leía y disfrutaba como si las hubiera escrito alguien más y me quedaba en las imágenes como si no hubiera sido yo quien las hizo o tomó las fotos en la mayoría de los casos; y empecé entonces a andar un puente para migrar las imágenes que tengo muy pesadas acá y dejarlas en Instagram con el texto si lo permite y si no, con algún extracto del mismo.

De esta manera ganó espacio aquí y sigo escribiendo.

Por tanto si estás en mi blog con el tubo, buscando siempre mis múltiples fotos con los textos y no lo encuentras todo… ¡No pasa nada! Puedes darte una pasada por allá (@escriboloquesientoypienso) y lo más probable es que consigas la imagen que falte por estos lados, y además consigas algunas cosas que tampoco puedo hacer por aquí, como dejar videos.

Además el IGTV que tiene esa red resulta ser lo mejor a la hora de videos porque no tiene la restricción del minuto de Instagram normal, ni los tres que te da WhatsApp a regañadientes.

Quizás no es la mejor solución para el caso, pero prefiero soltar las amarras y dejar de mirar la vida a través de un tubo, pudiéndola apreciar mejor con la libertad de ambos ojos (además del corazón).

El que sepa cómo colocar el plugging que permite ver el icono de Instagram aquí… que por favor me lo explique (y que se prepare para tener mucha paciencia jajajaja)

🔍Que descubrir más de un modo de transmitir lo que somos,
No es pecado, no es tan malo…
Es soltar muy pronto el tubo
Y buscar un acomodo.🔎

De las cosas cotidianas 16… cuando el asunto se acaba! 😳

Se que quisiéramos que las cosas agradables y dulces sean las que llenen nuestra cotidianidad… pero siendo realistas, no es así.

Alguna vez te han dicho: —¡Se acabó! Hasta aquí llegamos o no hay espacio en mi vida para ti.

Cierto que son palabras “punzo penetrantes” y que además nos pueden hacer sentir que morimos, tan solo al escucharlas.

Pues, en este mundo de los blogs, también podemos encontrarnos con un “corte” de ese tipo. Si no te ha pasado, ten cuenta lo que te digo : —En algún momento pueden decirte “No hay más espacio para ti”

Entonces llega la zozobra… te preguntas: —Y ahora ¿qué hago? ¿Para donde me voy, si me gusta y se estar es aquí? ¿Qué hago con mis escritos? Y un sinfín de preguntas más, taladran nuestra cabeza, así como cuando te preguntas en el caso de otras rupturas:

—¿Pero que fue lo que hice mal? ¿Porque si puede ser con otra persona y no conmigo?

La respuesta es simple… nada está mal contigo, ni conmigo. Solo que, todo tiene un tiempo y fecha de vencimiento.

Pero también…

Todo trago amargo, tiene una lección positiva que se puede aprender.

A raíz de que recibí mi notificación de “no te queda más espacio” en este mismo blog que aún escribo; también han surgido cosas muy agradables.

(Hago un paréntesis para hacer la salvedad que estos anuncios de despedidas los recibimos los que solo tenemos planes gratuitos, por tanto limitados).

Con todo este asunto de “espacio consumido” he tenido la oportunidad de conocer a quien puede ayudarme a resolver, a enterarme de cómo podemos maximizar del espacio que disponemos y liberarlo de algún modo. Además de esto, se han vuelto validas otras opciones que hasta ahora yo no consideraba

😳 (en este momento mientras escribo esto, esta temblando así que debemos evacuar el lugar)😳

… dos horas después aún asustados, todos hemos vuelto a casa. Esto si no es nada cotidiano. Los temblores asustan y nos crean mucha conmoción.😖

Para continuar con la idea de esta entrada, de la insuficiencia de espacio,o de cualquier limitación o ruptura que nos pueda pasar, solo saco una lección que nos puede ayudar. Todo nos sirve para aprender y sobre todo para considerar otras oportunidades.

Si no es en el espacio acostumbrado, podemos descubrir que escribiremos en alguna otra plataforma o medio; si no es con quien queremos estar, vendrá alguien que si esté dispuesto o sirva para que se dé cuenta que nos puede perder. Los cambios a veces traen sus traumas, pero al final podemos superarlos.

Sigo aquí, aprovechando este espacio que he logrado liberar… y la oportunidad de seguir en la vida de quien quiere.