De las cosas cotidianas 38… llegar hasta el final, un riesgo

Por fin terminé la actividad de estos días con la pintura en casa. Esto me dejó cansada y muerta jajajaja. Los que han hecho esto alguna vez saben de lo que hablo y los que saben de la “fibro” que nos aqueja aún más pueden entenderlo.

Pero al margen del cansancio y todo eso, remover toda la casa me sirvió para otro tipo de pensamientos. Me permitió ver que generalmente soy obstinada en eso de llegar hasta el final, cueste lo que cueste. Sin embargo y más allá de la autocrítica, me surgió una lección en pleno movimiento.

A las cosas (como todo) a veces es necesario y bueno “removerlas”

Se que generalmente los “sabios” hablan de dejar que el tiempo cure todo y juegan a “hacerse los locos ” de forma elegante. Como si ese <todo> fuera a tomar su lugar sin que intervengamos, sobre todo si fuimos nosotros mismos los causantes de un desastre. “Deja todo en manos del tiempo” escuchamos y ¿cuál es el resultado? Que el tiempo pasa, nos hacemos más viejos solo eso; de soluciones y arreglos nada.

Querer limpiar y pintar un lugar requiere que se remuevan cosas que quizás han estado fijas por mucho tiempo. Pero es necesario.

Si no, haríamos como los que barren y colocan la basura bajo la alfombra, esconden el desorden bajo del sofá o como también dice algún dicho popular “se tapa el sol con un dedo”. Eso es simplemente absurdo.

Igualmente ocurre con las personas y las relaciones. A veces se pretende que “no pasa nada” porque simplemente no se habla de ellos. Se sonríe para los selfies de pareja o grupales y en el fondo no hay palabras reales y ciertas que conecten esas mismas vidas de la foto.

Lastimar a alguien y esperar que el tiempo lo sane o que una relación en la superficie logre borrar la ofensa es una salida infantil para una vida de adultos que pretendemos vivir.

Las cosas deben moverse, las situaciones deben abordarse. Es importante saber que piensa alguien más, que le hizo sentirse lastimado, escuchar su apreciación y si hay que pedir perdón, ¡pues se pide! y no con solo palabras sino con verdad, con el corazón.

Que valemos más que una pared limpia, que el amor entre las personas es el tesoro más importante que en algún momento podremos tener en nuestra vida. Que vale la pena el riesgo de abordar un problema, de llegar hasta el final, así se remuevan nuestros más profundos cimientos emocionales.

Y cuando decidimos “dejarlo así” a medias, sin mover nada; estamos diciendo (y diciéndonos a nosotros mismos) que estamos a gusto viviendo así, a “media asta” como bandera en duelo, insatisfechos pero bien en apariencia, limpios pero sucios por dentro; con relaciones vacías, pero bellas para mostrarlas en las redes.

Menos mal que terminó este trabajo de casa, miro una semana atrás y no se como fui capaz de llegar hasta el final, Dios es bueno. Y estos pensamientos vienen mientras me duele todo el cuerpo.

De las cosas cotidianas 37… cubrir, cambiar, un clavo y otro 👩‍🎨

Como a todos nos ocurre, las paredes de nuestras casas se ensucian, se manchan o simplemente nos cansamos de ver siempre los mismos colores.

¿Entonces que hacemos? ¡Pues buscar un bote de pintura, una brocha o un rodillo y… manos a la obra!

Ayer precisamente me tocó hacerlo, por todas las razones que mencioné antes y quizás alguna más. Comenzamos a pintar y todo iba bien y sin problemas hasta que decidimos poner de blanco a una pared que había sido turquesa por los últimos tres años.

Hubo que raspar, lijar, el rodillo resbalaba y no cubría, así que tuvimos que hacerlo de la forma más lenta… con una pequeña brocha, poco a poco.

Y mientras la pared se resistía a dejar el color que por mucho tiempo llevaba, fui comprendiendo una cosa:

Todo cambio es una experiencia distinta, y sustituir siempre nos va a traer sus dificultades.

Pensé además en ese refrán popular que muchos hemos acuñado a lo largo de la historia y luego en la experiencia comprendemos que no es así, que no resulta: “Un clavo saca otro clavo”

Porque venga otra persona a nuestra vida o porque decidamos dejarla entrar de forma “desesperada” ante el dolor que otro nos causó, eso no quiere decir que lo de antes desaparezca como por arte de magia.

Nadie puede “cubrirnos” las heridas que nosotros mismos no hemos dañado.

Así yo hubiera lanzado todo el bote de pintura sobre la pared, el turquesa no se habría ido de un solo golpe. Ameritó tratar la superficie, y con paciencia ir echando las capas de pintura. Al día de hoy y ya con todo bien seco, toca echar otra mano de color blanco para terminar de cubrir lo que hasta ayer ofrecía resistencia. Fue un proceso.

Generalmente los recuerdos no se rinden.

La salida a un corazón roto, a una decepción acumulada, no es abrir con desespero la puerta a alguien que quizás venga con mayor posibilidad de profundizar los males que de borrarlos.

El mejor antídoto para un dolor del alma, de esos que nos dejan rotos el sentimiento, es conversarlo con nosotros mismos, cuestionarlo, preguntarnos y responder si de verdad estamos dispuestos a sufrir toda la vida por ello. Y al final puede que obtengamos una respuesta a favor nuestra… “Ya no quiero más esto” “quiero estar bien y dejar ir a quien no quiere quedarse”.

Tal vez todo el dolor no decida irse tan rápido, pero la puerta quedará abierta para que se vaya escurriendo y cuando menos lo pensemos, habremos cambiado por dentro.

Entonces, si estaremos listos para echar otro color en la pared que estuvo fracturada en nuestro interior; luego de trabajarla y cuidarla el tiempo que fuese necesario.

Para unos, los que no sienten mucho, saltar de persona en persona es sencillo; prenden y apagan el sentimiento a conveniencia (o al menos eso creen). Aunque yo soy de las que piensa que quién puede hacerlo de esa manera, es porque en verdad no sintió nada, pero esto ya es tela para coser otro traje.

Para otros, los que sienten con todo, tardará quizás más este proceso, pero el cese del dolor llega. Cuando hacemos un repaso a lo largo de todo el tiempo que duró el sentimiento y lo que eso produjo en nosotros, será la llave más segura para olvidarlo.

Pintar parece sencillo, pero tiene su ciencia; amar parece fácil, pero cuesta la vida.

De las cosas cotidianas 36… gripe! 🤧

Tengo desde el viernes de La semana pasada, una gripe que literalmente ¡Me tiene destruida!

Y cómo a todo el mundo, a mi tampoco me gusta sentirme mal. Al menos no con males extras a los que me aquejan normalmente.

El caso es que se dice que si es un virus debe entrar y salir en tres días , que si el líquido, que si esto o lo otro, pero lo cierto es que a mi me fue de regular a peor. Cada día sirvió para irme sintiendo más mal.

Creo que hoy, ya sea por los remedios, por el descanso, o por algo agradable que me ocurrió ayer en la tarde, casi noche; estoy empezando a sentirme mejor, aún sin voz, pero mejor.

Entre malestar y malestar he comprobado que como humanos queremos “salir” de todo rápido; y si es algo que no nos gusta, más. Pero todo lleva su tiempo, y eso como personas que ya contamos algunos años, lo deberíamos no sólo saber, sino aplicar.

Son muy pocas las cosas que tienen el carácter de instantáneas y significativas a la vez.

Un bebé tarda nueve meses en su proceso de gestación para alumbrar a la vida, el cambio de nuestra dentadura inicial a la permanente lleva sus años, aprender a andar en bici también hay que practicarlo. Tocar un instrumento, sacar una carrera, amar a alguien. No es cosa de un día.

Entonces, si aún las cosas naturales, esas que no requieren de nuestra intervención directa llevan su tiempo o proceso y las que nos gustan adicionalmente también, además de requerir nuestro esfuerzo o dedicación; ¿porqué seguimos con el empeño de que todo sea rápido?

Las cosas pueden tomar el tiempo, que deben tomar. Y eso es algo que si lo entendemos, viviremos los días sobre esta tierra, con algo más de sosiego.

No hablo de resignarse y echarse al abandono, hablo de hacer lo que está a nuestro alcance y reposar al saber que la semilla no florecerá el mismo día que es sembrada. No funciona así.

Por mi parte, luego de esta semana de destrucción (jajaja) creo que se empieza a cumplir el tiempo de esta gripe. No me quedé dormida en los laureles, me atendí dentro de lo posible de mi situación y esperé a que cumpliera su estadía.

Decir que al tercer día se iría y pretender hacer todo normal como si no estaba pasando nada, habría sido simplemente una tontería.

Lo cierto es que:

🤧Somos frágiles,

🤧No nos recuperamos tan rápido como quisiéramos (de una gripe y de una relación rota)

🤧Así como la lluvia viene y se queda por varios días, nosotros también necesitamos por largos días, llorar y sacar lo que hay dentro.

Por tanto, a dejar que todo ocurra según lo necesitamos, que por apurarlo todo, el tiempo no nos hará caso. 🤧

De las cosas cotidianas 35… ¡calentarse! 🔥 🤯

¿Alguna vez te has calentado… pero así, que quieres consumirlo todo?

¿Que si el mundo tuviera un tapón (como en la peli de la Era del Hielo cuando la ardilla lo consigue) halarías de él, y dejarías que todo se fuera al caño?

Últimamente he estado meditando sobre la ira, su origen, implicaciones y consecuencias en nosotros mismos, pero no quiero extenderme en eso, sino en algo práctico y cotidiano que me ha pasó recientemente.

De este lado del mundo, es casi un milagro tener una laptop (aunque usted no lo crea) los precios para el venezolano común resultan inaccesible, así que como dice la canción 🎶”El que tenga una laptop (amor) que la cuide, que la cuide” 🎶.

Entonces estoy dentro del rango de los que agradecemos que la tenemos. Sin embargo, pasamos a ser de las estadísticas del que tiene y si eso presenta algún desperfecto, casi nunca lo podemos arreglar, porque el repuesto no se consigue o simplemente porque repáralo resulta muy caro y los órganos vitales los necesitamos para vivir, así que no los podemos vender, para cubrir cualquier necesidad de estas.

El punto es, que tengo una laptop que se “calienta” cualquiera que sepa un poco de ellas podrá decirme que si es la pila, que si es el ventilador y cualquier cantidad de razones disímiles. El caso es que se calienta, al punto de que me quema los dedos, y no por el tema que escribo (jajajajaj) sino porque es la temperatura-máquina en que se monta. 🔥

Pero pasa algo admirable con mi laptop de tercer mundo, algo obsoleta y sin muchas esperanzas de cambio… y es que se APAGA.

Cuando ella se calienta, por supervivencia, ¡Se apaga!

Y en esto días, luego de pensar en mi queja acostumbrada cuando esto ocurre, me la quede mirando y le dije:

—¡Chica, pero tú si eres sabia!

Así que me dispuse a aprender de ella también.

🔥Si uno se calienta y quiere decir mil cosas fuera de lugar, mejor se apaga (callado hasta el necio pasa por sabio).

🔥Si uno se calienta y quiere tirar la puerta, batuquear algún coroto, golpear alguna pared; ¡Mejor se apaga! Salir y tomar aire, respirar profundo y tratar de pensarlo en frío es una opción que aprovecharemos mejor. Si rompemos algo luego tenemos que reponerlo y aquí eso es imposible, y las paredes no se volverán más suaves porque las golpeemos.

😍Si uno se calienta y quiere terminar una relación que vale la pena; ¡Mejor se apaga! Es preferible desmayarnos un rato, que comprobar luego que acabaste con años de esfuerzo y buenas cosas por una calentura que ni sentido tenía.

En fin, aún con las vicisitudes que se viven al norte del sur, todavía se puede aprender a estar mejor.

Mi querida y antigua laptop, mi reconocimiento para ti; que por tu bien, sabes apagarte cuando es debido. ¿Yo? ¡Tomo nota! 🙈

De las cosas cotidianas 34… ¡¡¡sin wifi!!!! 😂😱🥶

“La CANTV une a la gente”

Ese era el eslogan publicitario que la compañía nacional de teléfonos tenía hace unos años en este “norte del sur”.

Sin siquiera imaginar que la internet sería lo que sería y que tantas personas nos separaríamos vía una diáspora impuesta por el simple hecho de sobrevivir, hoy, suena irónico hasta recordar lo dicho en ese lema publicitario.

Es terrorífico, frustrante y sumamente angustioso, el quedarse desconectado, es decir, sin wifi. Pero esto es ya algo cotidiano. Así qué hay que aprender a sortear las dificultades.

Ni que pagues la factura, ni que tengas el módem y hayas comprado otro aparato adicional (que en este momento olvido cómo se llama) el resultado es el mismo –estás fueraincomunicado!

Si quieres hacer una transacción bancaria, no puedes; y si logras terminarla, revisar la cuenta luego para confirmar que todo está okey, es un mito de otro tiempo que ya se nos ha vuelto imposible hacer.

Ver correos y responderlos, enviar archivos que alguien espera, pagar servicios en línea, consultar a “San Google” y su esposa, la tan criticada “Wikipedia” resulta un carrera agobiante que nos deja exhaustos.

Paradójico e irónico eso de vivir en el siglo de las comunicaciones y avances tecnológicos y a la vez sentirnos fuera del tren que lo lleva, y mientras saborear la desagradable realidad del “botón en rojo” ¡si en rojo! Así se pone la sección en el aparato sobre la leyenda que dice “Internet “. 🙄

Y hay quien comenta que antes podíamos vivir de otra manera, y es valido. Pero luego de la llegada de la internet con la comunicación global y las vídeo llamadas que llenan de alguna manera la ausencia de muchos de los que amamos, es inconcebible vivir lo días “desconectados“.

Pero aquí estoy, dándole la vuelta a la contrariedad, pescando el segundo de la conexión para estar contigo, porque ya sabes que no hay prueba más dura del estar desconectados que la de no saberte por ahí… claro! Eso va más allá de cualquier wifi material, tienen que ver más con la conexión que tiene nuestro wifi emocional. Y ahí estamos c o n e c t a d o s.

¡En esta hora, vencí el obstáculo! 📲

De las cosas cotidianas 33… Vemos y no vemos, sentidos lentos.

¿Alguna vez has perdido algo en tus propias narices?

Ayer mientras hacía la visita usual a la cocina, necesitaba un bol para amasar, quería hacer unas arepas y aunque había otros en la gaveta, yo quería uno específico.

Ya sea por el color, por quién me lo regaló y demás hierbas, yo quería uno… que ¡no estaba!

Abrí la gaveta y simplemente ¡no lo vi! Y entonces empezó a “trabajar ” mi cabeza en <Modo Sabotaje>. Buscaba el bol y mientras lo hacía, mi pensamiento decía: “Pero no puede ser has perdido el bol… o alguien se lo ha llevado!!” Y luego me recomponía respondiéndome: “Eso es imposible, nadie va a llevarse un bol”.

Luego de unos minutos, de sentirme perdida dentro de mi cocina, una pequeña luz de cordura se encendió dentro de mí y dijo: “abre la gaveta y esta vez mira, pero mira bien”. 🔥 👀

Y ocurrió el milagro… llegue a ver, lo que antes no veía.

Algo tan básico o cotidiano como buscar en nuestras gavetas o despensas, me hizo pensar que así lo hacemos a menudo con nuestra propia vida. Vemos y no vemos.

Hay cosas, situaciones y hasta personas a quienes “no las vemos ” y eso nos angustia, nos llena de incertidumbre, nuestra cabeza juega al “tormento” y sale ganando, volviéndonos polvo, pensando una y otra vez: “no me quiere, no soy importante en su vida, soy un desastre”, “perdí lo que tenia por descuido, tendré que gastar nuevamente en comprar lo mismo” u otra cantidad de pensamientos molestos que no nos llevan a nada.

Por eso cuando esto me ha ocurrido últimamente, le cuento tres al pensamiento (dándole el beneficio de la duda jajajaj) y luego toca pararlo y decir:

✋ “ehhhhh, ¡¡estaciónate ahí!!!, yo no se si lo que estás diciendo es cierto, por tanto no sirve de nada atormentante” ✋”o pregunto y me entero o elimino este pensamiento cada vez que llegue”

Y ahora luego de esta historia del bol… también me diré: “¡vuelve a mirar! Pero esta vez, hazlo bien.

Es mejor preguntar, dar una segunda mirada (o tercera y hasta una décima de ser necesario), escuchar bien y estar seguro… antes que andar comiéndose la cabeza y las uñas, pensando lo que no tenemos certeza de que sea cierto.

Y así, encontré mi bol, amasé las arepas y cuando veía a mi hijo comerlas pensaba… “lo que uno deja de disfrutar en la vida, por no dar una segunda mirada”

(Ver para no ver, no sirve de nada. Sentir para no sentir, simplemente es vacío, condenatorio e inútil). 😏

De las cosas cotidianas 31… basura! 😡☹️

Es increíble e inaceptable que dentro de lo normal y cotidiano que puedo tener en mi ciudad, esté la basura.

No importa cuántas veces recojan y limpien los que están destinados para ello, con regularidad hay quien boicotea esa acción, vive echando sus desperdicios en la calle a diestra y a siniestra.

😡No importa donde, pero cualquier lugar es bueno para tirar su basura..! 😡

Así piensan los que sin ningún recato, temor o simple conciencia dejan caer sin pensar cualquier tipo de papel, plástico, resto de alimentos o elemento que ellos consideren que se debe “botar”, el detalle es que para los que piensan de esa forma distorsionada todo su alrededor es un gran “vertedero” para su basura.

Comprar una botella de whiskey como la de esta caja que me encontré ayer a la orilla de la playa, equivale a unos cuantos salarios mínimos de los que puede ganarse cualquier trabajador en mi país (Venezuela), por tanto asumo que quien dejó ese “regalo” allí, tiene mucha plata, como decimos aquí.

Entonces confirmo una vez más que la riqueza del ser humano no se trata del dinero que poseas o de la capacidad para obtener cosas; sino de lo que realmente eres, de tu esencia.

El que deja basura en todos lados tendrá dinero para comprar bienes y servicios que otros anhelan o codician, pero tiene una pobreza mental y de alma, para nada envidiable.

También pensé cuando vi esta caja, en que:

😳En algún momento todo se vuelve “basura” por muy caro que lo hayas comprado, llegará el día en que ya no sirva, ya esté gastado, ya no tenga el mismo valor o ya no lo quieras.

No pude evitar también pensar en:

🗣Aquellos que van llenándolo y contaminándolo todo con su basura verbal – emocional, y quieren que se la recibamos. El que tiene el chisme como forma de vida, el que solo critica y maldice; el que todo el tiempo está en pie de guerra hablando mal y con palabras soeces, creyendo que todo el mundo quiere hacerle daño; el que solo habla de sí mismo, sus virtudes y su ego inflado … basura!😳

•En fin, la basura física fuera de lugar puede convertirse en un problema de estado.

La basura verbal – emocional que otros traen puede envenenarnos el alma, agriarnos el día y hacernos miserable la existencia.

Cada cosa a su lugar…

La basura de la calle, al cesto;.

La basura en la mente de las personas, puesta a distancia con un: “no me interesa eso que tienes para decirme, hablemos de algo que construya

No nos acostumbremos a dejarnos llenar de basura. 🧹