Enrollados… ocupados 🌀

A veces, tanta actividad se debe a la necesidad de tener algo que nos distraiga…

Y nos creamos el mal rollo de siempre estar ocupados, para no detenernos a comprobar realmente, quienes somos.

Sin tiempo para mirar nuestro espejo interior, por supuesto que no habrá forma de descubrir nuestro propio reflejo.

Por supuesto que no siempre lo que vemos de nosotros mismos, nos gusta; pero igual es toda una oportunidad darnos el chance de asomarnos al interior. Hacernos los locos u ocupados, es dejar que sea otro quien vea, eso que no nos atrevemos.

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Esto también es la vida… 🥳😭😳

La vida es una delicia…

Y existen cosas y personas que nos impactan, obtienen toda nuestra atención y nos encantan.

Sin embargo, el escenario es tan amplio que también puede ocurrir

Que hayan circunstancias al revés, que no existan coincidencias, que el avión no salga a tiempo y hasta que las ganas no se encuentren.

Ambas escenas son parte de la misma vida.

No todos los días se dará la misma función, porque por muy buena que sea, repetida también pega (y cansa); no todo resulta “a la carta” en la vida del mortal.

Sin perder de vista que un círculo no entrará jamás en un cuadrado, que los pensamientos son libres y no pueden ser secuestrados y que la conexión es algo de adentro que no es invento barato; las diferencias junto a las dificultades que a veces traen con ellas, serán más llevaderas.

Septiembre… etapas, estaciones 🍂 💐

Llega Septiembre en su novena, con luces grises que no despiertan. Trae consigo la noticia de que el año ya comienza a declinar, que la esquina ya ha sido doblada y el camino hacia el fin, se acerca.

En algunos lados del globo, comienza la etapa más bonita, la de las hojas caídas y cambiando sus propios matices, de cielos que estallan en colores anunciando que pronto el frío no les dejará verlos. En otras latitudes se prepara el hermoso tiempo de las flores, en todo su esplendor, adornando el lugar de forma mágica.

De este lado del mundo, se siguen presentando los contrastes, días que presagian lluvias, cielo que abre la puerta para que el sol alumbre; y en breve simplemente todo cambia. El azul se presenta nuevamente y el escenario de allá arriba, se transforma y acicala.

Mientras tanto la vida gira en su forma en nuestro planeta. Distintos escenarios, temporadas, estaciones y cada territorio preparándose para asumir el tiempo que le toque.

Este septiembre me recuerda, que así como en cada lugar dependiendo que tan cerca o lejos se esté de esa línea divisoria imaginaria de nuestro globo azul, se producirán estaciones o temporadas distintas, aún en el mismo planeta, de esa misma manera ocurre en la vida del humano.

Hay quien anda en modo “Septiembre” todo el año. Para unos es como una primavera perenne, viendo todos bajo el matiz de la Luz y la Alegría, para otros es simplemente la melancolía quien le acompaña de continuo, una huella de dolor, que no acaba.

En un mismo ambiente, a veces hasta el más cercano que tengamos, encontraremos personas que solo “llueven” y alguna otra será el sol que alumbra a quien tiene cerca, eso ocasiona a veces tempestades.

Sabernos distintos, con niveles más altos o bajos de sensibilidad, podría llevarnos a estar más preparados al momento de querer abordar a quien comparte la oportunidad de vivir con nosotros, ya sea de modo concreto y fijo o circunstancial y pasajero.

Así como hay lugares donde las personas cambian de ropa de acuerdo a las estaciones, porque saben que deben protegerse del clima y asumen como algo normal, que no todo el año va a estar en el “modo” que a ellos les agrada más; así podríamos hacer con nuestros pensamientos a la hora de atender a alguien que no termina de estar en nuestra propia “estación”.

Pretender acercarnos a alguien que se está muriendo de frío, y ofrecerle un helado, sería tomado mínimo como una ironía, aunque la intención nuestra sea buena en principio. Igualmente por el lado del calor ocurriría lo mismo.

Septiembre me deja pensando… que quizás para muchos es un mes pasajero, un mes transitorio que dará paso a tiempos más definitivos para que el año termine, pero igualmente para otros tal vez, estos días no terminen y se anclen ahí para siempre, aunque la pagina del calendario avance.

Se bienvenido Septiembre, con tus nubes alborotadas, alborotas igual, mis pensamientos.

Amanece… una vez más amanece 🍁☁️

Amanece, aún cuando el sol no se muestre completo o nuestros ojos estén velados para no verle.

Amanece, estemos solos o acompañados, con el corazón roto o con las fuerzas de comerse al mundo por un sentimiento.

Amanece, el día empieza y aunque decidamos no hacerlo, enterrando el ancla del dolor en la tierra de nuestro corazón, él sigue.

Amanece, día nuevo, distinto que no se repite, aún si quisiéramos decir “todo es igual” y echarnos debajo de las cobijas, tiene su olor a estreno.

Amanece, y lo creado nos da una lección de resiliencia, de fuerza viva, de seguir existiendo, de comprender y confirmar que los días malos existen, pero no son todos, ni borran a los otros.

Amanece, pájaros cantan, la luz hace su paseo y lo alumbra todo; no sirve de nada quedarnos a oscuras, tropezando.

Amanece y con ellos un millón de pensamientos que no se enfrían, ni están dispuestos a morir, mientras hay vida.

Amanece, las ventanas se abren sobre todo las del alma, la brisa pasa y aunque a veces lastima, también sana alguna herida.

Amanece, los pasos se presentan, conducen a algún lado, aún si es el lado equivocado, o al menos eso opine alguien.

Amanece y con ello también los compromisos, las expectativas que no se van a cumplir, los deberes pesados y las conquistas, las sonrisas reales y quizás alguien que nos recuerde.

Amanece, las letras brotan, los lápices hacen los suyo, las pantallas se activan, los mensajes se envían aunque no haya respuesta.

Amanece, el corazón late aunque pretenda pararse y que la esquina de la muerte lo contenga, para luego soltarlo y que siga en lo suyo.

Amanece, aunque estemos o no estemos, aunque amemos o no, con los motivos que inventemos o los que nos hemos dejado robar.

Amanece y escucho tu voz en el silencio, aunque no digas nada y la palabra no salga desde tu puerto hasta el mío.

Amanece, porque hay vida y eso es algo que no podemos obviarlo aún con la más empecinada soberbia que quiera colarse en un sentimiento sangrante.

Amanece, vale agradecer porque amanece a pesar de causas validas que aparentemente escasean.

Amanece y pensar en lo que siento y tener la oportunidad de escribirlo o expresarlo, cubre quizás la cuota de dolor que esto puede causarme.

Quizás por eso realmente amanece.

El lugar… ese lugar 😶☁️

El lugar más seguro es ese donde nadie nos daña; quizás el más utópico también, porque lo que nos ahoga en el dolor, ya no existe.

Es el mismo lugar en el que no hay expectativas que cumplir, tarjetas que marcar, sonrisas que exhibir, solo eres, sin más.

Quizás esta muy arriba, inalcanzable y el tráfico intermedio de nuestras propias cavilaciones no nos deja llegar ahí, al mejor lugar.

El lugar más seguro, ese, en el que nuestras caídas no nos conducen a golpes insalvables, de esos en los que no cierra la herida; sino más bien hay un rescate suave y te puedes quedar a dormir, si quieres.

En ese lugar no hay señales que te indiquen de peligro, porque no hay de ese tipo que solo te lastima; siendo considerado como inminente riesgo considerar tan solo, no seguir.

El lugar donde no se requiere del tamaño de las cosas; ya que su tenencia o cantidad no es garantía de nada.

Ese mismo lugar donde podemos ver desde lejos, muy lejos la vileza de aquel que nos hace maltrata.

Ese lugar está dentro de nosotros mismos… como nubes son sus calles y el espacio como el cielo infinito, de dimensiones y alcances incalculables.

En ese lugar estamos a salvo… y llegar a él, nos permite reconocernos a nosotros mismos. Quizás con los errores que hemos archivado, pero también con la verdad del valor que tenemos.

Es nuestra trinchera obligatoria, la que nos queda, cuando afuera el mundo sigue con sus cosas y con ello la gente que se ocupa solo en sus placeres, para quién lo más seguro es que no importas.

Ese lugar más seguro, está ahí, adentro… pero aunque parezca tan sencillo y cercano de encontrarlo, a veces simplemente está encubierto; y pretendemos entonces llenar nuestros vacíos con algo o alguien que es externo.

En ese lugar, asegurémonos que al llegar, nada de lo que nos hace daño pueda entrar.

Hoja que se cae… vida que no cesa 🍃 🍁

A todos se nos caen las hojas, por muy fuertes que seamos…

A veces pretendemos que la vida pase por nosotros como si nada. Le huimos de todas las maneras posibles a las huellas que el tiempo crea en nosotros, nos convertimos en enemigos implacables de esa “gravedad ” que todo lo tumba por mucho que nos empeñemos en que pase lo contrario.

Entonces nos sometemos a cualquier tipo de “retoques” para parecer que aún estamos <pegados a la rama> sin que la hoja caiga y en ese papel actuamos quizás, por muchos años.

Hasta que entendemos que la vida es eso… una planta que nació y se hizo bella, que creció y extendió sus hojas, que fueron espectaculares y todo cuanto podamos decir o recordar, pero que también la hoja se cae, el ciclo sigue se curso, la gravedad hasta en el alma también llega.

Hay belleza también en la hoja que se cae, esa que tal vez tiene ahora otra apariencia; porque todo tiene su razón de ser, tanto lo nuevo, lo que se estrena y ¿porqué no?, todo aquello que también es objeto de obsolescencia.

Pretender que todo el tiempo vamos a estar verdes como hojas, sin que cambien nuestros colores, sin que los surcos del tiempo pinten nuestros años, es pedirle a la vida que se detenga y con ello el crecimiento de quizás otros tallos que amamos.

Aprendamos a aceptar que todo pasa y eso se cumple también en nosotros, en nuestros cuerpos y apariencias y no olvidemos contarle al espejo de cuan satisfechos estamos con lo que vemos, indistintamente de ser hojas en el tallo o ya caídas, que se secan.

Porque no hay hoja que permanezca para siempre en el tallo, a menos que todo sea de plástico. 🙄

Ola… que seduce 🌊

La ola seductora…

Se retrae para mostrar la orilla, y así enseñar “un poco” lo qué hay más adentro,

Muestra sus revoluciones y agites, cargados de conchas marinas , alfas y peces dibujados con espuma

Los colores y formas de lo que está tapado por el agua, se vuelve el objeto de la más sublime codicia

Lo queremos todo… está ahí, al alcance cada vez que ella se descubre.

Entonces las ganas presurosas extienden sus manos para asirla, y ella, tan solo se arrepiente y no deja

Su agua tapa todo y no se entrega, la orilla otra vez queda cubierta, los tesoros de adentro no se ven

Es casi una mentira lo que muestra.

Una vez más osa descubrirse, seductora nuevamente muestra la arena,

Y así pasa el día en su vaivén, prometiendo lo que no está dispuesta a dar en una entrega.

Cómo olas son aquellos que se enseñan y parecen estar al alcance de la mano, y luego huyen cuando de verdad, alguien se acerca.

Que a veces andamos por la orilla de la vida y alguien se descubre ante nosotros, y tras el vamos como tontos, creyendo que por eso que hace, ya es nuestro.

Descubriendo después que era mentira, que esa manía de descubrirse y dejarse ver, era algo que también lo hacía con todos.

Simples olas del mar que van y vienen a su antojo, sin pensar en más nadie que en ellos mismos y su acomodo.