En el lugar del otro… empatía 👞

La empatía es algo tan importante en las relaciones, que ante la ausencia de ella, es muy probable que lo que exista, se termine.

Nos es imposible sentir exactamente cómo el otro, pero el interés o disposición que tenemos para entender, nos hará al menos “probarnos sus zapatos”.

Muchas veces escuchamos decir eso de “ponerse en los zapatos del otro”, pero estamos conscientes de que nadie pisa igual, y aún cuando puede ser el mismo número, cuando nos montamos sobre los zapatos o tacones de la otra persona, ahí nos damos cuenta que ciertamente somos diferentes. Pero quien asume el riesgo de estar en otras pisadas o llevar tacones aunque no sean de su uso, decide realmente estar con alguien.

A veces me gusta más quien está dispuesto a “estar descalzo conmigo“, porque así mientras nos desnudamos los pies, también se van cayendo un poco toda esa serie de -trampas- que abundan en las relaciones, para vernos mucho mejor de lo que realmente estamos.

El lugar del otro, siempre va a tener la medida del otro, y quizás para quien no quiere de verdad, le cueste muchísimo encajar en esa horma. Por tanto es mejor no aventurarse sino se está dispuesto realmente, a probar cómo alguien más recorre el camino.

Andar descalzo también es un riesgo, hay heridas que pueden estar al dar el primer paso, pero a cara descubierta, muchas veces es mejor la vida.

Ya sabes que no te invitaba a “mis zapatos”, para no incomodar con mis cosas, pero también respeto tu temor a cualquier dolor que andar sin calzado te produzca… entonces es preciso entender que la empatía como característica propia del amor, no existe para mí, en tu vida. Eso es un avance.

#paralosquedetestanloszapatosapretados

Me sigo preguntando… ¿dónde has estado?

Te sigo mirando y me pregunto…
¿Dónde has estado? Todo este tiempo
En que mi vida transitaba tranquila
Por los rincones del tedio.

Sin aliento, sin sobresaltos
Sin risa que sonara a carcajada,
Pero ausente de lágrimas ante la ausencia.

Mi vida era plana, ¿sabes?
Con la locura de quien camina mil veces
Por el mismo sitio, sin notarlo, sin aburrirse
Porque la seguridad teñía de letargo
Hasta el mismo cansancio.

No había razón para seguir, pero tampoco
Había un motivo tan fuerte como para dejarlo.

Tú no estabas, no existías, esa era mi vida
Y la vivía, al menos eso creía,
sin que fuera cierto.

Hasta que un día, uno de esos que no pensamos
Apareciste, con tu vida luminosa y a la vez triste,
Con todo resuelto y en camino,
Alborotado por el viento, sin moverte a ningún lado.

Haciéndome espejo de mis fallas,
Recordándome que podía llegar a sentir,
Si era libre de mis culpas, de la tranquilidad del fastidio,
De la negación, que podría llevarme a pensar
Que no estaba equivocada.

Entonces estuviste… y empecé a preguntarme
¿Donde habías estado? Todo el tiempo en que no te conocía,
Quizás la vida te escondió de mi mirada
Para que pudiera equivocarme lo suficiente
y agradecerlo luego.

Valorarte y valorarme,
hasta sentir que podía andar sin ropa contigo,
Y no hablo de la cubre el cuerpo,
Sino de la que tapa lo que somos,
Los errores, los lugares oscuros, las penas que transitamos a solas
Eso que a nadie le contamos.

Me seguí y sigo preguntado
¿Dónde estabas tú?
Cuando escogí hacer mi vida en otro lado,
Ligar mi mundo a gente que no tendría que ver nada, contigo
Cuando mis pasos eran muy distintos a los tuyos,
Y tu vida fue un tesoro que no me contenía a mi,
Pues no existía.

Mis tatuajes no levan tu nombre,
Ni yo aparezco en tus de de historia de la vida,
por eso no me canso de preguntarme
¿Dónde has estado? Antes de que mi vida cambiara.
Conocí los sobresaltos y el corazón vuelto loco,
Me empecé a imaginar los días de otro modo.

Supe entonces, que ya nada volvería a ser “lo de siempre”
Que tu huella trastoca a todos mis caminos.
Hoy seguimos en las mismas vidas,
La mía sigue teniendo el tedio circundando,
Tú sigues siendo el perfecto algunas veces.
Entonces la respuesta a ¿donde estabas?
Es solo la ironía de estarte preparando para dejarme el vacío,
Que solo se fabricó con tu llegada, para luego
Desaparecer en años de lo incierto.

Podemos ver… uno u otro 🙈😳

A veces nos debatimos entre dos extremos, tales como: —Que si la pared tiene una horrible mancha y hay que quitarla como sea, o si apareció un espacio únicamente para que dejemos ahí nuestra marca.

Como humanos, nos encanta ese tipo de perspectiva ‘pendular” donde estamos en un lado u otro. Pero, no siempre tiene que ser así.

Quizás la mancha si esté en la pared, y decidamos limpiarla y tener todo un muro listo para decorar, pero enfocarnos sólo en eso llegando al extremo de no descansar hasta verla desaparecer, puede hacernos perder todo el resto de la superficie que está disponible.

No siempre existe un telón que se despliegue solo para dejarnos ver, pero si podemos estar en el lugar donde esté sea levantado y entonces, disfrutemos de la función que se exhiba.

Estar corriendo de un extremo a otro cansa, y por lo general evita que podamos aprovechar la tranquilidad del equilibrio.

AC

Puerta cerrada… quien lo hizo? ❓😳

Las puertas que se cierran, son empujadas por alguien…

Cuando nos toque pararnos ante una puerta que se mantiene cerrada, recordemos que las cosas no ocurren por azar; o fuimos nosotros mismos que salimos y dimos el portazo, o alguien a quien no le interesaba que pasáramos, la cerró.

Es bueno estar consciente de eso, para evitar hacernos preguntas sin respuestas o que “la vida” cargue con responsabilidades que son nuestras. Para no atribuirle a la “nada” resultados que tuvieron que ver con lo que alguien más, decidió con respecto a nuestra presencia.

➰➰Si la puerta está cerrada, y no existe al otro lado quién realmente quiera abrirla, simplemente tenemos que entender que estamos intentando entrar, al lugar equivocado➰➰.

#ABuenEntendedorPocasPalabras 🙄

Hombre… tú que existes 💭✏️

Hombre sin murallas, que tocas el cielo sentado en el suelo,
Que escalas montañas,
Y besas la brisa sin que ella lo evite
Con cicatrices en tu alma y el corazón desnudo.

Así te veo, pasos sin destino,
Porque no hace falta,
Hombre que no callas lo que a otros no importa,
Pero que el silencio
Te arropa las dudas, y hasta el sentimiento
Que no controlas.

Pasajero de un tren sin detenerse,
Que anuncia que llega
Y se le espera,
Viajas sin maletas y haces del territorio que pisas,
Tu equipaje.

Ojos con bondad que lo recorren todo,
Con las limitaciones, del humano
Eternamente esclavo de lo incierto,
De lo efímero,
De eso que no se queda aunque quieras
Retenerlo.

Hombre de páginas, hombre libro
Que recorres los párrafos
Y seduces a las letras, para que
La poesía también se rinda y
Te diga cosas hermosas.

Hombre de puertas abiertas,
Sin cerraduras, ni llaves,
Sin pertenencias, ni imposiciones,
De sentimiento grande que no cabe
En ningún lado.

Puerto que ancla a muchas naves,
Oleaje que sacude,
Faro que se prende y
Que también se apaga
Para resistir las tempestades.

Hombre y niño, que juegas sin ganar
Que pierdes, sin llorar
Que tus puntos los escribes
Con azúcar y luego los lames para
El consumo de alguien más.

Camino con pasos y rutas sin huellas,
Paisaje verde y en otoño,
Verano que no acaba y flor sin primavera
Lluvia que cae, moja y se queda,
Sol que quema, sin que nadie
Le contenga;
Nube, grande, pequeña, que nubla
Y que también despeja.

Hombre río, que baja cuando la pasión
Le tienta,
Que te pierdes en la profundidad
Y con cascada caes
A quemarropa y llenas,
La vida es tu morada, te recibe
Gota a gota el río suena.

Hombre castigo,
De indiferencia y olvidos,
De heridas sin sanar en quien enfrentas,
Con sombreros que traen tu faz,
Quién eres, y hasta la esencia
Que olvidaste en algún rincón donde
Te acuestas.

Hombre sonido, que se deja oír en el silencio,
Con voz que quiebra las fronteras,
Y un sentimiento mudo,
Que no te deja, que gobierna,
Que se queda.

Tu sonido se confunde
Con el mundo y te escudas
En que ese ruido, no es el tuyo,
Sino, que es alguien más, el que suena,
Pero yo se que eres tú,
A voz alta, a corazón libre, con amor
A manos llenas.

🌻Hombre… tú que existes, y no siquiera lo sabes.🌻

De las cosas cotidianas 42… juntos pero no revueltos 😳

Hay cosas que simplemente, no se mezclan… Dentro de las cosas cotidianas que más tocan en medio de este “aislamiento preventivo” o cuarentena, están las labores de la cocina; para unos fascinación total, para otros castigo eterno. Para mi, mal necesario. En medio de una preparación que tenía que hacer, la indicación era añadir cierta cantidad de líquido, compuesto por agua y aceite. Siempre hemos escuchado “son como agua y aceite” para indicar que dos no se llevan bien o que son totalmente diferentes. Yo vertí uno y otro líquido y la realidad, alumbró a mis ojos…
Están juntos, pero no se mezclan.
De la misma manera, la vida es como un gran recipiente en el que a veces somos líquidos diversos, que no terminamos mezclándonos unos con otros. Todos tenemos pensamientos distintos, perspectivas diferentes y hasta una que otra divergencia extrema, pero regularmente encontramos algún punto común que haga que dos rectas que atraviesen por el, unas líneas que pinten algo importante en un plano. Pero a veces, todo es paralelo y la convergencia no aparece. Se pueden incluir ambos líquidos en una mezcla mayor y servirá para se cohesionen el resto de los ingredientes y al final se obtenga un buen resultado. Pero solos, jamás se mezclarán. Esa puede ser una lección de vida. Esto me lleva a pensar en relaciones de pareja que no van a ningún lado. Se conjuga el verbo “dormir” en una misma cama, y quizás se haga lo que es normal hacer sobre esa superficie, pero al final no se fusionan, no se mezclan, no existe algo realmente común que los haga permanecer juntos y contentos. Terminan estando uno al lado del otro, pero aislados. Por otro lado también pensé en el resto de la mezcla, por ejemplo: la familia conformada principalmente por los hijos, por los cuales deciden quedarse a ser “aditivos” para que ellos surjan y terminen siendo seres completos (como si de padres infelices podría lograrse algo así). Entonces no queda de otra que notar con los -comodines- , esos que constantemente están llenando los espacios. Lo cierto es qué hay relaciones que se sustentan en la presencia de otros, pero no, de los dos que la conforman. Esos que necesitan que siempre haya gente entre ellos, primos, hermanos, sobrinos; alguien que celebre juntos con ellos, porque a solas se darían cuenta que son agua y aceite y esa es una verdad que golearía y haría caer de golpe el castillo de naipes de su felicidad. Quizás yo sea agua, alguna vez hirviendo, otra cayendo solo de a gotas, alguna hasta evaporándome; o también puedo ser aceite, que juego a deslizar, que puedo ser inflamable a altas temperaturas, con algún grado de pureza o con aditivos. Pero ya sea una u otro, sé que uno no se fusiona con otro, solo por el hecho de estar en un mismo recipiente o estar bajo un mismo techo. En esta cuarentena, el agua y el aceite quizás conviven y tal vez luego de que esta acabe, cada uno irá al recipiente que mejor le acomode; y se abran cansado de estar como líquidos estancados a punto de podrirse esperando “nada” en un mismo lugar. Pero también puede suceder, que el bien llamado -mayor- impere, y se queden solo a ser ingredientes de otra mezcla, pero nunca de la suya propia.
Agua y aceite…el reflejo palpable, que puede no estar a la vista; eso mismo que es estar juntos, pero no revueltos.

Podría decir… lo que no siento ❤️

Podría decir que te he olvidado,
que tus palabras ya no se acunan en mi alma,
haciendo que mi vida despertara con ellas.

Podría decir que no me importas,
al menos ya no tanto como para preguntar al viento por tí,
e imaginar que cuando él me roza, tú me tocas.

Podría decir que ya no soy la misma,
que soñaba contigo aún a ojos abiertos, sintiéndote cerca
tanto como para creerlo como una verdad.

Podría decir que soy libre de ti,
de tu recuerdo en modo fijo en mi pensamiento,
haciendo que cada cosa que veo sea una evocación involuntaria.

Podría decir que tu voz ya no me atrapa,
que ya no resulta irresistible al punto de oírte una y otra vez
cada vez que te escucho en las notas que me dejas.

Podría decirte que el amor, palideció
que perdió ese color y brilló que hace que mi corazón se acelere
y mis manos te busquen aún sin encontrarte.

Podría decirte que ya no me dueles,
que si no me has querido, no tiene importancia
y que mi corazón está libre de tus heridas.

➰➰Podría… podría decirte muchas cosas que me salven de ti, que me hagan sentirme fuerte en la distancia, que te hagan parecer un recuerdo lejano en el cajón del olvido; pero nada de eso sería cierto, porque no te has ido y tú sigues en mi, mientras respire. Por eso, guardo silencio, porque podría decir lo que no siento y tú, te darías cuenta➰➰.

Jugar o no jugar… cada pieza en su lugar 🧩

No se jugar..

Confieso que nunca he sido buena para hacer juegos digitales. Esa puntuaciones que se ganan de un mundo a otro, me resultan abrumadoras y lejos de divertirme, me generan estrés.

Si hay juegos en los que debes correr y alguien te persigue, termina hasta cansándome y asustándome. No me lo tomo a juego, me lo tomo en serio. Por eso digo, no se jugar.

Me gusta la tranquilidad de un juego de mesa, que aunque muchos llevan conteo del tiempo a través de un reloj de arena, la interacción con la mirada de los otros jugadores, me recuerdan que no pasa nada si me equivoco.

Igual me gustan los juegos al aire libre, donde hay pelotas y otros instrumentos, pero se que nadie va a perseguirme o matarme por obtener un punto (como ocurre en los videos juegos o games del móvil)

Si se trata de las personas, me niego a jugar. No soy de las que se toma los sentimientos a la ligera, ni la entrada y salida de las personas en nuestra vida, como si no importaran nada. Todos importan, hasta el que se bajó de modo intempestivo en en andén equivocado.

Para mi los sentimientos de las personas son sagrados, no digo un “Te quiero” si no lo siento o por llenar un vacío. Simplemente no juego. Aunque claro, eso no signifique que no hayan jugado conmigo alguna vez, y por cierto, salí lastimada.

Pero ayer, en medio de la cuarentena que a todos nos devora, recordé que hace como un mes quise comprar un puzzle de 2000 piezas, pero entre una cosa y otra no lo hice, y me dije: “si lo hubiera comprado, este sería un excelente momento para hacerlo, luego del cese de las labores de la casa, que nunca terminan“.🙄

Fue entonces, cuando fui a la app de mi tabla y encontré una aplicación que simulaba muy bien lo de hacer un rompecabezas. ¡Quedé encantada! Y lo que más me gustó fue la sensación que daba cuando podía colocar la pieza que encajaba en otra. Inmediatamente había una especie de flash que sugería que ambas piezas se fusionaban. Cuando se hace de manera normal (no digital) esto no ocurre,

A veces la pieza encaja pero no es la que va; tiene la misma forma pero no es la pinta que se espera. Sin embargo, la magia ocurre cuando las piezas realmente encajan y la belleza del escenario que se construye, aparece.

Y me quede pensando en eso… “Cada pieza tiene su lugar” y que bueno es encontrar el de cada uno, en este puzzle de la vida. Hay personas con las que vamos a calzar, y otras que tendrán formas que aparentan acogernos, pero no es así.

Creo que he avanzado… aunque todavía los juegos digitales de persecución o cosas que te comen, me siguen generando ansiedad; también he podido experimentar el disfrutar a través de la pantalla de otro tipo de entretenimiento. Que maravilla es cuando aparece la imagen; que milagro es, cuando lo que se llena y aclara es la vida de uno,

No se jugar… pero me gusta cada pieza en su lugar.

Muchos caminos… un destino 〰️➖〰️

No todos los caminos conducen a Roma…

Unos se acercarán, otros se desviaran y otros conducirán al extremo opuesto. Y Roma será un incierto en tu vida, si no decides tomar la ruta que a ella conlleva.

Hay quien decide andar por muchos, tomar atajos y creer que tiene todos los destino controlados.

✖️Mentira personal.

Existen muchos caminos por los cuales podemos o queremos transitar, pero al final sólo uno nos llevará a lo que hemos denominado propósito de vida.

Andarse por las ramas puede divertir; y hacer que el tiempo transcurra pretendiendo que estamos “ocupados” nos dejará una sensación momentánea de importantes, pero el vacío de no estar apuntando hacia lo que de verdad somos, dejará huellas inútiles producto de unos pies dispersos y cansados.

No te engañes, no se llega al cielo si no se tienen alas, no se anda el suelo si no estás dispuesto a ensuciarte los pies; no se llena un libro si no se escriben sus páginas.

➰Pasar la vida a la ciega, es perder el tiempo. Y al final es lo único que no podrás recuperar. Ajusta las prioridades, vive con intención. Llega.➰

#CorazonConOjosAbiertos

Abrazos digitales… tecnología útil 📲 🤗

Todo está cambiando… Hace apenas unos días, el uso de la tecnología era censurada de forma radical por muchos, que echando la culpa a sus “aparatejos” encontraban la salida perfecta para no asumir la necesidad propia de abandonar o escaparse de las relaciones a las cuales no se querían atender. Yo he visto gente dente a una pantalla pretendiendo que escribe o recibe mensajes o cualquier otro contenido multimedia, cuando no tiene saldo o metas para hacerlo. Simplemente el móvil o la tablet, le dan la excusa perfecta para no interactuar con quien ni quiere. Pero ahora hay nuevas formas de comunicarnos… obligadas, pero al final, nuevas. Hay distancia que protege. En este mi e ti aprovecho para agradecer porque la tecnología existe, porque en estos momentos donde estamos impedidos de circular y los que amamos tal vez están lejos (por el virus y otras circunstancias) nada como poder verles y hablarles a través de nuestras pequeñas pantallas. Las lágrimas corren y los besos digitales abundan, pero al menos tenemos esto. Soy de las que cree que nada de lo que tenemos a mano es totalmente malo en si mismo, todo depende más bien del uso que se le dé; o del escape en el cual lo convertimos la más de las veces. Hago un brindis virtual contigo, el que gracias a esta tecnología está ahí, acompañándome (acompañándonos).