Tarde en despedida… Septiembre 14 💭

A veces simplemente los colores se fusionan y el degradé perfecto, es sólo una característica del cielo.

Septiembre con cambios. Escenarios alterados, lluvias que azotan sin previo aviso, nubes que no paran de correr.

Y los pensamientos al igual que el mes. Batiendo la puerta que separa lo real de lo imaginario, pintando en degradé con los dedos, mientras el color se las ganas lo permiten.

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Septiembre el azul… en su novena versión. 9️⃣🤗

De esos días azules, en los que parece un todo está en calma. La semana comienza y no debería ser de otro modo. Que todo fluya es lo que se espera. Y con ello, la mentira de las cosas que acontecen.

Y Septiembre dice: —Tranquila, todo está previsto que ocurra en mis horas.

Los afanes del día no se hacen esperar y recuerdo que es día nueve, que conforme los ocho’s me derriten de gusto, los nueve me crean cierto resquemor. Luego le doy “play” al salvavidas que logra sacarme de ese hueco y hago memoria de que ya lo he superado, y me digo: —Lo que no me gusta necesariamente no tiene porque hacerme daño.

Septiembre bello, vestido de azul vespertino, sin temor a teñirse luego del gris acostumbrado de la lluvia de la tarde. Con ánimo de provocar que uno se quede ahí, solo admirándole, pero el mundo afuera y sus gritos, tocando la puerta para que salgamos a luchar por vivir, a sentirnos que estamos haciendo “algo”.

La vida se convierte entonces en un debate entre lo que eres y quieres, y lo que tienes y debes. Mientras Septiembre, sigue probándose vestidos…

No se deja intimidar, ni porque el reloj transcurra y venga otro después de sus versiones, ni se para a preguntar porque menos días (o más).

Y los quehaceres del día se convierten en misiones imposibles, como ya es lo usual de este lado del planeta; con la tentación en mi cabeza de achacárselo además al día “nueve” pero Septiembre hace buen rescate del número que le simboliza entre el listado de los meses del año.

—Todo ocurre a su tiempo, me repite. Yo, una vez más admirándole, perdiéndome en el cielo (que eres tú, y ya lo sabes); y la vida llama mil veces con diferentes tonos y timbres tecnológicos, diciendo que es hora de volver a dar la batalla.

Vestida con el azul de este lunes de Septiembre, sigo. Termino abrazando al nueve, aunque mi corazón sea de “ocho” infinitamente.

Serena, dulce y suave… 🌸

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Sonrisa suave y dulce que enamora,

Mirada apacible que lo calma todo

Parada obligada, manos que bendicen,

Palabras que abrazan de solo pensarla.

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Aunque hayan heridas eres tan serena

No hay culpas, no hay ruegos solo está tu alma

No hay gran exigencia, tampoco recuerdos

Tú miras y hay paz, de solo encontrarte.

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Sin tonos subidos o máscaras grandes

Llenas el espacio pequeño que habitas

No quieres destellos, ni luces que encanten

Eres alma noble, dulce amor y suave.

#LoQueMeDiceUnaFlor

Y Agosto se despide… todo sucede y se va 💭🌧🌤🌪☁️

Agosto, el bonito… se va!

Porque todo es así, lo más bello, lo más sublime, lo más duradero, también tiene los días contados, y se va.

Quizás sean algunos como Agosto que se despiden para luego volver, luego de otra vuelta al sol, pero éste, el de este año se va.

Y para los que quizás decidan arreglarlo todo con “volveré” y se mantengan de despedida en despedida, de distancia en distancia, de olvido en olvido; quizás regresen como dicen, pero la tierra que pisen, entonces ya no sea la misma.

No es igual volver y que te esperen, a estar de vuelta y sentirte extraño.

Pero Agosto se va…

Con sus nubes inmensas y lluvias torrenciales, estruendos allá arriba como quien se muda. Pero también se va con su calma en el cielo, con su luz que ilumina y sus muchos colores.

Como aquellas que pintan de risas y canciones los días que nos tocan a su lado; pero que por otra parte nos traen los nubarrones, los pensamientos grises, las ganas de dejarlo. Como Agosto se va, y lo que nos ha brindado, así pueden ser aquellos que de alguna manera u otra, nos han marcado.

Con el pecho hinchado por tantas emociones, Agosto se despide como quien no quiere irse, y en el fondo es un juego para hacerse el deseado, el que va a ser extrañado… ese al que le cuesta despedirse. Y no es así, el está preparado, sabe llegar y marcharse sin dolor, sin sufrir, sin estar llorando.

Así ocurre con aquel que se emociona tanto, que llora ante una cosa y luego no le importa; como quien se esmera en su jardín y luego se distrae con cualquier otra rosa. Hay quien puede despedirse sin que le tiemble el alma, porque al final nunca estuvo donde tanto le amaban. Un Agosto en persona que viene y se va, sin ganas reales de quedarse.

Han sido treinta y una las oportunidades que Agosto nos brindó para que en su tiempo pudiéramos encontrarnos; así como las nubes de unían incesantes y en sus choque continuos la lluvia nos llegaba.

Nos llego a inspirar que fuéramos sinceros, con eso que tenemos por dentro y no lo hablamos; nos dijo que a pesar de todos los peligros a veces simplemente tenemos que arriesgarnos y en medio de algún encuentro, quizás también sufrimos, nos duele y hasta lloramos. Pero estaremos en paz, porque lo hemos sentido, vivido, hablado.

Agosto que te vas, ya listo tienes el recorrido, tú horizonte es ir a reponer las fuerzas, consciente de que solo se corre, mientras dura la carrera.

De la misma manera es para los humanos, el tiempo de ese “Agosto ” es la vida que nos queda, si decidimos posponerla, luego ya no habrá manera, de volverla aquello que se pensó que fuera. Y vendrán otros tiempos, otra gente, otra tierra, pero como esto de hoy, seguro ya no vuelve. No se repite el tiempo, aunque así lo parezca.

Alza tu mano Agosto, despídete como quieras… yo me quedaré aquí, quizás ya no esté a tu vuelta.

Todo es tan breve… se comprende 💭😊

Hoy amanece, todo es tan breve…

Se observa un color que dura poco, varía.

Pareciera inmóvil, seguro, como si nada lo cambiara, pero ni su apariencia se queda.

Basta acercarse… y la cosa cambia.

Como la vida y las personas, que a veces en tan solo poco tiempo también cambian, se transforman, se alejan, se distancian.

Y es como inexplicable, así también como lo son los colores del día, o explicable pero no lo entendemos.

Algo no salió como esperabas o a alguien incomoda de algún modo y ¡ya está! Se pintan otros colores.

Puede estar el horizonte tan calmado como dormido, hasta que de pronto en menos de un bostezo… se enciende.

Así también la rabia, el furor, la ira se prenden sin esperarlo y las consecuencias vienen.

Y ese tiempo de estar ahí, puede volverse eterno; podemos hacer que todo cambie para mal en pocos segundos y luego revertirlo no se puede.

Y en tan solo pocos segundos después, la luz lo ilumina todo. Nos encandilamos. Eso también puede ser breve.

Estar enceguecidos por algo, quizás nos alegre excesivamente o por el contrario nos abata hasta el polvo, pero esa causa que es externa, dura poco.

El detalle es salir de la posición a la que nos aferramos, entender que no hace bien y hay que dejarla. El dolor no sirve sin propósito.

Todo es breve. Luego el sol sube a su sitio, y enseguida el día va cambiando en sus matices, no se queda como hace unos minutos.

Sabemos o confirmamos entonces, que todo cambia, que puede ocurrir algo, sobre todo, que nos equivocamos.

Ya sea en lo que decimos, hacemos y hasta pensamos, erramos; eso hace que también nuestros matices sean vistos de otras maneras.

Si estuviéramos más consciente de eso, nos sentiríamos menos ofendidos y más dados a la comprensión, entenderíamos.

El amanecer o cualquier momento espectacular del día… lo es, pero Justo por lo mágico o especial del evento, es breve.

Luego viene otra cosa, pero tenemos la promesa o certeza que volverá a ser así de nuevo, mágico… y lo entendemos, mientras llega.

Aceptamos que no todo siempre está igual de bien, nos encontramos, nos reconocemos, somos humanos. Eso nos acerca a ser felices.

Erguido… expectante 🌱

Expectante, en guardia, en pie de guerra para que no pases sin mirarme.

Se afilan mis dedos y tocarte termina en peligro, pero quiero.

Nadie sabe que te espero, que cuando apareces tu luz, me hace voltearme.

Se me quedan las armas rezagadas, si apareces no hago mas que disfrutarte.

Erguido, aparentemente recto, pero ya sin nada que esté fuera de tu alcance.

#LoQueMeDiceUnaFoto