Emociones 3, el asco… 🥶

Entre las emociones que a menudo nos embargan… el asco, definitivamente no tiene buena cara.

Cuando la repulsión viene desde nuestro interior, lo único que puede aliviarlo de alguna manera es sacar todo eso. Devolver el tiempo es algo que no podemos hacer, pero cuando las circunstancias nos sobrepasan por ser ilógicas, injustas, dantescas o simplemente aberrantes, no podemos hacer más que sentirlo. Quizás eso lleve al cambio.

✖️Discursos abusivos, carentes de verdad… dan asco.

✖️Ver el sufrimiento de cerca y sentirlo en carne propia, mientras el que lo provoca se deleita en su obra, da asco.

✖️La maldad deambulando, aprovechándose de la crisis que sufre todo aquel que es objeto del trato indigno, por parte de quien ofreció cuidarnos en un mensaje de mentiras; resulta repulsivo.

✖️Selfies engañosos para ganar seguidores, en medio de una catástrofe y el dolor de muchos, da asco.

✖️Cobrar más de un salario básico, a cambio de dejarte cargar un teléfono, en medio de un apagón que te dejó oscura el alma… da asco.

✖️La certeza de saber qué hay personas usando aguas contaminadas para su consumo más básico, ante la mirada complaciente del opresor, que se escuda en cualquier cosa para no asumir su responsabilidad… da asco.

✖️El olor a muerte, producto no de la extinción natural de la vida, (como a cada quien le tocará de acuerdo a como haya elegido vivirla) sino de lo podrido del interior del ser que se empeña en convencernos (a través de matar a muchos), de que ya no hay más esperanza y que la resignación es la salida, da asco.

En todo caso, sin sentimos asco o repulsión, por aquello que sabemos nos afecta como sociedad de forma definitivamente negativa… solo podemos vomitarlo, limpiarnos por dentro y seguir hacia un nuevo comienzo, estando pendiente de no dejar crecer nunca más, el mal que nos produce todo eso.

Eso es aprendizaje, a pesar del asco.

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De las cosas cotidianas 25… las cosas cambian en solo segundos 🥚 😳

Tan cierto como que a veces empezamos a hacer huevos fritos (enteros)

Y decidimos cambiar en tan solo segundos, terminando en huevos revueltos.

Así también a veces nos ocurre en la vida. Venimos con algo en mente y creemos que eso es lo que queremos, pero al estar ya en la situación u oportunidad, resolvemos que no es exactamente lo que queríamos y decidimos transformarlo, para no decir “cambiarlo”.

El cambio puede resultar condenable por los que solamente levantan la ceja y apuntan con su dedo para “satanizar” de alguna manera, que ya no queramos más algo o hasta a alguien.

Es tan sencillo, pero no quiere decir que sea fácil de enfrentar (sobretodo con la rigidez que nosotros mismos podemos tener) que podemos cambiar de parecer y que insistir en que no es así, es obviar que nos estamos engañando.

Los cambios llegan, y a veces ocurren sin que los podamos programar con exactitud. Manejarlo con flexibilidad puede permitir reconocer realmente lo que queremos. Como en lo cotidiano, ¿porque limitarnos y quedarnos sin cambiar eso que ya no no queremos o apetece?

💭

De las cosas cotidianas 23… la heridas, duelen! 😓🤕

Hace poco menos de un mes… ¡me corté!

No era el cuchillo de siempre, no había probado su hoja bien… y encima me distraje pensando más allá de lo que la posibilidad me permitía. Pero ese ya es otro tema.

Lo cierto es que aún cuando la herida fue pequeña, me dolía un mundo.

Y entonces tuve que hacer lo posible para parar la sangre, apretándome lo he ya me dolía con el ánimo de esperar que el cuerpo reaccionara y cesara el estallido que decía: —¡Me lastimaste!

Alguna vez alguien a tu lado se ha cortado o se ha caído e inmediatamente le dices:

—¡Cálmate, no llores… vamos! El asunto es que con decir eso, la herida no se quita y el golpe de la caída no desaparece, pero nosotros expertos en dar ordenes, simplemente lo seguimos diciendo.

Esta cortada dentro de lo cotidiano, me hizo pensar en varias cosas:

Primero: lo que corta, corta. Así que a prestar atención. Es decir en lo que pretendamos meternos, no basta solo con estar, hay que además estar atentos, sino queremos salir lastimados o hasta lastimar a alguien más. Esto aplica para cualquier área.

Segundo: las heridas duelen, y eso no se quita sólo con palabras. Si el propio cuerpo echa sangre y está dando su alarma, qué pretendemos hacer al querer silenciarlo, haciéndonos los locos como si nada paso. Mejor, estamos conscientes y tomamos cartas en el asunto. De la misma manera ocurre con nuestra heridas emocionales, a veces queremos hacernos los fuertes, los que estamos por encima de eso, cuando en realidad estamos rotos por dentro. Entonces ¿qué es lo mejor? Pues, reconocer lo que nos pasa, darnos el permiso de sentir el dolor sin que sea el fin del mundo y buscarle la mejor salida a lo que nos hace que estemos tan mal.

Tercero: y quizás lo más importante… la heridas aunque escuecen por un tiempo, también se curan. Hoy 23 días después de mi cortada, aún siento sensible donde estuvo la herida, pero va pasando, eso va sanando. Igualmente sucede con lo,que nos agobia, nos duele y a veces hasta nos deja tirados en el piso de nuestras emociones. En algún momentos también seremos suficientemente objetivos para soltar e ir sanando a nuestro ritmo (nadie puede pretender que sanes a un paso que no sea el tuyo, porque solo tú sabes cuánto te duele).

No neguemos el dolor de la herida, y no neguemos aún más la capacidad que tenemos para sanarnos.

Échale amor… ❤️

Simple,

Si quieres que algo quede con buen sabor, échale amor.

Hay cosas que no nos resultan fáciles o para las que no somos <buenos>naturalmente, entonces decidimos que queremos hacerlas y que queden bien.

Entonces quizás halla quien pregunte: —¿Como puedes hacer lo qué haces?

Y la respuesta es corta y simple (pero profunda)

—Es que lo hago con Amor.

Como Diciembre… hasta el último dia

El día pintó su cara desde temprano, no le intimidó el saber que se iba.

El sol dejaba que el manto de luz se traspasara más allá de lo que los cerros podían resguardar. Amaneció Diciembre por última vez en este año 2018.

Como mensaje interno, ese que me susurra cada vez que lo veo, y te invito a ti a que vengas conmigo a disfrutarlo, el día de me dice que: “se hace presente hasta el último momento“.

•Quizás los metales brillan más en la última pulida.

•Tal vez los rayos refulgen más cuando cuando se está en despedida.

•A lo mejor se siente más la excitation, cuando se sabe que no hay otra posibilidad delante.

Como quiera que sea… hoy, amanece Diciembre. No se rindió por ser el último día, no llegó cansado, ni reclamando que no se le haya dado algún lugar de mayor realce. Aún en su lecho, pronto a expirar, llegó recio y constante.

Con aire frío no parecido a los meses que le sirvieron de antesala, pero no una frialdad que habla de indiferencia, sino una que me dice: “puedo irme sin necesidad de que te quemes y dejarte el alma fresca, para que siempre me recuerdes “.

Como Diciembre llegó, por lo que es y de esa misma forma se marcha a su justo tiempo; así también tú y yo, por lo que somos (o quizás por lo que no) llegaremos un día a la despedida de la vida. Con ganas de estar hasta el último momento, alumbrándonos esa misma vida, el uno al otro. Como Diciembre.