Recorrido..

El día de ayer, me permitió hacerme consciente de algo:

Hay un recorrido diario que la luz hace…


Indistintamente de que la veamos o no, aparece.  El sol como su portador cada mañana inaugura la posibilidad de un día más. Un día más para saborear lo que  nos espera en sus horas, un día menos para los que aspiran disfrutar la eternidad.

Unas veces preferimos quedarnos envueltos en las sabanas, abandonándonos a un letargo que habla más de escondernos a nuestras propias realidades, que a extasiarnos en sueños que nos arropen. Pero al verle o no, nos hacemos testigos tácitos o activos de lo que la luz del día nos muestra.

Así como esa misma luz hace su recorrido, también nosotros los hacemos…


Unas veces mas explícitos, más atrevidos, nos mostramos.  El recorrido se hace rapido, no podemos evitar el ser vistos; simplemente queremos irrumpir de alguna manera en la vida de alguien, en un espacio no conquistado, y allí, como el sol, como la luz… entramos.

Luego que conseguimos “nuestra posición” nuestro recorrido de alguna manera se detiene, se estanca, se conforma…


No necesitamos más que estar allí, en nuestro cielo, en nuestro espacio, nos acomodamos tan bien que olvidamos que a todo día le llega su noche.


Nos obligamos a olvidar a que sabe la noche, y pretendenos deshacer los pasos de nuestro recorrido por allí, nos decimos a nosotros mismos: 

– No existió, esto es lo mío, solo sé de esta luz.

Y por supuesto nos alumbramos tanto, y las pupilas de nuestras emociones llegan a estar tan dilatadas que fuera de eso que creemos, nuestro único recorrido, no nos atrevemos a ver más nada, porque simplemente a nuestros ojos no existe.

Hoy, este día de Junio me dice a través del sol, que tenga presente que en el recorrido no solo podemos estar mostrándonos y brillando, tal como la hace el sol, sino que también hay horas de penumbra, en las que el  paso se detiene, y simplemente salimos de escena. No olvidando eso podemos avanzar tranquilamente cuando nos toque, sin necesidad de sólo colgarnos en la comodidad de lo que creemos no se va a mover.


Nada es siempre igual, aunque nos parezca, aunque el paso a paso de los días nos resulte conocido tiene implícito sus bemoles distintos, sus diferencias, momentos de más y menor intensidad y emoción. No siempre estamos al mismo ritmo o con el mismo sonido, y aún cuando el camino que toque por recorrer sea el único que tengamos, no lo asumiremos de la misma manera todos los días: no de manera idéntica.

Y puede que existan momentos cumbres que pongan al  relieve lo que nos llena, lo que nos hace temblar de solo pensarlo, sin embargo también hay otros, en los que algo de manera circunstancial o no, también cubre eso y solo podemos conformarnos con su resplandor.

Nada se mantiene estático… insisto, nada.

Como el sol sale en su recorrido y lo hace cada día, porque sabe qué hay nuevos caminos que pueden surgir.  Igual nosotros recorremos el camino, con las sorpresas que se presenten, estemos preparados para ellas o no.


La luz, en su recorrido sale, brilla con todo su esplendor y luego, simplemente de retira para volver otra vez cuando lo cree oportuno. Nuestro recorrido diario puede ser similar…en el que a veces también aparecemos, brillamos y luego por alguna razón nos apagamos.  Pero necesitamos el mismo empuje del sol, para volver a salir, a la vida, a nuestro recorrido, a menos que definitivamente se acabe nuestro camino…

Un día… 

💗Un día quieres volar, extiendes las alas de  tu deseo y aunque temo terriblemente a las alturas, te acompaño… coso alas de papel a mi temor y me elevo.

💗Un día decides saltar al precipicio, gritas en tu aventura y te lanzas; yo temo al abismo, su oscuridad me deja pasmada, pero pienso en  encontrarte a ti en su fondo y desciendo; solo me sujeta a la superficie un delgado hilo de ilusión que he traído.

💗Un día quieres andar un largo camino, lo recorres sin parar, sin detenerte; mis pasos cortos, mis fuerzas pocas, pero me ánimo y me convierto en arena que va pegada a tus pasos y en brisa que te refresca mientras yo voy a tu lado.

💗Un día aprendes la canción más hermosa y te presentas al escenario de la vida, con tus pulmones llenos de inspiración; yo me transformo en melodía, coro para tu estribillo, aunque el ruido me aturde te aplaudo, te siento.

💗Un día decides escribir un cuento, miras al mundo como el papel de tu texto; yo me convierto en plumilla, en borrador, en tintero, quizás parte de la historia, tal vez capítulo entero, soy todo lo que tú quieras, papel, la tinta o te leo.

Un día es algún dibujo, lo que traen tus anhelos, los colores corren por mis miembros, la voz se me transforma en trazo, pintura que juega con el lienzo, y aunque  me da miedo escénico el que alguien ve mis obras, voy pintando nuestros pasos, voy formando nuestro cielo.

💗Un día decides no hablar, abandonarte al silencio, llego como viento suave; aunque  la ausencia de tus palabras me causa inquietud en el alma, soy Ia sombra en el silencio, tu caricia mientras duerme y yo solamente te pienso.

Un día, otro día y otro día… seré lo que quieras, porque eso es  lo que quiero.

     💓

💗

La urgencia de escribir…✏️

Algunas veces hay urgencia de escribir… eso me pasa, puede decirse que es mi vida, porque a veces y en el fondo (quizás también en la superficie) es lo que me mantiene a salvo y con vida. Cada uno tiene su manera, a cada cual puede pasarle diferente.

Y entonces surgen las preguntas naturales que se derivan de ello.

¿Para quien escribir?


✏️Para el corazón. Porque es ese que te lleva loco pensando en alguien, respirando su rastro, contando sus latidos. Lo hacemos porque todos tenemos uno que late y enloquece, uno que se agita y siente (yo lo tengo, tú lo sabes).
😑Para alguien que no lee, o que si lo hace obvia el sentimiento de cada letra, pasando por alto los te quiero, lo sublime y la entrega en cada entrada dirigida con la flecha de una pluma, que nunca acierta a su blanco. Creo que todos en algún momento lo pasamos o mejor dicho , lo sufrimos (sé cómo es, el alma se rompe, la letra queda)


✏️Para ser famosos, prolijos, reconocidos… añoramos que nuestras letras conquisten mentes, vidas, continentes porque se considere de importancia lo que estamos compartiendo. Tenemos alma de conquistadores, sin embargo nos tardamos a veces en colocar la bandera sobre el terreno que ya nos pertenece, que se ha rendido a nuestras letras y seguimos buscando (ya me convencí del territorio que quiero).

🖋Para el experto, para la editorial, para ese cazador de letras, porque a la final todos  queremos ser “descubiertos” olvidando que los primeros que debemos reconocernos somos nosotros mismos, más por lo que sentimos que por lo que circunstancialmente hacemos (reconozco quien soy a través de lo que siento por ti).


✏️Para que sobre esta tierra quedé algún rastro de que una vez estuvimos en ellas. Solemos pensar que las palabras solas son llevadas y olvidadas por el viento, lo escrito, no. Todos debemos cuidar nuestros rastros porque las palabras pueden producir  heridas que lo escrito no es suficiente para ser borrado (palabras dichas y escritas que digan lo que siento).

✏️Para que lo que vemos, nos atrapa, nos fascina  tenga una reseña digna, y no pase desapercibida ante el ojo indiferente de quien mira desde la perspectiva de lo normal ; ese que percibe el milagro increíble que nos rodea, como simple belleza cotidiana y natural que siempre estará allí.  Colectivamente hemos dejado más de un espectáculo pasar sin atrevernos a mirar (no me canso de sorprenderme de la belleza que veo y comparto).


✏️Para nosotros mismos... leer  lo que somos capaces de escribir en un momento, quizás nos concede la libertad de experimentar lo que queremos a pesar de los muros naturales que nos ponemos. Todos tenemos la oportunidad de reencontramos a nosotros mismos cuando nos detenemos a repasar  nuestras propias letras, nos sentimos intrépidos, mágicos, invencibles. Nos convencemos de que nadie puede impedir que sintamos lo escrito (leo lo que te he escrito y solo puedo decir silenciosamente… wow!)

✏️Para quien no lo pueda borrar de si, esa mirada que acaricia lo escrito, lo hace suyo y por siempre lo lleva como  compañía en el bolsillo de su alma. Solo nos basta uno como este, para experimentar lo que puede hacer un sentimiento escrito (soy muestra de ello, te llevo, espero que me lleves en el alma también)

Yo?  Escribo para buscarte, para que oigas mis te quiero a través del aterrizaje de mis letras, para que me descubras y no me dejes en el olvido, para que mi rastro quede impregnado del sentimiento que te tengo, para hacerte participe de lo que llama mi atención, para sorprenderme y sonreír al darme cuenta lo que soy capaz de escribir cuando te  pienso, para quedarme en tu ser de alguna manera, de esa que solo tú y yo conocemos.  Esa es mi urgencia de escribir…

Junio, lección temprana…

Los tonos en que amanece este día me dejan con una lección “tempranera ”

No es que los días grises opacan al sol…


Y debemos resignarnos a estar en tristeza.


Más bien es que:

Los días grises son parte del ritmo normal de la vida, y ni aún ellos impiden que el sol aparezca, resplandezca y brille..!


Porque esa simplemente es, su naturaleza. Brilla por lo que él es, no por lo que las circunstancias digan.


Lamentarme por lo que no me gusta, no tiene el poder de cambiarlo. 

No permitir que lo que ocurre, cambie quien soy, me concede tener clave para la salida.

Hoy prefiero verte Cielo, y encontrar luz en tí aunque abunden nubes grises; que ahogarme en la lluvia que ellas presumen sin que ni siquiera halla empezado la tormenta.

Hoy me quedo con tu luz y tú color, hoy simplemente te veo con el corazón.

Aunque Mayo ya se fué… 3/3 oportunidades 🙄😖🤗

Y así siguió rodando Mayo, y la despedida fue colosal.

Desde el día 29 y por razones laborales debí ausentarme de mi ciudad y trasladarme a otra por vía aérea, y la verdad es que me llevé entre las lecciones más importantes de mi vida, la de comprender, tolerar y amar sin importar lo que pueda pasar.

El vuelo estaba pautado para las 8:30pm y se retrasó inicialmente dos horas, es decir que la salida se anunció para las 11:00pm.  Ya en el recinto aéreo la información que se nos dijo a los pasajeros, era que llegaría pasada la 1:00am como en efecto así fue.  Seis horas de espera en un aeropuerto a medio construir y con una compañía que solo se quejaba, maldecía e importunaba, fue el inicio de una semana aleccionadora.


Abordamos el avión cuando ya iniciaba el otro día. Los pasajeros todos exhaustos incluyéndome a mí, reflejaban en sus rostros la inconformidad y malestar por tan larga espera, yo en el fondo con una esperanza de que todo iba a estar mejor.  A veces suelo ser alto ilusa! 🙈


Es curioso ver a los pasajeros abordar con equipajes “de mano” donde cabe perfectamente media vida de sus años… porque “es más cómodo y rápido para salir” y no tener que pasar por la correa, pero al momento de abordar y salir del avión preliminarmente, es una fiesta digna de ver. 

Es mas o menos así: El equipaje que cabe y el que no entra, el que disgustado exige su ventanilla, aún cuando a la 1:00 am todo está oscuro y no ves nada; las aeromozas que dan las instrucciones pero que jamás tocan un equipaje por políticas de la empresa.  En fin, la fiesta de las valijas fue algo chistoso, en medio del caos de esa madrugada 


En fin, la función de la madrugada fue interesante.


Tocó salir del avión y unos casi corrían, otros casi de quedaban a dormir en la nave. Yo? Sin poder retrasarme para nada, quien me acompañaba era de paso muy rápido, así que el agite fue una constante.


Más de uno a esa hora de la madrugada, deambulaba por el aeropuerto con la esperanza de que estuviera la persona que lo recogería a pesar de tantas horas de retraso.

Y llegamos a la correa respectiva…


Luego de algunos minutos sin que ocurriera nada, fuimos notificados del cambio de correa, así que entre murmuraciones de unos y maldiciones de otros, nos fuimos al lugar indicado para retirar las maletas. Yo? Casi en modo “zombie ” sobre todo si el que llevo al lado no le importa si mi ritmo es más lento o mis pasos son más cortos o menos fuertes, pero es parte de andar con alguien, así que ajuste mi paso…😌


Pasaron otros minutos más, hasta que al fin, apareció mi maleta.  Al menos mis pertenencias habían llegado conmigo, y eso a veces en este país es ganancia!


Al menos quien nos esperaba, estuvo ahí sin dilación. Y tomamos rumbo a la ciudad, con las animadas  profecías de quien me acompañaba de que:  “nos podían asaltar, robar o matar en la vía… ” yo, en una calma que no conocía hasta ese momento.  Creo que me ubique en el escenario de la primera oportunidad que Mayo me había dejado experimentar en sus últimos días, en el paisaje y la belleza.


Contra todo mal pronóstico o augurio, llegamos bien; en el hotel igual fueron pacientes y atentos y al fin llegábamos al lugar para descansar, y supe que realmente era el reservado para mí, cuando pude ver mi número dentro de la tablilla de la puerta.


Eran pasadas  las 2:00 am, así que cuando vi la cama que me esperaba, no pude más que agradecer y sonreír por estar ahí (pese a todo lo que ocurrido previamente).


Fue una semana intensa de reuniones de trabajo, de aprendizaje, de conocimiento; que si bien estaban relacionadas con la empresa para la cual trabajo, lo que se estaba preparando, formando y poniendo a prueba era mi carácter.

Escuchar gritos y desaciertos, posturas erradas y egos inflados no es con lo que me gusta lidiar continuamente, pero si nos rodeamos de humanos… a veces es lo más posible ocurra. Partiendo de la premisa de reconocer que muchas veces yo también traigo algunas dosis de esas cosas no tan buenas de exhibir.(yo también poseso ese  Arsenal, lo use o no), me planteé como misión descubrir los buenos entre lo malo y disponerme a dar lo mejor de mi cada día.

Había momentos que lo único que quería hacer era “desmayarme” y despertar en mi oficina local y todo normal, pero esos últimos días de Mayo, solo me decían:  -“sigue… que tú puedes, no te rindas, haz el bien”.

Claro! Dentro de todos los acontecimientos, tuve un momento mágico, por el cual estaré agradecida de Mayo eternamente… por haberme prestado sus horas para acercarme a Cielo. A veces la emoción deja a uno sin los reflejos necesarios para tomar una fotografía… reconozco que eso me pasó. Pero ya escribí algo para hacerle honor precisamente a mi ventana al Cielo de estos días.

Los días transcurrieron llenos presentaciones, reuniones, talleres y entre tantas cosas,  me animaba leer este mensaje cada vez que bajaba o subía al salón de reuniones, y me decía: -un paso a la vez.


Menos mal, que el momento mágico me sirvió para irme a volar a el, cuando la cosa se ponía estresante.  Mi teléfono, éste por el que escribo esto precisamente ahora, casi se ahoga en un líquido que le dejaron caer y eso solo fue la cadena de eventos que uno tras otro pusieron a prueba mi capacidad para estar en calma y tolerar.


La noche del jueves y la madrugada del viernes pude entender y gracias a ti por recordármelo, que a pesar de cualquier cosa desagradable que nos pueda ocurrir, de eso también vamos a salir, sobre todo si sabemos fluir. 😊

Así que me propuse volver al principio que utilice desde el inicio de la aventura de esa última semana, el cual era: -¡Vamos a pasarla bien! (a pesar de cualquier cosa).  Con eso en mente, dejamos el hotel y nos dirigimos al aeropuerto.  Esta vez todo fue a tiempo. Contemplé el cambio de colores del amanecer desde abajo, hasta lograr ver el espectáculo real arriba.


Justamente esa vista de la inmensidad y estar entre los brazos del Cielo, me hicieron agradecer cada instante, incluso los que no entendí.


Aunque la ventana del avión estaba bastante rayada, no dejé que eso me impidiera disfrutar del espectáculo que tenía al frente… y entonces lo logré, disfrute de cada segundo de contemplar la inmensidad desde arriba, hasta que luego y una vez llegada a mi lugar de origen, pide contemplar nuevamente desde abajo.


Esta tercera oportunidad que tuve en el final de Mayo e inicio de Junio, que de paso llego con la sonrisa puesta, me regala la lección final de estas tres que me regaló el final del mes pasado:

  • 😊😖La actitud es como un vehículo que puede manejarse en medio de los obstáculos y lograr culminar el camino sin tropezar con ninguno, o simplemente puedes decidir llevarte a todos por delante, lastimarte y lastimar a otros y al fin llegar sin saber a dónde.  Todo es cuestión de elección .

No puedo decir que no me haya dado ganas de llévarme los obstáculos por el medio, pero el ejercitar la tolerancia, recordar que yo también tengo muchos defectos, además de estar convencida que no hay nada mejor que  disponerme a comprender y entender, me sirvieron para llegar al final del camino aún con el mismo vehículo, el de la mejor actitud por un camino lleno de baches, pero en el que ellos no fueron motivo suficiente para no alcanzar lo deseado.

Como le agradezco a estos días de Mayo, que me hayan dado el privilegio de verte… y como te agradezco a tí el haber sido un rico granizado de durazno en medio del calor del camino.


Y así una vez más, llegue a mi orilla, a la mía y desde aquí te pienso.

Aunque ya Mayo se fue… 2/3 oportunidades 2️⃣😪⛑

De la visita al lugar mágico en los días anteriores, esos últimos de Mayo; luego me tocó estar en un lugar donde ninguno quiere ir a visitar. Y ese es, una clínica u hospital.

Como es bien conocido, nuestro país atraviesa en estos momentos difíciles y enredases situaciones . Los ciudadanos comunes tamos “rodeados” y hasta sitiados por protestas que crecen y reactividad excesiva por parte de los cuerpos de seguridad.  Las imágenes ya se han visto , y la verdad es que no quiero insistir en colocar más de lo mismo.

El caso es que estuve en la clínica visitando a un joven de tan solo 22 años (que los cumplía ese día, por cierto) el cual había sido impactando en su cabeza; y el objeto que de alojado más allá de su cerebro, era una metra o como dicen en otros lugares, una canica. 😳 impresionante? Alarmante? Horrible? Si, si y si. 

El muchacho manifestó en las protestas locales y eso fue lo que obtuvo. No estoy aquí, ni es mi intención hacer un diagnóstico de la situación política y social que tiene mi Venezuela, porque del conocimiento público es que estamos maltrechos, golpeados y muy sentidos desde las bases de nuestra esencia.

El punto es, que me tocó acompañar a unos papás angustiados ante la posibilidad de perder a su hijo, el cual tiene o más bien tenía un futuro promisorio en  el país del norte donde cursa estudios y está relacionado a equipos de las grandes ligas.  Y ahora? Que le queda? Quizás una larga convalecencia, tal vez otras intervenciones quirúrgicas y una vida que se trastocó de manera radical e importante, no solo para él, sino para todo el resto de su familia.

Esta vez no hay imágenes, por respeto al dolor que vi en los ojos de mis amigos, no las tomé, no podía . Solo me quedó elevar una oración por  consuelo para ellos, por recuperación del muchacho y rogar porque al final, aunque sea luego de ese largo túnel que a veces parece interminable, reine la luz de La Paz en medio nuestro.

Esta vez tuve la oportunidad de estar para alguien que no se va, pero que quedarse puede restarle la vida.

Como lección fuerte me llevo:

Ninguno de nosotros, estamos excentos de las tragedias, y no hay un corazón suficientemente preparado para ellas; la fuerza y el consuelo llega mientras las atravesamos.